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domingo, 12 de agosto de 2018

El aullido de una circunstancia

(Texto para leer en un tresporocho o en un dosporcinco, lo que se les haga más barato).
Hace poco creía que no podía ser más feliz de lo que estaba siendo. Igual que las pesadillas, en el momento más dramático un balde de agua fría me hace reaccionar. Mi grito me despierta. Los ojos están llorosos. ¿Desde qué momento comencé a llorar la pesadilla? Mi mano en el aire se agarra de algo imaginario. No hay nada. No hay nadie. Sola y la desesperanza apabullan mi cerebro.
Pedrito me dejó sola. No voy a sobrevivir. Recuerdo el nuevo entretenimiento. Escuchar jazz. Soy nueva en ello, voy descubriendo lo que me gusta. Desechando lo que no. Tengo el alma engarrotada de sentires piadosos. Todo se conjuga para hacer mi madrugada de silencio esclavizante un infierno dantesco.
Sueño que entran a mi casa Babo Alejandro se asusta. Perro que ladra no muerde. Babo es como yo, bravucón pero a la hora de los chingadazos se achica. Babo me "pide" subirlo a la cama. Su mirada de perrito se clava en mi. Lo subo tan rápido como puedo, los ruidos abajo se escuchan más fuertes. La agonía suprema del miedo hace que ponga los pies en el suelo. Camino -si es que a lo que hago puede llamarse caminar- enciendo la luz de las escaleras, como película de terror el grito es ahogado por mi mano. Regreso a la cama. ¿Dónde está Tiki? me pregunto.
El chihuahua viejo no está. Bajo de nuevo de la cama. En las sombras mi mano toca a Tiki que está parado sin moverse. Lo levanto. No se mueve. ¡No se mueve! ¡Tiki despierta! El perro está muerto. El dolor es indescriptible. Los gritos se convierten en aullidos despertándome en mitad de la noche. ¡Hermano! Grito en el instante que despierto de esta agónica pesadilla. Me he quedado sola. Sin el perro soy nada. El velo de la razón cae sobre mis ojos. Toco algo. Siento el pelito suave de mi Tiki. Respira tranquilo. Fue un sueño, una maldita pesadilla. ¡Tiki está vivo! Al sentir la mano me gruñe. Mi Alter Ego perro como yo no acepta mimos. Ámonos a la chingada deja de acariciarme! Respiro.
Limpios mis mocos. Los ojos están secos para entonces. ¿Quién inventó las putas pesadillas? Escucho aullar a un perro en la calle. Calixto bajando por la protección de la ventana regresa de sus correrías nocturnas. Son 4 am. hora del diablo le llamo. El terror ha desaparecido. No puedo volver a dormir. La pesadilla terminó con mi poca cordura. Los pies son trapos colgando sin estilo. Me la paso dando vueltas. Dicen que cuando está más oscuro es porque va a amanecer. Si. Lo he comprobado muchas veces.
El colibrí no llegó a mi ventana. Sé que volverá cuando él quiera. Espacia sus visitas cuando vio que me estaba acostumbrando a él. Así la vida es. Cuando se cree que la felicidad es completa, la realidad sacude todo mi ser para que deje de soñar en el amor fraternal. Un pájaro y una flor. Juntos pero libres cada uno por su lado. De esa manera imagino el colibrí en mi ventana.
Güerever, no hay felicidad eterna, son momentos que se disfrutan sin plena conciencia por eso uno se arroja a sus brazos sin pensar en que todo antes tiene su después. Mi después llegó quedito, sin oír sus pisadas vino a despertarme, felicidad efímera.

 Ayer llegó a mi casa una vecina. Con carita triste pregunto por Barry. Dadas las explicaciones correctas dijo que volvería luego, era la segunda vez en el día que venía a casa. Sus ojos tristes me miraban. Pregunté qué se le ofrecía, Barry no estaba pero yo podía atenderla. Con un hilito de voz preguntó muy apenada que si yo necesitaba un bastón o una andadera. Extrañada balbucee "un bastón".  Contestó que estaba usado pero en buenas condiciones. "No se preocupe" dije quedito.
Se fue a traer el bastón, volvía con él en el momento que entraba Barry.
Le dijo que su madre había recién fallecido y quería donar sus cosas para que no se quedaran guardadas en el desván del olvido. Barry y El Jefe le dieron sus condolencias. Natalia le dio un abrazo al ver que los hombres de la casa abrazaban a la vecina. Muy curiosa la reacción de Natalia. 

Agradecimos el gesto.  Explicó lo que pasó con su madre enferma, luego se fue. Nadie tocó el bastón. Se quedó en medio de la sala. Yo a decir verdad lo tomé con cierto miedo. Le tengo aversión a los objetos pertenecientes a alguien que ya no está.  Creo que su ¨ alma¨ está aferrada a sus objetos personales. Divago ideas. Maquino historias. Escribo embrujos. Alquilo sueños.

El domingo está amaneciendo. La pesadilla se fue, el colibrí no vino y el bastón espera en medio de la sala como diciendo ¿Y ahora yo qué hago aquí? Por eso niños les digo como la Madame Mim que soy, bruja agorera de los infortunios "nunca digan nunca" porque la puta vida se los restregará en la cara cuando ustedes y sus huesos mal formados les recuerden las palabras dichas en el momento en que no se piensa en que la felicidad tal como el dinero son efímeras.

 Me voy.

Los que me leyeron hasta el final muchas gracias. Tengo una severa inundación mentalñ de palabras aí ustedes sabrán disculpar. Y si no pues no. Chaíto. Voy a planear cómo usar ese bastón sin recordar a quién perteneció. Mi después está en él.  Sin olvidar, obvio, que alguien se acordó de mi. Es menester no olvidar ser agradecida. Que nadie se ofenda. Las palabras sin tanta parafernalia nadan mejor en las aguas del entendimiento.

Gracias.
















lunes, 6 de agosto de 2018

Esto lo escribiste tú o yo?

Si el neurólogo aprueba que estoy lista para aguantar mi realidad sin tanto amansalocos estaré libre. Entonces agarraré la escalera al cielo, tomaré una nube gorda de lluvia y me iré a volar sobre el mar. El inmenso mar al que le tengo profundo respeto. Claro que si el médico lee esto me mandará de inmediato a La Casa de la Risa, creerá que se me botó un tornillo. Creo invariablemente que no me quitará los antidepresivos porque a vista del mundo que me rodea, no estoy lista. Mi realidad es como un pastel de esos que traen el centro envinado. No me gusta el vino -pero si el tequila tampoco se crean que no- entonces para llegar al centro hay que cortarlo en rebanadas que saboreo delicadamente. Mi gusto rupestre acepta los sabores conocidos pero al llegar al centro ¿Eh? ¿Tiene vino? ¡Guácala no me gusta! ¿Entienden? Esa es mi realidad. Para que me quiten los antidepresivos necesito probar que tengo las agallas suficientes para aguantar lo que ya sabemos. 
Cuando mi psicóloga favorita me recetó los primeros antidepresivos lo hizo con mi permiso. Una linda ella. "me voy a hacer adicta" le dije. "Es una cantidad muy pequeña Flor, solo para que usted esté bien", me dijo entonces. ¿Quién es capaz de resistirse a esa sonrisa tan fina y elegante? Yo no. Dije si. Tomé la vía del camino medicado. Con él llevo desde los inicios del blog hasta ahora. 
¿Quién sinceramente cree que estoy apta para vivir la realidad? Levanten la mano. ¿Alguien? ¿Nadie? Lo mismo creo. No estoy preparada pinchesmadres. Y no es que no sea fuerte -he aguantado hasta puñaladas traperas- soy fuerte señoras y señores aguanto pero con un maldito pero, los antiepresiivos descubrieron mi sensibilidad. Es como si  aceptase verme desnuda frente a un espejo. Y no. Acepto ver mi rostro sin detenerme, de pasadita pero no para ver todos los defectos que tengo. Mi cuerpo es muy hermoso pero viéndolo desde un avión volando muy alto. No hay manera. El tiempo ha dejado huellas. Estoy muy traqueteada. Entonces no. De tal manera que seguiré como hasta hoy. Por favor no me digan que puedo con eso y más. Ver mi vida casi acabada en todos sus aspectos vulnera mis sentidos. Acobarda mi alma. Me hace ser un pájaro nalgón al que le cortaron las alas bajo su propia resignación. Así que niños les traeré nuevas noticias seguiré preocupando a mi familia y a ustedes los que me quieren obvio pero así es la vida. No nací para perder donde no hay posibilidades de ganar ¿entienden? Yo tampoco. Hasta la vista beibys.
Como dice Enrique, hoy no estoy para nadie. Au revoir por hoy. Tampoco digan que no es justo empezando en que la vida nunca será justa para nadie digo yo. Click! Voy a refugiarme en el único consuelo que no pierdo por ahora. Mis letras. Hoy me escojo solitaria para no dañar con mis sentires obsoletos a nadie.
Igual no hagan mucho caso ya saben que soy muy así quién sabe como.















sábado, 4 de agosto de 2018

Del lado equivocado

Cuando tengo muchísisisísimo miedo -hoy- me concentro en transformar el terror en suspiros. Llevo una hora echando el miedo por la nariz. Desbandada de aires temerosos. El alma se escapa en tragos cortos.

¡Échate un tequila muchacha! 

Exilio las sombras con un suspiro largo. En tránsito a la salida mueven las mandíbulas. El sonido disloca mis mejillas. Las rodillas se mueven con frenesí. Soy la radiografía de un sismo particular.

Y vamos... 

Un suspiro grande a ojos cerrados trasiega las venas. Conducta disímbola de mi yo interior. Terror en vez de savia. Descubro las tres que soy en el espejo. Tres y a la vez ninguna. Doy un trozo del corazón a quien encuentre la respuesta de las ellas en mi. Suspiro largo determinado compás de una melodía de amor. 

¿Amor? 
¿Qué es el amor? 

El terror se estacionó en las venas de los brazos. Me cuesta deshacerme de él. Soterradas las infamias el universo marcha como debiera. Ay el miedo será mi mayor enemigo dijo la muñeca un día ante mi sorpresa. Suspiros espaciados. Pétalos dubitativos. ¿Me quieres? No me quieres. Pongámosle sabor al asunto. ¿Te quiero? Yo tampoco. He materializado el miedo en aire limpio. Soy una Flor puedo alimentar pájaros, insectos, animales, humanos y alguno que otro ser que guste del polen amargo.

 Es increíble como he podido vencer por un rato al pp. El temor mordió mi lengua, le diré al dentista cual es la causa de las mordidas por dentro en mis mejillas. Necesito aire fresco. Tengo el susto metido en la sangre. En esta duermevela me acompaña La Gran Orquesta de Grillos Ingratos. Llegan de una larga gira por los jardines vecinos. La Gran Fumigación de hace un año los mantuvo alejados. 

Ay si pudiera. 

El cuerpo deja de moverse. Las pesadillas también. Los entes detrás de mi espalda se han quedado dormidos. Quiero aire o marihuana o mi pastilla azul o al poeta taciturno o a mi hija velándome el sueño.

Ay si quisieras. 

O una música para alimentar la piel. Un estratega de caricias venciendo mi reticencia intrínseca a creer en el poder de la mente. Nací del lado equivocado de la vida. Debí haber nacido musa o algo así. Inventada con ojos negro azabache mirando para allá donde el reloj avanza al antojo de las horas. 

Vivo en el después. 

¿Alguien ha visto mis gafas?
Hubiera nacido poesía. Hippie o medio rota. Esquiva. Nadie canta como tú las desgracias.

Me voy a buscar dos iguanas y una botellita de alcanfor.











Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales