Páginas

viernes, 13 de julio de 2018

Los Algo que me habitan

Con los nudillos del miedo El Algo toca la pared de mi recámara. Toquidos certeros me despiertan. No hay nadie.¡Madre Santísima del Purgatorio Bendita! Nadie y mi alma. Los equivocados seres, incipientes fantasmas percudidos  buscan un sitio donde guarecer su olvido. Y yo con mi mente tan a la mano. Hazme invisible señor de los Eternos. ¿Quién me canta una canción de amor?
Aterrada, pegada al colchón de mi cama metida hasta el fin del miedo. ¿Dios existes? Corre en mi ayuda, baja de la cruz porque...
Toc.toc suena macilento el estruendo de un ruido desgastado muchas veces por El Algo que me asusta. El Algo quimérico no anda ahora por aquí. Los sueños rosas terminan por entregarse al bullicio tibio del jardín de enfrente. Los Algo pecaminosos obstruyen las pupilas. En viernes cualquier objeto es bueno para deshacer fantasmas menesterosos de por debajo de la cama. Pelusas oscuras salen con un dejo de aroma sutil a tiempo perdido. 
Viernes de canto en los bares de por allá lejos donde las beatas de perfume barato abren sus reclamos de colores chillantes al hombre recordado hasta el hastío. Las monjas también tienen derecho. Obviando también izquierdo. Los Algo vaticinan una noche larga. Exorcizo tu nombre pegado a mis labios. te perdono todos los viernes. Y los jueves si quieres ya entrados en gastos. Cántame una canción a esa mi sonrisa. Di que sí, ándale no seas así quien sabe como.
No debí haber ido allá. Los espíritus escondidos en el lodo se pegan a la suela de los zapatos. Y luego como si cualquier cosa se dejan caer en el alma débil hallada por los caminos. A veces descansan escondidos en los pétalos de las flores de los difuntos. Ay yo con esta soledad atolondrada mucho me temo dormiré rodeada de perros pa´que no me vean Los Algo. Ojalá se desilusionen y no vuelvan nunca de los jamás benditos. Esta noche tengo miedo pero nomás poquito. ¡Sálvame Enrique! Desparrama tus letras tristes en mis oídos. Hazme ese favorcito por hoy nomás. ¿Qué tanto es tantito? Total tu tan acostumbrado a salvar almas nada desmerecerá el poco caso que me hagas. Al fin que contigo y sin ti camino igual sin prisa.
En el lienzo blanco de mi cuaderno debo escribir un texto a un niño suicida. Su madre me lo pidió, ¿Como negarme? Los niños no debían morir bajo ninguna forma. Deberían ser de un material resistente.
Tengo miedo.
No me asustes, acuérdate fui buenita contigo. Otras veces no pero nadie es del todo malo tampoco. No me asustes hoy ni mañana ni nunca. Yo no quería que te quedaras bajo la tierra mojada pero no podía dejarte fuera. Hay lugares exclusivos para los migrantes de la vida. 
Lo jurito tengo mucho miedo así como cuando mi corazón quiere dejar de latir porque no estás aquí. Porque mi vida es nada sin ti.
















sábado, 7 de julio de 2018

El arte exquisito de no hacer nada

Tengo un rincón exclusivo donde deposito "los después", cosas que hay que hacer sin ninguna urgencia. Lo primordial es dormir. Cuando no estoy dormida veo documentales. Estos no conllevan ningún desgaste físico. Alejándome de todo lo que implique mover un dedo. Leer tampoco es desgaste pero tiene algo peligroso. Me duerme. Anulado el interés en algo pierdo el tiempo durmiendo. "Dormir dormir que canten los gallos de San Peluquín". Hay mucho por hacer. Terminar de pintar la casa. Si si si si tiene un año que la estoy pintando. Lo alto del muro de las escaleras mermó el ánimo. No logré contagiar a mi familia para entre todos terminar en menos de una semana. No pasa nada. El muro grita el abandono sometido a mi casa. ¿Cómo deshacerme de la apatía constante? Npi. No hay interés. Contrasta esto con mis ganas de permanecer dormida. Si esto tiene consecuencias como todo lo demás lo ignoro. Hace poco me perdí en la realidad. No logro recordar lo que estaba haciendo antes de verme junto a Barry preguntando por mi hija. Se sorprendió tanto por mi pregunta que no atinó más que a abrazarme. Cuando todo acabó dijo algo inquietante. ¿Dónde te perdiste? Sepasumechadónde me fui esos instantes. Si dormida o en el infinito aire del extravío. Como sea le conté a Laura para que en la visita al neurólogo se lo comente. Y digo comente porque ellos han pasado a hablar por mi. Me molestaba que no me escucharan, pensé era cosa de ellos, El otro día la Emilia no entendía qué le decía. Tuve que repetirlo. Dejando de hacer sus quehaceres para poner toda la atención en lo que yo murmuraba. Luego La Bella me dijo en otro momento: Abue no te entiendo habla despacio. Me cansa repetir. Mejor me duermo. Adopto el ostracismo como forma de vida. Ayer prometí a Natalia prestarle mi iPad por una hora si me ayudaba a buscar dos cuentos de su autoría. Natalia puede decir no categórico si no le interesa pero no se resiste al iPad.
Prendí la compu-tortuga mientras llegaba la hora de buscarlos pero para Natalia llegó la hora de irse a su casa. Te amo abuela bye. ¿Qué se le hace? La muñeca se fue. Apagué la compu de forma inmediata, como NO se debe hacer. Igual no puede descomponerse más. Lo bueno fue que antes de todo encontré los cuentecillos ay pero olvidé copiarlos. Esta rigidez me tiene exhausta. Recoger mis pasos del día anterior sofoca mi destino. No puedo pedir más de lo que me dan. Ojalá fuera como La Bella Duemiente. Dormir para despertar todos juntos en el momento exacto.
Dentro de toda la apatía se asomó El Colibrí. Trajo a la memoria las canciones de mi adolescencia y pues en eso ando. Intentando leer a Jack London sin cerrar los ojos viviendo una vida inútil. Si recupero el gusto por el todo renaceré. Si no sucede pues no pasa nada. Voy a ser el olvido de lo que nunca fui.
Salebai.
Estoy en el nivel más bajo de mi vida, sin embargo nunca estuve mejor.

 Gracias por leerme.














jueves, 28 de junio de 2018

Soldaditos de lluvia

Ha llovido toda la noche. El sonido del agua deshaciéndose en trocitos me arrulló en sus brazos tibios de verano nocturno. Cerca de las tres de la mañana el ruido de las gotas sobre el tejado me hicieron despertar. Miles de soldaditos de botas lustrosas caían sobre la noche haciendo mucho ruido. Convertidos en gotas de lluvia se dejaban caer uno tras otro con el paracaídas abierto. ¿Alguien ha contado las gotas de lluvia? Soldados de agua abrazados para no separarse jamás.
Plas plas plas. Onomatopeya del silencio.
Quedan los ojos cerrados. Trenzadas las pestañas no dejan salir el "ser normal" que soy cuando despierto. Vapores del sueño induciéndome a la sensación bendita de ser como todos. No tiemblo ni estoy rígida. El dolor no me abandona eso debo decirlo. ¿Qué será una vida sin dolor?
Enclaustradas las palabras se agolpan por salir. Quieren escapar de los grilletes callados al que las he condenado.
Plas plas plas. Es lluvia. La lluvia hermosa me gusta tanto.
Blah pero luego pienso como señora antigua. Los pobres que no tienen casa. Los perritos abandonados de ojos tristes. Niños de carita llena de mocos mojarán sus huesos débiles. Los soldados de lluvia atacan sin piedad las frágiles carnes.
 Entonces escondo dentro de mi ser el gozo permitido de imaginar los miles de soldados cayendo sobre el tejado. No quiero sentir culpa por eso. La gente sana ama la lluvia. Me gusta pero no mojarme. "No le tengas miedo" dice Barry cuando me mira un poquito olvidada sentadita en mi sillón. "Vamos a caminar" remata con sonrisa enamorada de alguien que ya no existe. Nadie ama a las mujeres de pelo blanco. A nadie en particular. Mi pelito ha crecido tanto como nunca lo tuve en mi etapa de bruja. Madame Mim beauty. ¿La conocen? No me digan que no.
 El otro día las prisas comíeron ansias de terminar los quehaceres. Alisándome las greñas tragué bocanadas de valor. Tomando el bastón y mi bolsita agarré camino pa' la calle. El esfuerzo me llevó a la tienda del Hechicero de la limpieza. Metido en un mandil largo manchado de colores nuevos me ayudó a subir los escalones que separan la banqueta de su negocio.
¡Zaz! Se acabó el arrojo.
Mis pies al suelo pegados dejándome inmóvil. ¿Y ora qué hago? Él sin dar cuenta de nada, metió mi pedido en la bolsa. Saqué la cartera, mis manos no tenían fuerza para agarrar el billete. Los nervios en forma de sudor aparecieron en la frente ¡Maldición! El hechicero sabe que estoy enferma.Al mirarme inmóvil-estatua de barro moreno soy- ecomenzó a ayudarme.
"No se preocupe, no pasa nada", "sienta el viento sobre su cara" "yo la llevo a su casa", "usted no se preocupe" "mire yo no me preocupo, todo está bien".
Muerta de pena me dejé ayudar. Le dije donde vivía entonces vino a casa por alguien. Lo bueno que no lloré.
Eso es todo.
Todavía no le he dicho a Barry lo que paso.
El "ser normal" habitante de mi interior, se regocija en los albores de la madrugada. Puedo mover los dedos de los pies, los siento. Los amo, paradojas sin sentido. Debo moverme para no moverme. Llego a la conciencia del absurdo cuando un ligero movimiento del dedo meñique avisa que ya desperté.
Vayamos pues al absurdo cotidiano. Títere sin hilos de un destino por mi no temido. Los dedos de la crudeza volvieron. Sonriamosle a la luna su brillo perfecto. Sin más que decir agarro mis cositas y me voy a la chingada.
El rey valiente preparó el desayuno. Debo peinarme estos pelos para que cuando suba por mi no me vea fea. Los reyes no aman a las feas. Él si pero por si las moscas mejor no le busco no vaya a ser que encuentre una flaca en su camino y entonces si, adiós Nicanor.
Gracias infinitas por leerme.
¿Qué mas puedo decir? Ah si, yo no soy fea nomás estoy un poquito despeinada
¡Cacle, Cacle!





Estamos tan acostumbrados a perder que cuando ganamos agradecemos el triunfo a otros.












Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales