No mire, yo de gatos no sé más que lo que he aprendido de mi gato Calixto que más bien es muy poco. Mire usted, mi gato que no es mi gato pero si porque vive en mi casa llegó un jueves. No me pregunte de qué año ni que día porque en cuestión de fechas como de amores soy más bien una piedra tirada al mar. ¿Qué significa eso? No sé pero suena bonito.
Como le iba diciendo Calixto me ha enseñado que a los gatos no les gusta bañarse. Lo supe un día que preparé su agua calientita y mire, hasta le compré su champú del gato mimado pero nada. Cosa fue de ver el agua y el champú cuando patas pa´ qué las quiero. Corrió por el patio pasando encima de la hoja elegante quien quedó más bien como vil arrabalera con el vestido hecho jirones. Luego saltó sobre El árbol de peces, rompiendo la maceta donde se encontraba plantado y se fue hecho la cochinilla por los tejados no volviendo hasta la hora de comer porque eso sí Calixto estará muy asustado pero nunca deja pasar la hora de los sagrados alimentos, ´tonces -como le digo- de ahí supe que los gatos no se bañan.
Cierto es que ellos se relamen todo el cuerpo, según ese es su baño pero bueno, sea por dios. No imagino yo relamiéndome el cuerpo, acicalándome los pelos y andar como si nada con la baba de ayer como perfume y encima de todo caminar garbosa como si el mundo fuera mío.
Sé que son muy limpios. Hacen de la pipí y de la popó no sé dónde porque mi Calixto nunca ha hecho sus gracias en mi patio. Bueno está bien, si sé dónde hace del baño. En el patio del vecino que no vive en su casa pero ¿a poco no él tiene la culpa? quién le manda tenerla abandonada.
También con mi Calixto aprendí que son muy territoriales y de eso pueden dar cuenta otros gatos que han llegado por casualidad. Han salido corriendo por su vida con rasguños y golpes pero con ganas de no volver.
Pero -siempre hay un pero maldita maldición- llegó hace unos días un gato amarillo que si lo pienso bien es una gata oxigenada. Toda flaca y con los pelos mojados tomaba el escaso sol en el techo del vecino de atrás, merito el de la esquina.
¿Qué porqué digo que es gata? mire y dígame si no.
Una noche que llovía como si fuera la última vez, salí a ver que Calixto no se mojara y cuál va siendo mi sorpresa cuando en vez de mi gatito, veo a un minino todo desabrido, flaco y hambriento echado en la camita de Calixto y a éste muerto de frío en el lavadero.
¿Qué? pegué el grito en el cielo, ¡ámonos a la chi! le dije al gato intruso quien salió disparado como alma que lleva el diablo tirando todo lo que a su paso encontró.
Me quedé pensando en la actitud de mi gato y deduje que el intruso debía ser una gata, de otra manera no veo por qué Calixto aceptó dejarle su lecho. Siendo macho, Calixto se pierde tras los pelos rubios oxigenados de una gata casquivana.
Pero oiga usted no lo voy a permitir. Siento mucho que esa güera no tenga hogar pero fíjese, en casa dicen que me quede con ella pero mire, ya tengo un gato, dos perros, un pez, un marido, varios hijos, una nieta. Súmele a eso el Parkinson. ¿A poco no es mucho para un cuerpo tan débil y pequeño como el mío? ¿Verdá que si. Dígame, ¿cómo chingados voy a poder con otro gato? ¿Y si es gata? Tendrá sus gatos, obvio no de mi Calixto porque a él le quitaron toda posibilidad de tener herederos pero ¿y si la gata oxigenada le enjareta los hijos al Calixto y este los acepta para que la casquivana no se vaya? Voy a tener una familia gatuna de un día para otro. Oigame no, pos de qué se trata.
La rubia vino de nuevo anoche pero Calixto no estaba. Se comió su cena y se fue. Mi gato ha de haber amanecido entre sus brazos porque es hora de que no llega y yo con el Jesús en la boca. Como madre aprehensiva no pude pegar el ojo, eso no se vale ¿o cómo ve usted? pero pus qué le hago, es mi hijo gato y como tal debo cuidarlo aunque él ni se entere.
Voy a ver si ya llegó, darle de desayunar y ver si está completo.
Voy a ver si ya llegó, darle de desayunar y ver si está completo.
Eso es todo lo que de gatos sé, como verá es nada.





