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miércoles, 13 de noviembre de 2019

Una historia que no me pertenece

Ayer hablé un poco con el neurólogo sobre el problema de Barry. "Tiene que atenderse ya". Hablar con Barry sobre lo que le sucede es como jalarle la cola al diablo. ¿Han visto al diablo enojado? Yo sí. Con lo poco que pude hablar, Barry me mandó a la chingada. Hacía mucho no me mandaban allá, 'tonces me fui calladita y sin hacer ruido. Después, Barry habló claro y fuerte ante La Emilia y Laura; dijo así: "Cuando la Chiki -o sea la MaLquEridA- y yo valgamos para un carajo, nos iremos a la chingada los dos". Barry lo tiene claro como yo lo he tenido siempre. Vivir así no es vivir. Nosotros nacimos para vivir el amor a nuestra manera. No nacimos para vivir infiernitos. Barry lo dijo claro: "Chiki y yo -suena bonito ¿no?- partiremos juntos". ¡Bang, bang! y al hoyo, digo yo. Queda dicho. ¿Suena cruel? No para quien lo vive día a día. No es cobardía, es dolor de saberse aniquilado vivo. Dependientes de alguien más porque uno ya no sirve para un carajo. Quizás tengamos una oportunidad en otra vida porque en esta valimos madre. Vamos a dejar fluir la vida, compañeros. Tomemos el reto del sólo por hoy. Mañana es hoy. Hoy fue ayer. Ayer fui feliz con Barry, La Emilia y Laura. Hoy respiro tranquila al lado de Barry. Hoy la vida va. ¡Salú! ¿Ya ven? Conté la historia que no me pertenece. Igual, Barry no me lee. ¿Otro tequila doble mi Eva? ¡Salú!





martes, 5 de noviembre de 2019

Los vivos muertos


Los muertos han partido de regreso al Mictlán. Mi buena suerte permitió que no me visitaran esta vez. Supongo que los fantasmas habitantes cotidianos no les permitieron entrar. Quizás dijeron que aquí no vivo o se inventaron algún pretexto y no vinieron a verme. Desde hace años rompí con la tradición de honrarlos poniendo un altar en su memoria y ya no vienen.

Y es que el último día que visité la tumba de mi madre le di el adiós verdadero, el adiós del no retorno. Pedí ante su tumba me perdonara por todos los enojos y preocupaciones que le hice pasar en este vivir enfermizo al que estuvo sometida casi desde que nací.

Entonces fue mejor decir adiós.

La otra tumba también la visité. Igual le di el adiós verdadero. Ya no había para qué regresar 'tonces si te vi, ni me acuerdo. Igual Los Apellidos Ilustres mantienen viva su memoria y apellido del  cual se sienten muy orgullosos. Cada uno escoge qué y a quién honrar. En mi particular punto de vista pienso que un apellido no define lo que soy. Podría llamarme Jesusa Palancares o Jennifer Natasha, tendría la misma cara, el mismo cuerpo. El apellido no involucra mi carácter ni mi forma de ser.

Entonces les digo: "oh, hermanos míos, que los muertos no vienen a visitarme". Ni mi Tiki me visitó. No lo culpo; en el mundo que habita no sufre. Si viene nos viera cómo estamos, querrá no haber venido.

El fantasma que habita en mi recámara me cuida de lo malo que pudiera ocurrirme. Quizás él como yo, a veces dirá (sobretodo cuando la realidad se convierte en una carga aplastante): "de haber sabido, ni nazco".

Eso no tiene nada que ver con la gente que me rodea, mi familia primera, algunos de mis hermanos. Amigos masoquistas perviviendo en mis días malos y en los buenos, claro que sí.

Si estoy pagando alguna culpa añeja de otras vidas alzo la voz desde mi camita para decir que el karma es injusto si pago lo que no hice. Y es que busco y rebusco en mi pasado qué hice para que me tocara la vida que me tocó. Cuando veo lo que otros pasan, digo "no pos pudo ser pior".

Entonces me levanto con una sonrisa -como canta Enrique- y echo a andar.

Agradezco al universo o al Dios o demonio que me toque lo que tengo para hacer ligero el paso por este mundo, prometiendo, -si es que puedo, obvio- no venir a asustarlos.

Espero que esta sea mi última vida, no quiero ni pensar lo que va a pagar al que le toque reencarnar con esta que soy.

Con otra como yo, que Diosito lo ampare.

Mi correctora de estilo tiene mucho trabajo, aí ustedes habrán de perdonar.

Salebai.



jueves, 31 de octubre de 2019

Una cosa tan así como muy solita


Amigos queridos y amados: quiero decirles que contraje una enfermedad mortal.

Una que ha carcomido mi corazón y ha empezado a atacar mi cuerpo. No. No es el pp, acuérdense que ese no mata, nada más carcome mi cerebro; por eso dejé de ser inteligente convirtiéndome en estas hermosas ruinas ajadas por tanto antidepresivo y tal. La enfermedad que tengo tiene muchos nombres. Les concedo el honor de llamarle como quieran.

Empezó hace ocho años, la edad que tiene mi nieta. Acabó con mi corazón, ya les digo. Mi yo estúpido le llamaría 'autoengaño'. Siempre fui un tanto ciega. Mi yo sereno le llamaría 'realidad escondida'. Mi yo de ahora le llama 'desamor'. Y pues sí, esto se acabó, de veritas se los juro que es así.

Nada cambiará nunca mi amor por Barry. No puedo decir lo mismo por él. Somos identidades diferentes y listo, es todo. Previendo que esto llegara a pasar, fui practicando el desapego. Dejo ir lo que no necesito, lo que no quiere estar conmigo. Lo que no pudo ser. Es duro dejar lo que tanto se quiso pero es como debe ser. Los que no están, es porque su camino era diferente al mío. Mis cosas no son más mías. Entonces abro mis manos para dejar ir. Que no sean cadenas ni lazos los que nos unen sino por el placer de sentirse bien con alguien.

Nobleza obliga, compañeros. Aquí escribí mi historia de amor, justo es que aquí se escriba el fin. La enfermedad se llama Barry. Créanlo o no me, duele más que el puto Parkinson. Amo a Barry, amigos, pero esto no tiene cura. Moriré con su nombre en mi corazón y su sonrisa en mis pupilas. No, no se asusten no me voy a suicidar. Es que todavía no encuentro la forma de hacerlo sin que mi familia sufra. Le dije a Laura que me llevara a Bélgica pero pues no hay manera. Igual me voy a morir, un poco más lento como mi vida es ahora, pero no hay más en el horizonte.

Gracias amigos, voy a tirarme al último rincón de mi vida digna. No me digan pobrecita, de ninguna manera lo he sido. Luego vuelvo. Cuando todo haya pasado.

Los quiero amigos. Emilio, también a ti. A mis amiguis verdaderos, muchas gracias. Voy a inundar el mar con mis lágrimas para que nadie se de cuenta. Ustedes no saben lo que es vivir sin Barry, yo tampoco...

Este cuento se acabó.
Adieu.

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales