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miércoles, 8 de mayo de 2024

Chantaje rojo sangre de Ausencia

A manera de cuento

Con los ojos cerrados, tendida en el suelo, Ausencia escuchaba los gritos de la madre apurando a sus  hermanos a que le llevaran toallas húmedas para ponerle en la frente y le parara la sangre que abundantemente  salía por la nariz. Con una mano detenía la cabeza para que la niña no se ahogara y con la otra apretaba el tapón que le habían colocado para que dejara de sangrar.
La sangre que tragaba se le iba por la garganta dejándole un sabor que con el tiempo se le haría familiar. Sabor ferroso. Metálico. Sabor sin fuerza.

Ausencia se llamaba la niña.

Ausencia nomás.

Ausencia había sido el nombre escogido para dejar rastro en esta vida barata y vacía como ella, en son de broma decía a sus hermanos cuando le preguntaban por su vida ausente de amores escondidos entre las sábanas. Amores que nunca llegaron. Ausencia solitaria siempre fue.
Ausencia de alegrías. De todo, de nada. Ausencia de ti.

Empezó muy pequeña con las hemorragias que le dejaban un dolor de nariz severo. Hemorragias continuas produciéndole insomnio y desgano. Quedaba inerme ante todos y ante la vida. Cualquier soplo de aire se llevaba un poco de ella. Alma silenciosa difuminándose perdida en los soplos infinitos de vientos nocturnales.

Las hemorragias eran intensas, detenerlas era muy difícil. La habían llevado con médicos y especialistas, sin embargo los sangrados continuaban. Las anemias eran una constante en su vida.
Vitaminas y los mejores alimentos eran para ella. Verduras y frutas era la comida exquisitamente preparada por las manos delicadas de su madre que se esmeraba en darle a su hija un poco de vida en cada guisado.

Ausencia caprichosa sin límite conceptual.

Cuando sus padres o hermanos la contrariaban empezaba a sangrar. Todos se ponían en movimiento para evitar que se desangrara. En ocasiones era inevitable acudir al médico ante el abundante sangrado. Todos se asustaban al ver el líquido ominoso correr por su  rostro acompañado de lágrimas hastiadas.

Cuantas veces habíase quedado agachada en el lavabo cansada de que la sangre se escapara de la nariz sin poderla detener.
Cuantas toallas y pañuelos se habían pintado de rojo sin que nadie pudiera hacer nada y que la sangre dejara de fluir. 
Cuantas veces su madre llena de desesperación no sabía que más hacer y llorando iba a la silla a sentarse junto a la estufa sintiéndose impotente ante los sangrados de su hija. De Sol como la llamaba cuando la mirada tierna de madre se posaba en los ojos cafés que la veían tratando de cobijarla sin poder hacerlo.
Y ahí quedaban las dos exhaustas. Una sin poder hacer ya más nada y la otra esperando el desmayo salvador.
Así pasaron pocos años hasta que las hemorragias fueron haciéndose costumbre.

Un día Ausencia la joven pálida, se dio cuenta que nadie podía decirle nada porque había desarrollado un poder extraño.

Podía manejar los sangrados a su antojo.

Y se volvió caprichosa. Pidió todo lo mejor so pena de dejarse desangrar si no cumplían sus deseos. Convertida en pequeña tirana el mundo giraba a su antojo.
Consintiéndola, los padres la satisfacían dándole todo lo mejor. Si acaso no lo hacían, un hilo rojo empezaba a escaparse de la nariz llegando a la boca y siguiendo un camino sin fin hasta que sus caprichos eran cumplidos.
Cuando no cedían, los asustaba ver a los pies de la joven el charco de sangre que comenzaba a hacerse río y meterse entre las piedras del jardín para pintar de rojo los malvones favoritos de su madre.

Un día pidió el mundo y pusieron el mundo a sus pies.

Sólo que Ausencia no se daba cuenta que en los continuos chantajes, la sangre perdida no la recobraba por más que le dieran cientos de vitaminas y chocolates y sueros vitaminados. Verduras y todo lo que pudiera ayudarle. Frijoles, carne, bálsamos mágicos, etc.

Poco a poco se iba desvaneciendo. Nadie se había dado cuenta que un poco de ella iba desapareciendo cada día haciéndola transparente. Blanca como la niebla. Pálida como la luna. Rizos absorbentes con un dejo de organdí. Aroma de ríos encantados. Sublime esencia de deseos remotos. Ausencia del ser.

Un día su madre pegó un grito al ir a despertarla para tomar la medicina. Ausencia, no estaba más. Sólo quedó en su cama una silueta marcada por el pequeño cuerpo de niña caprichosa. Sólo el dejo de su ausencia quedó en el remolino de emociones de su amada familia. 

Ausencia... así se llamaba.

Ausencia de ti.

















miércoles, 26 de abril de 2017

Tortuguita

La próxima vez que comiencen a surgir los primeros brotes de locura correré a encerrarme en un cuarto acolchado, de esa esa forma evitaré dañar a nadie ni tendré que andar juntando los cachitos de errores con la cabeza gacha.

En la ventolera se pierde mucho pero se gana experiencia. Regresar a evaluar los daños con ganas de salir corriendo para empezar por otros rumbos. El calor agobiante merma las ganas de todo menos de dormir. Leí mucho sobre la apatía. Compartí textos que a nadie llamaron la atención. Otro tema más directito al cesto de la basura.

Leí otro texto que hablaba sobre el interés que un escribidor debe mantener para que sus lectores sigan cautivos. Una chinga tener que pensar todos los días un tema interesante.
El mundo -cuentan, a mi ni me lo crean- será mejor cuando se deje de pensar en el "Yo" convirtiéndolo en "los demás". Si dedicara el tiempo que paso dormida en ayudar a los demás tendría sentido mi vida. No me veo de samaritana ayudando al prójimo si ese prójimo ve mi cara de pánico al tener que cruzar la calle. Llegar al otro lado es un logro entendido por muy pocos.

Y sin embargo sigo recogiendo trozos de mi que quedaron esparcidos en el último brote de locura. No me pido más. He logrado sin hacer alharaca regresar a la cocina. Comer en familia. Mitigar los enojos con sorbitos de chistes bobos.

Dentro de casa la vida tiene sentido. Afuera no hay nada que merezca la atención a no ser la libertad que me ofrece el aire enmarañándome el pelo. Del brazo de quien se ofrezca acompañar a una tortuga que no ve si la liebre ha llegado a la meta sino saborear la libertad de sus pasos sin miedo en los ojos.

Despiértenme cuando las primeras gotas de lluvia caigan convertidas en tormenta.
El placer es suyo. Parto a la recolecta de daños. (No se aceptan reclamaciones).
Me voy sin firmar.
No se culpe a nadie de mi suerte ¿O cómo era?




















jueves, 2 de febrero de 2017

Perdón madre no eras tú es Venus

Si escribir fuera una obligación ya lo habría dejado desde el comienzo,  La necesidad de hacer lo imposible por que las neuronas eviten morir es manteniendo la mente despierta. De alguna manera hay que hacerlo sabiendo que no hay manera de evitarlo. Autoengaño.

No hay otra forma más que escribiendo. No voy a aburrir con la misma cantaleta de la hoja en blanco ni tonterías. Ese no es problema, siempre hay algo que decir. Si a los demás no les gusta ya no es  asunto del que escribe.  El que por su gusto muere hasta la muerte le sabe.
La cosa es mantener viva el alma. Si para eso tengo que darle al teclado le doy pues que chingaos. Todo fuera como eso.

Mi ingenuidad traspaso las fronteras. Toca hablar de eso porque ya me cansé del post pasado. Una aburridera cuando vengo al blog y veo que no he escrito nada. Pos cómo si apenas puedo elegir con cual pie voy a caminar.

Miren...

Un día de esos en que suelo mirar el cielo, andaba un poco melancólica. Me acordé de mi madre bendita. Venia por la calle a eso de las siete de la noche. Vi una estrella muy grande y brillosa. Dije esa es mi madre para acto seguido bautizarla con el nada original nombre de ¨Mamá¨.

Desde entonces fue un ¨Hola madre¨. ¨¿Cómo estás madre?¨, ¨¿Cómo amaneciste má?¨, ¨Te amo mucho mamá¨.¨, y todas esas cosas que uno dice cuando la madre ya no está. Hay algunos que se nos fue vedado el hablar bonito y se nos atragantan los te quieros en el alma. Mami se va al cielo -todas las madres se van allá- sin haber sabido lo que es un te quiero de hijo mayor.

Y así la vida lalaralará.  Días en que veía la estrella y sonreía. Días en que no la veía y ni me acordaba.  Igualito que cuando uno tiene a su madre. Ahí está segura mamá en su casita porque no pensamos que algún día va a chupar faros la mamita  De tan aberrante la idea de que no son inmortales no le damos cabida que algún día no estará.

Entonces muere y se acaba todo en modus dramático. He sido huérfana casi toda mi vida. Primero por elección y luego cuando descubrí que mami no era inmortal.

Pues eso. para tener algo de que asirme en los momentos bajos bauticé sin saber al pinche planeta Venus con el nombre de ¨Madre¨..

Todo este tiempo la pinche Venus fungió de madre hasta que alguien sin saberlo me dijo que esa lucecita brillante era un puto planeta llamado Venus. Quémenme en leña verde por ignorante o mejor por soñadora. Es como cuando te dicen que Los Reyes Magos no existen o que las musas son flacas o de plano que ti marido te es infiel. ¡Tómala barbón! He vivido engañada con tal de tener una ilusión.

Y ya. así fue como otra vez me quedé huérfana.


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sábado, 24 de octubre de 2015

Mi hermano y mi perro

¿Pensará en nosotros? ¿Creerá que lo hemos abandonado en esa oscuridad a la que no pertenece? ¿Pensará en no volver a vernos? ¿Estará triste o la anestesia le impedirá dormir su imaginación? Tal vez Babo Alejandro ni se entera que existe y todas estas preguntas que me hago a través de él no son más que mis temores al abandono recalcitrante adherido a mis venas desde tiempos inmemoriales. ¿Lo dije bien?

Babito fue operado de emergencia ayer. Cálculos en el riñón el diagnóstico. Se opera o se duerme. Hay que llevarlo de inmediato al hospital veterinario.
Por mi cabeza pasó un pensamiento ¿cómo lo voy a llevar si estoy sola con la niña? Fue todo. No es cosa de dejarlo morir como si tal cosa.. Vi como sufría, ¿cómo podía quedar inmune ante su dolor? No es para aplausos ni reconocimientos. Es cosa de ¨humanidad¨. 

Tomé al chihuahua en brazos, el bolso, el bastón, la niña. ¡Vámonos Nati! -los regaños vienen después- está bien, lo acepto. Puse en riesgo a la niña, al perro: a mi misma pero si no llevaba a Babo al médico habría muerto ante nuestros ojos asustados. No me contestes con un ¨Lo que yo haría...¨  porque no había nadie. Si tienes respuesta para ¨se estaba muriendo¨ admito la guillotina y lo que se te antoje. No la hay ante lo evidente. De lo que pudo suceder y evité está todo dicho. Estamos vivas. Bien ¿no? pero por vida de dios y María Santísima no lo vuelvas a mencionar. Sudo frío.

Miento cuando digo que tengo miedo de esto o aquello. No lo tengo, el valor lo traigo en la sangre (la estupidez también, lo admito). Decir miedo es decir ¨no puedo¨ y de esos tengo un gran terreno abonado. Ya no caben los temores. Después de ti y de mi ya nada importa.

Oye...

¿Pensará en nosotros? ¿Creerá que lo han abandonado en esa oscuridad que no le pertenece? ¿Pensará en volver a vernos?¿Estará triste? Tal vez el segundo José ni se entera de lo mal que está su salud y todas estas preguntas que me hago a través de él no son más que mis temores por el qué dirán al no por preguntar por su salud.

El segundo José estuvo en el hospital. El corazón otra vez -siempre el corazón- junto con una anemia aguda lo llevaron a estar internado en el ese lugar frío lleno de abandonos e historias comunes.

Estoy más interesada por mi perro que por mi hermano. Hay una poderosa razón -válida o no- por la cual me informo a través de terceros. Veo más a Babo que a él. No es desinterés es realidad nomás.

Tengo más de media vida de no verlo. He olvidado sus gustos, sus aficiones -menos el de escuchar a The Beatles- todo lo que de él se refiera. Es un desconocido. No conozco a mi hermano. Si a eso le agregamos mi lejanía voluntaria de Los Apellidos Ilustres no hay más que hablar.

Suena frío, cruel, quizá inhumano interesarse más por un perro que por una persona  Todos tenemos o nos ganamos un lugar en la vida de los demás. José está muy lejos de mi. Yo no creo tener deseos de acercarme. Antes quería ver a los dos José y a Felipe pero el tiempo mengua las ganas. Los deseos y el cotidiano sentir nos alejan de los sueños. (No le digan a nadie pero alguna vez soñé con ganar un concurso de esos televisivos donde el anfitrión reunía familiares que por alguna circunstancia tenían años de no verse. Un día dejé de soñar aterrizando en el tiempo. Se acabó el programa y con él mi sueño). Como toda Flor, despegarme de la tierra que me arropa es la muerte.

Al final de los finales se resume todo, Babo está aquí. El segundo José está tan lejano como tu mirada de la mía.















miércoles, 15 de julio de 2015

¡Lo encontré!

Sabía que lo de los bichos que veo no es cosa de ahora. Está cabrón niños y niñas, muy cabrón. Parece que desde hace poco más de tres años mi mente se dispersa en un mundo de insectos y yo en mi lecho de mujer un poco tan sin embargo. Mi descripción perfecta. Febriles ausencias romanceando con quimeras paradójicas. 

Extraña (post escrito en borrador el 10 de marzo del 2012)

Comencé a ver insectos una noche estando sentada frente a la computadora. Con el rabillo del ojo alcancé a ver una manchita negra caminando en la pared. Voltee para mirar bien pero no había nada.

Alzando los hombros seguí en lo mio.

Poco tiempo después tuve una sensación extraña. Sobre mi brazo caminaba un ser pequeño y raro, semejante a un escarabajo. Me sobresalté, quise apartarlo de inmediato pero al parpadear ya no había nada.

Los bichos raros que veo, caminan en la pared casi siempre o en el respaldo del sillón. En ocasiones en mi brazo izquierdo pero eso ocurre solamente cuando tengo la luz apagada y la lamparilla lo deja ver.
He querido decirlo pero pensarán qué estoy loca y me mandarán al manicomio. Le tengo miedo a ese sitio así que procuro que mi mente abyecta se quede muda.
Para que los insectos no me molesten los encierro en un frasco de tapa dorada, no de otro color. El tipo que me lo vendió dijo que si la cambiaba, los bichos saldrían a comerme los ojos.
Después con sus tenazas morderán el corazón hasta dejarlo vacío. Tal vez debería dejar que lleguen a él y se lleven un chasco porque hace tiempo el corazón no alberga sentimiento alguno.

Anoche cuando miraba la televisión empezaron a salir hormigas gigantes de debajo del sillón. Detrás de ellas salieron cerca de diez hormigas más pequeñas haciendo un ruido incongruente para sus pequeñas patas que arrastraban como si estuvieran cojas.

Entonces agarré mi zapato y comencé a matarlas una a una. Un furor se apoderó de mi mano, como si algo superior la guiara para acabar con todos los bichos.
Las más grandes me miraban asustadas. Las pequeñas ni se dieron cuenta de dónde les llegó el golpe mortal. Acabé con ellas.

Esquizofrenia -grupo de enfermedades mentales que se caracterizan por alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad- dicen que se llama.

No puedo terminar con los bichos. ahora mismo está uno limpiándose las tenazas para morderme la espalda. Voy a prender la luz para ahuyentarla. Me muerde tan fuerte dejándome un gran dolor que no se quita con nada. Quizás ese sea la causa del dolor que no me deja dormir.

Otra vez estoy oyendo ruidos en la cocina, creo que han empezado a meterse a mi casa, voy a acabar con ellas con el vinagre blanco. Eso me dijo el tipo que me lo vendió, vinagre blanco especial para matar bichos mentales.

Espero que con las veinte cajas que compré alcance para matarlos a todos y me dejen escribir en paz.


Este es el post que escribí en ese tiempo. Puedo claramente saber cuál es ficción y cuál es la realidad. Como en ese entonces escribía cuentos, quizá hice mezclas raras pero eso no es lo interesante. Lo es el que desde entonces ya veía bichos.

Afortunadamente la señorita médica me tranquilizó explicándome la razón de las alucinaciones. Con este descubrimiento tal vez cambie algo en lo dicho por ella, o no y pueda seguir mi vida feliz como una lombriz.

Estoy preocupada niños, muy preocupada. He estado registrando mis paranoias y no me había dado cuenta de ello. Mi memoria tiene visos de extravíos que sin mis escritos no tendrían fundamento o algo así.

Como quiera que sea me sigo documentando no vaya a ser el diablo y me agarre desprevenida. Ahora entiendo perfectamente la razón por la que escribo.















sábado, 19 de abril de 2014

Uno no se peina en las urgencias ni se despide de nadie

Una súbita sacudida nos acomodó las ideas en un viernes por la mañana. Las lámparas se movían sin parar haciendo que hipnotizados no dejásemos de mirarlas. El crujir de ventanas -la primera vez que truenan desde que llegamos a esta casa- me hacían imaginar que eran ojos queriendo salirse de sus órbitas. El país temblando y yo no dejo de imaginar. Dejara de ser quien soy. Y luego, las mariposas que anuncian vendavales, colgadas en la ventana se tocaban entre si movidas por un viento inexistente.
Tomados por sorpresa salimos con mascotas en mano y pijamas arrugados a la calle donde otros vecinos igual de azorados que nosotros buscaban la calle como salvación de un temblor en viernes santo.

Pelos parados, sueños interrumpidos y la mirada inocente de una Bella era nuestra imagen. Estampa familiar de vidas asustadas por la naturaleza. Si mi muerte llega en ese instante, me hubiese ido feliz de la mano de toda mi familia menos de Laura quien encerrada en su edificio de huesos viejos lloraba rezando para que este no se derrumbara de lo antiguo que está. Huérfana de todos, Laura seguiría su camino sola con su soledad como dice la canción. 
No le hubiésemos dicho adiós. ¿Y qué se puede hacer?  Hay adioses verdaderos como los que digo yo cuando ya no hay para qué volver... o ya no se puede volver. Este adiós sería uno interrumpido entre su Te amo mami y su Te veo el domingo. Vellos erizados de pensar. Sacude la cabeza, espanta las ideas funestas de ti y mira que sigues viva, lo demás vendrá por añadidura y yo sólo quiero abrazarte.

Tiembla todo incluso Babo Alejandro -el chihuahua joven- quien asustado se había olvidado de ladrar como es su costumbre a todo lo que se mueva. Con los ojos saltados veía a todos lados sin comprender qué carajos hacemos todos en la calle y sin peinar.

Un chasquido nos hizo voltear al cielo. Los cables del alumbrado eléctrico amenazaban azotarnos como los fariseos a Jesús quien en ese instante -según la televisión- empezaba su viacrucis.

Entramos a la casa, era más segura que estar parados en la calle con riesgo a morir electrocutados. Foquitos humanos de un christmas adelantado.

-¿Cuánto lleva?- preguntó alguien

-Cerca de dos minutos- contestó otra voz.

Después supimos que el sismo duró cincuenta segundos eternos como tu amor de hombre maduro. 
Volvimos a la calma. 
Ningún daño visible. 
Todo tranquilo en una ciudad sacudida en sus entrañas para ver si así despertamos del marasmo en que nos encontramos,
pero nada nos hace reaccionar.

Volvamos pues a lo cotidiano que los temblores son inherentes a nuestra realidad.
























lunes, 30 de septiembre de 2013

¿Huir?

Los policías me dan miedo.

Después del acontecimiento violento de la semana pasada me queda claro que de entre los ladrones y los policías no hay a quien irle.

Los ladrones después de sus fechorías mandan a sus familiares para que los afectados les otorguen el perdón y librarse de la cárcel.

Los policías piden dinero para ¨sembrar¨ armas o lo que sea a los ladrones y estos se pasen una larga temporada tras las rejas.

Y la gente buena, a la que roban y golpean no sabe qué hacer y tiene miedo pero con miedo no se hace nada.
Hay que ser muy valiente para denunciar y afrontar las consecuencias. Vivir con sobresalto o cambiarse de casa.
Huir o esperar...

Así ya no hay quien viva.










jueves, 19 de septiembre de 2013

El perdón de mis pecados







¿Si perdono a mis muertos, ellos me perdonarán? Puedo vivir sin perdonar, ¿Quién soy para hacerlo? ¿Los muertos necesitan ser perdonados? Lo hecho no tiene remedio. ¿Cómo se perdona a un muerto? ¿Y si ellos no quieren ser perdonados? Cada día que amanece es un nuevo comienzo. Hay preguntas que no tienen respuesta. El corazón es sensible. El recuerdo queda pero ya no lastima, entonces ¿Para qué perdonar recuerdos muertos? Ya todo pasó. No se siente nada. Seguir entonces. Los muertos, muertos son. La vida sigue con un hálito de inconsciencia, de no saber. La vida es hoy y hoy toca preguntarse ¿Cómo se perdona a un muerto cuando se tiene la certeza que ese muerto pide ser perdonado? El alma lo necesita. Yo ya no siento nada. Es como si no hubiera existido por más que las memorias olvidadas resurjan cada cierto tiempo. Un recuerdo diluyéndose entre el espacio del olvido y el eterno adiós. Sin sentir.










miércoles, 18 de septiembre de 2013

¡Sobreviví!

CREIA... No sobreviviría a Facebook. PENSABA... Que dejar de escribir tonterías en mi muro, me iba a resultar complicado. PERDI... Contacto con muchos "amigos" INTENTE... Volver dos veces. TUVE... Fuerza de voluntad y no lo hice. LOGRE... Estar casi un mes sin esa red. QUISE... Abrir otra cuenta para estar al pendiente de mi hija pero me abstuve, seria pan con lo mismo. TAL VEZ... No supe usar correctamente ese espacio. ME SIENTO... Libre, de veritas que si. Y... Ya. A LOS AMIGOS LES DIGO... Si quieren encontrarme, ya saben donde estoy.

viernes, 13 de septiembre de 2013

De lo que no hablo

Comienza un fin de semana largo dado que se celebra en Mexico el Dia de la Independencia. En muchas casas ondea la bandera nacional. Las familias se reúnen a cenar pozole, tostadas de pata, chiles en nogada -en mi vida los he comido- sopes, quesadillas y otros guisos acompañados de cerveza generalmente. 

¡Vamos a tronar cuetes, siii! 

En la televisión ridiculizan a la gente al preguntarles lo que celebraran la noche del 15 de septiembre. Pocos conocen de qué se trata pero eso si, saben todo del Chicharito Hernández -y se ríen de ellos- máxima gloria futbolistica de Mexico en la actualidad. 
A muchos duele mas que Mexico no vaya al mundial que las demandas de los maestros. ¿A quién le importa qué pasó hace sepasumadre cuantos años? ¿A quién importa que los niños no tengan clases? Hay que celebrar, mañana Dios dirá.

Se ríen los conductores de la gente que no sabe quién compuso el himno nacional ¿Y qué? Con eso no comen ni les garantiza nada.
Son felices en su ignorancia ¿Por qué burlarse de ellos? Deberían avergonzarse porque ellos tuvieron oportunidad de progresar y burlarse de los demás los pone en un plano menor.
¿Qué no leen? ¿Y con qué si apenas alcanza para comer? No digo que la ignorancia sea buena pero mofándose de los semejantes no se gana nada. Que no los critiquen por no saber. 

Estos días nos bombardean con frases gastadas de que somos la raza de bronce, bien aguantadora y noble por no decir que somos muy dejados y que soportamos que nos pisen sin apenas protestar -algo de dignidad debíamos tener- y no hacemos nada. 
Gritaremos un ¡Viva Mexico! Porque somos libres -¿Libres?- olvidando que estamos en las manos de la delincuencia. Que muchos pasamos las noches en vela cuidando las pocas pertenencias que tenemos pero gritamos ¡Viva Mexico! carentes de ilusiones. Que nos enfrentamos a los delincuentes con nuestras manos porque las armas nos dan miedo.

¿Viva México?

Nos quejamos de los miles de maestros que vienen a provocar el caos a una ciudad que muchos odian pero no nos damos el tiempo para informarnos sobre sus demandas porque es mas importante saber a quien eliminaron en el programucho de cuarta que la televisión ofrece para hacernos olvidar que mañana hay que chingarle duro para poder comer. 
Nos reímos de los que semidesnudos bailan para que volteen a verlos y así poder hablar con los gobernantes, pero no importa nada. Lo que importa es vivir el hoy y el hoy trata de preparar la cena del 15. Ir a comprar la ropa que se va a estrenar porque tendremos la panza vacía pero bien vestidos ¡Que caray! Antes muertos que sencillos. 
Y ahí vamos pian pianito viviendo la vida como si no pasara nada porque es así, vivimos en el país del no pasa nada viendo como se desangra en violencia y corrupción. 
Suena mamón lo escrito pero pues es así.
Somos patrioteros y el que no lo sea que se desmarque igual da. (Aí luego pongo los acentos, voy a izar la bandera en el portón de mi casa y a suspirar hondo por lo orgullosa que me siento de ser mexicana aunque otros días quiera ser de otro país).









miércoles, 4 de septiembre de 2013

Doña Viejita

Dice Doña Viejita que necesitamos mínimo ocho abrazos diarios para que nuestra necesidad de afecto esté cubierta.

Acabáramos, haberlo dicho antes si de abrazos se trata doy muchos virtuales.¡Soy muy feliz!

-No- dijo Doña Metiche digo Doña Podóloga, los abrazos virtuales no valen porque no se sienten.

-Aquesicierto- dije- si se sienten en el alma.

-Mira mi nena- dijo Doña Viejita -el chiste es que cuando abraces a alguien, tu corazón y el del que lo recibe deben juntarse.

-¿Para qué?-pregunté.

-Porque cuando los corazones se juntan el intercambio de energía es tal que te da para ser feliz durante un buen rato. Si das ocho al día te alcanza de la mañana hasta la noche.

-Mchálas Doña Viejita, yo nada más doy uno a mi hijo cuando se va a trabajar y usted quiere que de ocho ¿Pos ónde?

-Con razón tienes esa cara mi´jita.

Todavía estoy pensando qué cara habrá visto Doña Ruquita para decirme eso ¡Pos esta! Si no soy seria lo que pasa que  me río para mis adentros.






domingo, 18 de agosto de 2013

Volar sin alas


En este mundo que no sirve al menos para mi, ¿Cómo podré sobrevivir si tengo lo que me permiten conseguir?*

No me creé falsas expectativas en cuanto a la mariguana. Tenía curiosidad por saber qué pasaría respecto al parkinson. De sobra sé que si no lo tuviera ni siquiera me pasaría por la cabeza fumar la yerba.
Quizás porque estaba alerta los efectos no fueron los que pensé. Salvo sentirme un poco ligera además de tener una súbita euforia que pude controlar sin mayor problema.

Quería reír sin motivo, porque sí sin razón ni circunstancia.

No pensé ver elefantes rosas ni sentir ganas de volar -eso lo hago sin meterme nada- tampoco me sentí en otro mundo.
Estuve muy consciente sin nada que alterase mi rededor. La mente estuvo alerta todo el tiempo.

Nadie sabe nada de nadie, aunque todos insisten en creer que esto consiste en hacer como si fuéramos exactamente iguales...*

El pie izquierdo y la mano derecha tuvieron un cierto cambio en cuanto a sentirlos más ligeros. Quería reír sin freno pero sabía que no debía perder la ecuanimidad.
Lo que si pude ¨ver¨ fue que me volví muy callada. Casi no hablaba pero participaba con monosílabos, igual no se dio cuenta mi familia.
El temblor no desapareció ni olvidé que lo tenía. 

Fumé el ¨cigarro¨ bajo la supervisión de Bruno. Ante la mirada entre preocupada y divertida de todos y ante el Yo que todolopuede.

Me entrego a lo que decidas, en estos momentos no me va a importar. Tanto perder que ganar...*

No me gustó hacerlo en el patio trasero porque La Bella estaba en casa, pero fue para no marear a los demás y por respeto a la muñeca.

Quise hacer algo hermoso, seguro que era vulgar, y me fui a otro lugar que no fue más generoso...*

No es algo que haya disfrutado pero tampoco sufrido. Volveré a hacerlo para confirmar algunas dudas. No sé cuando, tampoco es que tenga prisa. Será cuando esté sola y dentro de la casa -no quiero alarmar a los vecinos- puede que entonces sepa exactamente que la yerba no hará olvidar lo que quiero. Aprenderé si no es que ya lo hice a vivir con ello.

Soy consciente de lo que hay y lo asumo responsablemente, ser dueña de mi propia realidad que no se oculta sólo se distrae. Memoria violenta sobre nubes de oropel.

Puedo volar sin alas.

It´s all.


*Nada, Enrique Bunbury







El frío de un arma es como el frío de la muerte

Luego de ver un programa sobre el narcotráfico, otro sobre las armas sofisticadas que usan los Carteles de la droga y todos los crímenes que cometen tales tipos me di cuenta que la violencia que se vive en mi país es de miedo. La delincuencia actúa impunemente. Sabia que la violencia es extrema en algunos lados tanto que la gente anda armada. Me asustan las armas. Coincido con el dicho de que estas las carga el diablo. 

Hace tiempo tuve la oportunidad de tener una escuadra en mis manos. El frío era el mismo de cuando vestí el cadáver de una inocente muerta por razones extrañas. Yo seria su madrina pero no pudo ser, entonces hubo que vestiría. Por ai tengo escrito un post sobre eso. Lo escribí en el colectivo. 
El frío de su cuerpecito era igual al del arma que un día tuve entre mis manos será que en los dos la muerte estaba presente y el frío era igual. 
Luego de ver esos programas decidí que no compraré mariguana así sea para aliviarme, prefiero -si se trata de preferir- seguir enferma (nunca pensé decir esto). 
Me da escalofríos el frío de un arma... el de la muerte.. el del silencio que no logro descifrar y llena mi mente de dudas.
Me da miedo tu silencio y el no volverte a ver.




miércoles, 14 de agosto de 2013

Se ponchan llantas gratis

Mi vecino el asesino ha sentado un mal precedente en la calle donde vivo, al estacionarse frente a mi cochera. El mal ejemplo ha cundido entre las altas esferas vecinales -en las bajas también- ya que los demás lo hacen sin ningún recato frente a mi casa. 

Por ejemplo, el Novio de la Infiel cuyo coche rojo resalta anunciando su visita los fines de semana. ¡Ay no! Llega también el joven aprendiz de médico con su cochesote blanco bloqueando la salida. 
En vista que no decimos nada por no crear problemas, los demás nos han tomado la medida. Ya lo hacen Luis el de la tienda, el señor de la cremería Chalco que vende unos helados muy ricos de mango y chamoy. El repartidor de quesos panela de-li-cio-sos, el de la leche y el del agua. También el señor del carro verde que parece avión y que antes era rico pero ya es pobre. 

Cuando queremos salir, tenemos que andar tocando puertas para que muevan sus respectivos coches. Yo me enojo pero Barry que es un hombre muy prudente, dice que no busque problemas, ¡Asht! Yo ya les habría dicho sus cuatro verdades a este ritmo. 
Ya nada más falta que Doña Diabólica estacione su carrito de quesadillas ¡Vaya con ella! 

No vayan ustedes a creer que soy una vecina chismosa, no no no no no, lo que pasa que mi calle es muy chiquita por eso conozco a casi todos. 

 Visto lo visto, lo que haré para evitar esto, será poner un anuncio de No estacionarse ¡Berracos! o les poncho sus llantas, ¡Palurdos montoneros! 
Obvio menos a mi vecino el asesino porque además de temerle a su esposa que tiene voz de sargento mal pagado y dice mas groserías que yo, mi vecino es chamán, que tal si se enoja y me convierte en sapo o en vecina metiche. No creo en eso pero por si las moscas mejor no le digo nada. 

Voy a aplicar el dicho ¨El respeto al derecho ajeno es la paz¨. Si todos respetásemos a los demás el mundo seria una maravilla. Eso si, tomando en cuenta que si todos lo fuésemos este post no tendría sentido. 

Amén.

Por cierto hoy es mi medio santo porque es día de la virgen María, María, Mariquita mía. Yo no soy virgen pero si soy María.

Dios de los Creyentes, permite que vuelva a mi vida normal por favor te lo pido o terminaré convertida en mujer vampiro o bruja o algo así, amén otra vez.

Gracias.







sábado, 29 de junio de 2013

Cuando cáncer no es sólo un signo zodiacal.

-Yo le aseguro- me dijo el médico- que todo estará bien y sin embargo me manda a Oncología a realizarme exámenes de urgencia. Yo es que no entiendo a los médicos. 
Con mirada benévola dice que me vaya bien. 
¿Bien? 

¿Por qué? -pregunté a Barry- con carita desconcertada me dijo, -No sé- y miró al suelo. 

¿Por qué? -pregunté a Laura- y dijo -No lo sé, pero ya es demasiado- y miro para otro lado. 
Convencida de que la necesito mucho -¡Grábate que no es cáncer¡ ¡Tu mente es muy poderosa!-me abrazó. 

Yo será que no entiendo la vida -recuerda a Natalia, dijiste- y me quedo sorprendida del nivel de aguante que tengo. No quiero que me digan ¡Pobrecita! ¡No por favor! No lo soy porque nadie que tenga una familia como la mía, una Bella y muchos amigos puede serlo. 
Tampoco soy una heroína, solamente soy una Flor de Maria insumisa. Quizás muchos se alejen de mi -la mala suerte se pega, dijeron ayer- pero no importa, hay muchas cosas que ya no importan. 

No quiero que sufras -me dijo mi amigo Emilio- pero no puedo evitarlo. Perdón. 

Es por demás preguntar -hasta estúpido- el ¿Por qué a mi?, porque vendrán los ¿Por que no? Y tal pero ya estoy un poco cansada de darle duro a la vida. Cuando diagnosticaron a Laura con lo mismo, le dije que se tirara si quería pero había que levantarse y seguir porque no debía acostumbrar al suelo verla caída. 
Yo ahora estoy de cara al piso llorando pero no me voy a quedar así, nada más un ratito en lo que comprendo el ¿Por qué a mi? Y en lo que convenzo a mi mente y a mi cuerpo que no estoy enferma, que esto no fue más que un mal chiste de los que a veces uno no entiende.








martes, 4 de junio de 2013

Algo así...

Voy a pensar positivo. 

No hace calor, lo que escurre en mi cara no es sudor, son gotas que mi nube particular deja caer en mi cabeza.
La hoja en blanco no tiene nada escrito porque escribí en mi imaginación.
Mis pies no son torpes lo que pasa que se gustan y por eso tienden a encontrarse.
No estoy gorda, soy coleccionista de kilos.
No estoy triste Genín, mira :) ¿Ves?
Si a la señora de la tienda le gusta Paulo Coelho a mi me gusta Jorge Igargüengoitia y todos felices, ¡lalalalalá!
A los moscos les gusta mi esencia por eso chupan mi sangre.
Me siento como payaso triste, soy feliz con cara de melancolía.










viernes, 3 de mayo de 2013

En solitario

(Bosquejo de carta a quien ya no está).

No pasa nada

Soltando mi mano me dejaste parada sin nada de donde asirme.
(Tuve pánico y me aferré a ti).

Nada debe mover tu paz interior, ni yo.

Me quedé quieta sin saber que hacer. Los pies se me hicieron pesados, como de plomo -entendí la frase- y sin saber nada me puse a llorar.
(Parada como muñeco de cuerda no pude moverme).

Lo siento

Dijiste y sin mirar atrás te marchaste.
Me dolió porque pensé estarías para siempre.
(No hay nada para siempre).

Todo pasa

Escondido detrás de la puerta esperaste mi reacción. Levanté un pie con mucho esfuerzo, luego el otro. Di un paso, dos, tres...
Sonreíste como cada día
(como todos los días).

Te quedé mal

Me puse a llorar porque me enseñaste mucho pero se te olvidó decirme como reír con lágrimas de soledad.  Eso no me lo enseñaste.
(Me sentí sola sin ti)

Eres mi mejor amigo

Te esperaré siempre
aunque el siempre tenga un fin
(¿hay un fin?)

Te fuiste.

Supiste que nada pasaría,
no había tiempo para más y sin miedo comencé a caminar.
(Eso ya no lo sabrás, ¿o si?)

¡Lo lograste! pero ya no estás para ver lo que siempre deseaste: Que aprendiera a caminar sola y con la cara sonriente.

Gracias por ser el mejor aunque ya no estés.













lunes, 8 de abril de 2013

Como obra de teatro en mil actos repetidos

No se trata de ver quien es más valiente, si hombres o mujeres.
Tampoco se trata de ver quien es más solidario.
No se trata de ver quien se arriesga sin pensar.
Tampoco se trata de exponerse.

I.-

Una vecina ve a un sujeto con gorra asomándose a un coche estacionado en la acera de enfrente.
Esa misma vecina mira al tipo abriendo el coche que se encuentra guardado en el garaje de sus vecinos.
Sin temor les habla por teléfono avisando lo que ocurre.

II.- 

Parece que son el blanco perfecto para los delincuentes.
Un muchacho furioso, un señor tratando de proteger a ese muchacho que corre tras el ladrón y una señora que va tras de todos porque lo dicta su instinto.
Son padre, madre e hijo.

III.-

Los afectados persiguen al ladrón
Ninguno lo alcanza
Al delincuente se le cae el celular que recoge otra vecina.

IV.-

Gritos pidiendo ayuda.
Gente asomándose sin intervenir viendo como tres personas corren tras el ratero que desgraciadamente se pone a salvo brincando una cerca y dejando con suma impotencia a esos tres personajes.
Digo desgraciadamente porque si hubiera caído en las manos de los iracundos ciudadanos, el que habría acabado en el hospital hubiera sido otro. 

V.- 

Impotente el vecino joven estrella la mano en una caseta telefónica
El padre lo tranquiliza
La madre no sabe qué hacer, tampoco llora, solamente mira como la mano de su hijo se hincha como globo.

VI.-

Mujeres se solidarizan con los vecinos afectados.
Los hombres marcan su distancia y se retiran, no quieren saber.
La vecina solidaria llama a la policía que nunca llega mientras trata de tranquilizar a los que exhaustos jalan aire desesperadamente.
Visita obligada al médico para atender lesiones.

VII.-

Al final que no es final se estudian diferentes opciones para parar lo que está ocurriendo.
Cambiarse de domicilio que viene siendo la opción más viable.
Encerrarse bajo cerraduras cada vez más difíciles de abrir hasta para ellos.
Regresar al sitio antiguo en el que vivían al que la mujer no quiere volver debido a la enfermedad que mirándolo bien, le apena que vean sus amigas que no es ni por asomo la misma que se fue.
Sabe que si tienen que irse no le pedirán opinión y el sentimiento que tiene pasará a segundo término porque sabe también que la seguridad e integridad de su hijo y su familia es primero.
La mujer no pierde el tiempo odiando a los ladrones porque el odio es inherente a ellos.

Epílogo:

Los tres sentados en la sala piensan como la vida puede cambiar debido a unos tipos buenos para nada. Piensan también en que haber salido tras el ladrón fue muy imprudente pero cuando algo así ocurre muy pocos tienen la capacidad de razonar y medir el peligro.
Piensan que medidas tomar en cuanto al celular que se le cayó al ladrón.

Mientras tanto la vida sigue y la historia no llega a su final el que esperan no pase a mayores como pudo haber sucedido si el hombre y su hijo atrapan al ladrón. Eso si, la mujer lo menos que haría sería patearle los huevos al sujeto en cuestión porque ganas tiene muchas.

Actores principales:
Un hijo
Un padre
Una madre
Una mujer valiente.
Tres hombres 
Cuatro vecinas solidarias.
Dos niños curiosos
y Babo Alejandro.

Actores segundones:

Un delincuente identificado.
Un tipo que vio a la mujer corriendo y se volteó para otro lado
Otro tipo al que se le pidió ayuda pero no se metió (comprensible)

¿Y la policía?








jueves, 21 de marzo de 2013

Besos abstractos al espejo.















Días eternamente impresionantes
de besos convertidos en quimeras
ilusas oraciones santiguadas
en términos poco favorables.

Excluyen los deseos de las formas
intuyendo los modos en los ojos
lágrimas ofrecidas a los dioses
como precio a pagar por tanto goce.

Las noches en claroscuro alucinante
sintiendo estertores en el pecho
llorando como orate sin remedio
bajo el signo de la cruz de tus antojos.

Cementerios de cruces anónimas
enterradas en recuerdos de las sombras
visitas guiadas al encuentro
del negro vil de tu mirada.

Fugaces desengaños de quereres
creyéndote el Dios de los Eternos
deambulas con inciertos pasos titubeantes
al encuentro de todos tus engaños.

Levantas las alas hacía el cielo
con ramplona voz perseverante
y terminas callando tus consuelos
bajo el cielo de la luna avasallante.

Vuelas cada día entre los otros
que como tu se creen indispensables
pero estrellan en las nubes sus despojos
de su odiosa humanidad de sanguijuela.

Ensayas poemas a lo loco
acotando versos en el aire
sin que nadie tome en cuenta ni un instante
tus delirios de vate sin escuela.

Derrotado sin versos y sin musas
que aclamen tu lírica escondida
regresas al oscuro callejón del abandono
donde reina tu prosa delirante.











jueves, 3 de enero de 2013

¿Ya te dije que te quiero?





¿Sabes?
Tuve una pesadilla,
soñé que un tipo le pegaba a Bruno y lo lastimaba mucho. Después Barry iba a ayudarlo pero el tipo lo masacraba también.
Nosotras estábamos en una casa que no conocía, con los vidrios rotos y sin muebles,
entonces el tipo llegaba para lastimarnos.
Teníamos que escapar y alguien a quien no ubico nos ayudaba hablando con el sujeto pero no lo lograba. Había que huir y fue cuando me desperté así como en las películas, sudando y con la boca seca.

Tengo miedo ¿sabes?

Hoy en la mañana desperté con la imperiosa necesidad de hablar con alguien pero no había nadie. Estaba sola. Cuando miro a mi alrededor y no veo a nadie me pregunto si de verdad existo o soy uno más de esos bichos imaginarios a los que les hago cuentos.
Me pellizqué para saber si existo y sí, o al menos eso me dice el rojo de mi bracito.

Bueno,
en la mañana una idea cruzó por mi mente.

Encendí la computadora, desactivé mis cuentas. El blog no porque no me pertenece. ¿Te dije que se lo regalé a Natalia? Pues si, los últimos cuatro años de mi vida están en el blog y son para que ella sepa de mi.
Sigue sin quererme ¿sabes? Me duele, y lo repito tanto porque de verdad me duele y lloro por el dolor que me causa el desdén de esa pequeñita que se ha robado todos mis suspiros.
¿Has amado a alguien así sin medida? Así la amo. Ella quiere a todos pero menos a mi. ¿Se nota que me duele? Nadie me hará entender que me quiere. Hay algo en mi que no le gusta, ella lo intuye por eso... por eso.

¿Cómo le haces para que tu nieto te quiera?
Dímelo porque ya no quiero que La Bella me aparte de sí. Creo que acabo de inventar un dolor y ese es el de abuela. Ignoro si ya lo habían inventado pero yo lo acabo de hacer.
Tú dices que soy una buena abuela y una buena madre pero algo estoy haciendo mal cuando los resultados que veo no me gustan.

Bueno,
pues desactivé lo que te digo y me acosté sin dejar de pensar.
Pensé mucho.
Pensé en todo lo que está pasando, en que este problema me ha -nos ha- rebasado a todos y no sabemos de qué manera solucionar. No me levanté a despedir a mi hijo, estoy tan dolida, tan desilusionada pero quién soy yo para hablar de desilusiones.
Ante el problema cada uno hemos tomado una actitud diferente pero esto se hace cada vez mayor. Parecemos borregos siguiendo a todos en círculos sin cansarnos. ¡Qué patético!

Hoy en la mañana y después de tanto tiempo Barry me abrazó. Yo aunque no quería hice lo mismo pero después nos apartamos. Algo nos ha separado y no tengo idea si volveremos a ser lo que antes fuimos. Nos hemos convertido en dos seres extraños durmiendo juntos.

¿Te dije que hoy es aniversario de la muerte de Él?
Hoy después de mil años luz su presencia no se diluye del todo, bueno ya no voy a hablar de eso porque no quiero que se adueñe más de mis pensamientos.

Te busqué en la mañana para contarte y apoyarme en tu hombro pero no estabas. Sé que no tengo derecho a arruinar tu felicidad con mis cosas pero no tenía a quien recurrir. Tú tienes la culpa para qué eres el amigo de amigos. El que sin reparo me ha aceptado como soy voluble y caprichosa y con todo sigues ahí.

Me duele mucho la cabeza, por eso me puse a escribir porque me estoy ahogando con esto que traigo.
Desde hace tiempo esto dejó de ser divertido
y no sé qué hacer.
Lo único que se me ocurrió fue contártelo.

¿Sabes?
Siempre de los siempres siempre he dicho que me quiero parecer a tal o a cual, eso quiere decir que no me gusta como soy. Que prefiero ser otros antes que yo misma, qué pena ¿no?

Te quiero amigo, más allá de todos los tiempos y si existe otra vida y nacemos de nuevo me voy a casar contigo
con Barry ya no porque tiene derecho a descansar aunque le dije que cargaría conmigo en mis próximas siete vidas pero lo eximo de ese castigo.

¿Ya te dije que te quiero?...
para siempre.














Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.