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jueves, 20 de septiembre de 2018

Desde mi ventana no se ve el Mediterráneo

Hace unos días preguntaba uno de mis casi hijos cuál es mi escritor favorito. Me costó recordar quién es. Después preguntó cuáles eran sus obras y cuál mi libro favorito. Lo olvidé. No recordé que Casi el paraíso es junto con Hasta no verte Jesús mío son mis lecturas favoritas.
Si somos lo que leemos soy Jesusa Palancares. De carácter fuerte salió adelante sola con su vida. Yo no presumo de ello, toda la vida he tenido quien vea por mi. Han resuelto los problemas, todo. Tal como una reina. No es que quisiese haberlo sido pero la vida me puso ahí. No hice más que tomar lo que me ofrecía.
Jesusa Palancares tenía el pelo largo, era mandona, sufrió mucho. Yo no. La vida la educó así. Me gustaría haber sido como ella de carácter nada más porque de lo demás no gracias prefiero seguir siendo Flor de María. Mala en la vida, buena en la muerte. Como todos los humanos.
La cosa es que Marquito se acercó a platicar conmigo. Dios de los eternos por qué me haces esto. Estaba muy mona yo con mi vestido blanco tipo yucateco -La Bella y yo nos vestimos igual- tranquila como suelo estar cuando estoy sola. Con Marco cerca comencé a temblar. Hice esfuerzos enormes por coordinar mente con cuerpo. Fatal. Empecé a balbucear, olvidé lo que hablaba. Miraba para todos lados buscando a Laura, Barry o al Jefe para que acudieran en mi auxilio. Nadie. ¡Trágame tierra! Dios hazme invisible porfa. Yo preguntaba cosas obvias para disimular mi desatino. Marquito -para los demás Marco- entró a la Universidad. Estaba contenta por ello pero el temblor arruinó todo. No pude sobreponerme. No hablé más. Él fue a buscar algo. ¡Salvada! Sudaba a mares. ¡No me beses estoy sudando! El algo que me habita suda cantidades horrorosas de gotitas saladas. En su mayoría no les importa besarme pero a mi me da mucha pena ¿si saben?
Después platiqué un poco con la Emilia. Pregunté sobre el volumen de mi voz. -Hablas muy bajito como un hilito- dijo ella. Caray cansa repetir, no se entiende lo que digo. Opto por lo más sensato. Callar, dejar de hablar. El algo que me habita en esta nueva etapa no quiere escribir, está dejando de hablar. de caminar. Ya ni juega con su nieta. El algo es un ser ensimismado reacio a salir de su concha. Los ángeles que me ayudan no merecen que me deje caer. Es como si echasen agua a una tierra árida. Algunos con pp como yo viven como si no estuviesen enfermos. Trabajan, hacen ejercicio, bailan, ríen. 
Gracias yo mejor me quedo aquí. A lo más que he llegado es a no compartir los textos sobre el pp con los hijos de suchi. No hablo de ello, de como me siento. Mejor me callo. No digo nada. Igual pocos entienden que no soy yo. Es el algo que me habita quien se ha empeñado de lleno en vivir el día a día como dicen se debe hacer. Cosa es estar atenta a que haya medicamento suficiente para no tronarme los dedos. Gracias compañeros. lo demás igual me encargo. Mientras llega lo que ha de llegar "hablo" con Silvio y los demás entes de lenguaje ininteligible que vivimos haciéndonos compañía mutuamente. Quien quita y en una de esas desempolvo mis alas para de nuevo -como antes- volver a volar. Qué tal que de tanto volar llegue al Mediterráneo. Uno nunca sabe.











sábado, 8 de septiembre de 2018

El día de los acontecimientos

Mientras aguardo el sueño inducido recuerdo a mi gato Calixto el gato lixto. Y a Silvio el loro de voz dulzona saludándome a cualquier hora, para él no existe el tiempo. Alabados sean los loros porque de ellos será el reino de los pajarracos simplones. ¡Hola¡ "dice Silvio -¡Hola pájaro! Saludo con voz de Chavela Vargas, tan muy sin embargo. .¡Burra!- -¡Pinche pájaro! Silvio me quiere. Le ennseñé a pararse en mi mano. Le enseñé a no tenerme miedo como los niños conmigo. Le enseñé a tomar su semilla de mis labios. Le enseñé a ser libre pero también le enseñé que no hay mejor lugar para pasar la noche que en su casa, junto a la biliosa de Sabina. Sabina es como yo. Enojona, gritona. Puede estar todo el día abierta su jaula pero no se va. Se asoma, da tres sorbosde aire fresco para luego regresar a su columpio. A Sabina como a mi nos gusta ser libres, bañarnos, hacer mucho ruido para no oír el estruendoso silencio. A Sabina como a mi nos gusta tener limpias las alas por si algún día se ofrece salir volando de entre los escombros de un "Hogar dulce hogar". ¿Ya dije que Sabina es como yo? Por las mañanas cuando le abro a Silvio la reja, Sabina hace mucha alharaca -¿está bien dicho?- le picotea la cabeza y las patitas a Silvio. Él sale como alma que lleva el diablo. Se sube a lo alto de la casa de Panchito respirando su libertad. ¿Sabina? Ah, ella sigue con su alharaca, imagino que Barry es Silvio y Sabina -chiquita y enokona- soy yo. Ni más ni menos. Claro que hay diferencia entre ella y yo, Sabina está sana. Por las moches cuando Silvio grita para regresar a su casa -sabe usar las alas pero no la direccional- se sube a mi choncha manecita, lo dejo en la puerta de su casa. Cauteloso se asoma a ver si no está cerca Sabina para corriendito meterse a "cenar". Si Sabina lo ve baja como águila a picotearle la cabeza. Es una pájara desgraciada con el perdón. Si logra Silvio meterse sin ser visto se queda muy quietecito como diciendo "ya vine vieja". Entonces Sabina se sube al columpio, comienza a mecerse. Silvio se sube con ella. Se dan besitos, se limpian los corucos, besan sus piquitos. Casi como Barry y yo hace mil años. Este cuento ya se puso triste. Y yo de eso tengo para dar y regalar. Se venden tristezas -se las regalaría pero las medicinas no se compran solas- ¿Quien quiere? Son baratas. Tengo de esposa triste, de nidos vacíos, de casas sin estilo, también tengo de soledades compartidas -es la que más se vende- tengo de casas sin dejo a hogar. En fin ustedes pidan su tristeza si no hay se la iinvento que pa' eso me Pinto sola. ¿Quién dijo yo? ¿Alguien. ¿Nadie? Ustedes se lo pierden. Después no vengan llorando ¡Ay señito, me quedé sin tristezas! Sobre advertencia no hay engaño.

viernes, 7 de septiembre de 2018

La última de la fila

Antes que suceda -si es que soy pitonisa- lo que en mi destino está escrito quiero dejar constancia en este blog de la MaLquEridA que sabe más de mi que yo misma. Quiero decir que no estoy loca. Tampoco cuando no me peino o ando en pijama en horas incorrectas. En camino estoy de aprender a separar las alucinaciones de la vida real. Es un camino incierto, muy duro el que debo enfrentar todos los días. Tengo conciencia de ello. ¿Cómo voy a discernir lo real de lo que las pastillas fabrican en mi mente? Todo es tan cierto. Los ruidos, las voces, lo humano que no existe. Nadie entiende nada. Estoy sola en esto. No hay tiempo ya. Todo ha sido dado con anterioridad. No tengo miedo, bueno si, un poco de terror, obvio. Supongo que así comienzan los locos. Aceptando una realidad que no existe. Tal vez esta lucha contra lo irreal sea la última. Si la pierdo, no me daré cuenta. Si la gano será como despertar de una pesadilla de esas que me van matando de a poquito. En caso que eso suceda ¿saben lo primero que voy a hacer? Revisar lo que me quedó pasado este tiempo. Si no queda nada comenzaré edificando una nueva historia. Si pierdo esta batalla, ay pues es claro que no volveré. Los orates no tienen blog. Escriben tonteras pero nadie les pone atención. Cuando eso suceda no pregunten por mi, nadie dará razón de mi suerte. Estoy alejándome de los amigos, no quiero hacerlos sufrir. Porque me quieren ¿Saben? No lo dudo, sus letras no mienten. Ni siquiera piadosamente. Y bueno chicos hoy es viernes, si la modorra me deja y los antidepresivos no opinan lo contrario, volveré allá por la tardecita. No me esperen despiertos. Siéntense, no se vayan a cansar. Si está La Bella o Barry o Compi. Ellos son los únicos que logran mantenerme alejada de la virtualidad. A Barry lo estoy perdiendo por lo ilegible del habla pero él no sabe -ni quiero que lo sepa- que es él lo que me devuelve las ganas de vivir. Mi felicidad no está depositada en Barry ni en nadie. Soy feliz a mi manera pero estar con él es como la locura. No tiene explicación.
 Salebai.











Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales