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domingo, 29 de marzo de 2020

Periplo del sueño


Sin más nada en la cabeza que un simple menester glorioso de infinito placer, me tumbo en la cama como si no hubiese cosa más bella en el mundo.

Agradezco tener un techo bajo el cual dormir, porque también las pesadillas pueden ser graciosas aunque las risas salidas del fondo del alma, pongan los pelos de punta a quien duerme contigo.

El Ego sufre serias transformaciones. Lo que antes era orden se convirtió en súplica callada. Alguna poca de vergüenza se ha de guarecer bajo la intensa lluvia de la grandeza. Termino por creer en el ocio como buen compañero de los días sin escribir. Manteniendo a raya el pp no se sabe cuándo ha de llegar lo que ya no se espera.

Abnegación es cosa del pasado. Lo de ahora es la estulticia de los idiotas gobernando el lado derecho del cerebro. Bienaventurados los pobres porque de ellos serán los ocres sabores del infierno. Se dice en el cielo no haber más cupo para las almas carentes de un poco de filosofía ignota. Pleonasmo tergiversado en la riada del ostracismo puro.

¿Quién termina siendo el guía de los infames? La gente permite el destierro cuando la desventura se adhiere a la piel cual tatuaje divino. Ya no hay más que dar para sobrevivir en un mundo no hecho para la pobreza, admitiendo la estupidez humana. Me pierdo en los oscuros recovecos de la memoria jugándome el todo por el todo. No hay cabida en la sencillez del hombre aquello que martiriza el pensamiento sensato.

Escribir sin derroteros dando salida a la imaginación, palabras inherentes al formato ridículo de quien todo sabe.  De quien todo ignora. De todos modos cada cual entiende lo que quiere, según el ánimo en el que se encuentre. Sálvese quien pueda y el que no, bendita sea la elección que le permite ser un mártir desconocido.

No temas lo desconocido, siempre será mejor perder que ganar. Recuerda, la senda de los perdedores se hizo para ti. Si no ¿qué haz hecho para merecer la gloria?














domingo, 22 de marzo de 2020

Los algo y algunas urgencias

Los algo debajo de la cama tocan mis pies por la noche. Cuando lo hacen conservo la calma, nada de llantos bobos. Tomo una bocanada de aire agarro valor para revisar que no haya nada. Es la imaginación en la cabeza jugándome una trastada. En la actualidad me asusto más que antes. Los algo se suben a mi cama, son pequeñitos juguetones. Se siente el tamaño cuando se suben a mis pies. También gustan de asustarme volviéndose amorfos. Seres sin pies ni cabeza ni nada que permita adivinar qué son. Los algo pasan corriendo de la puerta a la ventana de la recámara. Me asusto mucho. Para desengañar a la mente volteo para ver bien. De soslayo toda sombra tiene memoria y actitudes serenas. Quieren hacerme saber que están ahí en el entorno quimerico en que se desarrolla mi vida con pastillas alucinantes. Barry no me creyó cuando gritando le pedí me quitara al algo del pie. No veía nada en mi pie. Yo tampoco pero ahí una lombriz de miedo. Quizás fuese un cabello. El algo invisible existe. Lo sentí, nadie me lo contó. Antes estaban sólo en mi recámara pero un día salieron tras de mi y se quedaron vagando por la cocina y la sala. No son malos, no pretenden hacerme daño. Desde que encontraron la imaginación se quedaron a vivir en el prolífico encanto de los recovecos de mi cabeza. Me asustan los ruidos trepidantes acosando mi cerebro. No me arredro al enfrentarme a ellos. De algún lado provienen como cuando la madera de los muebles cruje en su pequeño espacio. No quisiera ponerme loca hablando de algos que nadie ve o ruidos no escuchados. A veces creo que mi familia habla en secreto de mí, de la involución a la que me arrastra el espíritu mezquino del medicamento. Los días me sostienen en estos queveres sin pies ni cabeza. Nadie conspira a mis espaldas. Nadie tiene en mente hacerme daño. Luego de dignificarme ante la tozuda realidad. Créanlo o no los algo me mantienen ecuánime en un mundo de realidades distorcionadas. Nada es lo que parece. Las cosas tienen un algo infalible. Terca necedad de parir en mi cabeza. Alguien debiera encontrar el contraveneno de la locura. O mejor alguien debiera levantar la voz para pedir a las farmacéuticas no jugar con la mente de los enfermos que como yo, poseemos una imaginación prolífica, haciendo ver a los algo llenos de historia. Si el pp no jugara conmigo, dejaría de lado las letras siendo ellas de las pocas que expresan mi verdadero sentir. Sin excusas, pastillas y memoria pasaría de ser un ente solitario a una señora "normal", considerando -claro- la "normalidad" es lo que permea en una realidad que no lo es tanto.

martes, 10 de marzo de 2020

Políticamente correctos

La política a veces es interesante, pero lo más delicioso, es la diplomacia. Devolver una pelota y conseguir que nadie la vea, salvo el portero, es una pelota que llega a su destino sin hacer ruido. El culmen de la educación sofisticada. 






Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales