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sábado, 16 de octubre de 2021

Teoría de la conspiración

La mera verdá a veces creo que mi familia conspira contra mí. Los descubro susurrando a mis espaldas. Inmediatamente pienso ¨están hablando de mí¨. Guardan silencio haciéndose los desentendidos. Obvio no complotean pero así lo pienso.

Comienzo como las historias esas donde los protagonistas de una película se unen para mandar a la casa de la risa al personaje central de la historia. Así merito lo creo.

Dicen cosas que dije que no recuerdo haberlas dicho, luego, les digo que no pero no me escuchan.  ¿Y si de verdad hago o digo cosas?

Le he dicho al neurólogo lo que está pasando, dice que es normal por el efecto del medicamento. Borro los días, pierdo las fechas, las palabras cobran otro significado. No sólo es un miembro de la familia sino casi todos. Dicen que dije lo que no dije.

Extravío dinero, pierdo momentos, entierro minutos en el simbolismo de lo inimaginario. Sueño con gente que no conozco. Los algo se hacen más evidentes, temo se hagan palpables. Me aterra lo desconocido. El corazón late y late como burro sin mecate. Pasan sigilosamente a mi lado. No les tomo en cuenta por miedo que me vean o intenten hablarme.

El médico ha recetado Clonazepam para conciliar el sueño. Le comenté sobre el aceite CBD y ha dicho en tono burlón que ahora resulta ser la panacea para todos los males. Ha dicho también que el aceite actúa de forma errática en el organismo por tanto no debe ser administrado en ninguna circunstancia. Si supiera que es lo que me está ayudando a no llegar a los límites de la cordura. Dice que los parkinsonianos tomamos hasta quince pastillas al día. Yo tomo más. Con las que me aumentó no respondo 

No le he dicho a nadie de mi teoría. Antes que nada pasara hice prometer a mi familia a no internarme en la casa de locos. No señor, no estoy loca. Tengo tergiversados los cables de la razón y el entendimiento. La paranoia no tiene sentido. Nadie quiere hacerme daño. Sé que antes de tomar la decisión de enterrarme con los renglones torcidos pedirán mi opinión. Además si tuvieran que encerrarme tendré que ser yo la que les diga que lo hagan. Ojalá sea donde habita Terremoto Crazy, sería muy divertido el jolgorio que haríamos. Las costumbres de Terremoto y mis paranoias harían de ese mundo algo espectacular.

Cierto que ya no soy lo que antes fui, pero sigo siendo yo. Sigo decidiendo lo que me concierne. Si alguien conspirara sería una mala decisión. No tengo joyas ni dinero. Tengo muchas letras eso sin duda. Les dejaría mi emoción con letras trémulas, cartas de amor sin remitente dirigidas a todos aquellos que en mis juventudes bloggeras hicieron que me sintiera querida.. Eso refleja la falta de cariño que entonces necesitara. Siendo un alma solitaria, que alguien me hablara bonito hacía columpiar mi corazón en los cuernos de la luna.

El mundo sigue girando con o sin orates pretenciosas, casquivanas. Locuaz cantarina sin pelos en la lengua. Diezmada musa desempleada. Sumisa en apariencia. Escribidora de cuentos sin estilo. A veces el viento susurra mis muertos. El pasado ha quedado atrás mucho tiempo ha. No debo nada, ah si, a todo aquel que siendo mi amigo sabe de mis virtudes a través de mis debilidades.

Con el tiempo las cosas se han puesto en su lugar. Las conspiraciones no tienen cabida en la cabeza de alcornoque sobre mis hombros. Ya no soy culpable de todo, solamente de mis decisiones. 
Confabulan en voz baja lo que habrán de hacer con lo que les toca. De todos modos Flor de María me llamo para los lejanos. Para los demás, la MaLquEridA nomás, sin más pretenciones que escribir lo que mis dedos sueñan.

Los tiempos muertos en los que se dividen lis días hacen que envíe notas mentales sin darme cuenta de ello. Lueguito o como sea me entero qué  es lo que hice en mis ratos de inconciencia. 
Como sea, esto seguirá pasando mientras el neurólogo siga medicándome estupidacientes que me tengan en el plano de la irrealidad.

-No deje de tomarse la Duloxetina- me dice al salir. Le voy a dar un esquema que debe cargar siempre para que no se le pase la hora de la medicina.

Algunas veces el médico llegó a darme pastillas de las que tenía guardadas en su escritorio. Yo en mi idiotez pensaba que era buena onda. Las pastillas son caras, el que nos las diera nos ahorraba dinero. 
Un día desperté cuando alguien dijo que la medicina que daban los médicos eran muestras médicas que los laboratorios probaban en pacientes sin ellos estar enterados.

¡Vaya con el neurólogo! Hasta llegué a creer que le caía bien. Torpe, sigue confundiéndome con otra paciente en peores condiciones que yo. Me gustaría conocerla para ver con quien me confunde.

 En ocasiones olvido el día en que vivo, el mes en que estamos, la hora, incluso nombres de cosas siendo esto muy evidente en los últimos tiempos. Me sé cuerda. No camino por el sendero de la desmemoria. 
Si no saben más de mí es porque la locura ha dado paso a esa que no existe ni en la más remotas de mis aventuras oníricas.


















domingo, 3 de octubre de 2021

hot no esttoy para bade

Odio el parkinson y todas sus consecuencoas,. Ho lo detesto y no me mpota nada 
!




Me vorró el texto escrito tosa la mafrugada.  Odio el parkinson y esta maldita vida que ya me tiene hasta ka nadre.

?ODIO EL PARKINSON!


Qye sabe bada de nadie ni de nada,el mundo no es apto para mi.



??????ojala me muera yaa! y encima no me publica mi enpj p lo odio.


once estúpifod sñod fr uns vda sin sentido.


No fiigan nada, ustedes no tienen la vulllpa


yo menso menosddd


jodida madre





putp patkinson lo odiso omo muchisimo 







quiero naañrme quiero dejar de sudara, quiero caminat, quiero dejar de sugtis, 278459 273  todo e vquq ql infierno. quiero mis dientes, quiero mi puyo pelo de vuelta, qyiero excribri sin putamadre se me borre nadaa. quiero n tener pena, quiero ber a mi faamilia, quiero no usar el puto baston, quiero salir a pasear a vomprar lo qe me de mi puta gana, Quiero no ser to. Quiero se la qye ek naldito parkindon le rono a sonrisa.

Quieo no estar locaa, lo ovidar los hechso, quiero morirme m quieron mi pelo y mis ergumes u mi vida y a barrt y a natalia y a mis hijos. Qiero un motivo, uno solo para estar agradecida co eta puta nfermdad. Estoy dejando en a valle a mi familia. quiero no soñar pesadillasm quiero a Compim quiweo a pepe, quiero que tofo se lo lleve el infierno meno a os que no.
yan bonito mi texto, tse due al ppinche infienro.Quiero dejar de yomar mil pastillas y amansapendejos y ingibidores de varavter, quiero sentirme viva, Yo o soy esta maldita piltyafaa, yo soy más que lo que se ve.













esto es una godida vida .



Quiero ser Flor la bonita que esta  denajo de mis bludas viejasm la que vive en silencio no me guta, la que habla como idiota no irev pata bafa.

me quiero modir de verdad. ya no quiero se n ente enfermo. ya por dios maldicion.me quiero nañar, me qiero que no ser esclava de mis odios, detesto todo lo queme hace un seer vik. detesto mi yo sumiso.





y ya me voy a la hingada solo falya que a compu me borre de nueovo tofo o qur hot amaneio










aléjense de mi segrego veneno por tofos mid poros lleno de moretes y lo que sea que tengo. , 
Me siento abandonada, ,e siento parasito
 estoy dejando en la calle a mu failia. Bibo para atiborrar mi panza y mi vcerebto de inutiwa remedioa.


soy cobarde po no ten el valor de acabar con todo. lo sinto 
amigos el mundo feliz no existe.

lunes, 27 de septiembre de 2021

Listo y tres




Imagen de la red 



Metidos en el fragor de la guerra, nadie reparó en la colonia de hormigas chicatanas escondidas debajo del árbol de pera plantado allá lejos de la puerta. La reina Columba la viciosa, estaba al frente de ellas. 

Permanecían escondidas por el hecho de ser platillo gourmet. No vaya siendo que algún chef gordo se le ocurra comer hormigas rojas con alitas y sabrosas.
Columba la viciosa, comedora compulsiva de hojas de las que sean. ¨Hojas, hojas, hojas¨. Decía a las obreras encargadas de suministrarle sin reparo el alimento favorito. Mezcladas con hongos a los cuales suministraban material vegetal para su reproducción en una especie de simbiosis perfecta., vivía en armonía celestial. 
Las obreras trabajaban incansablemente para mantener las arcas llenas de hojas cuando el Comandante Barry del Olmo, afecto a andar descalzo, no se percató que las obreras se habían acercado lentamente a sus pies. A Columba los ojos se le ponían grandes, chicos, grandes, chicos, grandes, chicos al creer que el pie del Barry era un enorme hongo. Sin pensarlo, abrió descomunalmente las mandíbulas y ¡mocos! le da tremenda mordida al dedo gordo del pie derecho del comandante lanzando este un aullido de dolor mientras veía una gota de sangre brotar del pie.
¨
¨¡Papi! ¡Papi!¨ gritó el cabo Bruno presto a socorrer a su padre. ¨¿Te duele papi?¨, preguntaba angustiado.
La alférez Natalia entró por alcohol y gasas mientras LizCristina Soñadora acercaba una silla.

Columba, sin abrir la mandíbula no esperaba la reacción del ¨hongo gigante¨, quedando bajo el pie del herido. Tan plana como una de sus alas quedó en el piso. La colonia de hormigas chicatanas quedaron  azoradas sin saber qué hacer. 

Una de las obreras cargadoras puso orden dando instrucciones para levantar a la reina y llevarla al nido.
Las hormigas soldado corrían para un lado y para otro chocando entre sí, con tal desorden que se aplastaban entre ellas, menguando en gran medida al ejército.

Las Hormigas Rojas Gigantes del Infierno Bendecido al ser descubiertas por los humanos, cayeron sobre ellas con las armas de spray, cayendo como lluvia mortal. Las más ágiles elevaron sus alas pero eran atrapadas entre la ropa tendida del día.

El viento fuerte se soltó haciendo más difícil la huida. Los aires esparcieron la carga mortal por todo el patio trasero.
Las arañas patonas del fondo de las plantas se levantaban las faldas para no tropezar. Los tacones salían volando cual armas mortales puntiagudas.
Ya no sentían lo duro sino lo tupido. Giovana Tres Puertas trepó a sus hijos cochinilla en su lomo y corriendo tan rápido como corren las cochinillas, puso patas en polvorosa.

Los minutos pasaron en agonía interminable. Cansados de apretar el gatillo del atomizador, los humanos buscando entre las hojas para ver si habían por fin acabado con ellas.
Nada a la vista. Revisando planta por planta no encontraron ningún vestigio de vida hormiga.

Retirando las máscaras protectoras, los guantes y las gorras, procedieron a desinfectarse por si no vaiga a ser las moscas y les pase algo a ellos. Una irritación o güerever.

El parte de guerra presentado por el Comandante Barry del Olmo, fue de 123,465,985,345 hormigas muertas entre chicatanas y hormigas azúcar.
Su ejército no sufrió ninguna baja a no ser el dedo gordo del pie derecho inflado como globo el cual sanaría con cuidados caseros.

Felices y contentos subieron a sus recámaras a descansar. Por fin podrían cantar la gloria a los dioses exterminadores de hormigas azúcar y demás especies.

¡Viva la Doñita de Pelo Blanco y Dientes Nuevos!

¡Vivan las armas de destrucción hormiguil!

¡Viva Contry Sorprais!

¡Viva la mad... ya, ya ya vámonos.

Oakey

El cronista de Contry Sorprais, el viejo Jan Carreras de Vila y Serra, llevaba compilados cientos de escritos bien detallados y precisos de cada hecho sucedido en el pueblo.

De la guerra de exterminio del 21 había juntado tal cantidad de datos que fue necesario contratar más gente para llevar en orden el detallado completo de lo sucedido en dicha guerra.

El exterminio del 21 fue el hecho histórico que le llevó los últimos años de su vida. Cuando llegaba la noche, Jan Carreras sentaba a sus seis nietos al rededor de la chimenea para contar cada hecho con suma fluidez. Tenía la magia de los viejos de embelesar a los niños con sus relatos. Muy atentos ni pestañeaban para no perder algún detalle acompañado con formas imaginarias hechas al aire por sus manos huesudas. 

El exterminio del 21 había acabado con la desaparición por completo de toda hormiga en la casa de los humanos. Según ahí terminó la historia, pero Jan Carreras había investigado un dato muy importante, lo último de lo último.

Al retirarse el comandante Barry del Olmo y compinches todo quedó en absoluto silencio. Ni la orquesta de grillos tenía ánimos para ensayar a la luz de la luna el concierto próximo a efectuarse en la Bóveda de los Músicos Andariegos de Contry Sorprais.

Tanta muerte les dejó el alma lastimada por mucho, mucho tiempo.

Pasados los días al dar el paseo matinal, Jan Carreras sintió sobre el rostro algo muy delicado que al contacto de sus manos peludas se deshacía cual ala de mariposa. 

Siguiendo el fino hilo con la mirada, quedó impactado. Una hermosa tela de araña lucía en lo alto del cielo raso. 

Recordó aquella lucha de su juventud con la araña panteonera Bonifacio Silva. Lo recordaba muy bien ya que de un mordisco le había arrancado la pata derecha, quedándole un muñón de grotesca forma que escondía bajo la capa de fieltro grueso que pocas veces se quitaba.

Sabía que con ese tipo de arañas lo mejor era dar la vuelta sin enfrentarla so pena de perder otra pata o las demás, uno nunca se sabe qué tanta hambre traigan las panteoneras ermitañas.

Dando una gran chupada al puro apagado se fue rengueando como si de pronto al contacto del recuerdo, le volviera a doler el vacío de la ausencia.

Quizás si hubiese esperado un poco más habría visto a la pandilla de Bonifacio Silva quien regresaba a sentar sus reales a ese lugar donde bien mirado no sufrirían ataques humanos. La costumbre de estos de no mirar pa´rriba los mantenía a salvo. 

Claro, mientras la Doñita de Pelo Blanco y Dientes Nuevos no se le ocurriera la idea de salir con atomizador en mano a buscar insectos depredadores de plantas de ruquita sin quehacer.

Jan Carreras de Vila y Serra moriría esa misma noche con la vista clavada en el sitio donde alguna vez hubo una pata. 

No podría ya más escribir como en una noche de luna nueva, decenas de ojos que detrás de la hoja elegante y la cuna de Moisés, se frotaban las manos esperando el tiempo prudente para sin misericordia ora si deveritas vamos a aniquilar a todos esos humanos destructores de los hábitats de todas las especies de hormigas y demás bichos asoladores de bichos y demás bichos feos. Y una que otra araña panteonera.

Ora si, apaga y vámonos.




















Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Cada uno se dedica simplemente a salvar su propio pellejo.