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lunes, 23 de diciembre de 2019

Como perlas...

Rescatando extravíos. Viviendo así... de lejitos. Comiendo estrellas porque quiero acabar con todas. Ya me hartó su titilante inseguridad. ¿Quiere una? Me gustan las plateadas con hilos de mentira y sabor de engaño. Dicen que no coma muchas porque sensibilizan la lengua. Arroban las mejillas susurrando amores prohibidos.

Como perlas hilvano las risas en cordel de oro. Ese día me vendieron un árbol de peras en veinte centavos, entonces me hice rica. Camino entre las nubes porque me dijeron que ahí puedo volver a ser niña. ¿Ve ese lucero brillante? lo cené anoche pero apareció de nuevo. Yo creo que es mi mamá porque si la muerdo le sale juguito de lágrimas. Mamá lloraba mucho ¿Sabía? Vivo cada noche de a poquito. Tenía un par de trenzas recargadas en mi espalda. Un día que lloré se acabó el engaño. Amo a los hombres que tienen gusto por lo salado. Así sabe mi piel, como pescado de ojos saltones en marea alta. Otras veces olvido respirar renaciendo en días cubiertos de neblina donde me pierdo con los fantasmas de mis ancestros. Evito los exámenes de conciencia porque limpian el alma. Juego a los inciertos con hábitos de devoción. Rescato fantasmas a la luz de las farolas. Sueño historias. Las pesadillas son la sabia invención de los cuerdos.

Tengo el pelo de caracolas chillonas. De vida pobre me revuelco en el pasado glorioso de los que me desprecian. Paso la vida armando rompecabezas de lamentos. Colecciono olvidos. De profesión archivista de derrotas. Recopilo decenas de libros sin éxito, suspirados por ventura de escritores conocidos. Llorona por convicción. Maestra en el arte sutil de decir verdades en forma de regalo. Hoy poseo más risas y menos desvelos. Necesito saber dónde quedó mi olvido, quiero llorarle un poco. Cambio de piel cada fortuna para hacer irreconocibles mis derrotas.  Tengo recuerditos envueltos en sangre para que no los olvide sobretodo los de mi niñez ausente. Un día fui la más hermosa pero el loco viento dejó desnuda el alma a la vista de todos. Desde entonces son conocidos los recovecos de mi inocencia. Lamo huellas buscando las que perdí un Abril del año del Señor. Las manos atadas en noches de adolescencia compungida ríen libres a través de sus desidias.

Ausencia me llaman por mal nombre María Solita pa´ servir a Dios o al Diablo según se ofrezca. Me bautizaron así porque el día que nací perdí mi futuro. Bebo agua de los ríos rastreando la risa de aquel que murió en pos de vanaglorias disolutas. Me gusta la vida ¿Sabe? me recuerda la infancia vivida en una casita de adobe. Gozo de caminar en el lodo para lavarme después con agua de alhelíes. Escribo complejas ideas absurdas mezcladas con añoranzas. Atemporales pa´  toda la vida. Dios me lo tenga en cuenta. Yo digo que mientras menos entiendan no habrá culpables. Peco de impaciente con actitud insumisa. ¡Maldita dulzura la nuestra!

Ya me voy porque acabo de recordar que  morí. ¿Y usted cómo dice que se llama?












miércoles, 18 de diciembre de 2019

Algo se nos ocurrirá

Con un poco de dinero se dirime el orgullo, comprando cremas pa' ahuyentar por breves periodos los arañazos de la pobreza de cosas inútiles. Un perfume, dos, tres, cuatro cremas finas que ayuden a solventar el olor a sol que deja el desierto de los solos en la quemada piel del hartazgo que da la perorata de los cuervos comerciantes, incitando a todo aquel que se preste a gastar en el subterfugio de los placeres de la dilapidación.

Este otoño burlón no termina de irse. El verano no lo dejó extender sus mantos de lluvia salvadora. El calor se ha adueñado de este lado del mundo. En una Navidad calurosa estamos un tanto desfasados. No me animé a poner el pino navideño, con tanto sol me niego a creer que estamos en diciembre. El mes más hermoso del año porque en ese mes nacieron todas las flores y vaya pos me llamo Flor, alguna gracia debía de tener.

La lectura me está proporcionando la paz mental que mi caja de ideas mira de soslayo en un afán impetuoso por echar a andar esa nueva idea que como todas las que comienzo, terminan por ser arrumbadas en los rincones de la imaginación.

Acúsome de ser, oh hermanos míos, de no hacer de mi vida un buen provecho. Ocupo dormir temprano y levantarme tarde. Alueguito que me levanto transformada en la princesa Aurora, los pajarillos empiezan a cantar al escuchar mi cantarina voz de borracho con agruras. Calixto y la Srita. Gato maúllan esperando junto a la vasija de las croquetas que empiece a servirles el desayuno, cambiarles el agua y limpiar el arenero ¿quién es el amo de quién?

Los carraspeos salerosos de los cuervos falsos otean desde lo alto de los tejados como irá el día de hoy. Los ejércitos de hormigas enanas atacaron sin piedad desde la madrugada a un grillo demorado por la inquietante boca de la doncella del castillo de atrás del lavadero.

Cochinillas corren con sus hijitos de la mano a la escuela. Moscos simplones, ratones orejones, pinacates guerreros, gusanos de la leva circunstancial. Todo mundo ha empezado el día que ha llegado ya. 

¡Feliz vuelta al sol! 

El mundo gira a 61 revoluciones por minuto ambientado por la melodía salida de los altavoces camuflados en las verdes plantas del patio trasero.

Vamos por otra vuelta al ciclo enigmático de la vida.

¡Suben!










jueves, 28 de noviembre de 2019

Interludium


Asomando la cabeza del sublime arte del dormir en la exquisitez de un tiempo indeterminado, abro los ojos a una oscuridad que no me incumbe. 

¿Qué son las sombras sino temores camuflados en sombras vergonzosas? Algo hay ahí paralizándonos el miedo. Somos niñitos agarrados de las enaguas de una madre escondiéndonos de lo desconocido sin imaginar que la madre está peor que uno, sin tener un pecho donde guarecer el miedo al tirano, monstruo omnipotente que duerme a su lado. 

Los temores inducidos por una sarta de pastillas aberrantes pernoctan en el dispensador diario esperando la mano insegura, acudiendo a la hora en que el médico de orates lo ha dispuesto. Ni siquiera a mi boda fui tan exacta en mi cita con el destino. Soy la típica mexicana llegando tarde a todos lados, no por herencia sino por una costumbre adquirida. 

Creo que a la cita con la huesuda llegaré con retraso. Eso me permitirá despedirme de aquellos que olvidé en la prisa diaria. O quizás lleguen a mi mente otros rostros de tan amados fueron rezagándose para dar lugar a rostros nuevos. 

Poetas y musas en juvenil esencia soslayando los placeres de un beso robado en la lógica existencia de lo infinito. Íntima poesía de versos ensombrecidos por el dejo de amor primero. Ese que no es amor pero como si lo fuera,  guardándose en el baúl de los amores inconclusos. ¡Diablos! Qué hablo de amor si -como dijera Barry- nunca me han besado el ombligo. 

Volvamos a las sombras compañeros, a un lugar en tinieblas al que la mayoría cuando se asoma al reino caído de la reina destronada de los hongos, lugar lúgubre al que los rayos del sol, piden permiso a las cortinas para poder entrar. 

"¿Por qué está tan oscuro?", preguntan 
Son las cortinas. Respondo rapidito antes que mi irascible carácter grite, '¡porque así me gusta, chingá!' 

Sombras lúgubres sin forma ni estilo. Carentes de sentido conviven en las duermevelas constantes a las que someto a luchar al espíritu libre, habitante interior de este minúsculo cuerpo enfermo por desgracia. 

Las sombras, residentes perpetuas de mi cabeza, inquieren la pregunta constante jamás contestada: "¿Qué hago yo aquí?". Soy un ente perdido en la vertiente de sus emociones, resignada a buscar respuestas donde no las hay. 

¿Capisci?


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Una historia que no me pertenece

Ayer hablé un poco con el neurólogo sobre el problema de Barry. "Tiene que atenderse ya". Hablar con Barry sobre lo que le sucede es como jalarle la cola al diablo. ¿Han visto al diablo enojado? Yo sí. Con lo poco que pude hablar, Barry me mandó a la chingada. Hacía mucho no me mandaban allá, 'tonces me fui calladita y sin hacer ruido. Después, Barry habló claro y fuerte ante La Emilia y Laura; dijo así: "Cuando la Chiki -o sea la MaLquEridA- y yo valgamos para un carajo, nos iremos a la chingada los dos". Barry lo tiene claro como yo lo he tenido siempre. Vivir así no es vivir. Nosotros nacimos para vivir el amor a nuestra manera. No nacimos para vivir infiernitos. Barry lo dijo claro: "Chiki y yo -suena bonito ¿no?- partiremos juntos". ¡Bang, bang! y al hoyo, digo yo. Queda dicho. ¿Suena cruel? No para quien lo vive día a día. No es cobardía, es dolor de saberse aniquilado vivo. Dependientes de alguien más porque uno ya no sirve para un carajo. Quizás tengamos una oportunidad en otra vida porque en esta valimos madre. Vamos a dejar fluir la vida, compañeros. Tomemos el reto del sólo por hoy. Mañana es hoy. Hoy fue ayer. Ayer fui feliz con Barry, La Emilia y Laura. Hoy respiro tranquila al lado de Barry. Hoy la vida va. ¡Salú! ¿Ya ven? Conté la historia que no me pertenece. Igual, Barry no me lee. ¿Otro tequila doble mi Eva? ¡Salú!





martes, 5 de noviembre de 2019

Los vivos muertos


Los muertos han partido de regreso al Mictlán. Mi buena suerte permitió que no me visitaran esta vez. Supongo que los fantasmas habitantes cotidianos no les permitieron entrar. Quizás dijeron que aquí no vivo o se inventaron algún pretexto y no vinieron a verme. Desde hace años rompí con la tradición de honrarlos poniendo un altar en su memoria y ya no vienen.

Y es que el último día que visité la tumba de mi madre le di el adiós verdadero, el adiós del no retorno. Pedí ante su tumba me perdonara por todos los enojos y preocupaciones que le hice pasar en este vivir enfermizo al que estuvo sometida casi desde que nací.

Entonces fue mejor decir adiós.

La otra tumba también la visité. Igual le di el adiós verdadero. Ya no había para qué regresar 'tonces si te vi, ni me acuerdo. Igual Los Apellidos Ilustres mantienen viva su memoria y apellido del  cual se sienten muy orgullosos. Cada uno escoge qué y a quién honrar. En mi particular punto de vista pienso que un apellido no define lo que soy. Podría llamarme Jesusa Palancares o Jennifer Natasha, tendría la misma cara, el mismo cuerpo. El apellido no involucra mi carácter ni mi forma de ser.

Entonces les digo: "oh, hermanos míos, que los muertos no vienen a visitarme". Ni mi Tiki me visitó. No lo culpo; en el mundo que habita no sufre. Si viene nos viera cómo estamos, querrá no haber venido.

El fantasma que habita en mi recámara me cuida de lo malo que pudiera ocurrirme. Quizás él como yo, a veces dirá (sobretodo cuando la realidad se convierte en una carga aplastante): "de haber sabido, ni nazco".

Eso no tiene nada que ver con la gente que me rodea, mi familia primera, algunos de mis hermanos. Amigos masoquistas perviviendo en mis días malos y en los buenos, claro que sí.

Si estoy pagando alguna culpa añeja de otras vidas alzo la voz desde mi camita para decir que el karma es injusto si pago lo que no hice. Y es que busco y rebusco en mi pasado qué hice para que me tocara la vida que me tocó. Cuando veo lo que otros pasan, digo "no pos pudo ser pior".

Entonces me levanto con una sonrisa -como canta Enrique- y echo a andar.

Agradezco al universo o al Dios o demonio que me toque lo que tengo para hacer ligero el paso por este mundo, prometiendo, -si es que puedo, obvio- no venir a asustarlos.

Espero que esta sea mi última vida, no quiero ni pensar lo que va a pagar al que le toque reencarnar con esta que soy.

Con otra como yo, que Diosito lo ampare.

Mi correctora de estilo tiene mucho trabajo, aí ustedes habrán de perdonar.

Salebai.



jueves, 31 de octubre de 2019

Una cosa tan así como muy solita


Amigos queridos y amados: quiero decirles que contraje una enfermedad mortal.

Una que ha carcomido mi corazón y ha empezado a atacar mi cuerpo. No. No es el pp, acuérdense que ese no mata, nada más carcome mi cerebro; por eso dejé de ser inteligente convirtiéndome en estas hermosas ruinas ajadas por tanto antidepresivo y tal. La enfermedad que tengo tiene muchos nombres. Les concedo el honor de llamarle como quieran.

Empezó hace ocho años, la edad que tiene mi nieta. Acabó con mi corazón, ya les digo. Mi yo estúpido le llamaría 'autoengaño'. Siempre fui un tanto ciega. Mi yo sereno le llamaría 'realidad escondida'. Mi yo de ahora le llama 'desamor'. Y pues sí, esto se acabó, de veritas se los juro que es así.

Nada cambiará nunca mi amor por Barry. No puedo decir lo mismo por él. Somos identidades diferentes y listo, es todo. Previendo que esto llegara a pasar, fui practicando el desapego. Dejo ir lo que no necesito, lo que no quiere estar conmigo. Lo que no pudo ser. Es duro dejar lo que tanto se quiso pero es como debe ser. Los que no están, es porque su camino era diferente al mío. Mis cosas no son más mías. Entonces abro mis manos para dejar ir. Que no sean cadenas ni lazos los que nos unen sino por el placer de sentirse bien con alguien.

Nobleza obliga, compañeros. Aquí escribí mi historia de amor, justo es que aquí se escriba el fin. La enfermedad se llama Barry. Créanlo o no me, duele más que el puto Parkinson. Amo a Barry, amigos, pero esto no tiene cura. Moriré con su nombre en mi corazón y su sonrisa en mis pupilas. No, no se asusten no me voy a suicidar. Es que todavía no encuentro la forma de hacerlo sin que mi familia sufra. Le dije a Laura que me llevara a Bélgica pero pues no hay manera. Igual me voy a morir, un poco más lento como mi vida es ahora, pero no hay más en el horizonte.

Gracias amigos, voy a tirarme al último rincón de mi vida digna. No me digan pobrecita, de ninguna manera lo he sido. Luego vuelvo. Cuando todo haya pasado.

Los quiero amigos. Emilio, también a ti. A mis amiguis verdaderos, muchas gracias. Voy a inundar el mar con mis lágrimas para que nadie se de cuenta. Ustedes no saben lo que es vivir sin Barry, yo tampoco...

Este cuento se acabó.
Adieu.

domingo, 20 de octubre de 2019

¿En qué te puedo ayudar?

El sonido del silencio lacera los tímpanos. Lastima la memoria. El zumbido desmenuza en cruel hartazgo las palabras dichas. Ni siquiera los grillos lo aplacan con sus violines extravagantes. Sus Stradivarius genuinos made in China terminsmar por sucumbir ante el golpeteo constante del silencio.
Ni ruido de motores se escuchan o los graznidos de los pájaros negros habitantes del tejado se atreven a cortar el hilo transmisor de la locura.
Cierro los ojos. No hay más que hablar. Nada puede subestimar tu inteligencia. Los malos pensamientos hay que desecharlos para que no dañen la cajita de recuerdos donde guardas las querencias añejas que persisten renaciendo cada cierto tiempo.
¿Cuánto tiempo falta para terminar con este sonoro zumbido?
El silencio, los grillos. El silencio tú. Los grillos. Yo. El amanecer de los justos no tiene consecuencias. No me saques de tu vida. Bueno pero me avisas antes.
Gané una batalla de la guerra perdida. Cuando se sabe el final se lucha con más encono.
Silencio en modo avión. Y luego google calladito pregunta en la pantalla con letras mudas, de un negro esperanzador: ¿En qué te puedo ayudar?

En nada google, en nada. No te creas tan eficiente. Mira tú que puedo desaparecerte con un click silencioso.
Silencio criminal, canta en mi oído como cuando Enrique comenzó a enamorarme con sus melodías tremendamendamente meláncolicas pero esperanzadoramente ciertas.
Dame el título para pensarte la canción más bonita del mundo.

¿Y si grito para remover el silencio? Mala idea, los dormidos despertarán asustados creyendo que es otra pesadilla que me atacan de continuo.

Escuchen... malamente abstracta.










jueves, 17 de octubre de 2019

¿Qué pasa?

¿Qué rayos pasa? Reviso el blog y mis entradas están llenas de spam. Comentarios basura que me interesan en lo más mínimo.
Los borro y entonces se borran absolutamente TODOS los comentarios de por lo menos cinco entradas.

No entiendo ni una jodida jota.










Estoy en el punto más alto del enojo :O Que alguien me explique :'(

viernes, 11 de octubre de 2019

De vistas y pasados enclenques

Los días duran lo que deben ¡Alabado sea el señor! Las noches pasan como  suspiro. Al tiempo le han colocado un marcapasos de última generación. Bendito amor. Los sicarios mueren abatidos por las balas de los intereses. Mediática forma de mover el mundo. Taim is money. Te es concedido el derecho de vivir como quieras, morir no te compete si obedeces al destino. Esgrime la espada de tu furia sobre las cabezas del abandono. Tienes oportunidad de reconstruir un tramo peligroso de tu vida pasada. Aquel que cruzó las miradas contigo cuando tu infancia empezaba a huir  puede resolver las dudas. ¿Qué pasaba por la cabeza de tu orfebre esos instantes? ¿Lloraba por ti el abandono que no era tal? Du yu remember? La vida se arranca la máscara de derrota. La oferta de oportunidades es única. ¿Se lleva esta pieza del rompecabezas de su vida señito o prefiere dejar de lado la oportunidad de saber una de sus tantas irrealidades que no la dejan dormir? El tiempo ha empezado a agitar sus alas. Más antes que después emprenderá el vuelo sin volver la vista atrás para no arrepentirse de dejarla a salvo lejos de su regazo aunque eso conlleva la incomprensión de toda una vida. Yu noug guar ai min? Los depredadores de infancias debían ser molidos a palos. ¿Lo toma o lo deja?  Recuerde que después como en todo, ya no habrá marcha atrás. ¿Vale la pena develar el misterio? Usted decide. Piénselo marchantita, ahora o nunca. Never again. El mundo es de los audaces y de los felices que tapan el sol con un dedo. Los hacedores de engaños están al acecho. La tranquilidad por una verdad o la mentira por una sonrisa. ¿Guat du yu sey mam?

















martes, 1 de octubre de 2019

¡Runnn!

La semana pasada llamaron de las oficinas locales de un partido político para avisarme de la donación de una silla de ruedas.
El requisito era la copia de mi expediente médico donde dijera que tengo pp.
Obvio no lo tengo. En las recetas y carnet no lo indican.
Dado que vivo en la antesala del infierno y el hospital al que asisto está al otro extremo del mundo no puedo conseguirlo. Tenía poco tiempo para conseguirlo.
Hice lo más sensato, rechacé  la donación. No quiero distraer a mi familia de sus empleos. Tampoco quiero pierdan su tiempo en el tráfico de esta caótica ciudad. Con lo suyo tienen.
"Lo que no es para ti no es para ti".
Además ya había ido con Barry días antes porque me dejé convencer por la señora gordita representante de los vecinos de mi calle.
Aí vamos Barry y yo con nuestra cara de pendejos -no nos gusta pedir ni agua- pero como mi silla tiene un chichón en una rueda pus dije va.

Para abreviar diré que nos mandaron mucho al carajo. Bueno no pero así lo sintieron mis mejillas al ponerse coloradas.
-Te dije que no vinieramos Barry
-Pues tú que andas experimentando nuevas velocidades paquidérmicas.
-Vámonos a la chingada
-Dale, dame la mano paloma.

No conseguí silla quesque "personalizada". Lo que obtuve fue que mi casi hijo Pogh busque la refacción para la mía. Con eso de que nunca nadie había usado silla de ruedas pos todavía se nos cierra el mundo.

Eso de querer ser primera en todo en ocasiones no conviene.

Digan click!










domingo, 29 de septiembre de 2019

Al mundo por montera ¿o cómo era?

Miren ustedes lo que hago antes que suceda lo inevitable.
Hay palabras que hacen mella en mi ánimo. Para que no me duela enfrento el verdadero significado restándoles importancia. Si no puedo entonces canto en mi mente, lalaralará.
Si los pantalones me quedan largos  tomo las tijeras y los corto. ¿Quién necesita un sastre?
Si mis tenis favoritos se han roto pues fácil, los tiro -¡adiós tenis favoritos, adiós!- me calzo los que El Jefe me compró hace un mes pero ya no me convencieron. Hoy los estrenaré. Fin.
Si mi casa parece almacén o museo, pues ni modo es lo que hay. Podría no tener nada. Eso sí es feo.
Si la comida no me gusta le pongo mi aderezo favorito y listo. ¡Tarán!
Y así.
La vida ahora la tomo como viene. No puedo hacer mucho "en mi situación", 'tonces no me altero ¿para qué? No se soluciona nada.
Por cierto anoche tijera en mano estuve a un tris de cortar mi larga cabellera pero Barry dijo la palabra mágica ¡No! y pus mejor no.
La vida fuera tan fácil como elegir que comer o que vestir. Elegir dejar pasar con lo que puedo aunque no pueda a elegir lo que ya no se puede como antes que mi palabra era ley. ¡Horror vivir bajo la tiranía de una mujer frustada!

Todo eso se acabó amigos. Mi ego está dando las últimas patadas. Duele pero que caray es el camino que lleva a la redención.
Aceptación dicen que se llama. Ser lo que siempre fuí bajo una capa de dureza. La misma de hoy con el pelo blanco y largo y mi melancolía inherente.
Es lo que hay así que como diría el hada enojona de la princesa Aurora "háganlo todo y de buen modo".
Ya me voy amigos, hoy elijo ser feliz pero un poco desgraciada como lo dirá mi epitafio.
Luego vuelvo a ver qué escribí, de horrores ortográficos ya ni hablemos.
Mi correctora de estilo está enojada y no hay más que hacer. O escribo como pueda o me ahogo con tanto que traigo. Mejor escribo.










viernes, 27 de septiembre de 2019

Silencio en tres tiempos

Hace unos días, en el cumpleaños de La Bella, estuve muy callada a la hora de la comida -y de la cena y de la partida de pastel y de...- la verdad estoy llegando al punto máximo de mi silencio. Prefiero comer que hablar.

Comimos el plato favorito de mi nieta preparado por las manos mágicas de su madre que al igual que Barry hacen magia con el refrigerador vacío.

Comí sin pronunciar palabra. Mentira, dije algo: "¿Me sirves más por favor?". Es que el mole estaba buenísimo.

Hablaron sobre el nacimiento de La Bella, sus gritos.
"No sé nada de mi pasado" dijo ella al escuchar sus peripecias de recién nacida.
La forma de estirarse, su renuencia a quedar abrigada. No le gustan los suéteres ni nada que la sofoque. Cuando se quita algún abrigo que la obligue a ponerse, grita "libertad" arrojando la prenda donde caiga.

"Quiero ser libre, disfrutar la vida, no quiero ir a la escuela", "¡Libertad!" es su grito de guerra.

-Natalia, ¿te peinas o te peina La Emilia? Le pregunto. Le gusta su pelo suelto al que al igual que yo... Lo preferimos suelto.

-Nooo- responde rápidamente. Me peino sola. Y es que a La Emilia le da tentación nuestro despeine y de inmediato pide un cepillo.

La vida transcurre en los eternos silencios.

-¿Estás enojada? Pregunta cotidiana ante el absurdo silencio que guardo para no decir estupideces o meterme en líos con mi vecino el asesino por algo dicho sin pensar.

Cargo mi culpa con el epíteto inconfundible de alguien que obra sin malicia.

"Pendeja". Expuse a Barry y a mí misma por un sinsentido que no termina.

Shhhh no digas nada mejor guarda silencio y ya.

Si no hablo no digo tonteras viviendo feliz en este silencio pertinaz. Alejada de la música, los amigos y la familia encuentro la verdadera razón de la existencia de las piedras.


Hago mutis, hablé mucho ya.


Chaito.




lunes, 16 de septiembre de 2019

El diván de la marmota

Hacía mucho tiempo que no me quedaba en el sillón de la marmota a escribir.
Ha cambiado todo desde entonces. Los residuos de la memoria se han vuelto quisquillosos, no aflojan a la primera.  Meretrices del olvido se niegan a salir a la luz como pláticas carentes de importancia. Memorias vanas empotradas en el cerebro.
Mañana u hoy creo,  me levantaré molida, cosa de aguantar un poco el místico tronar mi esqueleto  gordo. Porque tengo huesos no vayan a creer que debajo de esta piel color mestizo hay pura grasa. Obvio tengo huesos. Debo sentirme orgullosa de poseer algo que no es obeso ni nunca lo será. ¡Loor al dios de los gordos!

A falta de ideas interesantes les contaré que Calixto apareció.
Adivinen quién se subió a la lavadora para bajar al gatito miedoso del techo. Si, yo exacto. Barry no se atrevió a bajarlo por miedo a lastimarlo.
-Quita hombre, quita. Hazte pa'llà yo lo bajo.
Saqué una poca de fuerza de la que guardo para momentos peligrosos. Armada con un cepillo para gatos -Calixto es fanático de él- trepé a la lavadora ayudada por el Barry lo bajé. Estaba asustado pero normal.
Dos días estuvo estudiando el terreno para seguir haciendo sus rondines nocturnos. Calixto es un gato solitario, no tiene amigos ni novia ni hijos ni nada nomás nos tiene a nosotros y a la Srita Guantes. La minina nueva. Demasoado beibi para ese gato viejo. Algo es algo. De eso a nada digo yo.

Volvimos a la vida rutinaria.
Felices mi gato y yo.

Hoy me dieron una sorpresa, El Jefe me trajo mi lap vieja. Tengo que hacer algunos ajustes pero ya tengo compu. ¡Viva! ¡viva! Podré escribir, comentar y todo eso que hace un bloggero respetable y responsable.

Eso es todo amigos ya es mañana. Día de asueto. Día de la Indipendencia de mi país.
Gracias por aguanta. Los admiro, no mucho pero si.

Nos leemos :)







miércoles, 11 de septiembre de 2019

Interludio

La cosa ocurrió tal como la cuento. 

El fin de semana pasado llegaron nuevos vecinos a la casa de atrás. De inmediato comenzaron a cubrir la parte descubierta de su patio trasero, colindante con el mío. A nosotros no nos afecta en lo más mínimo, pero sí a Calixto, mi gato adoptado, porque lo deja encerrado en mi patio.

Por la tarde comenzó a caer una lluvia ligera haciendo que Calixto buscara refugio en sus lugares favoritos. Por la noche se asomó a mi ventana. La Srita. Guantes lo buscó para jugar con él sin lograr su fin. Calixto se paseaba por la azotea, no lo pudimos bajar. Se quedó acurrucadito en el frío tejado.

Ahí fue la última vez que lo vimos...

"No te preocupes -dije a Barry- es gato sabrá como bajar".

Y pues ¿qué creen? Calixto no sólo no supo cómo bajar, si no que ni siquiera amaneció pegado a la ventana de mi habitación. Calixto no está.

No puedo subirme a la azotea porque pues estoy chiquita. No sé qué hacer ni donde buscarlo. ¿Qué voy a hacer sin mi Calix? Sabía que por su condición de callejero algún día quizás pegaría carrera pa' encontrar su destino, pero irse sin avisar no es cosa de mascotas gatunas.

La Bella dijo hace poco cuando le salieron ronchas en todo el cuerpo: "mami, no estoy lista para tener varicela". Así yo, no estoy preparada para la partida de mi gato adoptado.

Y es que catorce años se dicen fácil; es el tiempo que Calixto tiene en nuestras vidas. ¿Dónde lo busco? Ni siquiera conozco los caminos de sus travesías nocturnas.

Calixto, si me lees -mi gato es muy listo-, regresa por favor. 

Aquí la Srita. Guantes y yo te estamos esperando.

Miau.  :'(


 

lunes, 26 de agosto de 2019

Dile que lo quiero

-¿Estás triste abuela? Pregunta La Bella un tanto extrañada.
-No- respondo rápidamente.
-¿Por qué no lloras? Sigue interrogando curiosa
-No lo sé muñeca- dije con la vista puesta en su hermoso pelo.
-Falleció tu hermano abuelita, deberías estar muy triste. No lo entiendo abuelita.

Me quedé callada sin saber explicar lo que pasaba por mi cabeza respecto a la reciente muerte de uno de los miembros menores de Los Apellidos Ilustres.

La muerte se llevó a mis padres relativamente jóvenes. Mis dos hermanos estaban jóvenes al morir.

A los dos dejé de verlos hace mucho tiempo. Mi memoria borró el tiempo ignoto que se marchó huyendo de los temores acunados por una enfermedad genética.
El gemelo menor falleció de otra enfermedad genética ¡qué diablos! Tanto sin saber de ellos nos puso la vida ante desconocidos.
Recuerdo el accidente del pie. Adolescente me quedé con esa culpa rondando mi tribulación. Nunca volví a ser la misma.
A él no le quedó cicatriz en el pie
 A mi sí en el alma.

Si los recuerdos son benévolos traerán sonrisas, pero si uno ha guardado los malos momentos imperan, no hay más que hacer.

La vida va difuminando el amor fraterno, el que muy en el fondo del alma se encuentra escondido. La lejanía hace su parte. El orgullo egoísta no se aparta. Se queda anclado en la herrumbre del silencio

-Luis, si te escucha dile que lo quiero? -escribí por whatsa un recadito sin aspavientos. Tímido. Sosegado.
El mensaje llega al oído de quien yace escondido bajo la maraña de tubos que lo mantienen con vida.
La muerte llega.

Él decía que sería el siguiente en morir. Tan aferrado estaba que se olvidó de que estaba vivo y se puso a dormir.

Ha pasado una semana desde entonces. Fue traído del norte en una caja oscura. Rodeado de sus hermanos y un montón de flores quedó presto a ser homenajeado por quienes lo quisieron. Sus cenizas descansadas al centro de la sala   donde los padres fueron velados.

No estuve ahí, no tenía caso. Lo que estaba en la caja no era mi hermano.
Nunca fuimos cercanos. Era un ser solitario como como yo. Tan extraño como esta alma errante.
Tuvo la fortuna que sus hermanos fueran a por él en sus últimos momentos.

Lo recordarán con su carácter recio. Yo no. Yo me quedo con su cara sonriente platicando conmigo juntos por la calle como nunca lo hicimos. Tal como lo soñé días antes de morir.

-¿Por qué no fue a la misa? Preguntó Cridsty.
-No quise- respondí.

Si no estuve en su vida, ¿de qué sirve estar en su muerte?

Es así, inexplicable para algunos. Tan claro para mí.














domingo, 18 de agosto de 2019

Dolorímetro

Y alueguito que nos llevamos como alma que lleva el diablo al Babo Alejandro al veterinario. Desde hace poco más de ocho meses que mi Tiki partió al Valle de los Muertos, Babo en enseguidita le cambió el carácter. Se volvió callado, dormilón, ni lata da. Si no fuera porque se la pasa ladra que te ladra a la hora de la comida a ver quién es el alma piadosa que le convida un cachito de pan o carne o zanahorias... Babo comería piedras si pudiese. ¿Tienen perro?
 No era como el Tiki quién pacientemente esperaba sentadito a un lado con su carita triste un bocado compartido por la mano del que lo viese primero.
Tiki falleció el uno de diciembre del año pasado desde entonces la vida cambió radicalmente para Babo.

Parece que el alma de Tiki se metió al cuerpo de Babo enfermo desde entonces. Tanto enfermo para tan poco perro sin ánimo de ofender su tamaño tan pequeñito.  

Pues aí vamos corre que te corre el sábado con la doctorcita que despacha en el consultorio del doctor Fernando, retirado hace unos años por exceso de trabajo.  Un doctor muy chistoso porque amenizaba el estado del paciente con chascarrillos dulces respetando claro el dolor del dueño de la mascota. En ese lugar fueron atendidos desde que llegaron a casa hasta el veredicto final.

Babo ni siquiera se dio por enterado al lugar al que iba. Teniendo cataratas en ambos ojos pos no había manera de saberlo. 
Olfateaba el horizonte, la avenida, los perros. La mañana de cielo nublado contrastaba con el calor deleznable.  Tedio sofocante aderezado con sonido de campanas llamando a misa de ricos. Ruido de motores, carcajadas de niños latosos de domingo. Calor infernal. ¿Quién inventó el Sol?
¡Dios de los perros mándanos la lluvia plis! ¡Maldita canícula termina de irte de una vez!

La señorita veterinaria después de revisarlo minuciosamente nos fue enumerando el rosario de enfermedades que Babo tiene. Enciclopedia parecía. ¿Tiene algo sano este perro doñita? 
El veredicto fue el mismo de mi Tiki.  No aguanta las operaciones que requiere. Está viejo y enfermo. Fue volver al principio del fin. Decidir la vida o muerte del chihuahua.

En eso andamos. 
No me gustaría ser perro para que otro decidiera mi muerte. La vida es ansina como lo cuento. Metódica y rutinaria. Dolor de corazón.
¿Quién sufre más la muerte de una mascota? -me preguntaron.
El dolor tal como el amor no tiene medida. No es el que más llora o el que más lo recuerda. El dolor como el amor no tiene medidas ni tamaños. 
Te quiero de aquí a la luna, tres vueltas y media de rodillas y sin agua.
Nadie llega y pide ¨un kilo de dolor¨ o ¨un medio de sentimientos¨ porque ¨todavía tengo unos pocos en la alacena¨. 
¨¿Me da tres cuartos de dolor del fuerte porfa?¨

Y pos nada, aquí estamos viendo como Babo reaccionó favorablemente al tratamiento. ´tonces hay que inyectarlo de nuevo pa´ ver cómo evoluciona.
Andamos en eso.

Benito Tiki -el chihuahua viejo- y Babo Alejandro -el chihuahua joven- llegaron de la calle a mi casa. Los adoptamos.  Todas las mascotas han sido adoptadas.
Había prometido cuando muriera Tiki adoptaría al primer perrito callejero que pasara frente a mi casa. Desgraciadamente no lo voy a poder hacer. Tengo a la Señorita Gato, a Los Tres Huastecos, a Calixto y a Babo enfermo. Yo pues no soy un dechado de salud como saben. Apenas puedo cuidarme yo sola.

Babo está formado en la fila del no retorno.
En eso andamos, consintiéndolo para que sea feliz tal como Natalia dijo a Barry: ¨Disfruta lo que te resta de vida abuelo porque ya estás viejito¨.
Ni más ni menos.
La vida es.
















martes, 6 de agosto de 2019

Cometa Àgata

Escribo por decir que por sentir ni siento. Las ideas se estancan junto con miles de letras recién descubiertas en un lenguaje falto de coherencia. El ocio mata las neuronas. La canícula el despertar consciente.

¿Cómo lograr escribir en un aparato tan pequrño bajo un tremor constante?
Saturo la cabeza de buenos deseos. Las letras cambian de parecer cuando las plasmo en el lienzo purísimo de una estrategia poco conocida.
Este aparatejo no tiene autocorrector.  Hay que regresar una y mil veces a corregir lo que no escribo. En esta vaguedad sin censura el misticismo escapa por un recoveco de mi espíritu. Estoy escribiendo bajo el halo letal de un mal humor que no hago mío. Una de tantas formas que usaba antes de descubrir que existo.
Las letras quietas antes perdidas van cobrando forma. No interesa escribir sobre si me duele hoy el rizo izquierdo. Se ahogó la saciedad de beber lo que me hace daño. A modo de broma me he retirado de la "vida pública". Desde ayer me llamo "Cometa Àgata". No voy a fiestas. Rara vez se escucha mi voz agrietada por un tan sin embargo común.

Y luego cuando sólo soy visible para Colibrí, digo lo que siento. Hablo lo que pienso.

Los humos de "escribidora", se marchan por donde llegaron: el lado oscuro de mi almohada.

Cometa Àgata encontró otra forma de conocerse a sí misma. Se ha hecho amante del  silencio. Baila sin música. Se preocupa sin saber. Digiere lo bueno de los pocos que ha permitido entrar a su espacio cotidiano. Los escribanos estàn de fiesta. Un conato de escribiente explora la riqueza del silencio.  Nomàs una cosa les pido lectores sensibles, no le digan a Barry que estoy guardada en el silencio. Se preguntarà por qué hablo tanto por las mañanas y no le dejo ver tranquilo las noticias.

Hasta cuando sea menester volveré a sacudir el polvo de este mi no tan secreto lugar de esparcimiento.

Me voy. Este aparatejo se està quedando como yo cuando despierto, sin energía.


Click!






M



domingo, 30 de junio de 2019

Mujer fortuna

Entonces digo, de nada servirá que busque motivos para treparme a la bicicleta fija. Me conozco, no voy a hacer ejercicio. Puedo prometer sin comprometerme. Nadie me ve. Mentir afirmando a quien pregunte.
La gente que me quiere va a creerme. ¿Por qué habría de mentir?
El engaño es para mí. Pierdo de cualquier manera. 
Mentir no vale un adiós. Mentir no vale en ninguna circunstancia.
No para mí. 

No estoy segura soportar el engaño. Si lo hago nada tendrá sentido. 
Debo alejar la flojera, poner un horario y a darle. Mis pies lo agradecerán. La familia también. Los amigos que siguen incondicionales aguantando el mal humor, la volubilidad con la que me manejo en días cuando mis ojos ven lo que no existe. 

Quizás poniéndome  una rutina logre regresar a lo que me ha dado mucho de lo mejor en este tiempo.  Las facultades no son las mismas de hace diez años pero puedo hacerlo. Escribir, leer, comentar. Ejercitarme.

Daré menos quehacer a mi familia. No se preocuparán de si me caigo o no. No puedo ir a un gimnasio pero puedo hacerlo en mi casa.
El objetivo será dejar los antidepresivos. Demostrar que soporto la realidad por dura que sea.

Estuve pensando en que he tenido suerte que me lea gente comprensiva ,cree. 
Compi dice que la vida es una rueda de la fortuna.  A veces arriba, a veces abajo. El tiempo que estemos abajo dependerá de  las ganas que uno le ponga para salir más rápido de la crisis sea cual sea.

La Emilia me dijo algo hace semanas, una palabra simple.  ¨Aguanten¨. ¨Manténganse unidos¨. 
Eso hicimos estos tres años donde ya no veíamos la salida.  Me decían: ¨Dios aprieta pero no ahorca¨.
Pensaba ¨Pues Dios ya me agarró de su pendeja¨.

Los lazos familiares se hicieron más fuertes vale decirlo. Dimos todo lo que teníamos hasta quedarnos en la olla. Resistimos.
Aprendimos quién es más débil. Quién más fuerte.
Todos unidos al principio, Al final.
Mujer fortuna sin duda soy. Conservo mi familia. A los amigos del futuro siguen estando en mi presente lo cual he de agradecer eternamente. Las palabras ungidas de amor y cariño en el lugar donde suelo pasar cuando me tiro al olvido. ¨Si quieres encontrarme ya sabes donde estoy¨. 

Me regodeo en mis miserias cuando la realidad sobrepasa mis sentidos. Lanzo un SOS desesperado. Alguien hay que me regala gustoso lo más valioso que el ser humano posee después de la vida. Su tiempo.

Mi vida como la mayoría no está solucionada pero cuento con mucha gente que a pesar de mi escaso empeño por socializar siguen conmigo deseando mi bienestar. De nada sirve tanta ayuda si al final termino suicidándome creyendo que no sirvo para maldita la cosa.

Mañana mismo me trepo a la bicicleta. Voy a pensar en mi amigo catalán, en mis amigos españoles, En los argentinos, franceses, en los de aquí, en los de allá, en los de acullá. En seres enriqueciendo mi entorno. 

La Bella dijo algo hace poco: Quiero vivir feliz contigo los años que te queden de vida abuela.
Yo respondo: Voy a ser feliz pero un poco desgraciada (Frase acuñada un día de mis memorias rotas).

Canta Enrique: ¿Por qué siempre conviene alegrar a la gente? También de vez en cuando está bien asustar un poco.


això ès tot














miércoles, 26 de junio de 2019

La memoria que se nos va

Por las mañanas cuando bajo a desayunar aprovecho todo lo que aprendí y me enteré para platicarlo con Barry quien ha dejado de ser mi esposo para convertirse en mi amigo.
Debido a que hablo muy rápido y muy quedito no entiende lo que digo. Hace muchos esfuerzos por seguir el hilo de la conversación. Gusta de estar enterado de las noticias y del futbol y yo la mera verdad quiero que mi voz no se extinga.
Por las mañanas pierdo un poco la memoria. No recuerdo como se llama tal y cual cosa. Me tardo en buscar lo que quiero decir. Él baja el sonido del aparatejo para escucharme. Fija sus ojos en mi. Logré toda su atención. Me pongo nerviosa y ¡se me olvida todo!
En lo que busco el sinónimo adecuado de la pinche palabra olvidada suena el puto celular.
Adiós Barry otro día será.

Entonces ya no vuelvo hablar a menos que sea para ordenar algo. Cuando el celular invade mi espacio me vuelvo muda.

Ayer leí en la asociación a la que pertenezco con mi nombre más no con mi espíritu a una señora que decía que después de 24 años iba a separarse de su esposo debido al pp.
Lloraba amrgamente porque sus hijos habían elegido irse con su padre. Ella quedaría sola para siempre jamás.

Pienso en mis hijos, en mis hijos, en la Emilia que a pesar de estar enferma no me olvida.
Pienso en que a pesar de que el puto celular incomode mi vida soy muy afortunada en tener a mi familia.
Me aman, me cuidan, procuran mi existir.

Puede ser que ese sea el motivo que estoy buscando para montarme en la bicicleta que no va a ninguna parte para que mis pies no olviden caminar y que tal como la memoria de Barry y mía recuerden el fin para el cual fueron hechos.

El encierro al que me he sometido gracias al terror de caerme en plena calle está atrofiando más mis pies. Necesito  ejercitarme como cuando de joven que no me importaba estar delante de nadie dando una exposición de nuevos pasos.
Pero... hoy no será. Tal vez mańana. El lunes o el martes. Será cualquier día como dice la canción.
Mientras encuentro algo que me motive para subirme a la pinche bicicleta voy ver qué encuetro en mi  camino que me sacuda esta modorra muscular.

Otro día será, hoy no. Hoy saldré unos minutitos con Barry, 'tonces debo darme prisa.
La otra vez ¿saben quién ayudó a vestir? ¡Exacto! Natalia. Mi hijo me peinó y calzó mis botas

Tengo muchos motivos para echar para adelante. Hay muchos motivos pero hoy no será.

Hay días en que los pies pesan más que las ganas de vivir. No es que quiera morir. Lo que quiero es encontrar "algo que no sé que es" .

Como dijo Barry: "¿qué le has dado a la vida para que te regrese lo que te está dando".

Otro día contesto. Es hora de amanecer sonriente.
Algún día los olvidos de Barry y los míos volveràn a encontrarse para construir otra historia de amor.

Gracias por seguir aquí a pesar de todo.

Los quiero de veras.









jueves, 20 de junio de 2019

Onanismo sin futuro

Soñé que Laura atrapaba muchos pájaros. Tres colibríes, una urraca blanca no negra. Yo creo más bien era una urraca pico de gaviota teñida con Blanco pureza No. 3 de L´oreal. 
También atrapó una muy colorida guacamaya. Varias coconitas y otros tantos que no recuerdo. Todos estaban en sus jaulas de mimbre igualitas a las que tenía en el departamento. Las jaulas colgaban del techo de dos aguas.  Cuánto pájaro. Cuánto trino. Cuánto derroche de sonidos encerrados con barrote artesanal. 

En el sueño dirigía la vista al techo solazándome con los coloridos plumajes. Trinaban muy alegres.  El tiempo detenido en el sueño era derramado en notas de colores. En un momento dado vi que el ventanal de la zotehuela estaba entreabierta. Grité a Laura que la cerrara pero mi chillido llegó muy tarde. El trío de colibríes estaba huyendo seguidos por los demás.

Qué triste.

Mis lágrimas comenzaron a fluir sin consentimiento. En sueños nadie llora lágrimas verdaderas.  Mi garganta dejó escapar un fuerte quejido despertando a Laura.

-Mamá- dijo asustada moviéndome sin control.

Siempre se asusta con mis pesadillas. Y eso que ella no las sueña si no...

A veces ¨veo¨ bultos en la orilla de mi cama. Siento cuando se acomodan calladitos, silenciosos, amorfos. En la duermevela sin fin creo es la Srita. Gato queriendo darme masaje minino circunstancial en su escueto asombro. Me asusta lo que veo sin ver. Miro de soslayo y encuentro una sombra más grande. ¡Es Barry!

-Despierta, despierta- me mueven para sacarme del lúgubre espacio sonde estoy metida. En el sueño es Barry. En la realidad de otra vez Laura.

Ya no sé ni lo que sueño. Pesadillas con personajes familiares. Los fantasmas transitando sin control en el mundo obcecado, diminuto sin encanto del universo onírico.¿Quién aguanta el ritmo de mis sueños?
Constantes viajes con boleto de salida sin fecha de regreso. Muchas pastillas inventadas para mantener en su bucólica existencia a pacientes sin cura pero vivos. 
Las pesadillas duran lo que duren en su intrínseco manifiesto de locura medicada. Entes onanistas vigilando mis manos abrazadas a la almohada pequeñita que acompaña desde hace unos meses lo insólito del ¨descanso: nocturno.

Cierta estoy que la vida es más que estar enclaustrada con este remedo de cerebro que me ha quedado, volando en medio del viento azorado de mi angustia solitaria. 
Entonces surco los aires sin brújula a cualquier página del libro que me orille a ahondar en lo que dicen hay pasando el horizonte de quietud allende el mar de mi destino.

Como los colibríes seguiré habitando esta parábola existencialista sin dar cuenta a nadie de los vuelos prolijos que en el cáliz de fuego sucumben ante el néctar de una flor en camino al marchito fin de su existencia.



















domingo, 2 de junio de 2019

Claustro de las monjas chillonas de la virgen del Chongo Parado

El terror a que nadie me despierte durante una pesadilla me obligó a mantenerme despierta.
Llegar al pinàculo del miedo sin alguien cerca condujo mi alma o lo que sea a experimentar el màs terrible de los miedos que no es otra cosa màs que el término de una pesadillla.

No me apetece saber el fin de lo que experimento al llegar el sueño.
"Me rindo" dije el otro día. Ya no doy màs de mi.
La confianza en mi neurólogo se ha perdido.
Dentro un mes tengo cita. Todo está perdido. Ningún espíritu valiente ha sobrevivido al mundo maquiavélico de las pesadillas. No seré yo la primera. Después de todo soy un conejillo de indias. Me dejo llevar a donde sea que esté mi destino final.
Esto me sobrepasa. Ya por favor. Estoy en los límites de la cordura. Ya no doy màs lo juro por la santísima virgen del Chongo Parado.
Està amaneciendo. La oscuridad se disipa bajo la luz del alba. Hoy toca vendimia. Hoy pienso quedarme dormida cuando este junto a mi una mano que corte mis aventuras pusilánimes. Mediocres cuentos de horror que ni Alfred Hitchcok  -¿así se escribe?- pudo imaginar.
Esta vida discurre con lágrimas ocultas bajo el pretexto de una infección ocular.
No han llegado los pàjaros a cantar en mi ventana.
Se me acaba de ocurrir algo. Escuchar pàjaros en lugar de la entonada voz de Barry o los lloros lastimeros del cantar de Enrique, quiero trinos de pàjaros. El arrullo de los dioses. No es que sea diosa, bueno si, pero quiero un final feliz.

El silencio llega con su sonido ensordecedor. Nadie està despierto en casa, nomàs la Señorita Gato pero blah es muy veleidosa. Empezaba a quererme cuando ¡zaz! su amor minino me cambió por un par de ojos pizpiretos.

Voy a rezar las oraciones inventadas de pequeña. Todavía las recuerdo como no. Ser prófuga del catolicismo no borró lo que aprendí fácilmente. Diosito por favor despiértame no dejes que el final de mis pesadillas me agarre dormida.



la MaLquEridA












sábado, 1 de junio de 2019

Descuidos desvelados

Adioses inmerecidos. Te quieros circunstanciales. Olas anònimas. Ofensas a destajo. Ecos paganos de un amor que va màs allà del sexo. Besos desnudos  Cìrculos viciosos entre dos cuerpos que se aman
Dedos maestros acariciando un ajeno cuerpo. Te quieros sin redimir. Fidelidad a toda prueba sòlo entre semana.. Amores de ocasión.  Miradas lascivas. Sexo exento de besos. Labios rotos. Corazòn apto. Bebidas inocuas. Ojos de no te vayas. Palabras mudas. Olas repetidas con tu nombre. Escritos paganos. Oraciones superficiales. Discernir entre lenguas viperinas. El deseo detenido por un muro de letras. Canciones entre lìneas. Atardeceres obtusos. Intrìnsecos silencios. Por làstima se extingue la llama. Sàbados de recursos retardados. Nada es posible. Las amantes con cuerpos de fideos. Los viejos aman los recuerdos mutuos. Cinderella Star detesta los viernes. Mente en off. Has aprendido a querer. 

Caminos sin rumbo.






la MaLquEridA



viernes, 31 de mayo de 2019

Libélulas gordas de luto vestidas


Una de las cosas que estoy haciendo para mantener el subconsciente despierto mientras duermo -sigo haciendo y escribiendo cosas cuando duermo- es buscar todo lo referente al orígenes de los aztecas. Toda su historia -de lo que uno se entera- desde los inicios hasta la llegada de los españoles.
Pongo a trabajar a mi neurona lista para absorber todo lo que se pueda sobre los aztecas.
He perdido la aversión que les tenía. Tener las facciones un tanto indígenas  me sobrepasaba.
Aprender sobre ellos me està llevando a entender por qué somos como somos.

Esta aventura de saber me està llevando a imaginar.
¿Qué habría pasado si los españoles no hubiesen llegado a Tenochtitlàn?

Esta búsqueda me ha llevado a saber por ejemplo de los traidores de la patria.

Doy brincos en esta búsqueda. Desde Cuauhtémoc pasando por Juàrez, Moctezuma, Pirfirio Díaz, Netzahualcóyotl, etc. La historia se me revuelve pero todavía sé quién es  quién o màs bien aprendo lo que los historiadores investigan.

Todo eso que hago es para entretener al subconsciente para que deje de hacer lo que hace.

Pues eso. En eso ando. Aceptando mis orígenes. No me avergüenzo de ello. No soy perfecta.
En eso ando por si se preguntaban preocupados ¿dónde andarà la MaLquEridA? Quizàs en esto encuentre la reinvención que he estado buscando.
Pero -malditos peros- seguiré buscando màs adelante, por ahora voy a investigar quién fue Ho Chi Min.
Es que miren, ustedes no estaràn para saberlo pero Barry se ha dejado crecer un remedo de barba que ya me desesperó.
-Te voy a decir Ho Chi Min.
-¿Quién es ese preguntó Barry
-¿No sabes quién es?- preguntè asombrada. Pues a ese te pareces.
-Bruno- seguí en la preguntadera ¿sabes quién fue Ho Chi Min?
-No mamâ.
-Tú Cridsty¿sabes quién fue?
-No ¿quién fue?
-Investígalo, dije.

Lo que no dije fue que no recordaba quién era ese tipo. Ustedes no digan nada pero por si las moscas voy a actualizar mi información, por aí le echo un vistazo a la biografía de León Trotsky. El tipo que mataron con un piolet y al que también se parece Barry.

Y ya, es todo. Como dice la Adriana: nos vemos cuando nos veamos.

Gracias por leerme.


Salebai


Tengan ♥♥♥ tomen un cachito nomàs no se lo acaben si no voy a quedar descorazonada. Eso no serà bueno para nadie.

Ora si, bai ★








sábado, 18 de mayo de 2019

Esa no soy yo

Cuando el monstruo que me habita toma por asalto mi rostro deformàndolo sin dejar huella de mi, pienso que eso al final hará que Barry me deje de amar.

Eso dolerá más que cualquier traición de un amor verdadero.
Mis hijos se asustarán al ver a su madre con otro rostro. Una cara que no es la de su madre sonriente.
Ay de mi con un ente metido en mi cuerpo del que no puedo deshacerme.

Pasan cosas, hechos que me asustan. Tengo que recurrir a todo mi valor para no salir corriendo de mi.
Hago cosas dormida. Quizás esta etapa es una de las más  crueles que me ha tocadl vivir. Duermo. Duermo. Duermo. Paso tanto tiempo dormida que si no fuera porque estoy dormida cualquiera diría que estoy durmiendo. Bella durmiente despierta los príncipes azules no existen.
Me reiría pero no puedo dejar de preocuparme.
La otra  vez comenté sobre un post que publiqué no sé ni como. También mencioné del que borré igual estando dormida.

Soñé que estaba con el dentista. Cuando abrí los ojos tenía abierta la boca como si me la estuvieran revisando. Qué bueno que nadie me vio. De risa loca ¿no?

Ayer me quedé dormida de nuevo estando con Barry y mi hijo. Estaba hablando por whatsapp cuando me dormí. No recuerdo más. Cuando abrí los ojos por la voz de mi hijo resbaló el celular de mi mano.
Recordé que estaba hablando. Revisé el chat y me asusté. Había escrito tres renglones por separado con frases ininteligibles. ¡Yo no escribí eso!

Cierto que escribo en parkinsoniano pero sé lo que escribo. Esta vez no. Ni siquiera entiendo lo escrito.
Barry dice que no escriba cuando tenga sueño pero cómo si ni siquiera sé cuando duermo. Ahora mismo debía estar dormida pero la luna insustió en asomarse por mi ventana y es hora que no se va de ahí.
Jesuscristo de los escribidores de infortunios protégeme con el velo del raciocinio, no dejes que nadie más habite mi destartalado cuerpo.

¿Qué voy a hacer? ¿Y si los antidepresivos me convirtieron en zombie? Ellos no zombienvenidos. ¿Qué tal si me convertí en uno de esos que caminan dormidos y cuyo nombre acabo de olvidar?

Algo está pasando dentro de mí y ni siquiera sé como defenderme. Desconozco al enemigo.
¿Y qué tal si en algunos de mis ratos de soledad o insomnio escribo sin saber algo que no debo?
Soy una acérrima antisocial, con mayor razón lo seré ahora. Puedo quedarme dormida en medio de una conversación, puedo hacer una estupidez. ¿Qué voy hacer?

Mi familia se preocupa ¿cómo voy a tranquilizarlos si yo misma estoy aterrada.

Esto ya venía sucediendo pero era cómico. Ha dejado de serlo. El monstruo que me habita llamado  pp ha encontrado otro bastión para acabar conmigo.

Me alejo de todo lo que me pueda poner en peligro o vulnerar mi credibilidad pero no puedo alejarme del ser que me habita. Ha tomado por asalto mi cerebro y a no ser que me hagan una trepanación no hay forma de vencerlo.

Los solos terminan venciéndose a sí mismos adentràndose en su soledad para no dañar a los demàs.

Gracias por leer. Miren aquí tengo algo para ustedes. Les regalo un trocito de mi ser.

Tengan ♥♥♥












domingo, 12 de mayo de 2019

Volando con colibríes

De pronto un día me vestí con los ojos cerrados. Del perchero habitual tomé un cuerpo que no era el mío. El que me puse tenía la espalda encorvada como si cargase algo muy pesado. 
Mi espalda estaba derecha.
Las manos arrugadas llenas de pecas. Manos suaves. 
Así no eran las mías.
El vientre firme desapareció tras un abdomen un tanto abultado. 
Como de quién carece de consecuencias.
Las piernas con moretes salidos de sepa dónde. 
Las mías firmes de tanto ejercicio, desaparecieron para dar paso a un par de muslos delgaduchos. 
Los pies rechonchos, cansados, con cicatrices del tiempo en la piel blanquecina no existen más. 
Princesa morena de piel azteca. Loba solitaria venida a menos.
De mis ojos no hablo, a veces tienen la mirada perdida en mundos extraños visitados por las noches bajo los influjos de pastillas coloridas.
La memoria se ha vuelto corta. Recuerdo el ayer.. El antes de ayer se evaporó en la bruma de los olvidos.
Los amores se volvieron poesía incomprensible igual que la musa que antes fui.
Y con todo lo fuerte que pueda ser parece que el tiempo se acordó que existía. 
Ese cuerpo no es mío, pertenece a una mujer cansada, avejentada que no soy yo.

La vida se vuelve simple. Necesito apenas aire para existir. Un par de alientos versados con mi nombre y el vuelo de un colibrí.













martes, 23 de abril de 2019

Días al revés

El tiempo avanza al revés. Los viejos vuelven al punto de partida de la vida. Dios guarde la hora de convertirme bebé. Los cuidaos aumentan conforme pasa el tiempo. Esta casa cobija entre sus paredes seres viejos. Todos apoyándonos en los brazos solícitos del otro. `Es duro ser deidad` canta Tulio en mi película animada favorita. El mundo dejó de girar a mi rededor; tal como una deidad segundona ni supe cuando fue. Ah chinga ¿ora qué pasó? Saqué la varita mágica del chantaje. Nada, no funciona. Ah caray caray caray. Este... a ver. La cara de gato triste tampoco funciona. "Hay que ser siempre divinos pues de tontos no vivimos", sigue Tulio. La inteligencia se ha ido detrás de caminos fríos. No puedo vivir de lo que fui. Los cambios se suceden cada instante. Vivo de lo que soy. `No quiero suplantar a un querubìn`. Una opción a los recuerdos. Hoy es todo lo que hay. Soy tú, no quiero serlo. Hace un año cometí un error. Lo he vuelto a hacer. No aprendí nada. Paciencia. Tomados de la mano estamos ubicados ante un océano desierto. Una voz de querubín habla de cara a la verdad: `pero si cada vez estás peor abuela`. Natalia de siempre me conoce enferma. Su niñez ha ido de la mano conmigo en este vivir de todos los días. Me sorprende su serenidad. "Abuela qué bueno que no ha llegado tu fin, ¿qué haría sin ti?" Luego le da palmaditas al Barry. "No te preocupes abuelo a mi también se me olvidan las cosas". Y el mundo gira y gira. No se detiene ante nadie. La melancolía y la seriedad no son compatibles o si. Hay que rescatar la armonìa antes que el abismo oscuro determine el camino de nuestras sombras. Ya es ya. Habla del si y el no que envanezca los humores. ¿Qué haces para mejorar tus males? Nada, de siempre me han resuelto todo. Volver al inicio bien creciditos cuando has adquirido experiencia pero esta sirve para una chingada. Trata de cuando los  hijos son los padres de sus papàs. Los dioses han hablado`. 



Gracias

martes, 16 de abril de 2019

Esto se està descontrolando

Las Teorías del No.

Bichos negros, arañas en el cojín, textos publicados sin tener conciencia de ello. Textos borrados de igual manera. Sombras grandes moviéndose por mi cama. 
Demencia y esquizofrenia es lo menos que debe aguantar un enfermo de pp llegando como plaga de 
La verdad es que a veces creo que mi familia se confabula contra mi. 

No albergo pensamientos malos contra ellos consciente estoy de lo que pasa por mi cabeza. Algunas veces creo que tanta negrura no  tendrá cabida en mi mente. "Algotras" estoy segura que apenas comienza algo que no quiero imaginar.
Mantengo la cabeza ocupada para no envilecer el cerebro. Hablo, transito, pregunto, husmeo, invento, asimilo y aprendo poco.

Cridsty estuvo hace poco de cuidadora mía una mañana. He de decir que por las mañanas hablo como borracha, arrastro las palabras. No se me entiende lo que digo. Olvido significados de palabras comunes.

Esto se empieza a descontrolar.

Luego, en espera de la fecha de la cita de Barry con el neurólogo la vida fluye en melodrama
cotidiano. Es una cosa que si no fuera dramática por las circunstancias moriríamos de risa.
Laura le dio de regalo de cumpleaños a su padre dos boletos para un concierto de Vetusta Morla. A Barry le gusta una que otra melodía de ellos pero no aguanta un concierto. Igual había aceptado asistir por Laura.
Un día antes Barry dijo no. 
No iré a ver a Vetusta Morla. 
Le sugerí que lo dijera antes de hacer más planes. Para terminar pronto cambió la ida al concierto por una visita al neurólogo. Eso era lo que todos queríamos ¿no? pues ya está.

Esto se está descontrolando.

Barry tuvo un ataque de furia un tanto extremo. ¡Todos a temblar!  Pasada la ira entendió por si mismo que no era para tanto el enojo. Si eso hubiera avanzado la familia no existirá.
No encontraba su teléfono de ahí el enojo.

La forma de comportarse abrió las puertas del infierno. Nos estamos haciendo viejos. Barry dice que me he vuelto impertinente. Yo digo que él. Y así.

Entonces ¿ qué?

La otra vez vi a una señora de pelo largo cano pasando por el espejo. Tenía la espalda encorvada, el cuerpo cambiado. Algo había en él acusando el pasar del tiempo. Me acerqué para reconocer a la anciana. Era yo antes de tomar conciencia de lo que los sesenta años han dejado en mi.

Pienso en el mundo hipotético que les aguarda a mis hijos con sus padres viejos y enfermos.
Está cabrón niños. Muy cabrón.

Adeu 

Y ya eso es todo que no es mucho pero tampoco poco. Una cosa así un tanto tan sin embargo como las cosas sin principio ni fin. Igual que las plagas de grillos que no son grillos pero no recuerdo su nombre. Llegan sin avisar y al marcharse dejan desolación. Sepa la bola ya se me olvidó.




sábado, 13 de abril de 2019

Poesía ignota

Del amor interrumpido por el sueño,
suspiros que nadie entiende
besos olvidados en mi boca.
renace la esperanza màs ferviente.

Descubiertos los antojos
resiste el alma perdida
dentro un cielo rebosante de carmìn y algodòn
en horas de deliciosa locura.

Tatuado el entrecejo
miro la luna pasar por de soslayo
haciendo guiños elocuentes al sol
dibujando pases de tango tristòn.

Y si acaso vienes a reclamar mi querencia
dame tres besos en señal de duelo
-muerta estoy desde que no estàs-
resucitando al sueño de una tocata en do mejor
donde mis oìdos alcancen el canto de un barìtono en flor.

Los vientos airosos levantan sin disimulo las faldas de los girasoles.
Y los muertos vienen a comer despojos de mi inocencia.
Las ausencias en las cuencas vacìas de ensoñaciòn.
terminan por apaciguar el tan temido dolor de la simulaciòn
con acentos alrevesados.

Transmiten sin afàn de complacencia
aquellos por los que suspiras,
ya llegarà la hora de marcharse
llenàndose de caramelos de cianuro colorido
en un parteaguas inacabable
del espìritu de hartazgo incomprendido.

Llena de temblores la escritura camuflada
de grotescos mal formados corazones
con flechas torcidas por Cupido bendecidas
caen sus puntas rojosangre emparentadas
al abismo dantesco del ocre olvido.

Amores candentes,
religiones baratas,
palabras sin salida.
Vèrtigos confiables esquilman la tierra azarosa de aventuras renacientes
en los tacones de botas avasallantes de grosera valentìa
simbiosos bizarra de quien la cara limpia muestra
confianza pura de lozana cobardìa.

Tiempos fervorosos,
luchas combativas.
Amores de paso
cartas sin remitente
amantes sin ternura
escondidos en altos niveles de amargura.
Y sin embargo...
Plasma versos sin estructura
musas insensibles,
flores sin aroma
pàjaros con su eterna retahìla
de piares sin emociòn
el alma de los niños encandila.


Sin embargo
nada tiene que ver con todo.
¿O si?


Gracias eternas de quien esto escribe
sin ton y sin son.





sábado, 6 de abril de 2019

Ojos de gato.


En un pueblo de encanto, igualito en el que nací, suceden cosas buenas, malas y milagros.

Se mira el cielo azul lastimoso con destellos de azul platinado al caer la tarde. Unos les llaman estrellas. Yo les llamo milagros. Nacen en destellos incógnitos muriendo al mismo instante.

Los árboles abajo vestidos con hojas verdes, cuyas ramas acogen pájaros de todos colores, entonando trinos irracionales, rodeando los gruesos troncos. Los hombres derriban decenas de ellos bajo el terror de los pajarillos perdiendo a cada sonido de sierra los nidos angustiosos.

También se ve gente cortando árboles, derrumbando nidos de pajarillos que despiertan con sus trinos a la gente del lugar. Árboles meciendo en sus ramas con avecillas chillonas pidiendo comida a sus madres. Ellos nos prestaron sus ramas para poner un columpio llevándose entre subidas y bajadas la risa de mis hermanos y la mía propia. Algunas mañanas nos cobijábamos bajo su sombra después de una larga caminata buscando leña y hongos para que mi madre nos hiciera unas deliciosas quesadillas.

Orejas, señoritas, negros, champiñones, orejones. Un sinfín de nombres de hongos que íbamos echando en la cesta como en cuento de niños.

En el pueblo de arriba había un callejón que al preguntar a los lugareños para dónde llevaba, contestaban: ¨Si va para arriba, lo lleva arriba, si va para abajo, lo lleva abajo¨. Sabiduría pueblerina.

Pasar por ese callejón en las noches era algo que nos daba miedo. Unos cuantos focos alumbraban las pocas puertas que existían. Decían que se le aparecía una mujer que no tocaba el piso y que murmuraba cosas sin sentido. Los que osaban pasar por ahí, apresuraban el paso persignándose para ahuyentar los fantasmas que en su mente existían.
Los pelos se erizaban. 

En un portal grande, a mitad de dicho callejón, se encontraba una enorme puerta que daba a la hacienda de los Muciño. Gente pudiente del ¨Pueblo de arriba¨. Manuel Muciño, hijo del señor de la hacienda. Buen muchacho y mejor estudiante. Se le veía sobre su caballo fino, sombrero y chaquetilla vaquera. Guapo como era, tenía a las muchachas disputándose su amor. 

Pero Manuel tuvo la desgracia de jugar con una pistola de su padre, írsele un tiro y matar a otro joven que estaba en mal lugar. La hacienda se llenó de dolor debido al suceso y tuvo que irse del pueblo. Nunca más se supo de él. Un moño negro anunciaba la muerte del otro muchacho. Otro miedo que se sumaba a los ya existentes.

Situada a la orilla de la 'Carretera del Diablo' -llamada así por las curvas peligrosas en las cuales había muchos accidentes- se encontraba la casa de la señora Elena, mujer delgada y alta que tenía la mala costumbre de asomarse a la ventana en las noches más oscuras o de lluvia torrencial.

Sobre sus hombros llevaba una capa tejida por sus huesudas manos. Falda hasta los tobillos y un suéter sobre otro. ¨El frío cala más fuerte a las flacas¨ decía mi madre. Los que teníamos que pasar por su casa, lo hacíamos rápido de manera que no nos viera o no volteábamos a ver su ventana donde se escondía detrás de la cortina que se había tornado gris por el tiempo.

Prendía una vela poniéndola sobre su mesa. Después de asomaba a la ventana cuando menos lo esperábamos. Sus ojos verdes resguardados por unos lentes antiguos, así como si fueran de gato, nos miraban de una forma que parecía que despedían destellos, haciéndonos correr sin voltear para atrás.
Una cadena atada a los lentes le permitía no perderlos. Elenita pertenecía a la rancia familia de los Almaraz antiguos. Los que tenían grandes extensiones de tierra, caballos, vacas y cerdos. Los Almaraz pudientes que fueron muriéndose quedando sólo los Almaraz pobres.

Pariente lejana de la abuela, Elenita tenía una casa tétrica llena de macetas. Grandes alcatraces adornaban la entrada. Azucenas, crisantemos, malvones, pensamientos, etc. Los árboles de duraznos y peras estaban a la entrada. La casa tenía grandes arcos por los cuales ella aparecía cuando mi madre nos mandaba por algo. Uno escondiéndose tras del otro para que no tuviera puestos sus ojos de gato en nuestra carita asustada. Sonreía al oír nuestros titubeos y se acercaba para acariciarnos la cabeza pero nosotros la esquivábamos con miedo. Ella sólo sonreía y no dejaba de vernos con sus ojos de gato.

La casa de la abuela era muy grande. Tenía los chiqueros en un ala del patio enorme. Los chiqueros donde guardaban a los cerdos, eran limpiados por mi hermano debido al castigo impuesto por la abuela ya que mi hermano era muy latoso y le sacaba canas verdes a mi madre.

-Si sigues dando lata te voy a llevar con Elenita- decía mi madre al latoso en turno. Dicho esto, todos no quedábamos quietos... menos él. Ella cumplía la amenaza mandando a mi hermano a la abuela para que esta lo pusiera a lavar a los cerdos y darles de comer. Tallaba el suelo con jabón en polvo, espantando a los cerdos a una esquina y luego echaba agua para enjuagar los chiqueros Terminando esto, les preparaba la comida. Cema con agua hecha en grandes palanganas era lo que les daba de comer. Cumplido el castigo, regresaba a casa riéndose y presto a seguir haciendo travesuras. Así era él.

Mi madre tenía muchos recursos para mantenernos quietos. ¨El señor del costal¨, el cable de la luz, el lazo de la persiana. Todos eso no era suficiente para mantenernos quietos a la bola de chamacos que no nos quedábamos en paz en ningún momento.

Pero mi madre tenía las palabras mágicas para ponernos en paz: -Te voy a llevar con Elenita-. Santo remedio, nadie se movía por un rato para después volver a lo mismo.

Elenita nunca supo el miedo que nos daba. Cuando murió respiramos tranquilos por un tiempo hasta que llegó Pancho y su mamá. Dos criaturas sui generis. Ella muy chiquita alcanzando menos del metro y medio de estatura y su hijo, un muchacho enfermo mental que en la oscuridad de la noche se ponía a gritarle a la luna y quien moriría mucho tiempo después a manos de un pariente lejano que en una noche de maldad, le dio una mezcla de cabezas de cerillo con cerveza.

Los gritos aún se escuchan en las noches sin luna, cuando los fantasmas andan sueltos.













viernes, 5 de abril de 2019

5 de abril

Hoy es cumpleaños de Barry.
El buen Mister Barry.
El hombre que soporta a la MaLquEridA en todas las modalidades.
Aquel que para no pelear se muerde los labios.
El amor de la MaLquEridA está perdiendo  recuerdos.
Los ojos de Barry se nublan con lágrimas de miedo.
Los labios secos mostraban la lucha que sostuvo con la memoria.
Barry perdió el camino de regreso a casa.
No pude ayudarle. De siempre he prestado poca importancia el camino a tomar cuando salgo con él.
Barry pierde los recuerdos. Yo pierdo movilidad.
En la visita al neurólogo se me salieron las lágrimas.
Quería gritar lo que sucedió a Barry antes de llegar al hospital de los renglones torcidos.
Pero...
cubriendo la cara me puse a llorar.
Eso valió un  aumento de antidepresivos.
Estoy a un paso de hacerle competencia a La Bella Durmiente.
Barry se niega a ir al médico.
Nadie logra convencerlo.
Lo más que se pudo hacer es sacarle la exigua promesa de pensarlo. Le dio de plazo a Laura dos semanas para ir al doctor.
Dos semanas.
Esto que pasó ha sido lo más grave desde que empezamos a darnos cuenta que sus olvidos no eran cualquier cosa.
Entendí la razón de su comentario hace tiempo.
Él y yo muriendo juntos.
Por ahora no tengo deseos de morir, dijo días atrás.
Barry y yo.
Estamos frente al capricho del veleidoso destino.
Y yo como siempre sólo se me ocurre escribir para exorcizar mi alma de la ira revolviéndose en mi estómago.
Qué fuerte ¿no?
Los algo que me habitan piden permiso de hacer del silencio una postura breve,

Abur
























domingo, 17 de marzo de 2019

Shalalalala

"Un buen día amaneceré con el alma despeinada y me aventaré desde lo alto de mi cama al vacío intrínseco de mi desesperación". Me gusta la capacidad que tengo para escribir cuando me da la gana, tonteras como esta. Acompañando mi lucidez momentánea un jazz suave. El jazz mistico no me desconcentra como lo hace Enrique cuando me canta al oído. Los auriculares son una buena invención, mitigan las ganas de pensar. Mejor bailo con un vestido negro pegadito al talle. Luego dirimo mis pasos a la observancia inocua que me da contemplar a ese ser que me mira en el espejo. Soy yo. La misma de antes con otra mirada. Para tenerme en los brazos de la quietud pagana ha sido necesario una buena dosis de abyectos instrumentos permitidos para tener presas las sanas voluntades de saberse dueño de los pensamientos lúcidos llamados antidepresivos. El neurólogo se ha apoderado de mi voluntad. Maneja los pasos que doy hacia el dormir mucho y soñar poco. Los pensamientos suicidas abortan al instante de ser engendrados. No quiero morir ahora porque no me da la gana. No me inviten a compartir la mortandad de ninguna manera. Sola nací. Sola me iré. No ahora, pongo de nuevo la decisión en manos del destino. si antes creía que suicidarse era la mejor opción, hoy lo sigo creyendo pero con el alma despierta, fuera de todo drama mezquino. El neurólogo tiene mi voluntad en sus manos, lo peor es que ni lo sabe. Él sabe que estoy tranquila, que no hago sufrir a mi familia. Los momentos en los que soy dueña de mí, sirven para hacer un campo de batalla del diario vivir. A veces mi boca lanza palabra hirientes. Lastimo a los que me quieren con el veneno de la desesperación. Nomás quiero gritarles que hay alguien que lucha duramente contra un invisible enemigo. El silencio se adueña de mi. Callo la mayor parte del tiempo. Cuando hablo lo hago para contar un chiste simplón o un enojo frustrante. Las pastillas amansalocos tejieron sus redes alrededor de mi cerebro. Quiero dormir. Dejenme dormir. El no tener voluntad es más cansado que parir todos los días bocetos de amargura. Yo río. Tú ríes. Ellos ríen. Objetivo logrado. Acepto la reconciliación con un mundo aparentemente sano de gente metida en el teléfono celular. Gente que ya no tiene tiempo de levantar los ojos ni siquiera para ver el ajetreado volar de un colibrí. Mi pájaro favorito. El amigo de visitas rápidas. El colibrí menudo y solitario. Si algo rescato de este mundo sin voluntad es que aí menos mi familia no sufre tanto conmigo. Al que padece los restos de mi aguerrida fortaleza es Barry. En el amor uno siempre es el que pierde dice Emilio. A Barry le toca perder. Su amor es tan grande que a pesar de todo sigue conmigo. Algo bueno habré hecho en mi vida anterior para tenerlo a él. Una especie de suerte quizás. El tigre de la rifa. El universo es un vertedero de circunstancias. Asumo las mías. La vida me trajo a este punto en el que estoy parada con los brazos permanentemente caídos. Si acaso los levanto es para rascarme la cabeza llena de dolores muertos. Piojos tragones. Bichos simplones. Moscardones de mi juventud. La Emilia peina mi pelo enredado. Lo hace con mucho cuidado. Lo observa. Comenta su color. Blanco como el paraíso que no existe. Mi pelo también es rebelde. Yo lo dejo atado suavemente para que se libere cuando quiera. La Emilia fija mi pelo para que no parezca niña latosa. El otro día El Jefe no me quería peinar entonces le dije: peinane para que sientas el placer que es peinar a una madre. Yo supongo que es un placer, no lo sé, a lo más que he llegado es a peinar a Laura y a Natalia en su primera infancia. Ahora ya no la peino. La niña se está haciendo grande. Ha terminado el jazz suave, el silencio me ha devuelto la realidad. Es una pequeña victoria el haber elegido escribir en lugar de seguir durmiendo. Viviendo pesadillas, soñando monstruos. Despertares sudorosos de manos vayas. De espacios sin dueño. Beibi is yu. La cordura empieza a recobrar los humos del último antidepresivo. Debo dormir. Quiero dormir. La vida viene apacible como no soñé. Esta vez no tengo la culpa. El neurólogo durmió mi ser. El yo interior. El rebelde. Ese ya no existe. Hasta más ver compañeros. Disfrutenlo, el mundo es suyo. ¿Donde firmo?

martes, 26 de febrero de 2019

Los solos

Los solos viven aislados por decisión propia.

Habitantes de un mundo construido de nadas. Mundo utópico el de ellos.
Islas solitarias.
Caballeros en extinción. Su escudo es la palabra certera. Tienen más tiempo de analizar lo nada entendible del ser humano. Cabalgan los tiempos montados sobre escuálidos Rocinantes.

Los solos luchan con molinos de mentiras llegadas de fuera, del lugar del que se exiliaron. Nadie entiende a los solos.
Existen también las solas navegando en  barquitos de papel maché. Sueñan con el amor ideal tal que dentro del abyecto  mundo no encontraron. Espejos de colores. Unicornios dorados. Oasis surrealistas.
Lanzan botellas al mar. Mareas bravas se encargan de estrellarlas en los diques dejando notas dirigidas a un solo que no llegará. El rumor de las olas al alejarse son risitas burlonas del mar. Tiradas en el fondo del barquito cuentan las estrellas soñando que cuando acaben de contar la soledad desaparecerá. Cielo raso de incontables colores. ¿Cuàndo terminan de aparecer los cèfiros cantarines?

En su mundo solitario los imposibles no existen.

Los solos y las solas platican a la distancia a travès del muro de un computador. Juntando soledades encaran un mundo raro. El de los solos acompañados. Danzarinas letras apareciendo en el monitor los hace felices. Emoticón de labios rojos los sonroja. Me manda un abrazo. Quizàs no. Quizàs que sè yo.
Sentimientos representados en dibujo.
No.
Los solos no tienen defectos.
Son perfectos a los ojos de quien los lee. Sinceridad guardada en un disco duro, tal cual la razòn no es para amar suficiente, Mùsica longeva de ayeres adolescentes inmiscuidos en los redondeles de un pelo negro cautivo de sollozos perennes. Quien muere de amor no hiere. Sentires desolados. Mejor solos que mal acompañados.

Mùsica de vaivenes psicòticos recomendada para sentirse cercanos. Con un mar, un país o un muro, habitan de un mundo nuevo.
Virtualidad dicen que se llama.
Solos y solas habitando los nadas irresolutas.
Maquiavèlica era de sapiencia deformada.
Los solos mueren con sonrisa abandonada.



Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales