viernes, 23 de septiembre de 2016

Los pasados de moda


Un dispositivo en la cabeza como pequeño casco o diadema emitiendo estímulos cada cierto tiempo a mi cerebro para caminar sin paralizarme. Lentes especiales con rayo láser facilitando la marcha cuando vaya por la calle, -lástima no sea de tu brazo-, Un guante dando estímulos para no temblar. Cuchara con mango especial permitiendo la comida llegue a la boca sin derramar una sola gota. ¡No más manchas en la ropa Florecilla de amor!

Zapatos especiales trabajando los estímulos para evitar la rigidez. Operación del cerebro para volverme a la normalidad en un 80 o 90 por ciento sin quitar el riesgo de quedar "tontita" el resto de la vida. De eso ni hablar, mi cerebro trabaja a marchas forzadas para no vivir en desatino. Con todos esos artilugios y más que olvido me convertiría en una especie de robocop.

Echo una ojeada a la vida ahora que estoy despierta, quiero decir en mis cinco sentidos. Mantengo los silencios con base en un esfuerzo por acallar todo eso que quiero decir pero que pocos están interesados en escuchar. Seamos honestos, la hipocresía es una forma de violencia no manifiesta. ¿A quién le gusta oír lamentos y quejas contra la perra vida -no te sulfures Emilio es pa' darle sabor al texto- que ni siendo tanto tocó vivir?

La cabeza semivacía. Voy ligera de equipaje en el tren de no hay marcha atrás. Vivo los últimos de mis instantes, pocos o muchos igual da. Desecho recuerdos como barata de verano. Administro muy pero muy requetebién lo que quiero guardar en la memoria ocupada casi por Natalia. Con ella al lado el aprendizaje es constante. Tiene un genio de la patada pero cuenta con el plus de su sonrisa y don de gentes.
En la calle la saludan más que a mi. En honor a la verdad no se me acerca ni el perro. Mientras menos visible mejor. Así no me preocupa el rumbo que tome mi pelo ni que nadie descubra la ternura ignota de mi mirada o si traigo el ceño equivocado.
No deja de asombrarme la capacidad que tiene Natalia para sonreír, la misma que tengo yo para no hacerlo. No puedo sonreír a quien no conozco ¿habrase visto tal pesadez?

Y bueno...

Decían los viejos, ancianos, rucos, los pasados de moda de mi pueblo -es un decir porque yo ni de pueblo soy- que los padres pagan con los hijos lo que hacemos a los nuestros pero los expertos nunca dijeron nada de los nietos.

Dios o quién sea me mandó a Natalia para practicar la paciencia. Me mantiene todo el tiempo ocupada. Cuando estoy despierta -la mitad del tiempo- peleamos, discutimos, vociferamos terminando abrazadas diciéndonos palabras de amor eterno. Nadamás no me aprietes porque tienes mucha fuerza.

Siempre estarás en mi corazón abuela.

Cuando logro estar sentada permaneciendo despierta, el mundo puede girar al revés sin que me altere un ápice su mediana redondez. ¿A quién le importa si has dejado de quererme o si mi nombre te dice nada?

pero...

Los científicos deberían de crear un dispositivo para despertar al abuelo o abuela con un pinchazo entre ceja, oreja y media madre antes de que los nietos hagan una travesura como cortarse el pelo que cae sobre la frente y no deja ver nada abue. Amansar a base de caricias una catarina al punto de quedarse quietecita quietecita sin entender porqué ya no vuela o jalarle la cola al gato arisco.

Más que todos los dispositivos para tener una vida mejor me gustaría estar siempre alerta y no perder de vista a Natalia. Enseñarle a disfrutar la vida según yo aunque a veces y sin querer -lo jurito por mi Alter Ego- que no puedo evitar que aprenda lo que no debe.

-¡P*ta madre!

-¿Qué dijiste Natalia?

-Perdón pa' se me salió, no lo quise decir.

-Esas son palabras tuyas Flor

-Gulp-



















miércoles, 14 de septiembre de 2016

Después del trece sigue el catorce

Amanecí de buen humor amando peligrosamente a todo el mundo. Esto no puede ser. Algo me pasa. Debe ser una pesadilla. Los somníferos hacen su efecto. Duermo placenteramente. El mundo no puede ser tan hermoso. Pellízquenme o algo. Despiértenme o así. Esto no puede ser real. Los gruñones no son bienvenidos en ningún lugar.







sábado, 10 de septiembre de 2016

El enigma del ratón desnudo

Algunas veces me dan ganas de salir corriendo de aquí pero luego recuerdo que no tengo adónde ir y me quedo sentada.

Otras veces quisiera no ser la que cargue con la responsabilidad de guiar a La Bella por el camino correcto pero tengo presente el papel que juego en esta familia y asumo el reto por más que en las noches me saque un tache en la evaluación del día. Para Natalia no debe ser muy grato ver a su abuela dormida la mayor parte del tiempo mientras ella quiere jugar y bailar y reír.
La imperfección como un estado natural del ser humano me lleva a aceptar que a pesar de ser lo que hay no soy tan mal ejemplo. Las virtudes como la risa debieran ser contagiosas.

Otras tantas quisiera ser rana y tirarme en la piedra más aguda del río pero soy nomás una señora recostada en el diván de la marmota esperando a que venga una ola grande y me lleve al otro lado nomás para ver que hay más allá. Los ríos no hacen olas ¿o sí? sepa la bola.

Otra vez quisiera agarrar al toro por los cuernos y decir hasta aquí llegué pero recuerdo que no sólo es decisión mía y aunque siga habiendo cornadas no es momento de cortarme la coleta.

Una vez tuve ganas de aprender esperanto pero cuando le eché un vistazo a la primera lección me salí a  hurtadillas. Se acabó el pretexto para conversar contigo.

Hay veces que quiero decirte Te quiero pero los malditos peros forman un nudo en la garganta haciendo que me atragante con tantos que no te he dicho.

Tres veces he escapado de mi casa pero cuando veo lo mal que se lo pasa uno fuera regreso con el rabo entre las patas.

Muchas veces he querido decirte adiós para siempre pero lo tuyo y lo mío va más allá de un adiós solitario.

Alguna vez quise comenzar una vida nueva pero siendo yo la misma protagonista no hay manera. Siempre seré yo.

A veces quisiera que sonara mi teléfono y que llamara alguien inesperado pero me da miedo que del otro lado escuchen la trémula voz que poseo y termino por taparme los oídos. Es más fácil hablar por whatsapp porque mi voz no tiembla.

Una vez quise averiguar la aparición de un ratón desnudo en el patio trasero pero cuando me puse a divagar sobre cómo fue que llegó ahí, me da escalofríos.

Muchas veces quise hablarle a mi psicóloga favorita pero el motivo que no me permitía hacerlo era más fuerte que mis ganas de escucharla. Cuando la vea estoy segura que después de tanto tiempo me dirá que estoy sana. Me dará de alta, me abrazará acariciándome el pelo y me dirá hasta luego Flor. Nos marcharemos Barry, Laura y yo tomados de la mano, contentos y felices de haber superado la prueba más dura que el destino nos ha puesto hasta hoy.

Hubo una vez una reina carente de imaginación que acostumbraba a escribir tonteras después de sus largas noches de insomnio encerrada en el diván de las memorias idas.



Fin
















No quiero hacerte mi ídolo porque los ídolos tienden a romperse y no quiero que te me rompas.

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón
de sol escondido
y mil silencios largos.
Es beso de agua
y luz de ciegos
en el desierto diario.
La leo y me leo.
La leo y la siento.
La leo y la quiero.
Vamos de la mano
desconocidos
y alejados
por los caminos
rotos y astillados
de la vida cansada
y del tiempo huraño.
Refunfuñamos por todo
y hasta en el infierno
tienen miedo
de que un día aciago
lleguen nuestros pasos.
Chocamos con mil horas
arañamos las rutinas
odiamos la compasión
nos dan risa los ángeles
y mucha pena los diablos.
Nos cansa todo
y más que nada
el resto de los humanos.
A veces herviríamos
a los que nos rodean
y otras daríamos la vida
por hacer reír a un chavo.
La Malque es un corazón
de sol escondido
y mil silencios largos.

Toro Salvaje

Porque me dejo querer por ti