Páginas

sábado, 12 de enero de 2019

Mariposagolondrina

Si uno no puede dormir hay que obligar a los dedos a escribir. Ellos escriben lo que mi mente piensa. A decir verdad nada congruente se me puede ocurrir a esta hora a no ser divagaciones profundas fluyendo por mi torrente sanguíneo.
Los dioses poetas me han olvidado, cariño. El dios de toda la creación de plano no supo de mi. Ah si yo hubiese sido santa. Si yo hubiese sido santa me habrían expulsado de la escuela de santas. Seria importante pero no lo es. Los santos hace mucho dejaron de existir. Yo diría desde que los chinos empezaron a producirlos en serie. Su místico rostro perdió lucidez. No hablemos de la mirada de "ay hija ya te chingaste". Las santas no dicen groserías. A que sí. Santa Flor virgen y mártir, patrona de los descerebrados de corazón raquítico. Nadie me pediría un milagrito santa Flor te juro que si me perdonas y me haces ese favor, no vuelvo a tomar Coca-Cola. Lo juro por esta. Ok. Ok.
Qué rechulo se ve el ok ¿A poco no? Comencé a usarlo hace poco, un amigo sin quererlo me enseñó. Yo como soy un alma triste sin fundamento lo adopté. Ok para acá. Ok para allá. Ok I'm so sorry.
Mi cabeza es un disparate sin rumbo. Un globo de Cantoya quemando la última pizca de gas surcando el cielo a ver si desde aquí te veo.
Nubes solitarias. Elixir de los dioses. Ambrosía en cantatas de a tres por ocho. ¿Yu noug? Dioses extremos perdidos en las irrelevantes curvas de afroditas sin sostén. Las diosas paganas se bañan con jabón Maja. Ole con ole Compi. El mundo es tuyo. El mío escurrió por mis dedos de princesa azteca. Gorda pero princesa como no. Quién me viera tan bonita con mi blusita bordada con punto de cruz. Esas blusas son caras ¿no? Sepa, yo las compro en barata de cualquier temporada.
Me arde la panza. No debí tomar la pastilla en ayunas. Mi sismo particular de 7,5 en escala de Flor me impedía dormir. Trabuco atarantado, mezquino y arrogante dolor de panza.
Quisiera bajar por una galleta pero tardaría tanto en llegar a la cocina que olvidaría a qué fui. Siento mi garganta como si fuera un dragón. ¡Bruaaaffff! Quemo mi espacio sideral donde moran los orgullos vanos. El orgullo es algo inservible digo yo. Sirve para tener la frente en alto.
Barry ¿dónde estás que no te veo?
Espejismo conveniente. Oasis sin futuro. Ay señor de los cielos eternos ven a mi o de perdida manda a alguien que adivine mi existir.
Digo que no río, sin embargo en las fotos siempre sonríes. Claro, es mi yo positivo. Carita sonriente. Perfume de alhelí. ¿Quién me ofrece un encanto para dormir en sus brazos?
La rigidez casi se ha ido. Mira puedo mover los pies.
 Escríbeme una canción, un poema, un recuerdito nomás. A veces lloro a los poetas idos y a los sabios solitarios.
A todas horas hay que verificar si el cartero llegó. Su pitido rimbombante anunciará las buenas nuevas. Un hombre tocará mi puerta.
San Cuilmas el petatero apaga este ardor en mi garganta.
¿Quién me presta un espejo para verme quimera?
 Gud naigt broders and sisters dis is may laif.


Luego, al terminar de escribir me duermo cansada como si me hubiesen exorcizado.
¿Rily?
Yes.







domingo, 6 de enero de 2019

Ya vienen los christmas...

Este pasado año la casa no se vistió de Navidad, no hubo ni un rincón anunciando las fiestas de diciembre. La rueda de la fortuna nos mantuvo abajo. No lo suficiente porque sobrevivimos. Tampoco hubo cena navideña. Lo que tuvimos con un visitante sorpresa fue un conato, un asomo a una Navidad sui géneris. Más que cenar sandwiches preparados al vapor era irnos a dormir. Sacar plática de recuerdos añejos de una persona en común no fue suficiente. A poco todos nos mirábamos con cara de "quiero ir a dormir'. Abrazos sacados del diván de los forzados. Sonrisas raras. Y un hasta mañana. Buenas noches. Con permiso. No hicimos sentir mal al visitante. Estuvo entretenido con su celular. Una cena rara como colofón a un año visitado por la muerte. ¿Para qué recordar lo malo si con lo bueno tenemos? No hubo cena de Fin de Año tampoco. No hubo atragantamiento con las uvas, ni deseos expresados al vapor. Ni conteo del diez al cero. No hubo eso. Hubo algo mejor un día después. Paseo con la familia por las calles céntricas de la ciudad. Seis horas a puro golpe de calcetín. ¿Quién creen que se quejó? ¡Sacto! ¡Nadie! Cómo pude resistir el tanto ni yo misma lo sé. Bueno si lo sé. Estaba con mi familia. Incompleta. Los originales. Los otros miembros andaban de paseíllo por las lejanas tierras del sureste del país. Luego llega el día del último estirón. El fin de, Guadalupe Reyes es hoy. Un día antes del regreso a la vida cotidiana. Este día es el primero en muchos años que no pongo mi zapato al pie del piel navideño. Este año no habrá regalos dentro del tenis viejo. El pasado año sobrevivimos a la peor crisis de nuestra historia familiar sin una sola baja. Falta mi Alter Ego perro pero eso es otro cantar. Estuvo Guantes ña minina hermosa adoptada por Laura. De aí en fuera estuvimos todos como siempre. No concebimos la vida de otra forma. Barry, los hijos, las mascotas. Natalia, Cridsty. Todos estamos en el frente de batalla. La lucha por salir airosos del diario cotidiano sin bajas. Los amigos entrañables que no vemos. Los ángeles piadosos ayudando a sus semejantes. Las cartas dulces, los regalos inesperados cruzando océanos. Acercamirntos familiares. Los te quiero inauditos. Poemas vivos en flor.En la víspera de la rutina despierto de madrugada y dale que dale me pongo a escribir lo que me sale del alma. Escribo ahora que puedo soltando quereres, estrofas sin diseño, amores sin pulir. Escribo lo que pasa en la gloria de mis días. Y como dice Enrique "lo demás será siempre lo de menos". Buen año. Salud ante todo. Lo que se dice vivir nomás con el apoyo de todos los brazos que me rodean. Termino con un gracias como dice Emilio. Vuelvo a dormir. Hoy hay que ir a misa por la muerte de Dn Antonio. Después la vida nos espera juntos como hasta hoy ha sido. Nos leemos en otro instante de nuestras vidas. Hasta pronto compañeros. Click!

domingo, 30 de diciembre de 2018

Pragmatismo ecléctico

(Dedicado a ti que no me miras) Los tiempos cambian. No se piensa tanto en la muerte cuando se aparece en forma redundante. La veo en su justa dimensión. No la busco si de cualquier forma llegará cuando menos se espera. Much music. Supertramp para el recuerdo. Descubro secretos obvios. Camino mejor cuando nadie me ve. Él encontró la forma de llegar al destino inmediato. Tomándome de la cintura él, rodeo su cuello con mis brazos. Caminamos los dos juntos. Corazón con corazón. Pegaditos muy juntitos los dos que se aman. Yo creo que muero sin él, lo juro que si. Mátenme porque me muero ¿recuerdas? Luego las consecuencias llegan. Flagelo mi espalda con las púas hirientes de la culpa. ¿Enfermó por casi cargarme? Hace mucho dejé de ser el centro del universo. Supe de ello al momento mismo de aprender a pedir las cosas por favor. Empezar de nuevo recordando a los muertos. ¡No! Comenzar de nuevo con su recuerdo en instantes gratos que no nublen nuestros ojos. El descanso de la memoria. Hundiendo la cabeza en la almohada reviso los esquemas que me trajeron hasta aquí. La disculpa inmediata. La enfermedad como pretexto. Respirar aire libre sin las rejas del patio trasero. Ser como el colibrí del otro día. Visitante esperanzador de ideales por una vida mejor mientras la que tenemos se escapa de nuestras manos. Colibrí verde-negro. Colibrí negro-verde parado en la reja quietecito sabiendo que no corre peligro ante esos ojos embelesados por él. Si fuera pájaro querría ser colibrí como tú. Los seres humanos hemos perdido la capacidad de volar. La tecnología apunta hacia el exilio. Mirar hacía los paraísos propios de una mirada limpia. ¿Mis pies mienten? ¿Por qué me cuesta caminar cuando alguien me ve? ¿Soy una mentira de mi mente? Ser feliz en un mundo utópico donde tú y yo somos una parte del mundo feliz. Sin contemplaciones. Existir por un bien común. Dejar algo en vida pero no ser recordados en muerte. Eso significaría que lo hicimos bien lo que sea para lo que fuimos creados. También los gusanos son bellos en su escalofriante realidad. El sillón de la marmota y el sillón de la desidia unidos por un beso. Gesto de amor de un par de viejos cansados pero vivos. Para nadie es misterio la dependencia que he creado hacia Barry. Sin él apenas existo. Mucho saben de mi quienes creo saben nada de esta vieja huraña. Sonrío mucho con Paquito. No me teme. Se sabe que no me gustan las visitas sorpresa. Los tiempos pasados surtieron efecto. ¿Puedo ir a tu casa? ¿puedo llamarte? ¡Dios mío! Soy un ogro sibarita en edición pobre. Mientras más me conozco más me quiero. Amo la soledad de mis pensamientos, de mi cuerpo, de mis manos. Se vuelven pródigas ante la carita de Natalia. ¿Existe alguien más puro y bello en mi vida y la de mi familia? No. No, no, no. Mi palabra favorita. No pero si. Antagonista de mi misma me voy encontrando en el ocaso de mi vida cuando quizás sea demasiado tarde. Murieron en mis labios muchos te quiero. Para qué lamentar algo que no tiene remedio. Decir te quiero no es sinónimo de flaqueza al contrario. Decir te quiero es mostrar la bondad inherente al ser humano. Desaparece después al tomar el rumbo equivocado. Mis pies. Benditos ellos sitúandome en el lugar correcto. Frente a mi misma. No me veas por favor. Al final de los finales serán ellos quienes me lleven al encuentro de mi Tiki. No sé si de mi madre que es el ser que más quise pero ella nunca lo supo. Se fue con mi imagen grabada en sus pupilas cuando se la llevaron al hospital. Su mirada última. Después no hay nada más. Mi mente trabaja a mil por hora. El iPad también está cansado. Muere de a poquito dejándome ver lo que nada puedo hacer por él. Ese aparatejo tiene la vida de Natalia en su memoria. Los abrazos de mis hijos. Los optimismos de Barry. Mis historias. El ser imperfecto que soy contenido en la menoría de un aparatejo inverosímil. Los pies. Invariablemente mis pensamientos terminan en ellos. Un par de piececillos regordetes, pequeños cargando mis si y mis no. Los míticos no berrínchudos. ¿Por qué no? ¡Porque no y se acabo! Siempre fue menester ganar. Ser más. ¿Más qué? Sepa la bola pero más. Dormir más quiero. Lo esencial ahora es rescatarme de mi misma. Cuando al fin la yo desconocida salga detrás de mi ogro yo. Entonces podré dar más de lo bueno que hay en mi. Algo rescato de este berenjenal de letras es mi buena fortuna. No puedo caminar bien pero siempre de los siempres ha habido a pesar de mi renuencia al contacto físico son los brazos tendidos hacia mi. Gracias eternas. Si puedo vuelvo, toca vendimia.
Hay que trabajar para comer. El "no puedo caminar" no vale. Se trata de ser feliz pero un poco desgraciada.

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales