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jueves, 26 de octubre de 2023

Para cruzar el río

Babo Alejandro, el perrito que a todos les daba miedo por sus dientes.



Mañana 27 de octubre comienza la celebración del Día de Muertos. Llegan al mediodía las almas de las mascotas que nos acompañaron en nuestro tránsito por la vida.



Benito Tiki, el perrito más educado del mundo.




La ofrenda se coloca con todo aquello que a nuestros animalitos les gustaba. Esto puede parecer un poco cómico y un tanto ridículo para quienes no tienen tanto acercamiento con los animalitos o con aquellos que pueden pensar que darle un lugar en la familia a un perro, un gato, un pájaro, o el animalito que uno haya querido adoptar.
Se tiene la idea de que los perritos que cuidamos durante la vida nos ayudaran a cruzar el río donde se ubica el siguiente nivel del Mictlán.




Sombra, tan grande como un oso y tan fiel como nadie.


También se puede pensar que hay mucha gente con necesidad pero tomando en cuenta que la gente puede hacer algo por sí mismo y los animalitos no, pues ya está. Cada uno que haga lo que le guste y que cada uno ocupe su lugar.

Dicho lo dicho, mi ofrenda será para Babo Alejandro, Benito Tiki (los dos chihuahuas que iluminaron nuestras vidas y que nos dieron un toque de humanidad llegando a ellas).  Sombra, un perro enorme que parado de patas era más alto que yo.




Silvio y Sabina Cuca (Barry y MaLquEridA en modo perico)



También les tocará este año ofrendarles su semilla de girasol, verduritas y las frutas que tanto disfrutaban Los Tres Huastecos. A saber, Panchito que falleció a mitad de este año con cerca de 40 años de vida. Silvio, quien se hizo mi amigo comiendo de mi mano. Aprendió a decir palabritas conmigo. Un gran perico sin duda. Por último Sabina, quien falleció hace pocos meses víctima de un fatal accidente. Sabina Cuca era como yo. Chiquita, peleonera, berrinchuda, caprichosa. Sabina era yo en perico. 
Durante el día dejaba yo salir a Silvio, quien compartía jaula con ella. Por las noches cuando Silvio volvía para dormir, Sabina se colocaba en lo más alto de la jaula, veía entrar a Silvio y como flecha se lanzaba a darle picotazos de bienvenida, haciendo tanta alharaca que asustaba al pobre Silvio a quien no le quedaba más que apechugar los guamazos. Era cuestión de minutos, al rato Sabina se calmaba y se arrimaba a él en el columpio. Comenzaban a mecerse y se dormían. Cuestión de tiempo, poquito nomás.

Panchito me enseñó que se puede hacer un máximo esfuerzo cuando uno lo desea. Él caminó sus últimos días de vida cuando ya sus patitas no le obedecían.




Panchito, un ejemplo enorme de fortaleza y amor por la vida. Es mi perico maestro. Mi sensei Panchito.




 

Así pues, como les digo mañana comienza la celebración de Día de Muertos. Empieza la parte más bonita del año. 

Un gusto compañeros
















 

jueves, 21 de mayo de 2020

Pájaropareja

Sabina pequeña, gritona 
Locuaz intransigente 
Ama y señora de la jaula chica.
Silvio fuerte, grande
Eterno cantor de alas amarradas
Amo y señor del Rincón de los Secretos.

Cualquier día se me pega la gana, abro la reja de la libertad restringida
En cámara rápida se sucede lo que ha de suceder.
Silvio descuelga el cuerpo alado por los barrotes de una casa color engañoso.
¡Corre, corre!
¡Vuela, vuela!
Sabina comenzó la alharaca.
Salta con brinquitos de pájara modosa.
Cuídate las uñas Sabina. 
No quiere que Silvio se vaya.
'No te vayas mi amor', susurra por lo bajo.
Silvio sigue pronto, rápido, rapidito en la escapada 
Cuán grande se vuelve la jaula cuando de escapar se trata.

Ágil vuela la pájara a la parte superior de la reja.
Silvio llega a la puerta,
Sabina se deja caer para picotear la cabeza del agitado pájaro.
Uno, dos, tres puyazos acompañados de estruendosos gritos.

¡Vamos pajarraco, sal ya!

Con el gran pico, Silvio se ayuda a trepar por fuera la jaula.
¡Lo logró! 
Presuroso llega a lo alto de ella.
Descansa.
Respira, el mundo es tuyo.
Despliega las alas.
Transmite coherencia en breves aleteos.
Descubre el objetivo.
Se lanza al vacío. 
Choca con la cabeza de algun.o
Tropieza. 
Remonta el vuelo. 
Llega agitado a su sitio especial
Una maceta que hizo suya donde probó el glorioso sabor de la Cuna de Moisés
'Hola', dice 
'Cotorro'
'Burro'
'Cotorrito, cotorrito'
Recobra el habla junto con la libertad.

Sabina en tanto asoma la cabeza oteando el silencio de fuera
Respirando temor, acalla su pequeño corazón con suspiros redondos.
Vuélvese al interior.
Callada disfruta el rumor de sus silencios.

Las horas escurren largas como miel en los labios de la amante impaciente.
Saetas sin destino disparadas por el halo del atardecer inquieto.

Se acerca el tiempo de volver.
Sabina acicala su plumaje verdoso con brotes amarillos
Limpiando el pequeño pico escapan suspiros presurosos.

Lejano en el tiempo, Silvio trepa a lo más alto de la planta.
Desde ahí divisa el cuerpecillo de Sabina parada en la entrada de la jaula.
Inhala suficiente aire fresco para el resto del día.

Unos gritos se escuchan a lo lejos.
Sabina lo ha visto,
por fin su amado vuelve
Lo recibe con un picotazo que Silvio alcanza a esquivar.
Cruza de prisa al rincón de la jaula a donde llegará Sabina
a darle besitos de amor.
Amor salvaje.
Amaramor.
Amaramuerte.















miércoles, 11 de septiembre de 2019

Interludio

La cosa ocurrió tal como la cuento. 

El fin de semana pasado llegaron nuevos vecinos a la casa de atrás. De inmediato comenzaron a cubrir la parte descubierta de su patio trasero, colindante con el mío. A nosotros no nos afecta en lo más mínimo, pero sí a Calixto, mi gato adoptado, porque lo deja encerrado en mi patio.

Por la tarde comenzó a caer una lluvia ligera haciendo que Calixto buscara refugio en sus lugares favoritos. Por la noche se asomó a mi ventana. La Srita. Guantes lo buscó para jugar con él sin lograr su fin. Calixto se paseaba por la azotea, no lo pudimos bajar. Se quedó acurrucadito en el frío tejado.

Ahí fue la última vez que lo vimos...

"No te preocupes -dije a Barry- es gato sabrá como bajar".

Y pues ¿qué creen? Calixto no sólo no supo cómo bajar, si no que ni siquiera amaneció pegado a la ventana de mi habitación. Calixto no está.

No puedo subirme a la azotea porque pues estoy chiquita. No sé qué hacer ni donde buscarlo. ¿Qué voy a hacer sin mi Calix? Sabía que por su condición de callejero algún día quizás pegaría carrera pa' encontrar su destino, pero irse sin avisar no es cosa de mascotas gatunas.

La Bella dijo hace poco cuando le salieron ronchas en todo el cuerpo: "mami, no estoy lista para tener varicela". Así yo, no estoy preparada para la partida de mi gato adoptado.

Y es que catorce años se dicen fácil; es el tiempo que Calixto tiene en nuestras vidas. ¿Dónde lo busco? Ni siquiera conozco los caminos de sus travesías nocturnas.

Calixto, si me lees -mi gato es muy listo-, regresa por favor. 

Aquí la Srita. Guantes y yo te estamos esperando.

Miau.  :'(


 

domingo, 18 de agosto de 2019

Dolorímetro

Y alueguito que nos llevamos como alma que lleva el diablo al Babo Alejandro al veterinario. Desde hace poco más de ocho meses que mi Tiki partió al Valle de los Muertos, Babo en enseguidita le cambió el carácter. Se volvió callado, dormilón, ni lata da. Si no fuera porque se la pasa ladra que te ladra a la hora de la comida a ver quién es el alma piadosa que le convida un cachito de pan o carne o zanahorias... Babo comería piedras si pudiese. ¿Tienen perro?
 No era como el Tiki quién pacientemente esperaba sentadito a un lado con su carita triste un bocado compartido por la mano del que lo viese primero.
Tiki falleció el uno de diciembre del año pasado desde entonces la vida cambió radicalmente para Babo.

Parece que el alma de Tiki se metió al cuerpo de Babo enfermo desde entonces. Tanto enfermo para tan poco perro sin ánimo de ofender su tamaño tan pequeñito.  

Pues aí vamos corre que te corre el sábado con la doctorcita que despacha en el consultorio del doctor Fernando, retirado hace unos años por exceso de trabajo.  Un doctor muy chistoso porque amenizaba el estado del paciente con chascarrillos dulces respetando claro el dolor del dueño de la mascota. En ese lugar fueron atendidos desde que llegaron a casa hasta el veredicto final.

Babo ni siquiera se dio por enterado al lugar al que iba. Teniendo cataratas en ambos ojos pos no había manera de saberlo. 
Olfateaba el horizonte, la avenida, los perros. La mañana de cielo nublado contrastaba con el calor deleznable.  Tedio sofocante aderezado con sonido de campanas llamando a misa de ricos. Ruido de motores, carcajadas de niños latosos de domingo. Calor infernal. ¿Quién inventó el Sol?
¡Dios de los perros mándanos la lluvia plis! ¡Maldita canícula termina de irte de una vez!

La señorita veterinaria después de revisarlo minuciosamente nos fue enumerando el rosario de enfermedades que Babo tiene. Enciclopedia parecía. ¿Tiene algo sano este perro doñita? 
El veredicto fue el mismo de mi Tiki.  No aguanta las operaciones que requiere. Está viejo y enfermo. Fue volver al principio del fin. Decidir la vida o muerte del chihuahua.

En eso andamos. 
No me gustaría ser perro para que otro decidiera mi muerte. La vida es ansina como lo cuento. Metódica y rutinaria. Dolor de corazón.
¿Quién sufre más la muerte de una mascota? -me preguntaron.
El dolor tal como el amor no tiene medida. No es el que más llora o el que más lo recuerda. El dolor como el amor no tiene medidas ni tamaños. 
Te quiero de aquí a la luna, tres vueltas y media de rodillas y sin agua.
Nadie llega y pide ¨un kilo de dolor¨ o ¨un medio de sentimientos¨ porque ¨todavía tengo unos pocos en la alacena¨. 
¨¿Me da tres cuartos de dolor del fuerte porfa?¨

Y pos nada, aquí estamos viendo como Babo reaccionó favorablemente al tratamiento. ´tonces hay que inyectarlo de nuevo pa´ ver cómo evoluciona.
Andamos en eso.

Benito Tiki -el chihuahua viejo- y Babo Alejandro -el chihuahua joven- llegaron de la calle a mi casa. Los adoptamos.  Todas las mascotas han sido adoptadas.
Había prometido cuando muriera Tiki adoptaría al primer perrito callejero que pasara frente a mi casa. Desgraciadamente no lo voy a poder hacer. Tengo a la Señorita Gato, a Los Tres Huastecos, a Calixto y a Babo enfermo. Yo pues no soy un dechado de salud como saben. Apenas puedo cuidarme yo sola.

Babo está formado en la fila del no retorno.
En eso andamos, consintiéndolo para que sea feliz tal como Natalia dijo a Barry: ¨Disfruta lo que te resta de vida abuelo porque ya estás viejito¨.
Ni más ni menos.
La vida es.
















miércoles, 5 de diciembre de 2018

Pacto de amor

Hace algún tiempo "hicimos" un pacto de amor excelso, morir juntos. No, no hablo de Barry él es asunto aparte. Tampoco hablo de amores carnales, espirituales o platónicos. Jable del amor que existe entre un humano y un perro. Cuando mi idea del suicidio era la mejor opción para escapar de esta vida sin rumbo me puse un día a platicar con mi perro. Ya había bautizado entonces por tercera vez a Benito Tiki, el chihuahua viejo. Lo bauticé con el nombre de Alter Ego Perro. El vinculo que tenemos él y yo es indestructible. Benito Tiki entró en mi vida de forma rara. No me gustsban los perros peo mis hijos estaban dale y dale con que querían una mascota. Un chihuahua dije, son chiquitos y no dan lata. Se llamaba creo que Brandon o algo así. Llegó a mi vida temeroso. Era su segundo hogar en poco tiempo. No lo quería porque no era un chihuahua pequeñito. Lo acepté ante el desconcierto de mis hijos. Tengo muchas anécdotas con mi perro peto la que hoy me obliga a escribir es la de la separación. Mi Tiki fue dormido en mis brazos la noche del sábado uno de diciembre. Su cuerpo ya no aguantó más otra lucha con la enfermedad. Se fue quedando dormido en apenas unos minutos. Sus gruñidos al ver las sombras a nuestro rededor se fueron apagando. Hasta el final defendió a quién en brazos lo acunaba. Mi familia era su familia. Benito no era un pero cualquiera. Era un miembro más de la familia. Se ganó a pulso su lugar. "Prometimos" morirnos juntos. Si uno se adelantaba, el otro lo esperaría para vagar juntos en el Mictlán, el valle de los muertos. Como en videojuego, los muertos deben andar cuatro años y vencer nueve niveles donde los monstruos peores que los que uno fabrica en su mente no permiten pasar. Llegar al gran rio para alcanzar la vida eterna juntos, mi perro y yo. Ignoro el tiempo que me falta vagar por este mundo. El mundo feliz construido Ppr mi familia desdeñado por mi. Mi alma no sabía agradecer toda la fortuna que tenía y tengo. Yo quería más. De lo que fuera pero más. Para ellos siempre fui una reina. Yo era una reina tirana y así viví. Mi Alter Ego era solitario como yo. Rodeada de personas mi felicidad es estar con mi familia. También lo es cuando estoy sola. Hablando con mi conciencia, mis amigos. Tratando de leer un libro, dormir o lo que se me antoje. Disfruto mi silencio tanto como estoy empezando a disfrutar el jazz. Benito Tiki, el huraño Tiki, el malhumorado Tiki me enseñó a vivir el día a día. Disfrutando lo que hay. Mi perro me enseñó que a la muerte no se le busca. Ella de cualquier forma llegará. Entonce uno debe recibirla cuando se han acabado todas las armas. El Alter Ego me está esperando. Cuánto falta para reunirnos lo ignoro. Extraño a ki perro. Su lugar junto a mi está vacío. Lloro por él cuando nadie me ve. Pocos pueden entender el amor existente entre un perro y el humano que lo adoptó. La muerte de Benito fue bonita. Así me gustaría fuese la mía. Ahuyentando a las sombras amenazadoras. Perdida la vista uno no sabe que no son malas, es la familia que nos arropa. Sea uno, cinco o cero miembros, uno casi siempre tiene un apoyo para pasar los malos tragos. Los buenos también. Tiki no está más y yo lloro su ausencia cuando nadie me ve.

miércoles, 11 de octubre de 2017

¿Qué crees?

Mañana será un mes en el que desahuciaron a mi Alter Ego perro. Benito Tiki por tercera ocasión dejó con un palmo de narices a la muerte.
Se puso muy enfermo de un momento a otro. Adelgazó como si alguien hubiera comido sus carnes. Ya he dicho que cuando alguien enferma en casa el más grave va al médico. Digamos que siempre tengo esa suerte. Esta vez cambié mi visita al especialista por llevar al veterinario a mi perro. No, no tengo buen corazón simplemente es sentido común. El Alter está viejo, necesita cuidados y yo... pues ya sabemos que de alguna manera se resuelven los problemas de salud.

Lo llevamos al veterinario un día 12 a pocos días de la pérdida de mi otro chihuahua. Era tal el estado de Tiki que enterneció a la médica. Lo revisó de todo con bozal de por medio. Tiki no tiene dientes pero muerde y duele hasta el último de tus te quieros.

-Está muy mal- dijo la doctora. Insuficiencia renal, hernia discal, soplo en el corazón aunado a la vejez lo hacen no apto para operarlo. Lo mejor es dormirlo. Se ve- continuó- que lo han cuidado muy bien para la edad que tiene y por lo que se ve lo quieren mucho, no hay otra opción.




Benito Tiki mi Alter Ego perro.



-Denle lo que quiera de comer, sáquenlo a pasear, consiéntanlo, cuídenlo de los chiflones de las ventanas y puertas, Tiki no está produciendo su propia temperatura hay que mantenerlo abrigado.

Voy a aplicarle una inyección para que puedan despedirse de él. (Para mi familia las mascotas no son tales son miembros de la familia y como tal los tratamos).

Con lágrimas inacabables Laura y yo nos llevamos a nuestro perro. Por obvias razones la decisión recayó en mi. Es mi compañero en estos últimos años. Tenemos un vínculo indestructible por esa razón ¨hicimos¨ -él y yo- un pacto. Cuenta la leyenda que en la vida se tiene que cuidar un perro para que al morir este sea el encargado de ayudar a cruzar el río que separa la vida de la muerte. En mi caso Tiki será el que me acompañe. (No se rían, esto es serio, conservo dentro de mí algunas creencias de mis ancestros aztecas).

Yo fui más allá. ¨Hablé¨ con mi perro para acordar que el que se muriera primero vendría por el otro. Por la mirada del Alter Ego su muerte no está muy lejana. Están en lo correcto señoras y señores Tiki no se murió. Dado que reaccionó favorablemente al medicamento lo llevamos al día siguiente al veterinario. La doctora le aplicó esta vez una inyección con morfina para darle un poco más de tiempo y todos pudiésemos verlo.

Nada, igual que las veces anteriores Benito Tiki le azotó la puerta en la nariz a la huesuda. Supimos que estaba fuera de peligro cuando sin pensarlo brincó para morderme mi manecita. Desde que enfermó se había vuelto callado. Un ser invisible habitante de mi casa dormido bajo una cobijita blanca.

Pues eso nomás, el Alter Ego sigue vivo ante el asombro de todos. La doctora ha dicho que le demos una buena vida y que ahora que está disfrutando lo durmamos. No haremos eso. Mi perro está feliz. Ha recobrado el apetito -el peso no- brinca, ladra, muerde, en fin está vivito y coleando.

Puede ser que me esté esperando para irnos juntos no lo sé pero mi Tiki me ha enseñado a vivir a pesar de que de pronto todo esté en contra. Con él a mi lado nada me asustará cuando llegue al inframundo.

Y ya eso es todo, chido ¿No?




















lunes, 28 de septiembre de 2015

Doce




Parece triste, parece ausente Babo volvió



Mira cuanto te quiero que sin menoscabo a mi cordura le escribí textos a tu ausencia.
Gracias a todos por sus buenas vibras. la fe movió montañas.


















domingo, 20 de septiembre de 2015

La epopeya de una idiota (nomás sin insultar Flor de María porque no respondo de mi)

De entre dos surgen las ideas, las culpas, los orígenes de un episodio que no tiene fin. Apostamos por la cordura para salir de este evento pero las cabezas -tuya y mía- seniles y obsoletas dejan entrever la desesperación apoderándose de nosotros.
-Yo no soy viejo
-Yo tampoco pero mi cuerpo y mi pelo si.

-Tú abriste la puerta las dos únicas veces en la mañana, luego entonces...
-¿Y si a ti se te escapó y no quieres decirlo?
-¡Vamos por dios ya estoy bastante grandecita para temer a los castigos pueriles!
-Yo no me aparté de la puerta en ningún momento, no pudo salirse sin que yo lo viera, además Babo ladra.
-Eso es verdad, antes de salir avisa con ladridos como advirtiendo: estén atentos pendejos, me voy a salir, no me pierdan de vista.

Las ideas por más disparatadas fluyen en contrasentido. Le damos paso a la razón de la sinrazón.. Absurdidades vestidas de coherencia un tantito estúpida.
Estamos en el tercer mundo, creemos en dioses y supercherías. Espejitos milenarios socavando nuestra conciencia. 
-¿En el primer mundo no son así? 
-Yo qué sé nunca he salido de aquí.
-No crees en dios pero le temes al diablo. ¡Vamos MaLquEridA, defínete!
-¿Y si El Vecino Asesino se lo robó?- recuerda que el otro día dijo que la sangre de perro es una muy buena protección. Eso lo escuché yo mismista con estos oídos adornados con aretitos de filigrana hechos por los artesanos de Guerrero.
-No creo, los chamanes no son tan malos. Además por eso lo saludo para tenerlo de nuestra parte por si las moscas.
-Entonces, ¿qué pasó con Babo?
-Npi

Sin saber qué más hacer sentamos nuestra impotencia elucubrando ideas, dejamos que la locura nos tome por asalto.
El dedo flamígero te señala después de todo tú eras la que estaba con ellos cuando desapareció.

-Estaba la reja abierta pero eso no dice nada ¿o acaso crees que alguien entró sólo para robarse a Babo? ¡Por dios aterriza!
-Juro por Natalia que es lo más sagrado que tengo -bueno también ustedes son sagrados pero un poquito menos- que no se me escapó. Si miento que me caiga un rayo y me parta en dos, ya ves que ahorita eso puede ser posible. Miedo no tengo, me rijo siempre por decir la verdad hasta cuando digo mentiras.

El Tú y el Yo en circunstancias fuera de nuestro control. Veladamente nos culpamos porque no encontramos respuesta ante este hecho inexplicable.
Esa es la pregunta redundante: ¿Cómo se escapó? Si supiera no lo estaría buscando.

-¿Y si Babo no salió y está escondido por algún motivo dentro de la casa?
-Razona estás diciendo estupideces.
-Me siento un poco cuerda, un poco idiota. La cordura en súbito desapego de mi persona. La epopeya de una idiota he titulado este texto -a decir verdad se llamaba La epopeya de los idiotas pero te zafaste y me dejaste solita- porque así me siento aunque esto no tenga nada de heroico, nada de poético, nada de nada. Me quitaste de tajo lo poético que encontraste en mí hace rato que te leí.

-¿Recuerdas que cuando murió mamá yo sólo pensaba en comer y me daba pena que nadie tuviera hambre?
-¿Y eso qué tiene que ver ahorita?
-Tengo hambre, mucha, pero sólo te lo digo a ti. ¿Cómo puedo pensar en comer si no sé si Babo...?
-Qué difícil es todo esto.

Un título ideado en el momento mismo cuando con mi pelo mojado sobre la cara recorría las calles, las lágrimas mezcladas con la lluvia y el pie arrastrando como culpa insensata de quién se sabe inútil para ciertos menesteres. Antihéroe de bisutería, cuéntame tus penas, hoy tengo un poco de tiempo para ti.

-Lo que más me zumba en la cabeza es lo que dijiste: Natalia no está segura contigo. Él debería estar temblando si lo piensa un poco.
-Eso ya lo sabía al igual que todos. No soy apta para cuidar ni de mi misma. Es un secreto a voces. Nadie lo dice por miedo a lastimar mi ego de mujer independiente.

-Lo sabemos
pero
nunca una verdad ha dolido tanto.





















viernes, 18 de septiembre de 2015

¡Baf baf!



¿Quién puede no quererlo?


Fijo la vista en un punto inexistente. Hecha un ovillo percibo los ruidos afuera. Las risas de los niños están ausentes por la lluvia que empezó a media tarde. Se escuchan ladridos. Aguzo el oído, no es Babo. 
Nadie respira. Con los llorosos silencios dejamos que nada nos quite los recuerdos que tenemos de él. Pareciera que es demasiado amor para una mascota, no para nuestros perros. Son nuestra familia. 

Le hablo como si conmigo estuviera. Escribí un texto diciéndole lo que no vivimos desde que desapareció. Eso fue lo que pasó, desapareció sin dejar rastro. Ignoramos en qué momento se salió. En mi insensatez pienso que puede estar dentro de la casa, pero no, no quedó lugar sin registrar.

Su plato le aguarda con las mismas croquetas de cuando se fue. El sitio en mi recámara donde duerme no ha sido movido. Su cama está intacta. Nunca he tenido fe en nada, esta vez la tengo, Babo regresará, estoy segura.

No ha parado la lluvia. Por las noches cae de una manera dantesca. Ha habido inundaciones, caos en las carreteras. El aire huele a humedad. Tanta agua caída del cielo y nosotros sin poder  salir a buscarte.

Pegamos carteles por todos lados. El calor ha estado insoportable, quema nuestras ilusiones. Natalia preguntaba a todo aquel que encontraba en nuestro camino si habían visto a Babo, la gente no sabía de qué hablaba. Les explicaba: Babo nuestro perrito, se salió de la casa ¿no lo has visto?

Me gusta recrear en mi mente la estampa de los sucesos importantes que me acontecen. Ayer lo hice de nuevo. Barry tomado de la mano de La Bella caminaba delante. Yo iba detrás arrastrando el pie, el bastón, la vida en pasos dolorosos. En mis manos los panfletos para pegar junto al infaltable ipad. Casi no podía caminar. Me dejaban atrás fácilmente.

En un momento dado Barry se desesperó, volteando a verme dijo que ya no podía con nosotros. O busca a Babo o nos cuida a las dos. Nos quedamos calladas, sorprendidas. 
Caminamos los tres en silencio, pegando carteles, buscando en la desolación contrita a mi perro. Lo entiendo, su carga se ha vuelto demasiado pesada.

Mañana haremos mantas, las colgaremos por donde pasa más gente. Estoy segura que alguien lo tiene, de otra manera habría regresado a casa. Mis chihuahuas son muy inteligentes.

En las madrugadas abro para ver si está en el rellano de la puerta, pero no hay nadie.

Ayer a Natalia se le ocurrió una brillante idea. Cansada de gritarle por su nombre, le comentó a Barry que le gritaría de modo que Babito la entendiera.

-¡Baf baf! ¡Baf baf!- ¨ladró¨ La Bella. Igual que ayer no hubo respuesta. 

Babo sigue sin aparecer. Me niego a volver a mi vida ¨normal¨ si no vuelve. Siento que si dejo de pensar en él mi vida valdrá un soberano sorbete. No puedo hacerlo. Si algo he aprendido en esta vida es que mis mascotas me aman a pesar de todo lo mal que los pude haber tratado en mis malas épocas.

Esto es uno más de los malos tragos que debemos pasar.
Hemos salido de peores todos juntos. Esto se convertirá pronto en una anécdota graciosa cuando tengamos en nuestros brazos a mi perro.
Babo va a regresar, todos nos encargaremos de ello, como que me llamo la MaLquEridA.


















miércoles, 16 de septiembre de 2015

Babo Alejandro



Babo Alejandro


Babo Alejandro es muy singular, no se parece a ningún otro perro. Si mal no recuerdo llegó hace como diez años. Tengo extraviada la memoria. Andaba perdido. Por su aspecto a nadie le gusta. Babo Alejandro tiene los dientes y los ojos salidos. A los niños les asusta su cara. Los adultos le tienen miedo a que los muerda. Ladra muy fuerte. Es delgado. Siempre tiene hambre. Es muy listo, avisa cuando quiere salir al baño o cuando le falta agua. 
Me cuidan entre él y Tiki.
No entiendo cómo pudo salirse de la casa. Siempre está aquí metido con el chihuahua viejo, -él es el chihuahua joven-. He compartido su foto en twitter, Mis hijos en facebook.
Es mi perro fiel y se ha perdido.

Salí a buscarlo bajo una tormenta torrencial. Estaba sola. No sé ni cómo pude ir tan lejos. Fue en vano, no lo encontré. La lluvia no ha parado ¿cómo va a encontrar el camino a casa con tanta agua cayendo del cielo?

Voy a morir de dolor y angustia. Es un perro faldero, no sabe andar en la calle. Es mi Babo y se me ha perdido. 
















lunes, 26 de enero de 2015

Can





-Soy más inteligente que tú, abuela- dijo La Bella cuando una mañana en sus juegos acostumbrados -para mi las mañanas de escuela son vivir al filo del peligro porque al cuarto para la hora la niña decide que no quiere ir- se esconde bajo el edredón resguardada por su fiel guardián en el que se ha convertido Benito Tiki.

Con el único colmillo que le queda, echado a un lado del bulto movedizo y con risita traviesa, el perro gruñe advirtiéndome con mirada maquiavélica: ¡No te acerques a mi amita o lo pagarás caro! ¡Atrás hija de tu chi!

Los pelos se me paran más que de costumbre. Peinados para ningún lado se encuentran erizados ante lo que se me viene encima. Caos absoluto. Comienzo a temblar -jaja- mi mente se encuentra a la entrada de la histeria. El fin del mundo se avecina.

Como soy muy considerada con la mascotita más antigua de la casa, le grito a mi escudero para que venga a socorrerme. No quiero emplear la fuerza de mis escuálidos brazos. Alguien podría salir lastimado. Alguien que no es el perrito, obvio. Mujer precavida vale por dos. Le dejo el trabajo a él que todo lo puede.

-¡Barry! ¡Auxilio! ¡Tiki no me deja vestir a Nati, me quiere morder!

Barry sube corriendo las escaleras. Lo hace de prisa porque en las mañanas dado que soy un robot tipi tipi tom tipi tom, no me puedo mover con la agilidad característica del mediodía. No puede aunque quiera hacerse de la vista gorda como suele ocurrir.
Sube presto con la velocidad de tortuga en playa, en defensa de su pobrecita dama quien se encuentra en manos de una pequeñita y su enorme perro guardián de no más de treinta centímetros de altura. ¡Muero!

Ya arriba y viendo la escalofriante escena -un bulto resguardado por un perrito y una señora despeinada sumida en la paranoia total- Barry toma el control.

-Emmm... Tiki... no muerdas... shu shu vete... atrás. Dicho todo esto con un trapo en la mano -si el perro ha de morder algo que sea al trapo- ¡atrás perro del mal! ¡Vamos! ¡Vete de aquí pinche perro!

Benito ni se inmuta. Con esos ojos tan suyos nos mira como preguntando quién será el valiente que lo enfrente.
-Paso.

-Yo tambor dijo un corneta.

Entonces saliendo de su escondite, Natalia dice:

-Soy más inteligente que tú, abuela

Explica con un mohín gracioso la sencilla y práctica idea que se le ha venido a la cabeza: -Le pego si me quiere morder.

-A los perros no se les pega, muñeca- digo sorprendida. Aunque la idea no sea la correcta, la niña puso de inmediato a trabajar el cerebro, cosa que Barry y yo de cotidiano no hacemos. Temerle a un perrito habla muy bien de lo dicho. Nuestro cerebro está acostumbrado a permanecer en estado catatónico todas las mañanas. Tarda unas cuantas horas en recobrar la lucidez. Lo malo que cuando lo hace, es hora de dormir de nuevo.

Mientras mi escudero le explicaba que hay que respetar a los seres humanos y a los animales -no es lo mismo pero es igual- yo tiro de la mano suavemente a La Bella quien atenta escucha al abuelo dejándose vestir sin ningún reparo.
Tiki viendo que el peligro ha pasado, duerme relajado junto a la pijama de la niña.

Todo es felicidad. Natalia me abraza. Yo la abrazo. Barry nos mira. Tiki dormido. Babito viendo el aire. Todos felices al cinco para la hora.

-¿Cinco?- ¿dije cinco?

-¡Corran, nos cierran la escuela!

-¡Mi bastón!- 

-Vayan, vayan ya yo los alcanzo.

Ha recomenzado en total normalidad otro día -la vida- en casa.


















martes, 14 de octubre de 2014

Amaneceres


Benito Tiki y su carita de enfermo


Tomémoslo con calma, La Bella enfermó por un descuido mio pero es que juro que por más que quiero vestirla de prisa no puedo. Los días amanecen muy fríos y lluviosos. El aire corta la cara y no es diciembre. Natalia se contagió de tos en la escuela y hoy amaneció con catarro por mi culpa, ¡qué calamidad!

Benito Tiki enfermó desde el viernes. El problema de riñón que le aqueja se acentúa y no hay manera de aliviarlo. 
Ayer le dieron dos ataques severos. Todo lo que come le hace daño echándolo por donde puede. El sábado estaba echado sobre mis piernas. Comenzó a sentirse mal. Quise bajarlo de inmediato pero su urgencia fue más rápida y ¡mocos! que se hace en mi pantalón, ¡awww! A limpiar por milésima vez. Sea por dios dicen las beatas.

El domingo murió Cabito, mi pez. Yo creo que se suicidó porque actuaba extraño. Saltaba fuera del agua y se ponía a dar vueltas en su pecera. Cabito era un pez triste. Le tocó vivir la etapa más oscura de  nuestras vidas. Nunca lo descuidamos pero se sentía la tristeza en el ambiente. Fue la época en que no se tocaba música en la casa por eso cuando murió, Laura le puso una melodía para que se fuera contento al cielo de los peces mientras del otro lado de la línea La Bella lloraba la muerte de mi pez.
Hubo que explicarle a Natalia porqué los peces mueren. Ayer preguntó si Benito moriría. Como hace tiempo lo hice con Laura y Bruno, intenté decirle lo que es la muerte con palabras acordes a su edad y sin que le dejara un malestar en su pequeña alma. Siendo una niña muy lista lo ha comprendido perfectamente.

Así las cosas...

En tanto estoy aquí sentada intentando distraerme porque la cabeza me va a estallar, Babo Alejandro se ha comido mi almuerzo. Natalia ha pedido que le deshaga las trenzas y cuando terminé dice que la vuelva a peinar, ¡me quiero morir!
Me dice que le quite los tenis, lo hago y pide que se los vuelva a poner. Pide a su mamá, pide a su papá, pide que la lleve a su casa,  pide que la arrulle para dormir y cuando creo que se ha dormido, abre los ojos y dice: abuelita quiero cereal, ¡auxilio alguien!

Así las cosas, así la vida, así los días fríos de octubre, así los perros enfermos, así los peces que se suicidan de soledad y tristeza.

Me voy, la niña pide que le enseñe a escribir en la compu. Pongamos una sonrisa y vámonos a seguir en mi papel de abuela paciente que dicho sea de paso dista mucho que sea yo, la paciencia es una virtud que no tengo.

¡Voy niña, voy!
¿por qué a mi dios bendito, por qué a mi si soy un pan?









miércoles, 16 de julio de 2014

Comportamientos extraños de un gato en la madrugada

En ocasiones cuando estoy vulnerable digo a mi familia que me trate con sumo cuidado. Cada palabra mal dicha ¨lastima mi corazón y lacera mis sentidos¨. Obvio mueren de risa porque dramática como soy cualquier cosa me daña. 

La cosa es que cuando siento que el agua me llega a los aparejos pienso muchas cosas disparatadas a veces, otras no tanto.
Una de esas cosas que ha martillado mi cerebro es el llegar a pensar que los espíritus chocarreros que mi Vecino el Asesino expulsa de sus clientes devotos en sus cotidianos aquellarres suntuosos puedan llegar a meterse a mi casa. No vale reírse. recuerden que estoy vulnerable.

He pensado poner en marcha ciertos estratagemas por si las moscas algún ente despistado entre a mi casa. Hacer una cruz de cal en la entrada de la ídem, pedir al sacerdote de la iglesia popof de junto que venga a regar unas cuantas oraciones con agua traída expresamente de la Basílica de Guadalupe para tal fin. Como ese sacerdote oficia en iglesia nice y ya se sabe que ellos están más cerca del cielo pues quien quite y me haga un buen paro ahuyentando los espíritus desterrados de algún ser de mente débil y yo siga viviendo en santa paz y armonía con el universo entero.

Puedo regar con vinagre blanco la entrada de la casa y poner ahí mismo una planta de sábila con un moñito rojo y listo, ¡Espíritus del mal, aléjense de aquí! ¡Vade retro!

No estoy muy segura que el comportamiento de mi gato -del que iba a hablar mil líneas arriba- sea por causa de mis vecinos. Ya saben lo que se dice de los gatos que pueden ¨ver¨cosas y eso.

Mis vecinos nunca duermen -igual padecen insomnio como yo- pero ayer en la madrugada tenían mucho escándalo en la parte de atrás que da al patio trasero donde vive Calixto guapo.
Hete aquí que todas las madrugadas que me levanto a deambular por la casa, el gato rasguña la puerta de la cocina para que le haga cariñitos, le sirva de desayunar y luego irse a buscar amores furtivos por las azoteas con la panza llena y el corazón contento.

Ayer cuando arañó la puerta, le abrí, inmediatamente pegó un brinco metiéndose a la casa, yendo a esconderse en la sala. Me quedé muy sorprendida porque Calixto sabe que eso es un suicidio ya que dentro de la casa viven los dos chihuahuas y no lo quieren. Perritos malos.

Antes de reponerme de la sorpresa, salió de nuevo poniéndose a dar vueltas por el patio. Se escondía detrás de la lavadora, de la maceta grande, debajo del lavadero, en fin.
Para no hacer el cuento largo -que ya lo es- Calixto siguió con su comportamiento extraño terminando arriba de la lavadora, mirando para donde unas voces se escuchaban en mitad de la madrugada. Ni comer quiso, cariñitos menos.

Vale decir que todo ese tiempo quedé pasmada viéndolo. No entiendo qué le pasó ni su extraño comportamiento porque esa noche ni luna hubo. Deduje después de cavilar por dos minutos que los vecinos tuvieron la culpa.

Si una cosa tengo cierta es que me estoy dejando sugestionar por todo lo raro que hacen. No es que me la viva pensando en ellos es que siempre están presentes cuando algo raro sucede.

No puedo cambiarme de casa -Barry me mandaría al diablo si lo sugiero siquiera- tal vez deba dejarme arrastrar por los ritos chamanescos o de plano seguir como hasta ahora, sin hacer el menor caso pero ¿y si los espíritus choocarreros se meten a mi casa? Eso si sería muy requetefeo.

En lo que averiguo voy a poner cloro en las puertas, no vaya a ser el diablo y Lucy venga por mi aunque cuando pase algunos días en mi compañía querrá retacharse por donde vino. Bien dice Bruno: Cuando te mueras má, Chuchín y Lucy se van a pelear por ti pero no para llevarte sino porque ninguno querrá quedarse contigo. ¡Achis! ¿Será?
















viernes, 20 de junio de 2014

¿De gatos dice usted?

No mire, yo de gatos no sé más que lo que he aprendido de mi gato Calixto que más bien es muy poco. Mire usted, mi gato que no es mi gato pero si porque vive en mi casa llegó un jueves. No me pregunte de qué año ni que día porque en cuestión de fechas como de amores soy más bien una piedra tirada al mar. ¿Qué significa eso? No sé pero suena bonito.

Como le iba diciendo Calixto me ha enseñado que a los gatos no les gusta bañarse. Lo supe un día que preparé su agua calientita y mire, hasta le compré su champú del gato mimado pero nada. Cosa fue de ver el agua y el champú cuando patas pa´ qué las quiero. Corrió por el patio pasando encima de la hoja elegante quien quedó más bien como vil arrabalera con el vestido hecho jirones. Luego saltó sobre El árbol de peces, rompiendo la maceta donde se encontraba plantado y se fue hecho la cochinilla por los tejados no volviendo hasta la hora de comer porque eso sí Calixto estará muy asustado pero nunca deja pasar la hora de los sagrados alimentos, ´tonces -como le digo- de ahí supe que los gatos no se bañan.

Cierto es que ellos se relamen todo el cuerpo, según ese es su baño pero bueno, sea por dios. No imagino yo relamiéndome el cuerpo, acicalándome los pelos y andar como si nada con la baba de ayer como perfume y encima de todo caminar garbosa como si el mundo fuera mío.

Sé que son muy limpios. Hacen de la pipí y de la popó no sé dónde porque mi Calixto nunca ha hecho sus gracias en mi patio. Bueno está bien, si sé dónde hace del baño. En el patio del vecino que no vive en su casa  pero ¿a poco no él tiene la culpa? quién le manda tenerla abandonada.

También con mi Calixto aprendí que son muy territoriales y de eso pueden dar cuenta otros gatos que han llegado por casualidad. Han salido corriendo por su vida con rasguños y golpes pero con ganas de no volver.

Pero -siempre hay un pero maldita maldición- llegó hace unos días un gato amarillo que si lo pienso bien es una gata oxigenada. Toda flaca y con los pelos mojados tomaba el escaso sol en el techo del vecino de atrás, merito el de la esquina.

¿Qué porqué digo que es gata? mire y dígame si no.

Una noche que llovía como si fuera la última vez, salí a ver que Calixto no se mojara y cuál va siendo mi sorpresa cuando en vez de mi gatito, veo a un minino todo desabrido, flaco y hambriento echado en la camita de Calixto y a éste muerto de frío en el lavadero.

¿Qué? pegué el grito en el cielo, ¡ámonos a la chi! le dije al gato intruso quien salió disparado como alma que lleva el diablo tirando todo lo que a su paso encontró.

Me quedé pensando en la actitud de mi gato y deduje que el intruso debía ser una gata, de otra manera no veo por qué Calixto aceptó dejarle su lecho. Siendo macho, Calixto se pierde tras los pelos rubios oxigenados de una gata casquivana.

Pero oiga usted  no lo voy a permitir. Siento mucho que esa güera no tenga hogar pero fíjese, en casa dicen que me quede con ella pero mire, ya tengo un gato, dos perros, un pez, un marido, varios hijos, una nieta. Súmele a eso el Parkinson. ¿A poco no es mucho para un cuerpo tan débil y pequeño como el mío? ¿Verdá que si. Dígame, ¿cómo chingados voy a poder con otro gato? ¿Y si es gata? Tendrá sus gatos, obvio no de mi Calixto porque a él le quitaron toda posibilidad de tener herederos pero ¿y si la gata oxigenada le enjareta los hijos al Calixto y este los acepta para que la casquivana no se vaya? Voy a tener una familia gatuna de un día para otro. Oigame no, pos de qué se trata.

La rubia vino de nuevo anoche pero Calixto no estaba. Se comió su cena y se fue. Mi gato ha de haber amanecido entre sus brazos porque es hora de que no llega y yo con el Jesús en la boca. Como madre aprehensiva no pude pegar el ojo, eso no se vale ¿o cómo ve usted? pero pus qué le hago, es mi hijo gato y como tal debo cuidarlo aunque él ni se entere.
Voy a ver si ya llegó, darle de desayunar y ver si está completo. 

Eso es todo lo que de gatos sé, como verá es nada.












lunes, 2 de junio de 2014

Escucha música o si quieres piensa en mi







Hay días en que me resulta muy complicado cuidar a mi perro cuando le dan los ataques. No puedo caminar tras él para evitar que se golpee. Me desespero igual que Babo Alejandro quien con sus ladridos avisa que algo está pasando con su hermano perro y me vuelve loca. Yo no ladro, nomás maldigo.

Cuando a Benito Tiki le da el ataque, se echa porque le viene un espasmo fuerte entonces aventando el bastón  me siento en el suelo junto a él, le acaricio la cabeza para decirle que aunque no pueda hacer nada no lo abandono.
Maldigo como es mi costumbre al dios de los perros -¿quién si no?- que le mandó esa enfermedad a un ser tan noble.

Luego de un rato, Tiki con sumo trabajo se levanta y comienza a vomitar, los esfínteres se le relajan sin poder evitar hacer popó donde sea, pobre de mi perro, sus ojitos piden ayuda y no puedo hacer nada. Arrastrándose se mete en su casita a esperar el alivio mientras yo renegando y maldiciendo limpio la catástrofe.

Benito se lame las patas y su infortunio.

Después de un rato me siento a descansar en el sillón. Tiki exhausto me ve. Haciendo un gran esfuerzo brinca al sillón y se acurruca junto a mis piernas para que lo acaricie. Ahí olvido todo, sus mordidas, su mal carácter, su no quererse bañar, todo. Me pongo a llorar de pena. Me reflejo en mi perro. Quitándole su nobleza, Benito es yo en perro.

A veces quisiera ya no estuvieran conmigo. Me cuesta trabajo atenderlos bien cuando apenas si soy capaz de cuidarme a mi misma. Creo que sería mejor se fueran con mis hijos o algún albergue pero me pongo a pensar que sería como abandonarlos y eso no me cabe en la cabeza por mucho que estuviesen bien cuidados.

Ellos saben con todo y mi mal genio que valen mucho para mi y botarlos -eso significa- sería lo más bajo en lo que podría caer. Los perritos nunca me dejarían por más que sea yo la que mucho los regaña.  ¿Qué le voy a hacer? alguien tiene que poner orden en casa y a mi me tocó ser la dura de la historia. 

Me miro  a mi misma, vieja y enferma, no me gustaría que mis hijos me dejaran en un asilo o me abandonaran fuera del entorno donde he vivido toda mi vida aunque eso significara dejara de ser una lata para ellos. Me agarraría con uñas y dientes, no permitiría que me sacaran de mi casa. (Sé que ellos no lo harían pero uno nunca sabe). Soy susceptible al abandono. Moriría de tristeza. Soporto que me abandone el mejor de mis amigos pero que lo haga mi familia o mis perros no lo concibo.

Maldigo mis malos pensamientos en ocasiones al no querer cuidar a mis perritos pero tengo una justificación, soy humana y como tal me comporto.













sábado, 19 de abril de 2014

Uno no se peina en las urgencias ni se despide de nadie

Una súbita sacudida nos acomodó las ideas en un viernes por la mañana. Las lámparas se movían sin parar haciendo que hipnotizados no dejásemos de mirarlas. El crujir de ventanas -la primera vez que truenan desde que llegamos a esta casa- me hacían imaginar que eran ojos queriendo salirse de sus órbitas. El país temblando y yo no dejo de imaginar. Dejara de ser quien soy. Y luego, las mariposas que anuncian vendavales, colgadas en la ventana se tocaban entre si movidas por un viento inexistente.
Tomados por sorpresa salimos con mascotas en mano y pijamas arrugados a la calle donde otros vecinos igual de azorados que nosotros buscaban la calle como salvación de un temblor en viernes santo.

Pelos parados, sueños interrumpidos y la mirada inocente de una Bella era nuestra imagen. Estampa familiar de vidas asustadas por la naturaleza. Si mi muerte llega en ese instante, me hubiese ido feliz de la mano de toda mi familia menos de Laura quien encerrada en su edificio de huesos viejos lloraba rezando para que este no se derrumbara de lo antiguo que está. Huérfana de todos, Laura seguiría su camino sola con su soledad como dice la canción. 
No le hubiésemos dicho adiós. ¿Y qué se puede hacer?  Hay adioses verdaderos como los que digo yo cuando ya no hay para qué volver... o ya no se puede volver. Este adiós sería uno interrumpido entre su Te amo mami y su Te veo el domingo. Vellos erizados de pensar. Sacude la cabeza, espanta las ideas funestas de ti y mira que sigues viva, lo demás vendrá por añadidura y yo sólo quiero abrazarte.

Tiembla todo incluso Babo Alejandro -el chihuahua joven- quien asustado se había olvidado de ladrar como es su costumbre a todo lo que se mueva. Con los ojos saltados veía a todos lados sin comprender qué carajos hacemos todos en la calle y sin peinar.

Un chasquido nos hizo voltear al cielo. Los cables del alumbrado eléctrico amenazaban azotarnos como los fariseos a Jesús quien en ese instante -según la televisión- empezaba su viacrucis.

Entramos a la casa, era más segura que estar parados en la calle con riesgo a morir electrocutados. Foquitos humanos de un christmas adelantado.

-¿Cuánto lleva?- preguntó alguien

-Cerca de dos minutos- contestó otra voz.

Después supimos que el sismo duró cincuenta segundos eternos como tu amor de hombre maduro. 
Volvimos a la calma. 
Ningún daño visible. 
Todo tranquilo en una ciudad sacudida en sus entrañas para ver si así despertamos del marasmo en que nos encontramos,
pero nada nos hace reaccionar.

Volvamos pues a lo cotidiano que los temblores son inherentes a nuestra realidad.
























sábado, 8 de febrero de 2014

No hay excusas






Pocas veces me he sentido ruin, por lo general me muevo en un mundo más o menos probo donde las malas acciones no tienen cabida pero como en todo siempre hay algo que mueve a ser malo, para eso no se necesitan excusas, lo eres y ya. Aceptarlo forma parte de tu redención. 

Un día amanece tu sino volteado. Todo se junta. La cabeza te revienta salpicando de ignominia tu alrededor. Por un instante respiras profundo e intentas controlarte pero es en vano, tu alma esta en quiebra. Ya no eres dueña de ti. Miras el entorno que te rodea. La casa es un caos, Bella llora a grito pelado, suena el teléfono, tocan el timbre de la casa, el chihuahua joven ladra por todo y a nada. Y tu chihuahua viejo, ¡Ah tu chihuahua viejo! Levanta la pata por aquí, levanta la pata por allá dejando su rastro amarillo por doquiera que pasa manchando el caos de un día aciago.
Olvidas que ya está grande y que su vida se reduce a buscarse la comodidad donde se encuentre incluso sus necesidades más básicas.

El clímax de tu mala obra llega, estallas recibiendo el perro el peso de tu furia. Sin pensar dejas caer la mano sobre su frágil lomo. No una ni dos sino tres veces. Te conviertes en el ser abyecto que tanto odias. Humanos maltratando perros, ¿Recuerdas? Tu que tanto odias los golpes. Sus ojitos te miran sin comprender que sucede. No entiende seas tú -precisamente tú- la que tanto lo defiende y quiere, estés convertida en un verdugo fiero.
Se vuelve contra ti mostrando los colmillos para que te asustes pero estas poseída, le gritas y lo corres de la habitación. 

Todo sucede en segundos. 

Tomando en brazos a La Bella, ignoras el teléfono insolente. Babo huye, conoce el tono de tu voz y prefiere desaparecer.
Bajas las escaleras con pasos vacilantes mientras el chihuahua viejo se lame la tristeza a la orilla de la cama. El timbre ha dejado de sonar. Natalia ya no llora, abrazada a tu cuello te mira a la cara.  Recobras la calma. Ves a tu perro, lo acaricias, le pides perdón por haberte rebajado a la categoría de ser despreciable. Nada te duele más que haberle pegado y encima que tu nieta haya visto todo.

-¿Le pego buelita?- pregunta con inocencia ese pequeño ser que está absorbiendo lo bueno y malo de ti. Te das cuenta que el daño no solo se lo hiciste a tu mascota sino que mostraste a los ojos de la niña tu lado más cruel. Te arrepientes de ello. Le explicas que no, a los perros no se les pega, ni a nadie. Estabas muy enojada, no sabias lo que hacías. Te abraza mientras acaricia al chihuahua.

¿Tu penitencia? Contarles avergonzada a tu familia lo que hiciste,  recibir con la cabeza gacha lo que bien te mereces. No te preocupes por tu perro, lo ha olvidado, lo sabes porque te lame moviendo el rabito contento de ver que vuelves a ser tu, la misma que siempre lo protege y defiende de todo. Sabes que te quiere sin condición, a pesar de todo.

No llores, mejor antes de levantar la mano asegúrate que no sea para lastimar a alguien. Ten presente siempre su mirada y las palabras de Natalia para que no vuelvas a cometer tal ignominia. Tu perro fiel siempre estará contigo, te lo dice su mirada dulce. Castigo suficiente para tu redención.














jueves, 30 de enero de 2014

Otro ocupa tu lugar

¿Cómo le explico a Barry que gracias a que se la pasa siempre trabajando, otro ha ocupado su lugar?

Benito Tiki cansado de esperar por las noches a Barry y que este no llegue a su hora, ha agarrado la costumbre de meterse a mi cama y de ahí no hay quien lo mueva. Si alguien quiere bajarlo, lo atrapa con esas mandíbulas desdentadas que tiene.




Afortunadamente a Benito Tiki se le han olvidado las cosas del amor, el cachondeo y tal porque si fuera Babo Alejandro ya estaría yo esperando perritos.
Cansado de esta situación Barry me ha puesto a elegir, mi chihuahua o él. 

Veamos,
Tiki no patea, ni escucha música de Sandro de América. No descobija y tampoco ronca. No me despierta para tomar café a medianoche y me deja dormir todo el tiempo que quiera. Lo que no me gusta es que anda todo el tiempo tras de mi y no trabaja.

Barry me deja la mitad de la cama... mientras esté despierto porque dormido traspasa los limites. Me mima cuando tengo pesadillas y no corre a echarse a mis pies asustado. No me lame la cara ni se duerme en mi panza y cuando quiere comer él solo se sirve. Lo malo es que casi nunca está y trabaja mucho.

Que dilema señor, me siento como en una taranovela, dividida entre dos amores.















sábado, 30 de noviembre de 2013

Peleas callejeras



Babito cuando tenía todos sus dientes


Estaba segura que uno de mis chihuahuas era Doberman Pincher pero ya vi que no porque sus patas son gordas y mi perrito tiene flaco todo incluso el cerebro -sin ofender- de otra manera no entiendo su afán de buscar problemas con perros que le duplican y triplican en tamaño.

Salir corriendo de la casa, dar una voltereta en el aire, levantarse echo la cochinilla, aventarse sobre un cachorro de raza peleonera -Pitbull- que le duplicaba en tamaño fue todo uno.
Sin medir el peligro se abalanzó sobre el cachorro al que su dueño llevaba cadena en mano. 

¡Bababa babbaba! -Babo Alejandro no ladra como todos los perros- él ¨dice¨ ¡Babababa babababa! enseñando los colmillos.

Pues vaya, eso hizo con el cachorro al momento que le tiraba la mordida en el cuello. Sin más, el pitbull le puso una pata en el lomo como diciendo -Tranqui pinche perrito, no te quiero partir tu mandarina en gajos- mientras Babo seguía con su ¡Bababa bababa!

Quise agarrarlo pero la verdad sea dicha, cuando Babito se enoja no conoce dueño ni nada. Entonces el muchacho lo levantó y se lo dio a Barry al momento que le decía -Ya se le cayó el diente!
Babito le tiraba mordidas al muchacho y él simplemente lo mantenía lejos de su cuerpo.

Volteé, vi a mi chihuahua con el hocico sangrando y su diente en la banqueta. -¡Jesús bendito!

¡Oh dios de los perros ayuda a mi Babo!

El dueño del cachorro se me quedó viendo mientras decía -Lo siento- y agarraba camino junto con el cachorro que se fue muy orondo ¡Lalara lará!
Sin haber peleado había dejado chimuelo a un perrito valentón.
-No te preocupes- contesté mientras miraba a Babo escupiendo sangre, ¡Snif!
Nos metimos a la casa 

Barry lo acariciaba para tranquilizarlo.

Benito Tiki se acercó a olisquearle el pene -A Babo no crean que a Barry- y se le quedó viendo como si dijera: -Eso te pasa por bravucón pinche perrito cuándo aprenderás- todo eso le dijo, lo supe porque lo vi en su mirada.



Benito Tiki cómodamente viendo lo sucedido


Entonces Babo se echó en su camita quedándose ahí por el resto del día. El diente quedó en la banqueta como clara muestra de su derrota.

¿Cuándo aprenderá a no ser impulsivo? Con eso que dicen que todo se parece a su dueño. Al menos a mi no me han roto el hocico... aún, pero de que he estado cerca eso júrenlo.

¡Babababa bababa!













viernes, 11 de octubre de 2013

Un poco tontita





Cuando compré a Gerome Stravinsky alias Cabito (mi pez beta) pensaba que si adquiría uno cada que se muriera el de turno les ayudaría -a los peces- a que ya no los sacaran de su hábitat para comercializar con ellos pero no pensaba que si más compraba -por mucho que les diera buena vida- iban a seguir vendiéndolos, entonces comprendí lo de la oferta y la demanda. No es que antes no la entendiera sino que no la había aplicado en cuestión pez beta. La verdad es que los genios también tenemos lapsus estupidus, no todo es ser inteligente jaja.

Entonces...

me di tres topes en la pared además de tres cachetadas guajoloteras y me dije a mi misma que era bastante estúpida porque es obvio que si no compramos peces ya no los van a vender. Y si no los venden pues no los sacan de su lugar de origen y la gente tendrá que dedicarse a otra cosa.

Y fue que prometí que cuando mi hermoso Cabito se vaya al cielo de los peces beta ya no compraré ni uno más aunque me duela en el alma verlos con sus ojitos saltones pidiendo que los saque de esa pecera fea en las que los tienen en el mercado. 

Puede parecer insignificante querer que ya no vendan peces pero es que a mi no me gustaría que me trajeran de un lado para otro para ver quien me compra.

Eso si es muy requetefeo.














Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.