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lunes, 28 de diciembre de 2020

De soslayo sin paradas a ninguna parte

Porque cuando sueño despierta me pierdo en la cama. Pierdo el horizonte, la ubicación de mis sentidos. La luz debajo de  la puerta cambia de lugar. Acostumbro a mis ojos a la penumbra. Está tan oscuro. Los bultos se confabulan para hacerme perder el norte. Lo que toco no tiene sentido. Los Algo regresan a la tercera temporada de una vida circunspecta

Estoy atravesada en la cama. Pretendo llegar a la orilla, pero no está. La cama se ha convertido en un extenso territorio amorfo. Parpadeo lentamente. De nuevo miro el entorno de la recámara. ¿Dónde estoy?

Mis dedos palpan la almohada de los pies. La ubico; no así el apagador. Sigo moviéndome en este inmenso desierto de sábanas negras. Repto al sitio donde los dedos han encontrado el vacío. Me aferro a la orilla cualquiera que sea, no quiero perder el hilo de mi circunstancia. 

Logro ponerme de pie. Extiendo la mano derecha al frente, tocando un mueble que de inmediato reconozco como la cajonera No es el librerito al lado del buró. ¿Qué estoy haciendo ahí?

Despierto a Laura para decirle que estoy extraviada. Enciende la luz. Puedo ver la puerta, ¡estoy del lado contrario!

La inquietud no me deja volver a dormir. Nunca me había pasado. Es que nadie puede perderse en su habitación.

Cuando por la mañana cuento mis pesadillas, el desconcierto hace presa de los rostros de mi familia. Hace poco desperté de una siesta preguntando qué día era. En mi cabeza llevaba dos días de atraso. 

Otro día desperté tratando de recordar quién estaba conmigo arriba. Tuvieron que pasar varios minutos para recordar que estaba sola en casa. Y cuando grito un nombre, mi extraña voz me asusta.

Podría seguir contando mis miserias, pero todo es más de lo mismo. Y esta pandemia que no da tregua. No puede verme el neurólogo. Estos eventos han sucedido después de la caída por las escaleras. Quizás eso tenga que ver. 

A lo mejor se desconectaron los cables en mi caja de ideas. O tal vez el arte de la imaginación se está mudando a donde vive la realidad. 

A lo mejor estoy entrando a un mundo desconocido donde mis recuerdos van quedando en el olvido, haciendo que lo real se vuelva imaginario.

En el mundo al que me asomo, las sombras han vuelto a distraerme. Algo sucede dentro de mí, un universo paralelo abriendo sus puertas a la pérdida de la cordura. 

¿Sabré cuando la realidad se haya difuminado dentro de mi cabeza o estaré perdiendo el arte exquisito de pensar fuera de ella? Vida selecta.







domingo, 6 de diciembre de 2020

Senderos inconclusos


Cae una llovizna de diciembre, sin fuerza. Una gota por aquí, otra por allá, otra más allá. Copitos de nieve visualizados en una imaginación sin guía. Gotitas de nieve, copos de lluvia sobre los hombros ajados de un ser humano habitado por entes amorfos. Puede parecer un ebrio cualquiera de los que hay en una ciudad cualquiera donde los humanos en el río citadino son charquitos a las orillas de un destino cualquiera. Muchos cualquiera hacinados en poco espacio. El aire se define en una exhalación en contubernio con otra del mismo nido.

Ilusiones desarropadas, el frío entra por los huesos. Los pies raíces faltos de tierra húmeda, tierra alimentaria. Opciones de renacer en otra cosa, otro ente, otro humano ser, saliendo por la cabeza. Las ideas congeladas bullen debajo del cuero cabelludo. Llovizna pobre, bruma densa. Frío que mata sin razón y sin justicia. La corona de espinas ha caído de la cabeza sangrante. ¿Qué dices sobre las sombras deshabitadas? Hay días de 36 horas y noches de suspiros profundos. Ojos verdes asomados por la rendija corta de una mirada triste. Acuosa, sentimental, refleja la mirada a un amor cuajado de falsas esperanzas.

Me visitas en sueños, por las noches en que es permitido tener encuentros románticos mentales con cantantes rockeros. Aquí nadie se entera, que de amores estoy curado. 
No es tu estilo, quizás lo fuera cuando encarnada en ti, Jennifer Natasha con minifalda y botas de gamuza, caminaba por las calles de los rumbos de una juventud que ya no existe. Escribo imaginarios con el alma de niña grande. Escribo, es así.

Las pesadillas intuyen seres nobles acuciados por el escaso tiempo de gracia. Me hablas enterrando la mirada en mis pechos de cristal. Sonríes, platicas conmigo de las largas utopías en los conciertos llenos de luces de mil colores, fastuosos escenarios habitando el Enrique verdadero. Melena suave, caracolas ensortijadas en el pelo blanco de una mujer imaginaria. Enrique plagia versos, frases, letras ensartadas por otros. Los sueños son imaginación compartida con seres lejanos. Permean en ellos el blanco y negro de una transformación cotidiana. De eso nada importa, a mí no me puede robar más que los suspiros en el negro de la noche. 

Me gusta el lugar donde el destino me tiene parada en tierra firme. Me gusta harto recordar los momentos vividos detrás mío. Lo que pasó no existe más. Los perdones fueron dados a quien compete.
Demos el paso siguiente a las nuevas circunstancias. La experiencia buena o mala dejó un rastro imborrable. Lecciones aprendidas a punta de madrazos. 

La vida libre tiene el don de parecerse a los colibríes, sus huellas no existen en tierra firme. Uno nace para aprender a volar sin alas, provisto de basta imaginación se logra después de tanto caminar cuando las alas viejas y olvidadas desempolvan el fin para las que fueron hechas: volar.
Volar a ojos cerrados, a manos atadas, a pasos lentos, a vidas conceptuadas. El amor existe en mil formas. El amor resiste al arte del engaño si el que ama es el otro, vulgo "ojos que no ven, corazón tú dirás lo que hacemos". 

Cerca del fin de año que debiera escribirse en hierro fundido para no olvidar que el dueño de los destinos mueve el mundo con alma de titiritero.

¿Esto de qué va? Npi
Rumbo al 62




 



martes, 17 de noviembre de 2020

Sea por Dios y su santo nombre






En alguna ocasión cuando andaba de suicida comunicante me pasó por la cabeza aventarme desde lo alto de las escaleras. Me daba un poco de miedo porque Barry ya me había advertido que podía quedar mal de la cabeza o ser un vegetal. Ese sería un verdadero drama.

Nunca intenté suicidarme, además siempre que me pasaba una idea  en la cabezota,  la comunicaba a mi familia para conocer los pros y los contras. Lo que me hizo desechar la idea fue saber que Natalia tendría una abuela suicida. Eso me dio mucha pena, no ser valiente. Seré neurótica, malhumorada, insensible pero cobarde nunca.

Esto de las escaleras me vino a la mente ahora que tuve el accidente en las escaleras. Caí desde lo alto rodando, dando tumbos a casi llegar abajo.
Me llevé entre las patas algunas macetas y cuadros que tenía en la pared. ¿Cómo? No pregunten porque ni sé todavía cómo, sin ningún hueso roto y sin una gota de sangre. Mis caídas no tienen explicación cuerda.
El cuerpo tiene un sinfín de moretones negruzcos adquiriendo el color verdoso del paso del tiempo.
Cuando mi familia vio que rodé cuesta abajo echaron a correr para socorrerme Me sentí como doble de cine, haciendo las escenas fuertes de la película.

Tenía chichones varios en la cabeza, golpes por todo el cuerpo sobre todo del lado izquierdo.
En mi pensamiento golpeado me preguntaba por qué mi familia no llamaba a la ambulancia o a emergencias yo que sé. Laura dijo que no se les ocurrió. Ella fue la que me vio caer entonces estaba muy asustada por ello.

No quise ir al médico a que revisara los golpes, dada mi edad es muy peligroso andar por los suelos. La pandemia me tiene lejos de cualquier lugar que no esté dentro de mi casa. Me curé a puro valor mexicano, con chochitos de árnica, pastillas para el dolor de cabeza y pomada desinflamante para los moretes.
Y aquí estoy, menos adolorida pero viva Yo digo que a mi las estrellas me iluminan al revés. con esa caída mínimo me hubiera abierto la cabeza, pero no, no me paso nada.

Entonces dije estoy frita. Por ahora no está en mí suicidarme. Los ataques de ira que he tenido me asustaron un poco dado que en mis desvaríos alguien me propuso suicidarme con su ayuda. ¨Si quieres te paso el cuchillo¨dijo. 
Óiganme no, eso sí que no, si me voy a entregar a la calaca será sin ayuda de nadie, que para eso sola me doy abasto.

Y ya es todo, me caí de las escaleras pero sigo viva. Flor marchita sin retoño, con el alma en retazos ribeteados de razón.

Sea por Dios y su bendito nombre.





Click




 



sábado, 17 de octubre de 2020

Cara así como de cartón piedra

Hace poco más de cuatro años nos enteramos de un joven estudiante que había inventado un aparato para que las personas enfermas de pp pudieran salir de la rigidez que no les permite caminar con normalidad.

Para entender esto debo decirles que los pacientes de pp además del movimiento, presentan rigidez en los músculos haciendo que estos se vayan atrofiando y con el tiempo quedar tiesos como figuras de cartón piedra.

El inventor necesitaba por ese entonces patrocinadores que se interesaran en el proyecto para financiarlo. Convencerlos es una ardua tarea máxime que la enfermedad era casi inexistente a la vista de todos.
Por ese entonces yo no estaba en las condiciones en las que ahora estoy. Todavía podía hacer muchas cosas y no ser el bulto que soy.




Laura ¿quién más? ayudó a darle voz para que conociera más gente el dispositivo.  
Pasaron más de cuatro años que no hubo noticias de nada.
Hace como un mes el inventor se comunicó con Laura para preguntar si yo estaría dispuesta a hacer unas pruebas con el brazalete. (El invento es un brazalete). Laura dijo que sí pero como dice el dicho: El hombre pone, Dios dispone, llega el diablo y todo lo descompone.
Un día antes tuve una crisis fortísima, de las que pocos salen libres sin un solo raspón. Me  negué a ir ala cita, pero como el miedo no anda en burro al último momento acepté ir. Total qué podía pasar si nomás era ponerme una especie de reloj en la muñeca, encenderlo y listo. 

Me hicieron pruebas de caminata para ver el grado de dificultad que tengo para caminar. Salí elegida a pesar que en espacios amplios no tengo mucho problema como en espacios pequeños.
Estuve usándolo un tiempo, después me hicieron otra prueba. La cosa es que con el brazalete los problemas se reducen sin desaparecer. 

Después de diez años de investigación el brazalete que consta de un dispositivo que produce pequeñas vibraciones haciendo que el paciente al congelarse la marcha pueda seguir caminando sin necesitar ayuda de nadie.

Tomará otro tiempo para afinar los detalles para poder salir al mercado.

Para los pacientes del pp es una muy buena noticia tomando en cuenta que aún con todo y que el parkinson es la segunda enfermedad neurológica más importante después del Alzheimer, somos invisibles.
Pocos conocen de qué va si no es porque son afectados o cercanos a un enfermo de pp.

Eso es una buena noticia ¿o no?

Dicho lo dicho  vuelvo a la burbuja de silencio ominoso. Me siento cool con mi brazalete de espía.
Hola, sí, de este lado la MaLquEridA, ¿allá quién?

¿Aló?


Adeu



sábado, 5 de septiembre de 2020

Derroteros

He aceptado que vayas a bailar sin que diga nada. En este tiempo he aprendido que los cuidadores de un enfermo deben tener su espacio para que no enfermen también. Ellos cargan con lo más pesado de la situación en la que en ocasiones no se ve más salida que ponerse a llorar con uno porque morir no se puede.

Tú, mi cuidador, el que la vida escogió, tienes que cargar con el mal carácter y la impaciencia arraigada en las venas.

Tú, mi cuidador al que visto de héroe porque para mí lo eres. Caminas conmigo en la noche para que estos pies desentuman la monotonía de las tardes.

Preparas mis alimentos, pones todo al alcance para que mi esfuerzo sea mínimo, pero también te cansas.

Y te vas a bailar y te odio por ello y pido a todos los diablos que carguen contigo, ser insensato, egoísta que tiene que desconectarse de mí y este cuerpo enfermo para no caer en la depresión y en el tedio oportunista insensible a todo y nada.

No pienso en con quién bailas. Mi mente descarta cualquier viso femenino cerca de ti para que los celos no carcoman el alma. Ni modo que bailes con hombres. Lo asimilo. Es un mal necesario. Tu estrés tiene que ser eliminado de alguna forma y si el bailar te lo quita, lo acepto. Eso lleva a que estés bien y por consiguiente, yo también.

Conoces mi odio por los viernes en que mucha gente aprovecha para salir, desenfadarse del trabajo. Yo me quedo en casa. Dicen que uno detesta los días porque no sabe qué hacer con su vida. La razón no tiene cabida en mis circunstancias. 

Perdona si al regresar me encuentras enojada, no encuentro otra manera de manifestar lo inservible que me siento ante tus ojos. Te pongo mala cara. No quiero que me dirijas la palabra. No dejo que me toques ni que me ayudes a nada, prefiero agarrarme de las paredes antes de pedir tu ayuda, pero es que siento feo quedarme aquí. La espera es eterna y tú no llegas.

No voy a decir más como tampoco te voy a dar a leer esto que escribí. Dices que las palabras se las lleva el viento. Las mías no, siempre llegan a ti.

La Flor se vistió de espinas para reírse del dolor que no es más un sentimiento de derrota.



Click











miércoles, 26 de agosto de 2020

Hay dioses que no usan sombrilla

I N J E R E N C I A
Sin displicencia

La verdad estoy sobrepasada. Llegué al límite de mi tolerancia. Me pone de nervios todo. Me enojo sin motivo aparente. Las mascotas despiertan al oír mi voz, ya no es agradable escuchar tanta alharaca. Hay tiempos en que la casa debe permanecer en silencio por el trabajo de Laura que desde que empezó este desmadre está viviendo aquí. Somos adultos mayores, grupo de riesgo. Hay veces que el silencio llega solo, hay otros en que parece que el dios del caos da la orden de ataque ¡A gritar todos! Es imposible la vida viviendo en tal maremagno. 
Si hablamos de los más perjudicados con esta epidemia han sido Barry y Laura, que han tenido que bailar con la más fea, quizá por eso quise publicar este texto. De alguna manera sabrán que me da vergüenza mi actitud. No voy a culpar a mis demonios de lo que hago, esos no existen más. Soy yo y nadie más que yo la causante de los malos momentos en casa.

A D V E R T E N C I A
Quejas en estampida

Hay muchos asuntos que deben resolverse, pero el confinamiento no nos lo permite. Todos estamos igual, no debía decir nada, pero esto me tiene hasta la madre.

He dejado de lado muchas cosas que hacía, el cuerpo me duele debido a la rigidez de los músculos. Todas las noches pasan mil aplanadoras sobre mi cuerpo. No puedo ir al hospital por la pandemia, ni al dentista ni con la podóloga. Y aí va de nuevo la quejadera. Urge salir de mi casa, olvidarme un poco de todo lo que siento me tiene atada. 

Por las noches me distraigo con la lectura. Hago test de cultura para tener la mente activa, aún así se me olvidan muchas cosas.

Estoy histérica. El sábado me puse a cocinar, estábamos todos en la cocina, unos hablando, otros cantando, Cuco ladrando, la Srita Gato estresada por su reciente cirugía no deja que nadie la toque. De pronto estoy gritando, poniendo a todos con los pelos parados. Que me encierren en la casa de los locos. Los nervios alterados. 

Discuto mucho con Barry. Si por mí fuera ya nos habríamos divorciado. Es espeluznante cómo puede ser que un día se ame tanto a una persona y al otro día no se quiere saber más de ella.

Barry está enfermo, pero no se quiere atender. Somos dos pinches viejos jodidamente enfermos.

C O N S E C U E N C I A
Sin coincidencia

Hay muchos distractores en mi entorno de los cuales aprovecho el poco tiempo que me deja el ON.
No he podido ir al hospital, luego entonces he alterado un tanto la dosis de levodopa, no la de los amansalocos, con esos ni me meto. Supongo necesito más dosis de pastillitas engañapendejos. 

Es demasiado, todavía no entiendo cómo es que estoy escribiendo este post porque sé que me leen miembros de Los Apellidos Ilustres y se preocuparán, pero es que lo juro, he sobrepasado el límite de mi cordura.

Hago cosas, reacciono furiosamente como antes, vuelvo a tener miedo de los cuchillos. Me alejo de lo que pueda dañarme. Estoy en una puta regresión a los malos tiempos. Encerrada en la recámara con la Srita Guantes espero que se me pase la rabieta.

Comprendo que si escribo voy a preocupar a mi familia, pero si no lo hago voy a estallar. Algo tengo que hacer aunque sea escribir mis tormentos encerrados en esta ansiedad que me quita el respiro.
Plasmo mis quebrantos como por allá en los tiempos en que comencé a escribir y no me daba pena decir lo que me pasaba sin temor a vergüenzas.

F I N A L
Con experiencia

Tengo una opresión en el pecho. La garganta no deja tragar la saliva. Mi corazón late y late como burro sin mecate. Es algo que no me deja en paz. Me envuelvo de nuevo en los silencios a tres días de otro aniversario más. Ni siquiera le voy a dar el post a mi correctora de texto para que no se entere de lo que escribí.
Igual tiene mucho trabajo, se dará cuenta cuando nos vayamos a dormir o antes cuando me vea frente al monitor metida en el mundo virtual al que de a poco voy dando los brochazos finales.


A D I E U 
Como cuando escribía bonito.














 



lunes, 24 de agosto de 2020

La fiesta de las alimañas

Las alimañas tienen la consigna de provocarme sobresaltos apareciendo de soslayo cuantas veces quieran en el día. Extremoduro canta de vida dura sin eternidades vanas. 
Los peces provocan un hito en el páramo de la abundancia. Servida la mesa,  no termina de mostrar los lugares de a quién corresponda el sitio más importante. Menuda tarea tiene a quién no le importan los invitados al banquete de frijoles con tortillas. 

El mundo discriminando viejos tendidos al sol. Epílogo circunstancial. Miradas inocuas degradadas en sollozos. Se supera a sí mismo adjudicándose lo que no le corresponde. El Dios de los ciegos hace reverencia al rey de los perdones. Un bicho de cola chata ocupa el centro del techo de la recámara. Ojalá no caiga encima mío. El algo divide su cuerpo en opciones para confundirme en las pesadillas.
Y luego llega un ser con un cúmulo de patas sin método aprendido para caminar sobre el edredón blanco de mi cama. Las sombras moviéndose por la cocina y yo tan sin embargo, modosita sin gritar para no ahuyentar el alter ego dominante de mis sueños fallidos. Escóndeme entre tus silencios.

Pernoctando bajo la almohada después de la demolición de objetos sin sentido sueño con la ternura de la mirada reciente. No es que tenga miedo, los temores no entran en mi mente, suicidas en abundancia acucian las ganas de perder la razón.

No quiero ver más bichos, ni tener sueños que me dejen exhausta, sin ganas de levantarme a la mañana siguiente. Con la luz las sombras difuminadas en ecos de colores colgadas de los ganchos despellejan las sombras bailando al son de un clavicordio viejo abandonado en el sueño malsano de la otra noche. Los grillos  huyeron al enterarse de la Gran Fumigación encabezada por Giorgio Trespatas. Aprendiz de escritor, oficial de mecánico y soñador por convicción.

A las que no les preocupaba tal evento era a las arañas de pelambrera en la espalda. Sí, esas que tienen unas enormes patas como tenazas de cangrejo y un gran pico en la punta de la horrorosa lanza ubicada al final de la boca. Son las que salen después de las lluvias de agosto cuando el pasto todavía no es terreno de nadie.

Termino por creer que todo eso sucede en la mente abyecta de quién escribe las letras al ritmo de dedos utópicos. Si los bichos existen tal cual los veo podría poner un negocio del que sacara suficiente dinero para retirarme a rascar la panza al amparo de la brisa de un mar tan azul igual al mediterráneo que no conozco.

Tendría un trío de palomillas de la ropa usando el polvo de sus alas espolvoreándolo en el confín de los sueños apagados para que siguieran igual. Total, a nadie importan los sueños desconocidos. Luego mandaba a hacer trajes de muchos colores para vestir las tijerillas salidas del desván de mis derrotas. La derrota más grande duele menos con brillitos de ocasión. 

A las cochinillas las mandaría descalzas con cascabeles en las patas a bailar una danza tribal de por los tiempos de cuando no se conocía el zapato de tacón. Ni hablar de los zapatos de charol de los que usaban los pachucos amañados con la palabra "bonita" al servicio del galán pa' envolver a las sirvientas de trenzas negras como la entrada al mundo desconocido del amor a gajos.

Temo que la vida está escrita en pequeños retablos sin secuencia. Organizados en el desorden monótono de quién masca la vida sentado a la vera del camino viendo pasar a los vencedores.

En ocasiones la luna retorna al amanecer en búsqueda afanosa del amante ladrón de estrellas esparcidas en el camino recto de los esposos ausentes. Tiempo ha que no se aparece a tocar por la ventana con piedrecillas de río seco. Los ríos secos son como los amantes de corazón incierto. Los ríos secos ya ni lloran ni con lluvia.

Terminando de sacar los últimos insectos salen las lombrices tocando guitarra acompañados por el sonido onomatopéyico del que desconozco, tocado por los animalejos de múltiples patas.

Baila que baila la babosa de cuerpo frondoso dejando la estela brillante, laberinto sin salida en la enredadera del patio trasero.

Asumo pues que el mundo está a poco de su extinción. Cantemos antes de que se extinga el deseo inocuo de seguir viviendo con la imaginación de los sueños dadores de vida, precursores de la muerte por un virus extraño salido de la mente de un ser humano deshumanizado.

Sea pues, bailemos  con las soledades a disgusto. Vertedero de historias, la imaginación no tiene cabida en quien va por el tiempo como quien no se da cuenta de su existencia. Acúsome de ser atraída por el ocio ecuménico de una cuarentena cuyo fin no se percibe en el horizonte.

Salú.






viernes, 14 de agosto de 2020

Repeticiones

Hay que tener la mente despierta con la inteligencia a tope evitando entrar en lugares comunes que de tan comunes ya ni lugares son.  Hola, sí ¿cómo estás?

Estoy bien, muy bien.

Adornando epílogos completos con base en palabras bonitas con aroma melocotón. ¿A quién le gusta llorar sin razones? De que las hay, las hay. Tantas más que el número infinito. Desplegar atolondrada el alma sin abusar de ello. Los abusos no son buenos ni siquiera en palabrerías rotas. 

No mirar mucho las letras pa' no desgastarles el alma; luego suenan huecas igual que las tumbas vacías arropando calaveras desarmadas.

Deja salir la letanía de nuevas palabras, ve formando oraciones simples rebosantes de alegría. Total, siempre hay que responder al falso '¿cómo estás?' para que se te quite la etiqueta de 'malaleche'. 'Muy bien, gracias'. No se pregunta lo que se ve. Para amarguras, el limón. Para sonrisas el optimismo delegado en tus labios rotos.

Dicen que se puede ir sonriendo  a todo aquel que te encuentres. Es mejor traer una sonrisa tatuada que bajar la moral con un rictus amargo. La vida te trata según hayas escogido el camino. Tantas emociones libres mezcladas al aí se va, pero que digan algo ¿eh?

¿Aunque digan que sólo aceptas conocer gente si te reditúa alguna ganancia económica? La gente habla porque tiene boca echando semillas de mentiras en terreno despoblado.

Lueguito sigue la charla con más mentiras piadosas. La gente carga su máscara de payaso, con habitual cortesía sonriendo los desaires. De todos modos eres un ser inanimado acostumbrado a caminar de la mano con la mala de la historia. Las derrotas son inmortales. Los éxitos pecan de olvido. ¿Viste la cara que tenía? Seguro no tiene sexo en su vida barata y vacía.  Difícil sustraerse al que por todo sonríe. Ah si, tampoco puedes apartar la vista de los otros, ya sabes.

La vida se vive mejor viajando en los dinteles de la memoria. A lo mejor no existe esa palabra. Ni modo que la haya inventado, no soy buena para eso. 

-¿Para qué eres buena?
-Para todo menos para nada.

Hoy escribo al acecho de la madrugada. 

Haciendo a un lado los vapores de pragmatismo utópico, se vive la vida con sencillez absoluta. No quieras venir a presumir tanta palabrería dominguera. Desde que tienes tantos términos a la mano, presumes tu sapiencia con nadie. Mujer ignota, bruja arrabalera. Señorita a tres tiempos. Señora decente, obediente, sin diente.

Mejor escribe y no hables.

Ok.

 



martes, 11 de agosto de 2020

El tamaño de la circunstancia


Uno puede andar por ahí olisqueando resquemores para salir de los vicios. 
Uno anda sin tiento acaparando suspiros en las madrugadas de romances furtivos. Abandonando el lecho ajeno acompañado de las sombras cómplices escondidas en las paredes. 

A fuerza de retratar engaños se camuflan en las manchas de los espejos sin magia. Los árboles sueltan en las noches susurros escondidos. Hojas amantes acariciándose de tanto tenerse cerca. Los vientos sin menoscabo arrancan con delicadeza inminente los nidos de pájaros de alas sin madurar, salpicadas de vellos blancos, autómatas sin gracia escandalizan el entorno frío.

Uno puede andar calentando lechos ajenos, acariciando cuerpos anónimos, mascullando los 'te amo' sin dueño. Tiene la noche un árbol enmarañado de sorpresas cristalinas, aguas encharcadas en las orillas del deseo. Sentimiento sin pertenencia pa' poder salir airoso de cualquier nombre equivocado.

Qué dicen de quién se inmiscuye en los albores de una noche profana llena de besos de barro. Boca sedienta, ánimo ardiente. Confitura de orgasmos irresolutos. Placeres solidarios, manos curiosas, perfume de noche tibia. Las flores enmarcan los sacrilegios de un amor prohibido. 

Quien quiera puede, quien puede no quiere. Risas sardónicas de los hipócritas dadores de rosas rojas. Ramos siniestros ocultando embelesos dispares. Quién soy yo para decirte lo que siento. Qué tienes tú que a mí me pertenezca. Ejemplificando lunas someras con oscuridades fortuitas.

La vida no te trajo al lugar donde estás. Eres tú con tus acciones quien llegó con las manos vacías y perdones sepultados en el fondo del bolsillo del pantalón a este sitio al que ya no perteneces.
Nadie sabe nada de nada. Ocultismo perfecto. Onanismo sin pruebas. 
Soy responsable de lo que escribo no de lo que de ello pienses.

Aparca de este lado donde los sueños siguen vivos, donde las mentiras no florecen. Donde los ríos siguen el cauce normal. Donde la moral no se mancha con perjuicios ni comentarios baratos de aquellos que tienen la costumbre de lanzar la primera piedra.

El mundo es de los audaces y de los asesores de mentiras y de otros también Aquí no se excluye a nadie.

Capítulo final.




 



domingo, 19 de julio de 2020

Inventando el hilo negro

Enseñar las tablas de multiplicar a La Bella era pan comido para mí. Recordé un juego de mesa con el que enseñé a mis hijos a memorizarlas rápidamente. Le platiqué el proyecto a Natalia aprobándolo de inmediato.
Primero saber qué material necesitamos: Una hoja de papel cascarón, colores, regla, lápiz, goma, sacapuntas, tijeras y bla.
Natalia era la más entusiasmada. -Me gusta trabajar en equipo abuela-, dijo con su carita de niña linda. -Yo prefiero trabajar sola, por equipos siempre hay uno que trabaja más y otros que no hacen nada- respondí con cara seria. Natalia conoce mi carácter así que no le hacen mella mis respuestas.
Muy quitada de la pena siguió en lo suyo.
En mi proyecto el juego que iba a inventar era  un juego de mesa estilo memorama. Todas las tarjetas se revuelven, colocándolas con el reverso hacia arriba, entonces hay que encontrar el par de cada tarjeta. El que obtiene más tarjetas es el ganador obviamente.

Todo iba perfecto, recortábamos tarjetas, poníamos algún dibujillo o un sticker, rotulábamos la operación según la tabla que tocara y hacíamos el par con el resultado.
Se me ocurrió que habiendo varias operaciones con el mismo resultado, basándome en la regla de el orden de los factores no altera el producto me ahorraría  varias tarjetas.
Por ejemplo: 2x12=24, 3x8=24, 4x6=24, 6x4=24, 8x3=24, etc.
¡Tengo una mente ingeniosa!
pero... había un problema. por ejemplo: saco el 4x6, su par es 24. PERFECTO pero entonces ¿cómo contestaría si por ejemplo me salía el 6x4, si ya me había salido antes su par?
¿Eh?
¿Eh?
¿Eh?
¿Entendieron? yo sí pero no sé plasmarlo en letra. Estoy atorada en eso. Mientras encuentro el camino correcto será enseñar a la vieja usanza con la regla en la man... digo con mucha paciencia.

San Pitágoras me ayude antes de darme por vencida.
(Había pensado patentar mi gran descubrimiento cuando supe que alguien ya lo patentó. Qué chiste).

En esas ando amigos, emulando a los profesores, algo que nunca pude ser.

Hasta luego.











lunes, 29 de junio de 2020

En tu mirada


Cuando abro los ojos después de una siesta a cualquier hora del día, tus ojos me miran azarosos.
-¿Por qué me miras tanto?- pregunto acomodándome el pelo.
Siento que con tu mirada atraviesas con descaro los dominios de mi alma rota. Cohíbes mis sueños deteniéndolos abruptamente ante la persecución de las interrogantes intrínsecas de tu memoria.

-¿Por qué me miras así?

Abro los míos al sentir el peso de tu mirada.

-No me veas- digo apenada. 
-No me veas- susurro quitando el oropel de mis sueños sin estilo. Temo que un día te quedes engarzado a ellos para no irte jamás enmarañado en las caracolas invisibles del pelo que te enamoró

No me mires más Enriqu... digo, Barry.










lunes, 15 de junio de 2020

Las Teorías del No

No ha de ser en los cementerios donde busque a mis muertos,
yacen
muy dentrito de
la memoria.

No son los despojos con los que se nutren los árboles de verde follaje
los que guardan las querencias,
es en el corazón donde reposan indelebles al tiempo

No es el valor lo que me mantiene erguida.
Es el temor el que impide  las caídas
abrazadas a los troncos gruesos de sauces llorones
se yerguen gloriosas ante el ímpetu de los despojos nutriendo vida.
















jueves, 4 de junio de 2020

Aquelarres exquisitos

Considero la hora de irse a dormir lo mejor del día. Me desgasta la lucha continua contra la rigidez. Levantarme los fines de semana temprano no les encuentro gracia. 
Debido al coronavirus he dejado de reunirme con dos de los mejores miembros de Los Apellidos Ilustres. Con sus pláticas  me llevaban a recordar datos del pasado sin ecos en mi memoria. Por ejemplo, cuando la MaLqueridA en la entrada a su juventud era bonita. Usaba tacones, minifalda. Pelo largo de rizos negros acariciando la espalda sin tener brotes de agresividad.
No pregunto mucho sobre esos recuerdos, temo que como en la infancia haya un recuerdo que lo oscurezca. 
Un día vino a la memoria un accidente grave. Entrando a la adolescencia me volví más retraída. Por primera vez en la vida borré un texto en el que no me gustó hablar mal de mí, cosa que de continuo hago en este blog. No sirve de nada el aprendizaje bueno si este no es compartido a otros. Eso es lo que hago con Natalia. Hurgo dentro del cofre de los aprendizajes lo bueno que tengo mostrándolo para que vea si le conviene o no lo que le comparto. En su pequeña cabeza explora lo que le digo. La Bella tiene el carácter férreo como el mío. Natalia es una MaLquEridA en potencia con la diferencia que ella sonríe mucho. 
Me gusta cuando busca refugio en mis brazos. Cuando planeamos una travesura para el ogro de su padre. Un oso grandote tierno, agradable, locuaz. El otro día Haciendo la tarea de inglés La Bella dijo al ver mi cara de azoro: No te preocupes abuela yo hago la tarea sola. Con codos en la mesa sobándose las sienes buscaba la respuesta a los cuestionamientos escritos en el cuaderno. 
Yo pensaba, ¡ah caray cómo no voy a poder! 
De haber sabido que el inglés me sería necesario hubiera puesto empeño por aprender pero no. La vida de adolescente enfundada en ni traje de Cinderella Star no permitía saber que el mañana sería un hoy prematuro. 

Ayer sentada frente al escritorio volví a mi época de gloria. No escribí nada decente, quizá tampoco hoy lo haga, ni mañana. Las pesadillas asustaron las ideas. Desintoxicada casi de todo, estoy arando la tierra de la "creatividad". Si resalta, bien y si no también. Vivo de a poquito pa' no acabarme lo que me resta en tragos gordos de desesperación. Camino como la Rosalía del libro de lecturas de La Bella, más lento que una tortuga. ¿Quién tiene prisa por morir? Yo no. 
¿Quién tiene prisa por vivir el mañana?
Eres de lo que no hay.
Hoy es lo que hay, y lo que hay es mejor que lo de ayer. Y si no pues no.
Adiós Nicanor, si te vi ni me acuerdo.
¿Cómo dijiste que te llamas?











miércoles, 27 de mayo de 2020

Mala copia


Hoy toca hablar del alma. Sea pues, hablemos del sentir. De mostrar ante el mundo lo que se lleva dentro sin que nos de el mínimo de pudor. Los artesanos exorcizan sus demonios con el arte. Lo logran de tal manera que sin saberlo ayudan a los demás a asomarse a los sentimientos. Los propios, los que uno lleva dentro. 

Pocos son los que lo logran.  No todos tenemos la sensibilidad para ver el mundo al interior nuestro con los ojos de otro. Decimos ¨qué bonito¨ pero por dentro pensamos: ¨su madre sabe qué quiso decir¨.

Así las cosas. Los artesanos manejan con maestría el arte incomprensible del vivir plasmándolo en su trabajo. Lo muestran y poco les importa si a quienes como yo no vemos más que ¨unos pajaritos¨, una dama de cabeza extraña. Una pintura barroca, el grito desmesurado de un ser raro.

Ahhh qué bonito.

El arte está vedado al entendimiento de la gente ¨normal¨,  los entendidos, cultos seres de finura exquisita. Quizá la vida o los demonios que cargamos nublan la vista del alma. Alma negada  a la existencia cuando es ella quien les muestra lo invisible a los ojos. 

La poesía se sume en lo negro del entendimiento donde la razón no conoce salida fácil. Para ti, para mi, para quién sino somos unos cuantos los que del amor sabemos nada

Torpe de entendederas caigo en el común de la gente que no de la gente común. Hay días como hoy en que amanezco de aquella manera que ni yo me entiendo,
Algunos somos una mala copia de sí mismos o de otros que se dieron el lujo de embellecer el mundo.
Algunos somos las hojas que el viento riega por los pastos verdes del otoño inconcluso. Ya no es el sitio en que se esperaba a quién antes se amó. Es un desierto lleno de nadas flotando en el ambiente donde las parejas buscan su otra mitad cuando esta siempre estuvo pegada a él.

Tú y yo no existimos, acaso somos letras prestadas de textos manoseados. A lo más que aspiramos es a algún día ser leídos por otros ojos invisibles en nuestro entorno.
Mercenarios escribidores robamos letras haciéndolas versos para regalar a algún imaginario tal como somos tú y yo.












 



jueves, 21 de mayo de 2020

Pájaropareja

Sabina pequeña, gritona 
Locuaz intransigente 
Ama y señora de la jaula chica.
Silvio fuerte, grande
Eterno cantor de alas amarradas
Amo y señor del Rincón de los Secretos.

Cualquier día se me pega la gana, abro la reja de la libertad restringida
En cámara rápida se sucede lo que ha de suceder.
Silvio descuelga el cuerpo alado por los barrotes de una casa color engañoso.
¡Corre, corre!
¡Vuela, vuela!
Sabina comenzó la alharaca.
Salta con brinquitos de pájara modosa.
Cuídate las uñas Sabina. 
No quiere que Silvio se vaya.
'No te vayas mi amor', susurra por lo bajo.
Silvio sigue pronto, rápido, rapidito en la escapada 
Cuán grande se vuelve la jaula cuando de escapar se trata.

Ágil vuela la pájara a la parte superior de la reja.
Silvio llega a la puerta,
Sabina se deja caer para picotear la cabeza del agitado pájaro.
Uno, dos, tres puyazos acompañados de estruendosos gritos.

¡Vamos pajarraco, sal ya!

Con el gran pico, Silvio se ayuda a trepar por fuera la jaula.
¡Lo logró! 
Presuroso llega a lo alto de ella.
Descansa.
Respira, el mundo es tuyo.
Despliega las alas.
Transmite coherencia en breves aleteos.
Descubre el objetivo.
Se lanza al vacío. 
Choca con la cabeza de algun.o
Tropieza. 
Remonta el vuelo. 
Llega agitado a su sitio especial
Una maceta que hizo suya donde probó el glorioso sabor de la Cuna de Moisés
'Hola', dice 
'Cotorro'
'Burro'
'Cotorrito, cotorrito'
Recobra el habla junto con la libertad.

Sabina en tanto asoma la cabeza oteando el silencio de fuera
Respirando temor, acalla su pequeño corazón con suspiros redondos.
Vuélvese al interior.
Callada disfruta el rumor de sus silencios.

Las horas escurren largas como miel en los labios de la amante impaciente.
Saetas sin destino disparadas por el halo del atardecer inquieto.

Se acerca el tiempo de volver.
Sabina acicala su plumaje verdoso con brotes amarillos
Limpiando el pequeño pico escapan suspiros presurosos.

Lejano en el tiempo, Silvio trepa a lo más alto de la planta.
Desde ahí divisa el cuerpecillo de Sabina parada en la entrada de la jaula.
Inhala suficiente aire fresco para el resto del día.

Unos gritos se escuchan a lo lejos.
Sabina lo ha visto,
por fin su amado vuelve
Lo recibe con un picotazo que Silvio alcanza a esquivar.
Cruza de prisa al rincón de la jaula a donde llegará Sabina
a darle besitos de amor.
Amor salvaje.
Amaramor.
Amaramuerte.















viernes, 15 de mayo de 2020

La otra mirada

Pasados los primeros tiempos, el silencio recobra su forma abstracta, sin detalles perfectos, inoculando las formas exquisitas de los callados. Avasallado por la premura de la hora exacta. Silencio redundante en mis oídos, el tam tam tam lejano de tambores tribales. Balazos rompen en gutural sonido abriéndose las venas con sincero escarnio a la macilenta piel. Reverdeciendo en flores blancas de un cementerio escampado. Silencios monótonos marcados en los días de asueto palpando la incómoda sordera del reloj cu-cu.

Llegaron a casa con velices colmados de incógnitas. La casa de la abuela consume los días en sutil silencio. Pajarillos quietos, gatos dormidos. Personas de puntillas caminando sobre la alfombra raída por los pasos presurosos de niños latosos de antaño. Silencio confinado entre cuatro paredes.

Las noticias hablan de muertos gritando espanto. Solitarios mueren murmurando algún nombre. Dios tiene mucho trabajo estos días. No sabe para dónde mirar o quizás se ha pasado al lado malo donde es más sencillo captar almas.

Psicópatas de encierro fulminados por pensamientos oscuros dañando a la gente que más amaba. Cómo alguien mata a quien tanto amó. Cómo se tiene valor para violar la inocencia y encerrarse después en una burbuja silente, grosera. Quien masacra a un inocente debe ser quemado en aceite hirviendo y ni así pagan el delito de horror indecible. 

La gente triste asomada tras la ventana participa en un concurso de sonrisas vecinas, asaltando los rostros enjutos poco antes de asomarse a la locura en que se convirtió el mundo apacible, hermoso, agonizante.

Nadie habla. nadie tose, nadie choca la mirada con nadie.

Evitando tocar lo mínimo posible los bultos saliendo de un claroscuro inclemente. Toca sol en esta época de orates. La carne derritiéndose en sudor, mojando la ropa vergonzosamente de un mirar insolente. Lluvia gris, sucia, gotas amargas convertidas en soldaditos taimados cayendo sobre el concreto hirviente. 

Soldaditos de agua dan ligero alivio a la cuarentena interminable, pospuesta más y más y más días. La paciencia se acaba, los enojos brotan en tropel adueñándose de los rostros confinados. El tedio caluroso está acabando con todo el buen humor. No hay risas, no hay felicidad. 

Recuerdos recientes mueren de súbito dando paso a los dolientes de la armonía familiar. 
La tierra silenciosa entró en trance avisando que no hay más oportunidades. Silencio preocupado. Los mares recobraron su azul esplendoroso. 

Los viejos mueren. Se ha llegado a la disyuntiva de salvar un joven impertinente o un viejo con sabia experiencia.
Silentes los médicos se miran sin ver. ¿Verdugos blancos o ángeles de la extinción?
La vida en un volado se va.
El sonido de la moneda al chocar en el piso ha dado su respuesta.





 ¿Dónde están los ladrones?






jueves, 14 de mayo de 2020

Enemiga


Hacía varios meses que me había salvado de la zancadilla que me mete Némesis, la hormiga ladina. La bitch que a veces asola mi vida incontables ocasiones haciéndome caer sin motivo. La enemiga número 1 de la MaLquEridA.

Nada pues,  hace unos días me levanté de mis aposentos, di tres-cuatro pasos y ¡suelo! caí cual redonda soy, al suelo de los justos. Eran las tres de la mañana  Pegué de gritos en camino al suelo despertando a la familia. Barry creía que me había roto el brazo. Laura intentaba revisar con afán mi cuerpecito, mientras yo atinaba a decir entre lágrimas y gritos '¡No me toquen! ¡No me toquen!'.

Tirada en el suelo cual tortuga boca arriba, meneando mis piecesitos y las manecitas. En algún momento abrí los ojos; entonces vi que la maceta en el pedestal de hierro estaba a punto de caerme en la cabezota. Me levantaron como pudieron después de ver que no tenía nada roto, la nuca se llevó tremendo golpe también. Con el tiempo los reflejos son más lentos. Tengo el brazo morado-negruzco-verdoso. Ora si estuvo duro amigos.

Hubo gritos, enojos y bla bla bla. La mera verdad que con el tiempo requiero de más ayuda. Casi desde que comenzó el año no he salido de casa. Cinco meses con cuarentena o no vivo sin salir de aquí, por eso no me ha resultado complicado acostumbrarme al encierro.

Me da miedo salir desde el inicio de la cuarentena por la razón del virus -inventado o no- me alejo de la puerta. No extraño salir. Hay pájaros cantores madrugadores, cielos azules, calor insoportable. Todo eso lo tengo al alcance de mi mano.

Laura ha estado cuidándonos y trabajando en casa. Está cabrón amigos, todos tenemos un carácter fuerte, hay que sobrevivir a ello. Nos enojamos mil veces al día y otras tantas nos contentamos.

Estando de continuo conmigo, ha visto los progresos al revés que voy teniendo. La dormidera en cualquier momento, mis pesadillas le tienen el descanso alterado, las metidas de pata en el celular y todo eso.

Hoy no pudo más, explotó y la entiendo. Vivir conmigo es desesperante. Le toca hacer el papel de madre. Ya nada más falta que me bañe y me cuide como un bebé. Con el corazón en la mano pido a todos los dioses existentes que no permitan llegar a ese estado.

Hoy reflexionando pensé que los papás aprendemos en el camino a serlo. Con los hijos pasa lo mismo. En el camino a la vejez ellos se encargarán de cuidarnos. Aprenderán en el camino  como nosotros. 
Si hay errores se asumen, si hay aciertos estaremos encantados. 

Hoy por hoy, cierta estoy que si mi familia no estuviera conmigo en este confinamiento, no tengo idea de cómo la estuviésemos pasando. Una vez dijo un amigo, 'Yo quiero tener tu felicidad' al terminar de leer un texto mío de los del principio cuando era yo, no la MaLquEridA que se posesionó de mí, con el tiempo. 

Y es que la mera verdá pasé mucho tiempo buscando la felicidad sin reparar que estaba en mi casa, con mi familia. Eso es felicidad para mí. Lo que me hace feliz haciéndome reír todo el tiempo. Con Némesis y sin ella, con virus o sin él, ya no busco nada, todo lo tengo dentro de mi casa.














 



lunes, 11 de mayo de 2020

No eres tú soy yo


¿Por qué eres triste?
La vida nos pone cada día en la salida de una carrera contra el tiempo.
Sólo los que tienen la vida contada saben lo que significa. 
Vivir hoy porque no hay mañana.
No sonríes.
En esa loca carrera sueltas tus demonios a paso apresurado.
Son de ti tan conocidos que antes de abandonarlos tarareas un canto precursor.
 La vida limpia y transparente no carga penas. 
Lo tuyo es cantar poemas para las amigas y uno que otro para las musas de los poetas del mes de abril.
Abril es el mes de las odas celestiales.
De cara frente al espejo miras cada arruga de tu frente permitiendo ver tus ojos sin sentir pena alguna.
Hechos fortuitos pasados viniendo de vez en cuando a revolver tu mente en los años altos de la vida, cuando saltar ventanas ya no puedes. 
El tiempo se atoró en tus rodillas.
Eres triste de morir, sonríes del otro lado del mundo cuando alguien con voz aniñada te cuenta chistes.
¿Por qué no ríes así: "Jajaja o hahaha o jijiji"?
Ríete,
dale a la vida el poder de una sonrisa, para que cuando llegues a la meta, se inunde el cielo del paraíso en el que vives.
Dejando caer las nubes gordas vestidas de gris mediocre
lágrimas de salvación.
No eres tú quién no comprende,
soy yo la que no sabe
ni quiere saber.
El tiempo se acabó.














miércoles, 6 de mayo de 2020

Perogrulladas


Defiendo a ultranza mi punto de vista. Lo que digo es y no hay manera de cambiar de idea. Cuando la mayoría no está de acuerdo con lo que pienso, me dan ganas de colgarme del palo más alto. Cuando una tiene el cerebro en desuso, la vista obnubilada y las querencias perdidas, todo se vuelve oscuro.

Desasosiego en la panza.

Termino por tirarme en el sillón de la marmota mirando el cielo raso. Tengo perdido el sentido de la vida. La lluvia afuera con sus truenos destemplados, no admite sonido alguno. Las ideas discurren un verso sin sentido. Alegoría sin quebranto. 
¿Y dónde está la mamá? Parece como si estuviera muerta o desaparecida o fuera una sombra sin sentido.
El sedentarismo adoptado me está cambiando el nombre.
En menos de lo que canta un gallo, pasaré a ser la MaLquEruEdA.

Entra la vida por la puerta, platica conmigo. Me trajo pizza. 
-¿Te gusta el ron?
-No para morir deshabitada.

Curso una vida a destajo. 

Luego el gato acaricia mi mano. ¿Tú me comprendes verdad? ¿A ti nunca te han dado ganas de desaparecer del universo mundo? 
No, ¿verdad cabrón? Tú si sabes vivir como quien espera de la vida un milagro. Contemplaciones al sol. Somnolencias en do mejor. Sueños irreverentes. No pierdas la fe, mami. 

Llega la noche, la lluvia termina haciendo silencio. El bicho asustado por la tormenta vuelve a casita. La vida es tan sin preocupaciones cuando se encuentra uno a salvo junto a lo que más quiere. Acurrucada en mi camita, miro qué tan alto estoy del precipicio.  Dame la mano, paloma. Está roncando. Otra vez será menester salvarme de mis gloriosas ideas paranoicas. 

Al otro día, uno piensa que no tener un arma en casa es la mejor elección. La vida se mira de otra forma. La gravedad de los problemas no era tanta. Se resuelven con palabras suaves, mirando a los ojos de quien escribe. Para una depresiva en fuga, lo que parece trivial para ella, no lo es.

Nunca pensé decirlo, pero hoy especialmente me alegro de estar viva. 
De lo que me hubiera perdido.
 No todos los días uno deja de ser el centro del universo 
para convertirse en un miembro más de la familia.
El sol comenzó a girar alrededor de los planetas.
No estaba preparada para ello.
Sobreviviendo en solitario.
Miguel Hernández regresó para recordar a Emilio y los días que le gusta vivir.


Aprendiz de todo, oficial de nada.

En mi otra vida debí ser una tipa muy ¨leida y escribida¨, de otra forma no encuentro cómo es que puedo hilar dos frases seguidas acordes con lo que pienso. 


Los viernes tienen un dejo de desamparo. 
El corazón quiere parar, se me atora el último latido en la garganta. Las cosas no son lo que parecen. Qué risa me da la risa de reírme tanto.
Ya llegará.

Bien decía Compi: México perdió en ti a la más grande actriz dramática. 
El tiempo no da para ser exactos.

Cuatro meses son pocos para quién no le gustan las libertades fuera de casa. De todos modos floreces en diciembre. Y leo y vivo, y muero y río, y canto y recito poesía a los loros, y canto desesperanzas a los gatos del tejado.
Elevando la vista al negruzco cielo azotando las pestañas en flagelo emancipado.
Queda poco por ver, queda mucho por aprender. Queda nada por sentir.
Las avestruces meten la cabeza a la tierra por vergüenza. 
Nadie tiene tanta cabeza con tan poco cerebro.
Me esfumo en cuestión de risas.
Quedarse es cuestión de enamorar a los nardos.
A la nada me vuelvo, donde he de resistir el último aliento.











miércoles, 29 de abril de 2020

La primavera de los confinados


Dicen que todo es mentira, que fue creado para desestabilizar -o estabilizar- la economía mundial. Dicen que fue creado para acabar con los viejos porque no aportan nada y son un gasto inútil. Dicen que fue creado para generar nuevas formas de trabajo, menos gente más máquinas. Dicen que fue creado para con el confinamiento darle un respiro al mundo que está a tres de desaparecer. Dicen que Estados Unidos lo creó para detener a China en su paso a ser la primera potencia mundial, puesto perenne de los estadounidenses.

A saber qué mente diabólica lo creó, pero sobretodo que le salga a la perfección.

Casi todo el mundo está en cuarentena. Hospitales colapsados, muertos y muertos y más muertos.
Sea como fuere, el mundo está cambiando. Cuando la pandemia pase, nada volverá a ser igual. Habrá más desempleo, falta de oportunidades, abaratamiento de la mano de obra.

Estamos viviendo la época del miedo. Miedo a contagiarse, miedo a caer enfermo, miedo a morir lejos de la familia, miedo atroz. Y el miedo hace esclava a la humanidad. Pocos rebeldes salen a enfrentar las circunstancias sin temor a enfermarse. De algo habremos de morir.

Llevamos casi cuarenta días confinados en nuestras casas. En mi país posiblemente se levante el confinamiento los primeros días de junio, todavía no lo sabemos. 

Los niños no van a la escuela, toman clases en casa mientras los padres trabajan a través de la computadora. Dicen que esa será la próxima forma de vida mundial. El tiempo lo dirá.

Por si las moscas, hay que darle duro a lo que hay, puede ser lo último que hagamos en  el estilo de vida que llevábamos desde sepa la bola cuando.
Soplan malos tiempos en  la primavera de los olvidados.
Todo cambiará, incluso nosotros.

Las máquinas nos regirán. Serán los amos del universo. Habrá menos sentimientos, más frialdad. No me gusta eso porque de por sí no veo los ojos de mi familia debido a que siempre están en el celular o la computadora. Se acabarán de tanto mirar sin mirar. Quizás por eso están muriendo los viejos para que no haya conexión con los viejos tiempos. Los niños de hoy nacen sabiendo de botones y tal. Soy testigo fiel de ello por mi nieta quien me deja perpleja que a su corta edad sepa tanto de mover aparatejos modernos.

La vida va, trepémonos al vehículo de la modernidad, digo, si es que seguimos vivos los ancianos Chance no lleguemos a ver de nuevo la simpleza de la vida como cuando platicábamos con personas y no con aparatos.
Esto será después que termine La primavera de los confinados.


Click!











lunes, 27 de abril de 2020

Empezar porque sí


Me llamo la MaLquErida, alias Flor de María. Soy abuela, tengo muchos años, escribo cosas que a veces llaman la atención. Compongo cuentos con palabras que me voy encontrando en la orillita de la vida. La mayoría de las veces escribe la otra yo.

Estoy aquí de nuevo presentándome ante los que no me conocen. Los que me conocen saben que soy una mujer de pocas pulgas, con el carácter pegado al gatillo de mis enojos. Disparo a la de ya, luego averiguo. Ya pa'qué si me cargué un muertito a salud de la agenda de pasta negra donde borro a los que fueron y  anoto a los que quizás. Consciente de lo que hago no hay lugar para más. Bueno sí, guardo mucho en la libreta de las verdades

Hay quienes entran en mi vida para conocerme un poco más. Lo poquito que asome más allá de mis pestañas de burro. Me quiero, sí, muchos dicen que no. Me trato mal a veces, cuando el autoestima batalla por no caer. 

Pasado el tiempo que fue, digo que entré a blogger queriendo que supieran de mí. Hoy eso no es tan importante. Cuando entré a este mundo creí ser una chucha cuerera, sabionda, orgullosa  y un tanto presumida.

Con el paso del tiempo reconozco que mi 'sabiduría' era nada comparada con lo que he aprendido a lo largo de estos años. La caída desde la altura de mi tabique fue estrepitosa. ¡Tómala barbón!

Estuve escribiendo para no olvidar. 

Es muy emocionante sentarse de nuevo frente a una computadora. Mis dedos se fueron agilizando poco a poco. Algunos no reaccionan, se quedaron inmóviles a falta de práctica, pero escribir es como -creo yo- la sensación de volver a caminar libre y feliz.

La memoria sufre deterioros. Olvido nombres de objetos. Por las mañanas el cerebro eyacula los últimos residuos de  somníferos. La mente recobra la claridad en espacios de tiempos oscuros. Las pesadillas se han vuelto sueños apacibles en los que por igual me da por gritar. 

Desaparecieron las caracolas en mi pelo. Se volvió gris, lacio como los días insufribles de calor. Ya no odio a nadie, ignorar es mejor. Si me dicen adiós no hay marcha atrás. Los adioses son para siempre. Cultivo pocas amistades, ya no lloro. Sigo soñando con Enrique -hace poco soñé que era mi novio- y hago reír involuntariamente a mi familia. Mi nieta dice que soy una abuela rara.

Sigo haciendo textos largos, cuesta trabajo parar cuando comienzo a darle al teclado.

Es lindo volver a escribir en mi computadora -gracias a El Jefe- recordé  a la MaLquEridA que olvidaba todo con tal de escribir en el blog.

Tanto tiempo ha pasado. 

Soy la MaLquEridA, alias Flor de María, soy abuela, poseo la habilidad de bailar sin ritmo. Me convierto en robot, tipi  tipi tom tipi tom. El pp juega conmigo a sacarme de equilibrio, a medir el suelo con mi cuerpo y a comerse mi memoria todos los días como una boa tragándose un cordero.

Soy la que no pedí ser, pero la que el puto destino escogió. Pudo haber sido peor pero también pudo ser mejor.

Y ora si ya me voy, Laura antes era mi hija. Hoy es la persona que me ayuda a no olvidar. Me cuida como si fuera su hija -también me regaña como tal- es mi amiga, mi hija, mi amiga mejor. 

Me hubiese que la vida fuera de otra forma, pero Dios no cumple antojos ni endereza jorobados. 
Es lo que hay.







domingo, 19 de abril de 2020

Onomatopeyas en círculos discordantes


Érase que se era en un tiempo en disyuntiva. Saciadas las formas se hunden en el hoyo de los sinsabores. Los amores en la cuarentena. Quien ose repetir esta costumbre, será flagelado por mis besos. Los domingos nadie encuentra excusas creíbles. ¡Tarán tan tan! 

Si me dices: "Te quiero", digo: "Yo tambor dijo un corneta". Pájaros en el alambre desoyendo las notas discordantes del maestro ejecutor de traje de levita y sombrero de alcanfor. Hay quien te trata bien, después vuelve a ser el hombre. 

Las mujeres nunca dejan de ser madres. Para mí, el amor existe en un plano descendente. Préstame tus letras o pásame un poquito de tu gloria, anda no seas así quien sabe cómo. Los embustes sutiles son paridos en los labios delgados. Bibliotecaria en bar de ilusos. Los amores excéntricos son afán del olvido. Luego me dices que sí con los ojos de no. ¡Ay! 

Los gatos presumen los excesos en la perfección de su mirada. Olvídate de mí, si puedes. Nena Daconte me echó un vistazo en la mañana. Ya llegará el día de resanar entuertos. En virtud de lo antes expuesto, le doy mi más alegre pésame. La felicidad en lucidez circunspecta. A veces mi corazón tiene latidos de desamor. Los No son vertientes de un acomplejado. 

En la cabeza trae un chip encantador. ¿Eres tú la muerta? Quisiera que de querer ya no quisiera. Zarzamora en un París adormilado. Los dioses escatiman perdones. Los poetas dejaron de suspirar versos el mismito día que las musas aprendieron a desnudarse con una rapidez pasmosa. Nada a la imaginación ni un gramo de pureza con que solventar un verso. Las musas quedaron desempleadas. Y los poetas, pues ya no son. Tengo miedo de las miradas color de cielo.

Los hombres primero son hombres. No te vanaglories que de un halago no cojas fama. Dechado de virtudes. Amores de ocasión pa' no casarse. No tuviste suerte, los valientes no eligen perdedoras. El día de la salvación vendrá cuando el botón rojo grite una onomatopeya de alarido. Sigues tratándote mal. Obvio, que al que nace pa' maceta del cielo le caen las hojas o, ¿cómo era? Me quiero llamar Tristeza Ignota o Nena Daconte o Jesusa Palancares o Medusa en Ciernes o Anáxagoras Fecunda y así. Cocoroco co. 
El problema de las querencias es creer que son problema.











sábado, 11 de abril de 2020

De pasiones gloriosas y mártires atarantados


Entonces, sin quererlo, la vi. Estaba con su cara 'ay muy guapa'. El cuerpo joven, pegado a un ajeno. El beso. Si se juzgaran los besos, diría que los de ella eran infinitos.

Apartar la mirada de la imagen al instante que un dolor extremo puso a llorar la niña de mis ojos. A veces, pero muy a veces, soy la que no habita en mí. Quimera con trenzas color negro oblicuo.
Los epílogos se suceden en cruentas direcciones. Los ojos se me llenan de decepción en una inestable opacidad. Gotas de lluvia bendita clamando ser miradas.

La delgadez de los cuerpos incitan al pecado. Al hurto de sensaciones en el ocaso perdido.  
Poco queda por rescatar de este laberinto llamado vida y, sin embargo, no hay que temer.

El dolor se incrusta en el desafío de perderse para ya no ser.
Saco el orgullo atolondrado, inquieto, vano.  Pobrecito, tiene tantos remiendos que en vez de parecer orgullo es un saco con hoyos en el fondo. Mira tú, con razón no lo encuentro.

¡Zapatos, ropa usada que vendan!
¡Se compran orgullos, dignidades saboteadas, heridas sin sanar, dolores casquivanos y todo el cuero viejo que tenga!
¡Cambio bailarinas de bar por señoras respetables!
¡Cambio corazones que valgan la pena por los ajados del destino!
¡El cambiador!

Pasadas las emociones, olvido que te olvido, olvido porque ya te olvidé...
Lueguito llega el sabor de la derrota. Te piden un beso que regalas por no dejar.
Hay menos de que hablar. Hay nadas que resarcir. Hay amores colándose por las rendijas de un cuarto vacío.

Se comienza por abandonar querencias. Aparecen besos escatimados. Muy pocos, la mera verdad. Los silencios no los apaga ni el ruido de la televisión.
Juntos en apariencia. Soldados de las buenas costumbres siguen en la lucha cotidiana del seguirse queriendo.

Ni más que hablar.  Onomatopeya de un amor perdido en el tiempo.
Quisiera ser vaca para llamarme 'Casandra Estévez', pero pues me llamo la MaLquEridA con sabor de engaño.
Nací para ser santa, pero en el camino te encontré.
Santa Flor del amor hermoso. Suena bien ¿no?
Sería la patrona de los versos y palabras sin sentido. Total, para lo que sirven. Un distractor monótono con cara de quítame estas pulgas.
Realidad con esperanza no se llevan en el abandono, puritas mentiras te venden en cualquier esquina pa´que sueltes la dignidad entre las piernas. Vocingleros baratos ofreciendo flores sin aroma de papel maché hechas hoja por hoja. Ni las abejas caen ante tal engaño nomás tú que vives con la piel pegada a los huesos. Pistilos de estambre. Un carajo de vida se mira saboteando el engaño con verdades a medias.
Vive como quieras no como te digan total vida nomás es una, la que te tocó a ti.
Ni modo que no ¿o cómo dices que dices?










lunes, 6 de abril de 2020

Pájaros en callandito


Los Apellidos Ilustres se están extinguiendo. De once miembros, quedan ocho. Uno falleció en agosto pasado. El otro, hace unos días. 

En casa nadie moría; éramos una especie de soldaditos de acero: aguantando decenas de batallas, golpes bajos, caídas estrepitosas, pero como toda especie humana, nos volvíamos a levantar.

Ante el silencio de Los 3 Huastecos, quienes desde un día antes de fallecer mi hermano han tenido un cambio brutal de conducta, no comprendía nada. No hacían alharacas todas las mañanas al escuchar mi voz. No me gritaban para pedirme fruta ni cuando tomaba café.

Algo pasó con ellos que no logro entender.  Como si no hubiese pájaros. Como si supieran que la muerte llegó por otro miembro más. Todos muertos por la misma enfermedad: ataque al corazón. Infarto silencioso llegandito en el momento exacto de la existencia. Sin dar tiempo a disfrutar la vejez. A lo mejor la calaca al llevárselos los salva de algo.

Es la hora de morir. No tengo miedo. Desconozco si soy la que sigue, a decir verdad por ser la enfermiza debí haberme ido antes que el gemelo menor. Eso es lo que digo. 

El segundo de los hermanos vaticinó ser el siguiente. No supo que acertó, murió como dicen en las novelas baratas, en un frío cuarto de hospital. El gemelo mayor fallecido hace unos días, murió de manera rápida en su casa.

Ninguno de los tres sufrió tanto al morir. Se fueron del mundo terrenal prácticamente jóvenes, igualito que sus padres. Ninguno llegó a la edad en que supone habría de recoger los frutos de la existencia.  La 3a. generación de Apellidos Ilustres desaparece de este mundo. Nadie se va antes. Nadie se va después. 

La vida sigue, con y sin eso es lamentablemente cierto. Mis hermanos eran unos desconocidos para mí, quizá sea eso lo que le sorprende a Liz, que no lloré por ellos. 

El tiempo que dejamos de vernos se ocupó de borrar todos los recuerdos. De por sí mi mente voluble no recuerda casi nada de la infancia. Luego llega el tiempo con su afán demoledor de recuerdos.

Seremos olvidados tan rápido como el vuelo del colibrí. Magia pura, ahora lo ves revoloteando ante tus ojos, ahora ya no está.

Así merito es el olvido y sus circunstancias.









domingo, 29 de marzo de 2020

Periplo del sueño


Sin más nada en la cabeza que un simple menester glorioso de infinito placer, me tumbo en la cama como si no hubiese cosa más bella en el mundo.

Agradezco tener un techo bajo el cual dormir, porque también las pesadillas pueden ser graciosas aunque las risas salidas del fondo del alma, pongan los pelos de punta a quien duerme contigo.

El Ego sufre serias transformaciones. Lo que antes era orden se convirtió en súplica callada. Alguna poca de vergüenza se ha de guarecer bajo la intensa lluvia de la grandeza. Termino por creer en el ocio como buen compañero de los días sin escribir. Manteniendo a raya el pp no se sabe cuándo ha de llegar lo que ya no se espera.

Abnegación es cosa del pasado. Lo de ahora es la estulticia de los idiotas gobernando el lado derecho del cerebro. Bienaventurados los pobres porque de ellos serán los ocres sabores del infierno. Se dice en el cielo no haber más cupo para las almas carentes de un poco de filosofía ignota. Pleonasmo tergiversado en la riada del ostracismo puro.

¿Quién termina siendo el guía de los infames? La gente permite el destierro cuando la desventura se adhiere a la piel cual tatuaje divino. Ya no hay más que dar para sobrevivir en un mundo no hecho para la pobreza, admitiendo la estupidez humana. Me pierdo en los oscuros recovecos de la memoria jugándome el todo por el todo. No hay cabida en la sencillez del hombre aquello que martiriza el pensamiento sensato.

Escribir sin derroteros dando salida a la imaginación, palabras inherentes al formato ridículo de quien todo sabe.  De quien todo ignora. De todos modos cada cual entiende lo que quiere, según el ánimo en el que se encuentre. Sálvese quien pueda y el que no, bendita sea la elección que le permite ser un mártir desconocido.

No temas lo desconocido, siempre será mejor perder que ganar. Recuerda, la senda de los perdedores se hizo para ti. Si no ¿qué haz hecho para merecer la gloria?














Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Cada uno se dedica simplemente a salvar su propio pellejo.