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miércoles, 5 de diciembre de 2018

Pacto de amor

Hace algún tiempo "hicimos" un pacto de amor excelso, morir juntos. No, no hablo de Barry él es asunto aparte. Tampoco hablo de amores carnales, espirituales o platónicos. Jable del amor que existe entre un humano y un perro. Cuando mi idea del suicidio era la mejor opción para escapar de esta vida sin rumbo me puse un día a platicar con mi perro. Ya había bautizado entonces por tercera vez a Benito Tiki, el chihuahua viejo. Lo bauticé con el nombre de Alter Ego Perro. El vinculo que tenemos él y yo es indestructible. Benito Tiki entró en mi vida de forma rara. No me gustsban los perros peo mis hijos estaban dale y dale con que querían una mascota. Un chihuahua dije, son chiquitos y no dan lata. Se llamaba creo que Brandon o algo así. Llegó a mi vida temeroso. Era su segundo hogar en poco tiempo. No lo quería porque no era un chihuahua pequeñito. Lo acepté ante el desconcierto de mis hijos. Tengo muchas anécdotas con mi perro peto la que hoy me obliga a escribir es la de la separación. Mi Tiki fue dormido en mis brazos la noche del sábado uno de diciembre. Su cuerpo ya no aguantó más otra lucha con la enfermedad. Se fue quedando dormido en apenas unos minutos. Sus gruñidos al ver las sombras a nuestro rededor se fueron apagando. Hasta el final defendió a quién en brazos lo acunaba. Mi familia era su familia. Benito no era un pero cualquiera. Era un miembro más de la familia. Se ganó a pulso su lugar. "Prometimos" morirnos juntos. Si uno se adelantaba, el otro lo esperaría para vagar juntos en el Mictlán, el valle de los muertos. Como en videojuego, los muertos deben andar cuatro años y vencer nueve niveles donde los monstruos peores que los que uno fabrica en su mente no permiten pasar. Llegar al gran rio para alcanzar la vida eterna juntos, mi perro y yo. Ignoro el tiempo que me falta vagar por este mundo. El mundo feliz construido Ppr mi familia desdeñado por mi. Mi alma no sabía agradecer toda la fortuna que tenía y tengo. Yo quería más. De lo que fuera pero más. Para ellos siempre fui una reina. Yo era una reina tirana y así viví. Mi Alter Ego era solitario como yo. Rodeada de personas mi felicidad es estar con mi familia. También lo es cuando estoy sola. Hablando con mi conciencia, mis amigos. Tratando de leer un libro, dormir o lo que se me antoje. Disfruto mi silencio tanto como estoy empezando a disfrutar el jazz. Benito Tiki, el huraño Tiki, el malhumorado Tiki me enseñó a vivir el día a día. Disfrutando lo que hay. Mi perro me enseñó que a la muerte no se le busca. Ella de cualquier forma llegará. Entonce uno debe recibirla cuando se han acabado todas las armas. El Alter Ego me está esperando. Cuánto falta para reunirnos lo ignoro. Extraño a ki perro. Su lugar junto a mi está vacío. Lloro por él cuando nadie me ve. Pocos pueden entender el amor existente entre un perro y el humano que lo adoptó. La muerte de Benito fue bonita. Así me gustaría fuese la mía. Ahuyentando a las sombras amenazadoras. Perdida la vista uno no sabe que no son malas, es la familia que nos arropa. Sea uno, cinco o cero miembros, uno casi siempre tiene un apoyo para pasar los malos tragos. Los buenos también. Tiki no está más y yo lloro su ausencia cuando nadie me ve.

viernes, 30 de noviembre de 2018

Aberraciones en el Olímpo ¿o cómo era?

(Léase bajo el riesgo de sufrir daño mental).

A estas horas de la madrugada cuando el silencio llega al pináculo de su existencia me debato ante el dilema irresoluble -por ahora- sobre como se llamaba el tipo al que los dioses del Olimpo castigaron por desafiarlos al robar el fuego -creo- onomeacuerdoqué y lo condenaron a estar encadenado toda su vida y su muerte en una gran roca -¿o era una montaña?- y entonces llega un ave rapaz todos los días a comerle las vísceras por los siglos de los siglos amén. No recuerdo si es Icaro o Prometeo. Creo que Ícaro fue al que dijeron los dioses: mira muchacho no te acerques al Sol porque se te van a achicharrar las alitas, perderás el poder volar -algo así- porque mira, están pegadas con cera nomás pa' probar que tan obediente eres. Me imagino que el pinche Ícaro -¿o era Promrteo?- estaba en sus cinco minutos de rebeldía y dijo: chingue su madre voy a echar un vistazo al Sol para ver de donde sale su calor. Y aí va el pinche Ícaro -¿o era Prometeo?- vuela que vuela acercándose cada vez más al Sol sin fijarse que se estaba derritiendo la cera de las alitas. No recuerdo como es que los dioses se dieron cuenta de la desobediencia del muchacho este y ¡Tómala! que lo castigan. -Te quedarás ahí encadenado hasta que nos cansemos o hayas cumplido tu condena, lo que suceda primero. -¡Nooooooooo señores dioses perdón!- gritaba el Ícaro; pero los dioses nel, no dieron su brazo a torcer mandando encadenar al mozalbete desobediente encadenándolo a una gran roca -¿o era montaña?- mandando al águila a abrirle l panza pa' comerse las tripas del desafortunado.
¿Se imaginan todos los días comer tripas? No gracias oruga no, El Ícaro en un grito ¡Nooooooooo aí viene la pinche águila otra vez! Diositos perdónenme, no lo vuelvo hacer! pero si algo tienen los dioses es que son muy sordos luego entonces las súplicas del Icaro eran en vano. ¡Ah ya sé! Prometeo era el de las alitas en los pies ¿o ese era Mercurio? sepa la bola tengo tergiversados los hilos de la historia de los dioses. Con la última caída se me desacomodó la memoria. Ahora entiendo porqué no fui maestra. Sea por dios, mientras no se le ocurra a San Juditas meterse con los dioses del Olimpo todo irá bien, mesmamente como ha sido hasta ahora. Mañana -si puedo- saldré de dudas consultando el libro gordo donde todo se aclara y mi mente recobra la conciencia. Gracias al dios sabelotodo la educación de Natalia no va por mi cuenta porque si no su miss me mandaría a llamar como cuando Ricci se preparaba para su primera comunión: le preguntó su profesor:
-A ver Ricci ¿cómo se formó la tierra? -La tierra y todo el universo lo formó Dios profe. Me dice luego el maestro: -

Señora ¿pues qué les enseña a los niños?
-Y yo -Eh?

 Me voy a dormir aí después averiguo quién es quién.

martes, 20 de noviembre de 2018

Cuando el diablo me besa

Miren ustedes nací para volar. Esa es mi verdadera vocación. Puede ser llamada locura, holgazanería o como les plazca. Yo no sueño. Yo los vivo por eso no llega mi fin en este mundo mágico al que fui traída. Mis manos poco sirven para quehaceres mundanos. Las uso como herramienta para dar voz al ser que habita en mi. La vida me otorgó por destino terminar con pies de piedra. Dejarme anclada a un lugar para saber si de lo que fui hecha sirve como soporte a las pesadillas infantiles. Tengo pies de piedra con cabeza de cartón. No hay cura para un corazón de piedra soslayando una sonrisa. El mundo yace moribundo ante mis ojos. Explico a mi pequeña nieta -cuentista en ciernes- que el mundo no era así. Los ojos pizpiretos regalan un te amo abuela audible para ella y para mi, cómplices de aventuras no escritas. ¿Cómo me veo mejor amor de mi vida, con pelo corto o con pelo largo? Te ves bonita con una sonrisa. No pregunté eso. Agazapada en los desvanes de la memoria lanzo el abuelo al mar de la visa. Hoy puede haber una buena pesca. Los peces negros, monstruos del abismo se están evaporando en la neblina del cerebro. Te quiero sin verte a los ojos, susurro entre letras. ¿No te enseñaron a leer el alma? Nadie enseña a amar en el catastrófico mundo del silencio. El te quiero debe ser fuerte, el oído debe ser cómplice del abrazo para afianzar el hecho de amar a alguien. Porque si no escribo es porque me tiembla el miedo. Miedo a escribir todo lo que he perdido en esta vana lucha por acabar con el enemigo invisible al que doy todos los días un soplo de vida reconociéndolo dentro de mi. La voz de mi consciencia levita en mi amargura. Desenchufo su poder unas cuantas horas. Lueguito cuando reparo en que no he preguntado nada huyo al correo de los saberes, la encuentro ahí, quieta consultando libros en la esquina de la sabiduría -mundo exclusivo al que pertenece- suspiro aliviada. La voz de mi conciencia sigue ahí. no me ha abandonado. Estoy hoy mismo hecha de aire frío. Las canas permanecen dispuestas a enfrentar la lucha del último tramo de la vida. No soy más la muchacha de pelo Rubio cenizo claro Loreal no. 26 Rubios extremos. Recostada en este rinconcito recién adoptado junto a mi Alter Ego perro, moribundo como yo, aferrado a vivir pero muriendo de a poquito pa' no lastimar a nadie en esta vida de sonrisas falsas. Tengo la Ventura de estar rodeada de quienes en verdad me quieren. El diablo dejó un aviso el último día en que me besó. Simbolismo puro de mi vida. tirada en un charco de Agua llorando a los pies de quien nunca pensé. La verdadera derrota es saberse y reconocerse débil. Paso a ser una mujer sentimental sin lagrimas pero con el corazón duro de mentiritas pa' que no digan. Sigo viva y nomas. Pensamientos equivocados, paneles de luz. Recurro al silencio. Pocos entienden lo que digo. Casi nadie entiendo lo que escribo.los dedos como mi cerebro permanecen a un lado del camino Los lastres fuera de mi me están permitiendo volar en el mundo al que pertenezco. El mundo de los sueños intangibles. Mundo de pereza física pero no mental. Locura dicen que se llama.
Lugar desde sin afanes escribo los cuentos para mentes des-equilibradas. Luego vuelvo a catapultar mis errores y ocultar mis aciertos. Para eso nací, para ser la implacable enemiga de mi misma.

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales