La reina se ha acomodado en su sillón en una tarde tranquila y soleada de domingo. Justo frente a la ventana ve pasar a sus súbditos que caminan alegres por la avenida.
Se queda pensativa escuchando la música que la transporta a lugares en los que nunca ha estado, pero que sueña visitar. Ahora más que nunca desea poder viajar para salir de su rutina e ir a ver a sus familiares que viven en tierras muy lejanas a su reino.
Está sola en la sala.
Que delicia para la reina disfrutar de la soledad que ya no le pesa, ha aprendido a vivir con ella. Se solaza con los recuerdos desmenuzándolos para quedarse solamente con lo bueno. Cada palabra linda que recuerda la separa por letras para formar otras más que se van sobre su cabeza formando una nube que de nuevo cae sobre ella como lluvia fina que la empapa de felicidad.
La reina disfruta la música, la vista, la imaginación. Disfruta la vida en cada instante que pasa dejándole una sonrisa que dificilmente borra de su cara.
De pronto...
¡¡¡Mamá!!!
Se oye la voz del príncipe que ha llegado junto con el rey de un paseo dominical.
La reina salta de su asiento al oir el vozarrón que la saca de su introspección.
¿Ya terminaste de estudiar?-pregunta el príncipe.
¿Qué pasó?-pregunta sorprendida la reina, que se encontraba viendo la película de El dorado-su favorita de dibujos animados.
Si estábamos chupando tranquilos-dice la reina en son de broma-haciendo que el príncipe y el rey se sonrían con ella.
Dame tu cuaderno, te voy a preguntar de inglés para que no te quejes que nadie te ayuda a estudiar-dice el príncipe.
Pe... pe... pero es que...
Nada- ha dicho el príncipe-¿Cuál libreta es?, ¿la gorda o la flaca.
La flaca-dice la reina.
A ver... empieza el príncipe a hojear la libreta donde la reina tiene sus apuntes.
¿Porqué escribes con manuscrita?, así no puedo entender, tienes letra de médico-ha dicho el príncipe.
Es con la que siempre he escrito, -responde la reina-. Si escribo con letra de molde, revuelvo mayúsculas con minúsculas y se ven feos mis apuntes.
Bien- dice el príncipe- a ver dime: What do you like to do in your free time?.
¿In my free time?- repite la rena- I like going out.
Dime una oración con las palabras que te dijo el maestro-dice el príncipe.
I...
I...
I... don´t know-balbucea la reina.
No te preocupes, pero pon atención, ahora dime: ¿what your name?.
Ya te lo sabes-dice la reina.
A ver mamá- empieza el príncipe viendo a la reina con gesto adusto- te la has pasado jugando y así no vas a poder hacer nada, vas a reprobar. Me has contestado mal casi todo lo que te he preguntado. Así que pasa tus apuntes con letra clara, cuando hayas terminado te vuelvo a preguntar y no prendas la computadora hasta que termines.
Vamos a salir el rey y yo al torneo de fúbol callejero que tenemos en el reino de los Santos, así que regresaremos un poco tarde. Te dará tiempo de terminar para cuando regresemos.
Si, si, wathever-masculla la reina-.
¡Ya Flor!-dice el rey- ponte a estudiar porque si repruebas vas a estar llorando y entonces si sabrás lo que es bueno.
Sniff!, snif!, snif! -tu cállate rey-murmura sollozando.
¿Lo ves- pregunta el rey- ni siquiera has empezado y ya estás llorando. Deja tus dramas y has lo que dice el príncipe.
Al rato regresamos y termina pronto, te dedicamos tres goles.
Blah!-responde la reina al tiempo que cierra la puerta.
Salen el rey y el príncipe.
La reina corre a encender la computadora, empieza a responder comentarios rezagados y entra al msn en donde encuentra a
Lady Jo con la que conversa un rato.
Después de unas cuantas risas, unas pocas lágrimas y muchas carcajadas, apaga la computadora y se dispone a pasar sus apuntes antes de que llegue el verdugo-digo- el príncipe enojón.
Son casi las 10 de la noche. El rey bonachón y el príncipe llegan viendo a la preciosa reina haciendo lo que le ordenó el enojón.
Llegan triunfantes después de un juego ganado y sin haber soltado un solo golpe.
¿Aún no terminas?-pregunta el príncipe.
No, ya casi-contesta la reina-sin voltear a verlos.
Faltan dos hojas para terminar cuando se va la luz en el castillo. El rey ordena a sus lacayos a que acudan a reparar el desperfecto mientras la reina sin que la vean-de todos modos no pueden verla-estira sus bracitos y se levanta para desentumir las piernas.
Son las once y la reina sigue en su tarea escolar-¿quién me mandó meterme en esto?, se pregunta a si misma, ahora ya no puedo abandonar, dirán que fue un capricho más y se podría ver como un fracaso... me lleva la que me trajo, yo y mi bocota-pensaba la hermosa mientras los caballeros veían en la televisión Los protagonistas para saber que errores habían cometido las chivas en el juego del sábado, como si no los hubieran visto ya doce mil veces.
¿Ya terminaste?-pregunta el príncipe.
Ya-responde la reina- ¿me vas a preguntar?.
Noooooo!!!, se oye un grito en los aposentos reales. Es el rey que ya no quiere oir más a la reina balbucear palabras ininteligibles.
¡Por favor ya no!-suplica el rey- ya no más inglés.
¡Ya no seas chillón!-dice la reina-solo faltan trece meses para terminar.
Noooo!!! grita el rey.
Mira mamá-se dirige el príncipe a la reina-ya vete a dormir, mañana te pregunto cuando regrese de trabajar y quiero todo aprendido, ¿me oíste?.
Si, si wathever, al fin mañana te olvidarás de todo y me dejarás en paz.
¿Quién iba a pensar que todo lo que les hacia cuando eran pequeños me lo iban a hacer ustedes a mi? y para colmo no me gusta estudiar. Ya solo falta que agarren la cuchara de peltre y me den en mi manecita regordeta.
I´m going to hell.