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domingo, 15 de diciembre de 2013

Cochochi y las flores que no huelen mal aunque no se bañen

Tengo una rara aversión por las vacaciones. Y es que las autoridades gubernamentales tienen la mala costumbre de suspender el suministro de agua potable en cada período vacacional. 

No tenemos desde el jueves que amanecimos sin agua, ¡Maldición otra vez! Encima de que no salimos a pasear porque somos pobres, tenemos que quedarnos sin agua. Pobres y jodidos, ¡Vaya!

Puesto que no hubo aviso de suspensión nosotros ni en cuenta. Así pues al levantarse a bañar y abrir la regadera ¡Mocos! ni una gota.
Como sea, cada quién hizo lo que pudo y partieron a sus trabajos. Yo no porque yo no trabajo. Me quedé con Bella oteando el horizonte echadas en el sillón esperando llegara el agua.

No llegó.

Un día como quiera se pasa.

Pasó otro día.

-¡Chin no ha llegado el agua? ¿Y ahora cómo nos bañamos?

-No sé

Pasó otro día.

¡Maldición! -¿Por qué quitan el agua sin avisar perros?- dije ya muy enojada.

Tuiteé al presidente municipal quien muy orondo presumía sus obras terminadas. Obvio, no respondió. 
Tuiteé otra vez siendo el silencio la única respuesta.

Hoy ya es domingo. Llevo cuatro días sin bañarme (No se me acerquen ni me besen). ¡Estoy a punto de explotar!
No he salido de mi casa para que el aire de la calle y el sol abrazante no dejen su aroma en mi hermoso pelo rubio falso ni en mi piel arisca.

La gente en la calle anda con los pelos parados, puedo verla por la ventana. En mi cocina la pila de trastes es enorme. No puedo lavar a mis perros. No puedo hacer nada.

Es de madrugada y un chorrito ha empezado a caer de la llave de la cocina. Me voy a esperar para ver si sale en la regadera y quitarme este olor a desesperanza que hay en mi después de tanto sin bañarme.
Mientras espero salga más veo una película llamada Cochochi que trata sobre dos niños tarahumaras. Dicen que es muy emotiva o sea de llorar. Veremos.

Ya quiero que llegue el agua.

Creo que la próxima guerra mundial será por el líquido vital.

Me quiero bañar. Sé que no huelo mal porque bla bla bla pero no meto las manos al fuego por mi. Las flores no olemos mal ni marchitas.

Negro panorama espera a las próximas generaciones donde está mi Bella. ¿Qué harán sin agua? Me da escalofríos pensar porque en parte soy responsable del mal uso que le he dado.

Cada que nos la quitan hago más por cuidarla. La reciclo y procuro no desperdiciar pero me falta mucho por hacer empezando por no beberla, (ay que mal chiste).

¡Ya me quiero bañar porfa!









jueves, 12 de julio de 2012

¿Alguien vio si ya me tomé la pastilla rosa?





 Mis plantitas un poco feítas



El temor a los gusanos renace en junio. 

Vienen transportados en el aire y se quedan en las hojas a formar su familia. No les tendría miedo si no fuera porque les tengo pavor.
No tengo claro desde cuando les temo. 
Es algo patológico, me ponen los pelos de punta y me empieza a dar comezón por todos lados.

Hoy al lavar el patio, algo arrastró el agua dejándolo en la orilla de la chancla. ¡Era un gusano pardo! Me dio escalofrío y empecé a sudar.Seguramente salió de una de las muchas plantas que tengo en el patio.

Me acuerdo y comienzo a temblar. El miedo a los gusanos es inherente a mi.
Con el gusano de hoy vienen en cadena todos los recuerdos de mi contacto con esos bichos.

Un día de agosto, cuando vivíamos en la casa que fue realmente mía, salí al patio, en el lazo donde tendía la ropa había una bola negra. No le tomé mayor atención, pero cuando pasé por ahí, mi cabeza rozó con el lazo, eso hizo que dirigiera la vista a la bola negra. Mis ojos se hicieron cuadrados y luego redondos,  vi que ¡ERAN GUSANOS NEGROS!
Comencé a gritar y a sacudirme el pelo, como tengo mucho tenía miedo que alguno se quedara atorado en mis chinos.
Entré corriendo a la casa y le dije a Barry que quería irme de ahí de inmediato. Él me vio con cara triste porque esa casa la había comprado para mi. Pero no quise saber más. Tal es el terror que le tengo a los gusanos.

Una vez regalé el comedor más bonito del mundo porque era de material artesanal. Un día al limpiar las sillas vi que en el centro del tejido ¡Había gusanos! No sé cómo se hicieron ahí si soy la limpieza andando.
Regalé mi comedor, no quise saber más nada de él.

Otro día, al cerrar la puerta vi que algo oscuro estaba junto a mi brazo. ¡Era Remigio! Un gusano al que le inventé ese nombre porque quería escribirle una historia pero el miedo que me dio saber que estuve a un tris de tocarlo, me nubla la mente.
Tengo la extraña sensación de que algo me camina por la cabeza y por el cuello. Me sacudo con un trapo pero la sensación sigue. Me da terror volverme loca por el miedo que les tengo. 
Y el méndigo vecino que no viene a cortar su pasto. Su jardín se ha convertido en plantía de flores silvestres y esas traen mucho gusano. Se meterán por debajo de la puerta o por la ventana o por las rendijas, ¡Tengo miedo!

En la casa paterna dado que la casa colindaba con unas milpas, la aparición de gusanos era constante. Los que ahí había se llamaban ¨Azotadores¨ tienen en su cuerpo una especie de puntas que son con las que se protegen de sus depredadores. Si alguno de esos nos picaba, provocaba fiebres y ronchas gigantescas rojas. No quiero decir el horror que me provocaban y me provocan aún. Tengo un cuento de otro gusano llamado Etelvino pero por lo mismo no lo escribo... es gusano.

Otro día más cuando estaba comiendo un mango, vi que algo se movió en mi mano, ¡Era un gusano! Aventé la fruta y vomité porque me dio mucho miedo saber que pude comrme alguno.
Prometí nunca volver a comer mango.
Hace poco venciendo mi miedo, comí uno pero lo convertí en papilla, para asegurarme que no tenía gusanejos. Quizás esa sea la razón por la que no coma fruta, la relación con ellos es muy clara para mi.

Según yo fui venciendo con el tiempo el miedo que les tengo pero hoy me di cuenta que es nada más mientras no los vea.
Encontrar uno hace rato junto a mi pie me hizo casi desmayar.

No quiero que me entierren, no quiero que los gusanos me coman, no lo soportaría porque tiemblo al pensar que sus dientes se encajarían en mi piel.

Es algo patólogico que no puedo superar. Escribo desaforada, los recuerdos de los gusanos vienen a mi mente poniéndome mal.
Voy a traer la sensación todo el día de que algo me camina en el cuerpo, grito y me sacudo cuando siento algo y al ver que es un cabello me río.
Estoy enferma de fiebre gusanil, me ha puesto mal encontrar uno hoy y mi pastilla rosa que no la encuentro y encima el pato que no termina de irse y encima esta sensación de que algo me camina en la cabeza y por el cuello.
Algo camina por mi cuello y me asusta.














lunes, 4 de junio de 2012

Morí tres veces






Hablo de la muerte en lunes o viernes, da igual. Que si martes o domingo nada tiene sentido cuando hablar de ella se trata. Morir o no morir sin duda y sin temor, abriendo los brazos para que quepa todo el pasado posible, sin olvidar las alegrías. Un paso más hacia un mundo que nadie sabe que existe pero que la mayoría supone como algo mejor. Como las nubes que ves, sabes que existen pero nunca las puedes tocar.
Morir hoy, mañana, el jueves quizás sin temer al olvido o al adiós. Muerte no es sinónimo de tristeza, muerte es sinónimo de liberación. Aceptar dar ese paso sin miedo al interior del círculo vicioso del ¨Nunca más¨.
Morir de amor, de besos, de caricias en la mañana, en la noche pero acariciada. Morir para vivir en el recuerdo de compases del un dos tres de una guitarra michoacana o de unos viejitos que no lo son. Jóvenes  disfrazados con arrugas sin vivir, como besos que no se han dado.
Morir en el orgasmo sorpresivo de una quinceañera curiosa o de una anciana solitaria que había olvidado el sabor de sus manos. Morir sin tregua a la sensación de lo desconocido.
Morir de angustia, de dolor, de desencanto. Morir porque veniste. Morir porque te vas. Morir porque Sí. Morir porque No.
Morir de risa. Morir de dolor por el recuerdo insano de alguien que no está pero su dejo se quedó flotando en las neuronas moribundas. Morir en carcajadas de alegría sin pausa en una noche decadente de amor, frente a una iglesia adornada de blancos cirios. Cerrada a los viejos tiempos, testigo marchito de un amor sin causas ni designios. Lugares comunes aferrados a un viejo teatro que se cae de pobreza pero que se levanta cada noche en aras de una alegría populachera, sin ton ni son. Lugares comunes de las vidas vacías de gente desconocida unida por las risas de un bufón grotesco e irrespetuoso. Fotografía borrosa de dos que no saben si se aman más.
Morir en silencios disolutos de personajes políticos manoseados una y otra y otra vez en bocas llenas de palabras soeces.
Resucitar después de dos horas al ver que la vida sigue afuera, donde las personas caminan sin mirar a nadie más que a su cotidianidad.
Hablo de la muerte sin miedos ni temores, como lo he hecho desde tiempo ha en que la muerte se convirtió en mi sombra.
Morir en miércoles sin preocuparse que sea media semana. Morir en sábado cuando todos están, alegoría de llantos grabados por cada funeral presenciado.
Vivir un rato para morir por siempre pegada a las hojas de los árboles que te vieron ir pero jamás regresar. Polen estéril de flores marchitas sin color y sin cauce. La vida no es muerte, morir es una vida sin caducidad en el nunca.




*La fotito es mía de mi.









miércoles, 25 de abril de 2012

Homicidio imprudencial




¨En el agua clara que brota en la fuente
un lindo pescado, salta de repente...¨

El 15 de abril mi pecesito John Cruz tuvo un accidente. Se salió de la pecera por querer explorar lugares que no debía.
A diez días de ese accidente del cual soy culpable, John Cruz falleció. Ha de haber sido porque su cabecita no resistió el golpe o porque no le echó ganas a la vida peceril pero desgraciadamente murió. Me he convertido en homicida imprudencial de mi pecesito beta rosita.





¨Lindo pescadito no quieres venir
a jugar con mi aro vamos al jardín...¨

La pecera ha quedado vacía, metida entre libros viejos a los que John de vez en cuando les echaba un ojo. Una noche que no podía dormir, bajé despacio las escaleras,  me vió,  comenzó a nadar muy rápido -costumbre heredada de su antecesor Jason Enrique- cuando me miraban bajar, poniéndose locos de contento supongo. Después se quedó muy quieto, dormido, tomando por cuna la mantarraya gris.
Le dí una bolita de comida y siguió nadando, escondiéndose entre la tortuga de plástico y los corales falsos.


¨Mi mamá me ha dicho, No salgas de aquí
porque si te sales, te vas a morir¨.





El día que murió, lo vi muy quieto, golpeé la pecera con mi dedito. John se movió un poco para después quedarse quieto.
Me dio un vuelco el corazón. Lo que hice fue agarrar la pecera para cambiarle el agua, entonces lo tomé con mi manecita pero John ya no se movió.
Ya estaba muerto, siento que murió en mi mano. 
Lo puse un ratito al sol para que los rayos lo calentaran pero fue en vano, no respondió. Me dolió porque pienso que murió por mi culpa.
Después de decirle a Barry que John Cruz murió, me preguntó si me sentía culpable. Respondí que si. Si yo no hubiera llenado la pecera, John no habría saltado y ahorita estaría nadando feliz.
El hubiera no existe, John murió. 
Barry y yo lo enterramos en la maceta de la ¨Delicadita¨- así le decimos porque cuando le da el sol inmediatamente se seca- por eso lo de delicada. 
Enterramos a John envuelto en una servilleta blanca, precisamente en esa maceta para que con su cuerpo pequeño le dé vida a la ¨Delicadita¨, así como cuando Jason Enrique murió y lo enterré en la planta de la hoja elegante, y se puso muy bonita.

Neta que me siento culpable.























martes, 27 de marzo de 2012

De heroes poco ortodoxos y un villano austero

Otra forma de ver la vida.






Admiro la valentia de Barry y la forma en que ha tomado la noticia ante la inminente muerte de su madre.
Admiro la capacidad de la abuela en su lucha tenaz contra la muerte y no dejarse vencer por los fantasmas que la acechan desde hace tiempo.
Admiro a Laura porque sabe que la felicidad está en ella y no en los besos que se fueron.
Admiro la ecuanimidad con la que he tomado las malas noticias que ha traído marzo y con las que me he mantenido serena, sin dejar que nada mueva mi paz interior.
Los temblores de tierra son menos fuertes que las noticias que recibo, me han enseñado la fragilidad de la vida.
Mi espíritu esta tranquilo y el alma en paz, sigo insistiendo en que las flores son para los muertos, y el mundo es todavía hermoso
Yo... no lloro.
Vivo la vida en solitario, no solitaria. Soy la contradicción a tres tiempos, ecuánime ante todo.













jueves, 8 de marzo de 2012

De mujeres bonitas y las tan sin embargo





Hoy es Día de la Mujer por si no se acordaban, pero no crean que de la mujer ¨normal¨ con la que se cruzan todos los días. 
No, de esa mujer no por favor.

O acaso, alguien ha visto que le rindan homenaje a las prostitutas, a las indígenas, a las amas de casa cotidianas, a las que viven sin enterarse que tienen derechos. A las que van por la vida sin saber que existen. A las que venden en las afueras del metro. a las gordas, a la feas, a las flacas. A las indígenas de las que muchos se quejan porque huelen feo,  a las relegadas en el trabajo. A las que manejan y son insultadas porque no tienen pericia para hacerlo, etc, etc, etc.

Ser rubia es sinónimo de ser tonta, tíñete el pelo de otro color. Si eres inteligente, maneja un perfil bajo o aténte a las consecuencias. En un mundo de hombres, ser mujer es delito.

Hoy las mujeres que son homenajeadas son las intelectuales, las actrices, escritoras, las perfumadas, las que usan ropa de buena marca. Las de buen gusto que saben hablar sin decir majaderías -esas no son mujeres, son palurdas- las que van por la vida sintiéndose agradecidas por serlo y por recibir homenajes a su belleza e intelectualidad. A las que luchan por ¨nuestros derechos¨. A las que sin deberla son catalogadas diferentes por ser bonitas o finas. Las feas merecemos la horca, así lo dicen muchos hombres y mujeres convenencieras. A las activistas sociales les rinden homenaje pero cuando ya están muertas porque vivas causan escozor al gobierno.

Ni qué decir de las mujeres violadas. Ellas no son mujeres son números tatuados en los pechos mancillados con asquerosas bocas.
Ellas no merecen homenaje, a ellas les dan el olvido como justo premio por ser mujeres.

¡Hey les tengo noticias!

Hoy es el Día de la Mujer pero no del grueso de las féminas ¡Por favor! esas no son mujeres, son estadísticas.
Estamos tan mal en el mundo que se necesita recordar con un día el que las mujeres existimos. Tan así seguimos relegadas a un segundo plano.

Estamos atrás, abajo, quizás al lado pero nunca adelante, al menos no en este país de porquería en el que vivimos.
Pregúntenle a cualquiera quién no ha sido objeto de discriminación por ser mujer. La que diga que no es hombre.

En este país a las mujeres cotidianas nos mantienen contentas regalándonos en algunos lugares una rosa. Sonríen -las que las aceptan- halagadas por recibir un premio como si con eso se olvidaran tantas injusticias cometidas contra el género femenino.

Feliz Día de la Mujer, dicen en la televisión y cómo cada año me pregunto de cuál mujer.
Con un discurso tan sin embargo, he soltado mi veneno y el hastío que me produce cada 8 de Marzo. Sueno ardida pero la realidad es que me enoja el que salgan cada año con sus estupideces y no puedo ser indiferente a tanta hipocrecía.
Mañana las mujeres volverán -¿volveremos?- a la oscuridad del segundo plano. Seguiremos adelante las feas y las bonitas, las gordas y las flacas, las altas y las chaparras, todas. Seguiremos dando gracias por ser mujeres aunque muchas -como yo- a veces quisiera no serlo, para ver que se siente tener el poder y la fuerza en un puño y que no decir que mi mejor cualidad son mis senos.

¡Aplausos!











*Imagen tomada de google







sábado, 12 de noviembre de 2011

Todavía te extraño Catalina




¿Sabes por qué te extraño Catalina? Porque eres mi mamá, o mejor dicho, eras porque ya no estás. Ya no existes en este mundo, pero de que te extraño júralo.

Es que mira má desde que te fuiste siento que me falta algo, como si me hubieran quitado un cachito de vida, ¿Sabes cómo se siente eso? Así como cuando nos separábamos ¿Te acuerdas? Pues así. Sentía muy feo que me arrancaran de tus brazos. Tuvo que pasar una vida para entender el por qué.
Además, ¿Sabes algo?, es que fíjate, desde que te fuiste nadie me ha abrazado así como tu. Ha de ser porque eras mi mamá je. Te extraño un madral. Ah no, perdón no debo decir groserías eso me enseñaste. Pero es difícil no decirlas cuando estoy inconforme ¿Me perdonas? Pero no le digas a papá ¿Lo prometes? Él si me regañaría.

Recuerdo muchas cosas que decías, hasta parecía el cuento ese de los consejos que una madre azteca le daba a su hija.

Hace poco que regresé a cocinar, recuerdo que decías debía hacerlo de buena gana para que a mis hijos les gustara lo que preparaba, pero es que mamá, no me gusta cocinar, me desespero. Tu hijo consentido dice que tengo tu sazón pero más bien yo creo que lo dice porque me quiere. ¿Ves? sigue sin gustarme la cocina.

¿Te acuerdas que no me gustaba barrer ni trapear? Prefería lavar los trastes. También seguro recordarás que hablaba con los sartenes y las cazuelas jeje ya desde entonces estaba loca.

Oye má, ¿A qué no sabes? 

Escribo cosas. No... no me regañes porque digo lo que no debiera pero es que solamente así me desahogo. ¡Ay mamá es que de plano mi vida es un caos o mejor dicho es mi mente la que es un vertedero de ideas que no termino de acomodar y se hace marañas, así como cuando me sentabas en el patio a hacerme las trenzas y me desenredabas el pelo je. No terminabas nunca de trenzarlo de tanto que tengo.

Hace dos años escribí un libro. Puede que te sientas orgullosa. Lo tengo en la sala, ¿Sabes para qué? Para que mis nietos y todo el que quiera saber de mi sepa lo azotada que era.

Oye má... es que te extraño.

Mira, dicen que no debo recordarte cada rato para que do quiera que estés, te encuentres tranquila, pero es que... tú tienes la culpa para qué te moriste.
No quería decirte pero hace mucho olvidé tu aroma. Lo guardé mucho tiempo en mi nariz pero llegaron nuevos olores y  te fui perdiendo entre ellos.
Lo que nunca se borrará será tu mirada en mí mamita, quiero llorar pero no lo haré porque sé que no te gustaría.

Mami es que... es imposible no hacerlo, perdón.

¿Te digo algo feo? Es que mira, estaba anotando la fecha de hoy ¿Sabes? Hoy es 12 de noviembre, hoy hace la mitad de mi vida que no estás. Casi lo olvido, perdón es que estaba caminando entre nubes por las pastillas.
Hoy es tu no-cumpleaños madre. Hoy cumples de esos aniversarios que nadie quiere pero que todos cumpliremos. Ni modines me dirías.

Esta semana fue medio mala porque anduve dopada por la migraña. Apenas en la madrugada recordé que existo, ´tonces veniste a mi mente, ya sabes, recurro a ti cuando el agua me llega al cuello. No debiera platicarte mis problemas pero no tengo más quién para decirlo.

Tuve una mañana buena. Más despejada recordé que día es hoy, pero no te preocupes mami estoy bien. Tu ¨consen¨ me cuida. ¿Si sabes? Y tus nietos obvio., hasta mis perros me cuidan con eso te digo todo. ¿Te dije que también tengo amigos imaginarios? Un madral- perdón- chorrocientos. Ellos también me cuidan má.

Me acabo de quedar sola, ¿Te digo que estoy haciendo? Diciendo una y mil veces mamá. Hace tanto que no lo digo... hace tanto que no estás... hace tanto tiempo. ¿Madre exististe alguna vez o eres producto de mi imaginación?

¿Ya te dije que te extraño? Nadie más nunca me ha dicho Sol como tu. Tampoco me dicen hija, ni Florencia, ni Flor de María, pero...

´ta güeno Catalina, prometo no extrañarte tanto.









viernes, 26 de agosto de 2011

No pasa nada Flor de Nopal





El Ángel de la Guarda es uno de los mejores amigos que pude tener en la vida, me ha enseñado tantas cosas que enumerarlas sería ocioso. Es el amigo que siempre busqué y que ahora puedo decir orgullosa que lo tengo.

Hoy se va de vacaciones, la fuerza de la costumbre hace que ya lo empiece a extrañar antes de que se vaya. Si me pusiera a escribir el gran cariño que le tengo me pondría a llorar y a él no le gustan las lágrimas. Haré mi mayor esfuerzo tratando de conservar la sonrisa que me ayudó a sacar. Pondré en práctica todo lo que me ha enseñado. Mucho del cambio de mi carácter gruñón se lo debo a mi querido amigo.

Te quiero mucho Ángel de la Guarda, sin ti esto no será fácil pero recordaré cada palabra tuya, cada sonrisa y seré valiente como casi nunca lo soy. Y no me digas que no pasa nada porque si pasa. Has estado en los peores momentos de mi vida y me has ayudado a salir adelante. No estarás en los momentos buenos que se avecinan así que tendrás que aguantar la andanada de noticias que habrá a tu regreso.

No me rodearé de espinas como la flor de nopal para que nadie me haga daño, mostraré mi mejor cara, no dejaré que nadie mueva mi paz interior y sonreiré a cada momento.

Hasta pronto Ángel, te deseo lo mejor que la vida te pueda dar y esperaré ansiosa el momento de tu regreso. Y no, no son lágrimas lo que sale de mis ojos, son perlas que ensartaré para hacer un collar que te regalaré a  tu vuelta.








viernes, 25 de marzo de 2011

Quejona.com








Hoy es viernes según quien sabe quien, bueno si sé quien lo dijo, Hoy toca pero no quiero que me toque. Hoy y ayer y antier he estado enojada con Barry y quisiera que estuviera lejos de mi. Que se vaya con su mamá. 
Hoy no quiero que me toque. Sé que al rato me buscará para contentarme pero mientras ya me hizo enojar.
No te quiero más Barry, go away.

Feo... eres un feo gordo... feo. Eres bueno pero feo.

Debería de haber una ley que impida que los pobres nos enfermemos, ¿quién puede comprar una medicina que dura 10 días y cuesta $ 500?, yo no. Ni mi familia. Estoy cansada que gasten en esta méndiga enfermedad jija de su madre.

Se prohíbe a los pobres enfermarse. ¡VIVA! sería feliz.

No me gusta la primavera. Cierto que disfruto mucho cuando mis plantas florecen, para mi es un logro. Me gusta ver el cielo azul. Me gusta escuchar a los pájaros negros de la azotea esforzándose por cantar pero solo salen chillidos de sus picos. Me gusta... pero lejos de mi.
El calor me mata. Me convierte en monstruo verde.

¡Aléjense de mi!

Me altera tanta luz. El sol hace que sude como loca. Me sale sangre de la nariz y quiero quedarme metida en mi cubil todo el día.

¡Grrr!

Quiero que mi Ángel de la Guarda tenga tiempo para mi pero se me olvida que los ángeles también comen. Y más el mio.

Pinche Ángel trabajador que me descuida.

Debo conseguir un trabajo para poder ayudar con el tratamiento. Debería de haber una ley que exija dar trabajo a ogros.

Hoy empecé una lucha contra mi yo-bueno y mi yo-malo. No querrán saber quien va ganando.

Hoy he abierto los ojos y he elegido Ser Feliz, ¿entonces porqué no sonrío?.

¡Ya sé! puedo conseguir trabajo de maraquera. Lo malo que soy arrítmica totalmente.

Hoy quería que todo se fuera al infierno pero mejor no. Mejor me voy yo solita. Espero que Lucy me aguante y si no ya se fregó.
Voy a buscar con que reírme.


Hoy es el post No. 600, mñeh.





miércoles, 16 de febrero de 2011

Camino sembrado de fe.





Nunca sé la fecha en que llegan, sólo sé que cuando aparecen, se aproxima Semana Santa. Sabía que iban a llegar cuando sin querer, veía camiones adornados con flores de papel y estandartes de la virgen de Guadalupe.

Mis hermanos y yo, salíamos corriendo a verlos y nos quedábamos ahí hasta que se terminaban.
Eran filas y filas inmensas de personas que llegaban al pueblecito en que nací. Cantando a la virgen de Guadalupe, venían primero las mujeres y los niños. Atrás los hombres. Traían banderas del país, estandartes de la virgen y el nombre del lugar de donde provienen.
La mayoría con sombreros y chamarras gruesas. Gabanes y cobijas que menguaban el frío que hacía en las noches cuando el invierno aún no había recogido su helada cabellera.
Nunca dejan de cantar. He observado sus caras que por lo general vienen sonrientes. No importa la edad que tengan, siempre sonríen y cantan. No pierden la alegría a pesar de los cientos de kilómetros que recorren a pie para llegar a la Basílica de Guadalupe a dar gracias a la virgen.

Cuando era pequeña, mi casa que tenía una sala grande albergaba algunos de esos peregrinos. Mamá los dejaba quedarse en la sala a dormir. Les ofrecía comida y café pero ellos sólo querían descansar para al día siguiente levantarse temprano y seguir su camino.
Tendían su cobija en el suelo y se dormían sin hacer ruido.
Nosotros curiosos los veíamos sin entender porqué esa gente extraña estaba en casa durmiendo en la sala. Mamá nos corría de ahí y decía que nos quedáramos quietos sentados en el comedor de la cocina. Pero era cosa imposible en media docena de chamacos. Empezábamos a cuchichear pero la voz gruesa de mi padre con un ¡A callar! nos dejaba quietecitos.

Mis hermanos y yo nos quedábamos agarrados de las manos, sin hablar hasta que mamá nos llamaba a cenar. Observando, ellos nos sonreían y se quedaban viendo el cielo blanco de la casa hasta que el cansancio los dormía.
A la mañana siguiente así como llegaban se iban. Sin hacer ruido. Nos levantábamos corriendo para verlos pero la desilusión se pintaba en nuestros ojos: Los peregrinos se habían marchado.

Me he preguntado durante tantos años qué es lo que los mueve a caminar tantos kilómetros para ver a la Virgen. No lo sé, quizá sea la fe, esa que dicen mueve montañas y que en algunos casos quisiera tener.









jueves, 27 de enero de 2011

Reír es cosa seria.





Le gustaba ver las nubes y al cielo que tímido se asomaba a darle los buenos días. Separada su casa de la de nosotros por un gran patio en el que estaba prohibido jugar a menos que ella nos lo ordenara. O nos mandara a casa con los juegos infantiles y cara de tristeza. La abuela estaba enojada... otra vez.

Eran las siete de la mañana. El intenso frío que se sentía hacía que Abuelita, saliera tapada con su chal tejido y con un suéter. Las medias gruesas bien estiradas. Nada de arrugas porque eso quería decir que era descuidada con su persona. Zapatitos de medio tacón y vestido de color negro. Color que se quedó a  acompañarla desde que murió el abuelo Miguel
Se sentaba en el quicio de la puerta a esperar que el amodorrado sol saliera por entre las montañas detrás de la casa.
Quieta en la sillita azul, esperaba con su bastón que los nietecillos llegaran a saludarla todas las mañanas. Cada uno, desde el más chico hasta el más grande le besaban la mano, nunca la mejilla. Y se quedaba mirando el cielo atenta a lo que cada nube le quería decir.

Si las nubes eran negras decía que nos apurásemos a hacer todo lo de afuera porque llovería temprano. Si había nubes desgajadas significaba que el viento era fuerte y pronto se acercaría a donde estábamos. Habría que asegurar todo para que el aire no se llevara lejos las tejas o ropa secándose al sol. Cuando el aire empezaba a soplar había que agarrarnos los vestidos infantiles y no enseñar más de la cuenta a los hombrecitos de la casa so pena que nos diera un bastonazo por desjuiciadas.
Nosotras solo queríamos que el aire se llevara nuestro pelo largo a todos lados dejándonos tan despeinadas que mi madre tenía que sentarnos ya dentro de la casa a trenzarnos el pelo.
Nos gustaba que el aire nos moviera los pequeños cuerpos como rehiletes sin control. Que sensación sentir el aire freso en la cara golpeando las mejillas.

En su afán de ver el cielo, la abuela nos decía que las nubes rojas significaban mucho calor. Hay veces que había cortinas grises en los cerros y debíamos apurarnos pues la granizada estaría azotando los techos queriendo entrar y al no poder hacerlo alfombraba el patio de blanco.

Cuando el cielo era azul intenso decía que era un buen día para morir.

El aire empezaba a acariciarle la blanca cabeza despeinándola. Entonces se ponía su chal tapando sus trenzas  y como virgen anciana esperaba que la vida pasara recordando risas fugaces y otoños amarillos de amor.
El cuchicheo de los árboles la invitaban a soñar en sus ramas, pero siendo una abuela enérgica no se permitía el lujo de soñar.

La abuela no era como la de los cuentos, la abuela era gruñona. Regañaba a los nietos si jugaban en el patio haciendo alharaca o aventándose unos a otros.
Los instaba a jugar a ¨La víbora de la mar¨ o ¨Doña Blanca¨ . Y así se quedaba mirándolos como atrapaban las risas con sus manitas sucias y caras lacrimosas. 

Tenía un nieto favorito. 

Pero no era favorito para consentirlo. Era el nieto favorito que recibía los castigos por ser el peor portado. Mi hermano Marco, el demonio en forma de jovenzuelo inquieto.
La abuela lo mandaba lavar las porquerizas o chiqueros donde cerca de seis puercos habitaban presos de sus chillidos cuando mi hermano hacía acto de presencia.
Sentado en la barda, les lavaba y echaba agua al suelo para quitar toda la suciedad. Los demás nietos le ayudaban a pasar el agua pero no más porque era su castigo no el de los demás.
Terminando tenía que hacerles la comida con tortilla remojada, cema y agua. Batirla hasta hacer una pasta y ponerla en los comederos.
Cambiarles el agua y si el castigo era fuerte, había que bañarlos. Y así era el castigo impuesto a Marco. La abuela veía que todo estuviera limpio como le gustaba y le ordenaba  que se fuera a sentar en las piedras de la barda de nuestra casa. Desde ahí podía ver que estuviera quieto hasta que el sol empezaba a quemar o mi hermano tuviera que irse a la escuela.

Abuela nunca sonreía, no sé porqué. Tengo grabada su cara de una única sonrisa. Ya no tenía trenzas y un hueco en sus dientes decían que reír era cosa seria. No estaba invitada a su cara ninguna alegría.

No, la abuela no era como todas las abuelas. Mi abuela no tenía permitido sonreír, le faltaba un diente y eso para alguien tan soberbia como ella no era cosa de andarlo mostrando.

La abuela con su bastón, sus medias estiradas y su sonrisa muerta no era como todas las abuelas. La abuela heredó a los apellidos ilustres la seriedad que muchos ahora tratamos de dejar a un lado sonriendo a cada instante.

La abuela Candelaria era tan particular como los amaneceres que se asomaban todos los días a su cachito de cielo, cuando se sentaba en la puerta a ver pasar las risas y amores que se fueron con las nubes que tanto gustaba mirar. 
La abuela nos heredó el arte de predecir el clima viendo las nubes y la no-sonrisa en los labios.

No se porqué Barry se sorprende cuando le digo si va a llover o no, le atino y no sonrío.








viernes, 21 de enero de 2011

El amor no admite cuerdas reflexiones*.




Cuando el corazón se siente amado
las canciones pueden llegar a envolver el alma
y dejan que cada nota
transmita los besos que no se han dado.

Se atrapan los abrazos con redes invisibles
escondiéndolos en la almohada
para soñar con quien el alma roba
y dormir ilusionada..

Y sin poder soñar
abre las manos para dejar escapar
el rocío de la sonrisa que vuela
con el último suspiro de la noche.

Suspiro que viaja con el tiempo
a posarse en otro corazón
lejano al que duerme al lado.












viernes, 19 de marzo de 2010

¿Tocas exo?.



Hoy es viernes, ¿hoy toca?.
Y si toca, ¿qué toca?.
¿Quién dice?.
¿Y porqué lo dice?.
¿Quién inventó que solo los viernes?.

No entiendo porque al llegar el viernes la mayoría de la gente con sonrisa maliciosa dice: ¨Hoy toca¨.
¿Porqué en viernes?, ¿porqué no otro dia?.
¿Será acaso porque el viernes es el último día laboral?.
¿Y?...
¿Y a los que trabajan mañana no les toca?, ¿o si?. ¿O cómo?. No entiendo.

Pienso que para hacer el amor no debe haber día, al menos para mi. El poner un día significa que hacerlo no es espontáneo casi se convierte en obligación.

El amor NUNCA es obligación.

El amor es espontáneo. 

Saludarse con un beso y que ese beso te lleve de la mano a los límites de la locura (chale, ¿que tomé?).
Una caricia apenas dada en alguna parte de tu bien formada anatomía. El perfume que emana tu pelo recién lavado, una ropa linda, una palabra susurrada cerca del oído, un lengüetazo, ( no, perdón, Babo déjameee!). 

Todo puede llevar a ese momento sublime de la unión de los cuerpos en un acto infinito de amor, ( estoy segura que las pastillas le están haciendo daño a mi cabeza).
Pero todo puede irse al carajo si dicen: ¨Hoy toca¨, pues ni que fuera verificación
¿Porqué no hacerlo en domingo?. Cierto que al otro día se trabaja pero nada mejor como llegar motivado a una nueva semana laboral.

¿Y el miércoles?.
A la mitad de la semana siempre es gratificante tener un poco de aliento para seguir y si ese aliento nos los da nuestra hermosa y bella pareja nada mejor que eso.

Ahora que si se hace en sábado, se tiene todo el tiempo del mundo para hacerlo, sin que haya niños merodeando o perros que están como el marido, queriéndose echar a todo lo que se mueva.

¿Qué hay del jueves?. 
La semana está por terminar y hay que darle un último jalón, a la semana obvio.

¿El martes puede ser?. 
Martes también tiene su encanto. La verdad que el martes no tiene nada de encanto, es un día sin chiste, pero también se puede, no hay que discriminar ni a los días de la semana.

¿El lunes?.

El lunes es un día flojo ni las gallinas le ponen... digo, ni las gallinas ponen. Pero sería una buena idea que después de llegar del arduo trabajo la pareja esté dispuesta a todo o a lo que se pueda porque de verdad que los lunes son nefastos hasta para hacer el amor, es lo que me han dicho nunca he comprobado esa teoría.

Si se fija un día para estar con la pareja se vuelve tedioso porque ya no se espera con ilusión, hacerlo mecánico, sin motivación más que la de terminar pronto para irse a dormir. ( Eso se oyó medio feo).

Pero así es.

Así que los que tienen con quien hacerlo, pues háganlo pero espontáneo... sin planear, cualquier día.

A los que no tienen con quien hacerlo , acuérdense que siempre hay una mano amiga que los puede sacar de apuros.

Y ya me voy porque es viernes y me toca...

Si, me toca esperar a mis hijos que se van de juerga y Barry se duerme temprano.




Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.