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lunes, 27 de noviembre de 2023

Batiburrillo


Dos sucesos me traen la cabeza vuelta loca. Dos hechos que me han metido en un mundo de perplejidad inusitada.
Trata de dos hechos en tiempo real, los cuales emergen de mi cabeza casi todos los días debido a que no encuentro explicación sensata.
Juzguen ustedes

Una mañana leí en twitter una noticia sobre la muerte del titular de un noticiero vespertino. Me llamó la atención por la edad del conductor, un año menor que yo. Cuando alguien de mi edad o cercano a ella muere pienso que los de mi generación están llegando al final de sus tiempos. Eso me pone a temblar como gelatina mal cuajada.

La cosa es que unos días después de enterarme de la muerte de ese hombre, lo vi en la televisión todo mono anunciando su programa y dando las últimas noticias. ¿Cómo? ¿Pos no se había muerto? ¿Cómo es que está dando las noticias tan campechano? 
Busqué la fecha del fallecimiento. Era verdad había fallecido, ¿entonces? ¡qué alguien me explique!

Lo comenté a mi familia pero la comunicación entre ellos y yo se ha ido deteriorando porque el volumen de mi voz ha bajado. Hablo muy quedito, muy rápido. Nadie me entiende. Tengo que gritar para que me escuchen. Ellos me gritan porque yo grito, ´tonces ni hablar mujer trais puñal. Las conversaciones están out.

El segundo hecho fue que de nuevo en twitter leí que una cantante de medio pelo, actriz venida a menos y política a las de sin susto, había insultado a la candidata a la presidencia de la república.
Inmediatamente quise saber qué le había dicho y la razón de su exabrupto. 
Esa vez no encontré más información aunque me quedé con la duda.

Como en el caso anterior, el tiempo me puso de nuevo en la noticia. Estuve a punto de hacer un hoyo en el techo del brinco que pegué. ¡No puede ser! la cantante había fallecido en marzo de este año. ¿Entonces cuándo fue que insultó a la candidata y por qué la noticia era actual?

No encontré más información. Parecía que los muertos muertos y los vivos muertos me estaban enredando los hilos de la sesera. 'Por vida de dios y la santa virgen de los menesterosos!
¿Por qué vi las noticias en tiempo real si una ya era vieja y la otra actual pero con fallos? No tengo ni puta idea de lo que pasó.

Me pongo a pensar que quizás tanto amansa locos está destruyendo los finos cables que me conectan al mundo real de tal manera que no sepa si pasó o no, ni cuando, ni dónde ni nada.
Mi cita con el neuroloco será dentro de dos meses, espero que no sea demasiado tarde. Que los amansalocos me tengan al borde del abismo negro de la locura, me tienen con el estómago y la cabeza hecha un desgarriate.

Estoy cierta que la entrada a la Casa de la Risa está más cerca de lo que pensé. Se vienen malos tiempos. Los aires de la confusión están haciendo brisa leve en nuestro entorno. 
Sufriré, ahora si deveritas, lo jurito por el nombre del niñito Jesús. Mi familia está más lejana que nunca. Ya no tengo a nadie a quien decirle que no dejen que me lleven al emporio de los orates. Nadie a quien aferrarme como al suéter de mi hermano de cuando era chica y no quería quedarme en la casa rica. ¿A quién me aferro? No se puede abrazar al silencio.
¿De quién me voy a agarrar con todas mis fuerzas para que no me lleven los loqueros?

Ahora si tengo miedo. Mezclar la realidad con la inexistencia es otro asunto al que nunca le había dado un poco de mi pensamiento.
¿Cómo puedo explicar esto que pasó? 
Mi cabeza es un dilema. Hay mucho cable suelto. No hay técnico que como a las lavadoras u otros aparatejos, encuentre la pieza que falla en mi cerebro. El disco duro se me ha dañado. Mi cabeza de gran volumen no tiene reparación. Modelo descontinuado. 

Queden mis escritos como muestra de que siendo una musa normal pasé a ser una señora muy aseñorada con muchos remiendos y ni una puntada.
Como diría Manos de Topo: es feo.

Auf wiedersehen




















jueves, 23 de noviembre de 2023

Si tú me quisieras como yo te quiero...

Los viejitos intransigentes en escala del diez al cero los soporto menos tres. Hay que joderse. Sobornando a la muerte dan dos pasos para adelante, uno para atrás. El empeño caduco termina por embelesarme. Hace mucho mucho tiempo en un reino junto al mar. Me gusta abrazar la vida, pero más retar a la muerte suicidándome desde lo alto de mi cama cada domingo de Pascua. 

Vivo en el cuarto piso, donde hay una virgen hecha de imaginación con foquitos de colores y una arpía enfrente regando con cloro las escaleras por si acaso los malos espíritus rondan su balcón. Redactando palabras cortas y textos abrumadores... Me siento... Me siento... Me paro y me vuelvo a sentar.  Libre albedrío. Humanizo a las mascotas poniéndoles nombres de personas. A los mastines encadenados los torturo cantándoles el Himno Nacional.  Las plantas de mi patio están abonadas con peces de colores, ratones desnudos, colibríes aterrados, y cadáveres de la Orquesta Internacional de Grillos Divorciados. Tienen un dejo exquisito al toque del violín.  

En las tardes pululo entre exquisitos olores a pan recién horneado. Por las noches soy mas de dormir. Vivo en un mundo de amistades raras y sonrisas aparentes. Escribo, pero no me leo, no quiero quedar loca. Siendo masoquista por convicción, el futuro no me daría escozor en la lengua. Mi cabeza es un lío. No tengo norte, ni dioses, ni desvelos. Escatimo palabras. Compongo poemas que nadie entiende. Regalo lunas a los hacedores de versos, pero ellos me tratan con indiferencia. Sueño con ser rica y sofisticada, pero siempre despierto siendo yo. No busque nada nuevo en mí, soy la misma de ayer, Cinderella Star con botas y falda corta, muy cortita. 

Si quiere tener tratos conmigo, búsqueme los viernes, esos días soy sorda. Suelo no estar para nadie. Con un toque de mezcal, sorbito de tequila, pasa la vida sin dramas. Solicito alguien experto en fumar marihuana. Me quedan dos porros para aprender. Las caracolas de mi pelo se pierden en el quejido de las campanas de las seis. Enrique- Fan from hell sexagenaria. Si lo que quiero es que no me olvide nomás. Qué tanto es tantito. Epítome de un epitafio venido a menos.



















lunes, 20 de noviembre de 2023

Desde lo alto

Algunas veces la luna me ocasiona pesadillas Desde su trono de reina posa la mirada fría sobre la ventana. Se mete subrepticiamente por los dibujos floridos, nacarados de la cortina. Sombra lunar se hace eco en mi mirada. Entonces con sus hilos plateados, manos catatónicas realiza sobre el espacio etéreo los personajes que ha de introducir con dotes maquiavélicas a los actores de mis pesadillas. 

Cierro los ojos fuertemente para impedirles el paso. Acto tardío, embelesada como estaba al verla bajar de su nicho, posó sobre mis párpados el halo celeste que impide mis ojos se cierren.

Mi psique queda atolondrada. Ha quedado sin fuerza. En el interior mental, al sonido de un vals correoso,  un gran telón rojo insolente se abre paso bajo el chirrido de las pasadas cortinas que la sostienen. para presentar a los artífices de mis desvaríos nocturnos. 
Hoy toca una enorme explosión en un hospital cuya ubicación desconozco. Todos corren hacía ningún lado, chocando entre sí. El fuego se expande rápidamente por todo el piso blanco, tan blanco.

Afuera, dentro de un enorme  coliseo, la gente es asesinada por un francotirador al que no veo la cara. Con un rifle de alto poder, va acabando con los personajes sin rostro. Está vez yo no participo en la pesadilla. En esta ocasión soy una viajera astral. 
Cuando mi amigo me conminaba  efectuar uno, me daba miedo. Quién iba a decir que sin proponérmelo podría viajar a través de mis pesadillas.

Desde un lugar muy alto observo todo sin poder hacer nada. 
La gente corre, llora, grita. Me asustan. Quiero escapar pero adónde si sólo está el espacio vacío que le correspondía a quien ha huido. Avalancha humana resquebrajándose bajo las pisadas de los más fuertes.
Despierto agitada, nerviosa, gritando. Sudoroso el rostro ubico mi entidad. He regresado a mi recámara. Volteo a la ventana. Con rictus siniestro, la luna se marcha a esconderse tras las nubes ataviadas con vaporosos vestidos gris.
Lo ha hecho de nuevo. Ciclo lunar de horror. Cada que a la luna le da por engordar, vacía su frustración obesa sobre mi débil mente.

Alguien me mueve para que despierte. 

La acción se complica. No puedo abrir los ojos,  si lo hago, caeré en el hoyo negro bajo mis talones.
El cielo solapa nubes de velos negruzcos. Poco a poco al redoble de un tambor curtido de estrellas, dejan caer las primeras lágrimas como lluvia fuerte, azotando el rostro de la multitud. Tam tam taam Redoble oscuro. Siluetas de cartón mojado.

La multitud cae como moscas heridos por las enormes balas del justo tamaño del miedo que corroe sus venas. Corran, sálvense, muéranse sin pena que el dolor será parido por quien todo lo puede.

Con enorme esfuerzo mis ojos logran abrirse paso entre las pestañas. Miro la ventana. La luna se ha marchado calladita. Plateado camino va difuminando en estertores agónicos la masacre que me obligó a mirar.
Estoy asustada.

Palpo mis pies, mis manos, mi vientre frío. No tengo heridas. He logrado bajar de la pesadilla sin daño visible. Tengo el rostro perlado de sudor. Respiración agitada, descanso mi corazón sobre la aterrada bruma fantasmal que me rodea.

Inhalo... uno, dos, tres, cuatro
Exhalo... uno, dos, tres, cuatro
Inhalo... uno, dos, tres, cuatro
Exhalo... uno, dos, tres, cuatro.

Cuatro los tiempos que La Bella me enseñó durante los períodos de pánico y ansiedad que debo contar.
Tranquila abuela no pasa nada. Nada puede hacerte daño. Es tu mente la que sueña por lo tanto no es real. No es real, recuerda. No existe.
Nada te dañan las pesadillas en tu soledad.
Te amo abuelita.





















sábado, 4 de noviembre de 2023

Ojos

Cuando abro los ojos después de una siesta a cualquier hora del día, tus ojos me miran azarosos. ¿Por qué me miras tanto? 
Siento que con tu mirada atraviesas con descaro los dominios de mi alma rota. Cohíbes mis sueños deteniéndose abruptamente ante la persecución de las interrogantes intrínsecas de tu memoria. Abro los míos al sentir el peso de tu mirada.

No me veas digo apenada. No me veas, susurro quitando el oropel de mis sueños sin estilo. Temo que un día te quedes engarzado a ellos para no irte jamás.

 Somos almas libres respetando el pensamiento evocador al que ni tú ni yo pertenecemos. Hicimos una historia con lazos de incertidumbre. No me mires ahora. No soy ni por asomo la de ayer. Con la persistencia de un carácter tejí un hilo delgadísimo con el que me ato firmemente a la soledad que no entiendes.

Marioneta del destino quieto en el que transito por costumbre. Para qué más decir. Todo se fue por el lado oscuro de la mirada ciega.

Amor por vocación, querencia costumbrista. 
Ciego amor que por tus ojos entró.
¿Es amor?











Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.