Ya pasó navidad y me he quedado con las series hechas un nudo. Empeñé mi alma a que lograba desenredarlas anoche antes que llegara Barry pero me dio mucha flojera. Las metí en una bolsa, cuando tenga paciencia me armaré de valor y las pondré cada una en su caja, si es que antes no me fastidian y la tiro. Dos amigos me dieron una excelente idea para reutilizarlas. Veré si me animo.
Ya pasó Año Nuevo y desde el comienzo han sido puras cosas positivas lo que ha pasado. La mejor ha sido la noticia que dio Laura: el tumorcillo que tenía ha reducido su tamaño de 7cms a sólo 3cms. El tratamiento sigue. No hemos estado muy cerca de ella por diversas razones pero siempre que podemos -yo diario- le decimos cuanto la amamos.
Ya pasó el Día de Reyes y sigo comiendo rosca. Entre ayer y hoy me han salido tres monitos. No sé si soy la única que come rosca en esta casa o es un complot para que solita ponga los tamales el Día de la Candelaria. No le he dicho a nadie pero de todos modos no me salvaré. A Barry y a Bruno les salió uno a cada quien pero voy ganando con tres así que estoy perdida, debo ahorrar para comprarlos porque hacerlos no, ni que estuviera loca.
Una cosa que me partió el alma ayer -no todo puede ser sonrisas- es que La Bella anda con el ánimo bajo. Nueris -su mamá- ha entrado a trabajar y les está cayendo de peso a las dos después de pasar casi un año juntas sin separarse para casi nada.
Nueris habló ayer llorando para decir que extraña mucho estar con La Bellita. Dice que cuando llegó, abrazó a Natalia y esta se le quedaba viendo pensativa y triste. Las dos se durmieron abrazadas :´(
Algo que entiendo muy bien y que me duele mucho son las separaciones, más si se trata de madre e hija. De eso sé mucho y aún cuando habrá que acostumbrarse porque hay que trabajar, el sentimiento de abandono no se supera.
Yo sé de eso.
Bueno ya me voy, hoy toca investigar el sexo de Calixto, empresa un tanto arriesgada por lo que representa.















