Tengo una rara aversión por las vacaciones. Y es que las autoridades gubernamentales tienen la mala costumbre de suspender el suministro de agua potable en cada período vacacional.
No tenemos desde el jueves que amanecimos sin agua, ¡Maldición otra vez! Encima de que no salimos a pasear porque somos pobres, tenemos que quedarnos sin agua. Pobres y jodidos, ¡Vaya!
Puesto que no hubo aviso de suspensión nosotros ni en cuenta. Así pues al levantarse a bañar y abrir la regadera ¡Mocos! ni una gota.
Como sea, cada quién hizo lo que pudo y partieron a sus trabajos. Yo no porque yo no trabajo. Me quedé con Bella oteando el horizonte echadas en el sillón esperando llegara el agua.
No llegó.
Un día como quiera se pasa.
Pasó otro día.
-¡Chin no ha llegado el agua? ¿Y ahora cómo nos bañamos?
-No sé
Pasó otro día.
¡Maldición! -¿Por qué quitan el agua sin avisar perros?- dije ya muy enojada.
Tuiteé al presidente municipal quien muy orondo presumía sus obras terminadas. Obvio, no respondió.
Tuiteé otra vez siendo el silencio la única respuesta.
Hoy ya es domingo. Llevo cuatro días sin bañarme (No se me acerquen ni me besen). ¡Estoy a punto de explotar!
No he salido de mi casa para que el aire de la calle y el sol abrazante no dejen su aroma en mi hermoso pelo rubio falso ni en mi piel arisca.
La gente en la calle anda con los pelos parados, puedo verla por la ventana. En mi cocina la pila de trastes es enorme. No puedo lavar a mis perros. No puedo hacer nada.
Es de madrugada y un chorrito ha empezado a caer de la llave de la cocina. Me voy a esperar para ver si sale en la regadera y quitarme este olor a desesperanza que hay en mi después de tanto sin bañarme.
Mientras espero salga más veo una película llamada Cochochi que trata sobre dos niños tarahumaras. Dicen que es muy emotiva o sea de llorar. Veremos.
Ya quiero que llegue el agua.
Creo que la próxima guerra mundial será por el líquido vital.
Me quiero bañar. Sé que no huelo mal porque bla bla bla pero no meto las manos al fuego por mi. Las flores no olemos mal ni marchitas.
Negro panorama espera a las próximas generaciones donde está mi Bella. ¿Qué harán sin agua? Me da escalofríos pensar porque en parte soy responsable del mal uso que le he dado.
Cada que nos la quitan hago más por cuidarla. La reciclo y procuro no desperdiciar pero me falta mucho por hacer empezando por no beberla, (ay que mal chiste).
¡Ya me quiero bañar porfa!






















