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domingo, 19 de julio de 2020

Inventando el hilo negro

Enseñar las tablas de multiplicar a La Bella era pan comido para mí. Recordé un juego de mesa con el que enseñé a mis hijos a memorizarlas rápidamente. Le platiqué el proyecto a Natalia aprobándolo de inmediato.
Primero saber qué material necesitamos: Una hoja de papel cascarón, colores, regla, lápiz, goma, sacapuntas, tijeras y bla.
Natalia era la más entusiasmada. -Me gusta trabajar en equipo abuela-, dijo con su carita de niña linda. -Yo prefiero trabajar sola, por equipos siempre hay uno que trabaja más y otros que no hacen nada- respondí con cara seria. Natalia conoce mi carácter así que no le hacen mella mis respuestas.
Muy quitada de la pena siguió en lo suyo.
En mi proyecto el juego que iba a inventar era  un juego de mesa estilo memorama. Todas las tarjetas se revuelven, colocándolas con el reverso hacia arriba, entonces hay que encontrar el par de cada tarjeta. El que obtiene más tarjetas es el ganador obviamente.

Todo iba perfecto, recortábamos tarjetas, poníamos algún dibujillo o un sticker, rotulábamos la operación según la tabla que tocara y hacíamos el par con el resultado.
Se me ocurrió que habiendo varias operaciones con el mismo resultado, basándome en la regla de el orden de los factores no altera el producto me ahorraría  varias tarjetas.
Por ejemplo: 2x12=24, 3x8=24, 4x6=24, 6x4=24, 8x3=24, etc.
¡Tengo una mente ingeniosa!
pero... había un problema. por ejemplo: saco el 4x6, su par es 24. PERFECTO pero entonces ¿cómo contestaría si por ejemplo me salía el 6x4, si ya me había salido antes su par?
¿Eh?
¿Eh?
¿Eh?
¿Entendieron? yo sí pero no sé plasmarlo en letra. Estoy atorada en eso. Mientras encuentro el camino correcto será enseñar a la vieja usanza con la regla en la man... digo con mucha paciencia.

San Pitágoras me ayude antes de darme por vencida.
(Había pensado patentar mi gran descubrimiento cuando supe que alguien ya lo patentó. Qué chiste).

En esas ando amigos, emulando a los profesores, algo que nunca pude ser.

Hasta luego.











Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Cada uno se dedica simplemente a salvar su propio pellejo.