Hay que tener la mente despierta con la inteligencia a tope evitando entrar en lugares comunes que de tan comunes ya ni lugares son.
Hola, sí ¿Cómo estás?
Estoy bien, muy bien.
Adornando epílogos completos con base en palabras bonitas con aroma a melocotón. ¿A quién le gusta llorar sin razones? De que las hay, las hay. Tantas más que el número infinito. Desplegar atolondrada el alma sin abusar de ello. Los abusos no son buenos ni siquiera en palabrerías rotas.
No mirar mucho las letras pa' no desgastarles el alma; luego suenan huecas igual que las tumbas arropando calaveras desarmadas.
Deja salir la letanía de nuevas palabras, ve formando oraciones simples rebosantes de alegría. Total, siempre hay que responder al falso ¿Cómo estás? para que se te quite la etiqueta de malaleche, Muy bien, gracias. No se pregunta lo que se ve. Para amarguras, el limón. Para sonrisas el optimismo delegado en los labios rotos.
Dicen que se puede ir sonriendo a todo aquel que te encuentres. Es mejor traer una sonrisa tatuada que bajar la moral con un rictus amargo. La vida te trata según hayas escogido el camino. Tantas emociones libres mezcladas al aí se va, pero que digan algo ¿eh?
¿Aunque digan que sólo aceptas conocer gente si te reditúa alguna ganancia económica? La gente habla porque tiene boca echando semillas de mentiras en terreno despoblado.
Lueguito sigue la charla con más mentiras piadosas. La gente carga su máscara de payaso, con habitual cortesía sonriendo los desaires. De todos modos eres un ser inanimado acostumbrado a caminar de la mano con la mala de la historia. Las derrotas son inmortales. Los éxitos pecan de olvido. ¿Viste la cara que tenía? Seguro no tiene sexo en su vida barata y vacía. Difícil sustraerse al que por todo sonríe. Ah si, tampoco puedes apartar la vista de los otros, ya sabes.
La vida se vive mejor viajando en los dinteles de la memoria. A lo mejor no existe esa palabra. Ni modo que la haya inventado, no soy buena para eso.
-¿Para qué eres buena?
-Para todo menos para nada.
Hoy escribo al acecho del desaire.
Haciendo a un lado los vapores de pragmatismo utópico, se vive la vida con sencillez absoluta. No quieras venir a presumir tanta palabrería dominguera. Desde que tienes tantos términos a la mano, presumes tu sapiencia con nadie. Mujer ignota, bruja arrabalera. Señorita a tres tiempos. Señora decente, obediente, sin diente.
Mejor escribe y no hables.
Oakey























