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jueves, 5 de marzo de 2026

Los imaginarios



Y no le aunque que nazcan chatos nomás que resollen bien.

Son las 12.20 de la madrugada, abro los ojos, miro el reloj, Dios me acabo de dormir hace  minutos. No mames Dios con el perdón.

Mi nariz comienza a soltar el líquido blanquecino con el que me ha torturado estos días. Ha comenzado a salir sangre, eso sucede cuando la gripe se ha extendido más de lo normal. No tomo ningún medicamento. La panza está hecha polvo con tanta pastilla y eso que no he iniciado el tratamiento dictado por los sin bata blanca desde octubre.  Los pasantes son tan sin embargo. Quisiera saber que pulula por su cabeza de médico en ciernes. No les tengo mucha confianza pero es lo que hay. Peor es nada.

Tengo lista la perorata con la que marearé a los matasanos. Pues mire doctorcito que bla bla bla el estómago. Que bla bla bla la cabeza. Que bla bla bla el espíritu de los cínicos no me ha permitido cambiar medicina o me produce constantes ráfagas de elucubración haciendo que el tiempo me valga dos rayitas y un punto. Ya llegará el día que ha de llegar y entonces sabré que hacer o decir. ¿Para qué me agobio? Los médicos me dicen que no tengo remedio. Si no tomo la medicina nadie lo hará por mí. Güerever, es mi cuerpo y decido lo que es mejor, claro que los neurolocos hagan un tanto por mí. Lo demás será siempre lo de menos.

Son las 12.30 de la madrugada. Me duele la garganta. Estoy ronca. Tengo voz de borracho con agruras. Voz de macho alfa culo encantado. Nariz de marmota, eunuco sin razón. Cabeza de chorlito.

Tengo hambre, tengo sed, tengo ansias de volver al oscuro ostracismo en el que mi mente busca refugio para solazarse  cuando me muevo solitaria por los espacios ocultos donde escondo los temores que me habitan.

Le hablo a Barry que duerme como niño al otro lado del pasillo o no, más bien duerme enfrente de mi recámara. Aún así no me escucha. Me levanto y camino con pasitos de geisha mexicana. Pobre, estoy parada a la entrada de su habitación, no imagino si abre los ojos, el susto que se va a llevar. Never main, eso no me interesa. Sólo quiero que me acompañe a la cocina donde habitan miles de insectos los que en el mismo momento en que encienda la luz, cruzaran con rapidez inusitada la línea intrínseca de la imaginación donde existen a la realidad en la que mi débil cerebro las ubica.

Tengo pavor a las cucarachas y si son inventadas por mi imaginariun ignoto más.
Las veo moverse por las paredes pulcras de la cocina. Caminan con suave prisa por el suelo. Las veo, tiemblo, las salto como cuando pasada la lluvia acompañaba a mamá a la tienda. Brincaba los charcos formados por la tormenta torrencial minutos antes. Charcos inexistentes creados por la imaginación fantásticamente irrisoria. 
Igual que cuando cree la historia de los murmullos que producían los papeles de celofán cuando por las noches me suplicaban no los dejara en el frío piso de la recámara. Una historia inverosímil escrita en los lejanos tiempos en los que creí que nada es imposible. Absolutamente nada. Yu knou güer ay min?

¨Deja de brincar Flor de María pareces chapulín¨, decía con un dejo de dulzura en sus palabras mi santa madre.
Siempre he creído que mamá nunca me quiso. Pasé todo el tiempo enferma, tenía que cuidarme y eso la enojaba. Hemorragias nasales, parálisis facial, alergias en la piel constantes, mandíbula dislocada, etc.
Dios ¿No encontraste otra más pendeja?

Yo era algo que nunca me gustó, ser la consentida del hombre que fue mi padre. A mi no me gustaba aunque tuviera ciertos privilegios.  ¨De haber sabido ni nazco¨. 
Si me concedieran un deseo después de morir, pediría no volver a ncer
Cuando me preguntan si me gustaría reencarnar, digo que no. ¿Regresar en otro cuerpo a pagar lo que no hice? ¡Jamás! Me niego a regresar al mundo en forma de gusano, mujer, psicópata, libertina. Suripanta en decadencia. No gracias, así estoy bien.
Sé que a mi familia le duele que diga eso pero no ers por ellos, es por la perra vida que me tocó. Y sí, ya sé que a otros les va peor o yo no soy ellos. Yo vivo mi vida y mis circunstancias no la de los demás. Así de mala soy.

Ándale nanita, nanita pero muévete.

Regresar a expiar culpas ajenas no me es permitido por mi carácter rebelde con el que la vida me dotó. Yo pago lo que rompí, lo demás no me lo cobren. 

Lets continue.

Las cucarachas caminan por el suelo y yo las veo, lo juro por la cruz que adorna mis espaldas.
Las empiezo a aplastar con total enjundia. Algunas sobreviven al pesado miembro que denota por qué tengo más gastada una suela que la otra que casi nueva se relame la suerte perra con la que ha sido premiada. La pierna derecha no sirve para nada. Sostiene el orgullo con el que fui bautizada pero denigran la pobreza de espíritu con la que fue dotada. La pierna derecha está más flaca que la otra pero está viva, con el orgullo dormido se arrastra por los linderos de la locura perezosa del camino sin final.

Preparo agua de limón con chía. Sirvo dos vasos con tapa, también sirvo medio vaso de refresco de cola. Lujo que es permitido por mí misma. Un vaso de refresco con mucho hielo y que la gente me juzgue allá merito donde no me importa nada.

Nadie tiene derecho a juzgarme. No le otorgo a nadie ese derecho porque yo no lo hago. Bueno, okey okey juzgo a la gente que se me da la gana que por cierto es mucha. Mi ser ufano e independiente se rige bajo sus propias reglas.  

Después de asestar una baja considerable a la población de cucarachas horrorosas. Si me han de matar mañana que me maten de una vez. Las mente se ha cansado de inventar tanto bicho.

Consciente de que las cucaras tienen la consigna del maligno ente que me envió el terror innegable a semejantes seres de provocarme un daño irreparable. Se me enchina la piel de sólo pensar que pudiera alguna rozar mi piel. Brrrr.

Císcalo, císcalo diablo panzón.

El pp habita en mi cuerpo sin permiso, Su tiempo se está acabando a la par de mis neuronas.
Morirán ellas y moriré yo antes o después pero lo haré. No me será permitido ver la caída al infierno de mi alma ni mi saco de quebrantos junto con el arrepentimiento tardío de una madre que tocó la piel bendita de sus hijos con el duro látigo de su hastío.
Ellos han perdonado a tan maligno ser. Ella espera meditabunda si el infierno que hizo vivir a sus hijos y el que ella misma vivió merece ser perdonada.

Yo digo que no. Fui inmolada a corta edad en la piedra  de la lujuria machista que por herencia inútil y obscena dotan a las hijas.
Las joyas de la familia llevan incrustada en el níveo vestido blanco en un sitio lejano a la mirada de los ojos inquisidores un bordado prolijo escrito con hilo rojo del deshonor, la leyenda que la marcó para siempre. 
No soy virgen, ¿Alguien lo es?

Las ideas van surgiendo de mi cabeza que hace mucho dejó de lado la increíble fortuna de escribir sobre renglones imaginarios las cascadas de palabras sacadas de una vida que no fue y si fue ya no me acuerdo.
Conforme se me dan las ansias por escribir, termino este tejido de araña forajida sin encontrar como escribir el  fin de un relato que sin ser del todo cierto tiende a ser todo verdad según la óptica del lector o del lado en el que se halle.

Visto lo visto y dicho lo dicho me voy a dejar que mis pestañas abracen fuertemente a la seudo escribidora de cuentos irresolutos escritos a la de sin susto para que con el respeto que se merecen fue escrito con la etiqueta de ¨Cuentos para mentes des-equilibradas¨.

Aí etiquétense como personas cuerdas, dementes, catatónicas como yo o cuerdos como la mayoría  se piensa.

Haiga sido como haiga sido, no saben lo mucho que me gustó haber escrito.

Escribir es algo para lo que no nací pero siendo rebelde como me dice la podóloga con cariño cuando le da masaje a mis patas de nopal. ¨Sus piecitos tan chiquitos, tan bonitos, tan suaves que están¨.

¨Pies rebeldes de señora que no deja que le digan qué hacer porque a su edad sigue haciendo lo que quiere. Rebelde como ese pelo Rubio Cenizo Claro Núm. 16, peinado para ningún lado¨.

Me voy, mi tiempo de escribir tonteras ha terminado. No he dormido nada ni comido nada. Los habitantes de la casa están despertando.
Hace mucho frío, intentaré convencer a Bsrry de ir a comprar algo para comer, el refri vacío ya me da pena, Vivo en Paupérrima City, soy digna habitante de la clase inservible de la sociedad. No tengo para comer pero no muero de hambre. Tampoco crean que como dicen algunas lagartijas bloggeras ¨la MaLquEridA da lástima para que la ayuden. Si la ayudas te trata bien, si no, no.
Pobres pendejas 

No nací para dar lástimas. Nací para decir las cosas como son, sin adornos ni falsedades.

He dicho y como yo digo, está muy bien dicho.
Siyu mai friens, el gusto es todo suyo. Lo mío, mío es el placer de saberme leída por tan amables personajes*. (Alguna vez me dijeron lamebotas nomás por ser atenta con los lectores).

Me voy a dormir. 
(Algún día aprenderé a besar golondrinas).


*Los compis del blog son la quintaesencia del alma que me habita.










 













martes, 27 de enero de 2026

Cerca de aquí, lejos de allá

-Me quiero ir de aquí le dije a Barry y a Bruno. Me estoy ahogando en esta casa.
-Llévame con el resanador de recuerdos.

-¿Segura? - preguntó Bruno
-Si, sácame de aquí o me muero.

Metí como las chachas la poca ropa que creí necesitar en una bolsa negra para basura. En otra eché todos mis menjurges de aseo. Las toallas y fue todo. Con la ayuda de Bruno quien poco antes había llamado a Paquito para avisar que iba a su casa.
No había manera de arrepentirse, era irme sin arrepentirme, no era juego.
Tomé una bocanada de aire, toqué la cabeza de Epi y la de los demás gatos, di la bendición a Barry y salí sin decir adiós.
En el camino solté algunas lágrimas explicando lo abrupta de mi decisión. 
Llegamos a casa del restaurador de recuerdos. Todos me miraron incrédulos, sorprendidos por verme llegar mugrosa, despeinada y con una bolsa de plástico como maleta de viaje.
Me dieron la bienvenida, preguntando porqué nadie había ido a dejarme.
-Barry no puede caminar y Bruno tiene a Natalia y a Liz con influenza, no puede irme a dejar. 
Fue mejor así,  no me gustan las despedidas por muy cortas que estás sean.
Desde entonces estoy aquí. 

Tenis que hacerlo, debía salir de ahí o si no Barry habría explotado. Cuidarme se lle ha hecho muy pesado los últimos días. No puedo hacer mucho. Las caídas son más frecuentes, el carácter está muy gruñón y no hay más nadie que me cuide.
Aquí me tratan muy bien. No hAgo nada, me consienten. Pedí que La Lupa durmiera conmigo por las pesadillas. Lupa aceptó sin dudar. El restaurador de recuerdos se mudó al cuarto de visitas y yo ocupé su lugar al lado de La Lupa quien siendo mujer podría cuidarme mejor.
Paquito me quiere mucho. Ayuda a qué camine sin peligro y Paquitito ha dejado que coloree sus cuadernos de dibujo.
No tengo pesadillas, duermo como si no tuviera nada de que preocuparme.
Desconozco el tiempo que pase aquí. Quiero que. Barry descanse de mi. El domingo me hacen un segundo perfil diabético.
Estoy conciente de cual puede ser el resultado. Sería feliz si saliera negativo, pero eso sería un milagro. 
De todos modos la suerte está echada. Mi destino escrito. Sobreviviré porque así es, porque lo digo yo y lo que digo es.
Cómo otras tantas veces he querido cerrar la MaLquEridA pero no me resigno a cerrar uno de los mejores ciclos de mi vida.
Ser escribidora me llena el alma, cerrarlo es como morir sin vivir 
Las ausencias no las puedo evitar a menos que aumente la dosis de medicamento, trayendo como consecuencia la muerte de mi yo real. Pasaría a ser una mujer en estado catatonico. Ser yo sin existir ocupando un lugar desconocido. 
Prefiero escribir de vez en cuando siendo yo a dejar en blanco las páginas dedicadas a relatar los límites de mi existencia.

Los  quiero






jueves, 18 de diciembre de 2025

Mañana es mi diablo, ¿o es hoy?

Llegó el día más esperado de todo el año, por yo merita. 18 de diciembre, malhaya la hora en que nací. 

No es que no me guste estar en este mundo, la mera verdá no me gusta haber nacido pero ya estoy aquí y no hay más que hablar.
Hubo un tiempo en que decía iba a morir a los 50 tal como murieron mis padres y tres de mis hermanos, pero no, heme aquí tomando una pastilla de más para poder escribir, así sin pensar. Hoy me dieron ganas de escribir sandeces y onomatopeyas asnales. ¡hiaa! ¡hiaa! ¡hiaa!

´tonces decía, a los cincuenta habré hecho lo necesario para que el mundo ni se entere que existí. Tal como un grano de arena de allá por el Mediterráneo, así mero.
Llegó  el cumple 51, 52, 53... y yo como si nada.
A veces preguntaba al Dios de las escaleras, ¿ora si diosito? ¿Ya me voy a morir por favorcito? Naranjas dulces, el diosito volteaba pa´ otro lado como quien oye ladrar a los perros.

Okey Dios, tú las traís, pero que conste ante la virgencita de mi recámara que yo ya no hayo qué hacer en este perro mundo.
Segurito Dios pensó: ¿conque te quieres morir eh palurda soflamera? Veremos quien se cansa primero, si tú queriéndote ir al otro mundo o yo dejando que vivas para que sepas a que llegaste a este mundo.

Han pasado desde entonces mil años y yo aquí pinches viviendo sin encontrar  el motivo, razón o circunstancia por la que sigo respirando.

Quizá la razón sea esa muñeca hermosa que vino a alegrar mi vida, porque desde el momento en que nació apenas salida de la panza de su madre supe que no podía haber mayor dicha en el mundo que tener en mi entorno un ser tan bello y encantador.

Nunca de los nunca nunca jamases voy a olvidar dos de sus primeras frases épicas: ¿Por qué voy a ir otra vez a la escuela, si ya fui mañana?
O la otra: Uy abuela yo estoy muy grande, ya tengo cinco años. O la  de ¨canibalismo propio¨, cuando Cucs se mordía sin parar su pata.

Esas y muchas más que si fueran semillas tendría un huerto grande y maravilloso de árboles de frases sabias by Natalia.

La pregunta de cuando moriré dejó de resonar en mi cabeza con sonidos atípicos. Tengo escondido en el rincón más oscuro de mi cerebro la fecha desconocida de mi partida. No me interesa. No sabré si seré feliz o un poco desgraciada cuando cuelgue los tenis, entregue el equipo y vaya a disfrutar de la presencia de Dios o de la sonrisa zalamera del diablo. El día que fallezca yo, este par tendrá una gran batalla poco vista, o ¿acaso alguien ha visto a estos dos paladines de las fuerzas contrarias batirse en un duelo donde ninguno de los dos querrá quedarse conmigo.

Barry dice que él es un reverendo hijo de la chingada, que no merece volver de la otra vida porque ha sido un ojete rehilete con orejas de cartón, que yo si merezco renacer porque soy una mujer buena, decente merecedora de otra oportunidad.

¡Ah chinga y yo por qué! Yo no quiero regresar a expiar mis culpas, ni a pedir perdones lacayos, ni a pagar cosas que no hice. No, que cada uno siga su camino y cada uno en su lugar.

Además que tal que renazco en un gusano horroroso como los de los elotes o de belleza subyugante como los árboles de la avenida. O si regreso en la araña inmortal que vive en el patio trasero a quien bauticé como Rigoberta Menchú por esa rara expresión que tiene en la comisura de los labios.

Yo no quiero volver por ningún motivo. Ninguno, no vale la pena volver al lugar donde uno no fue feliz. 

Contadero Cuajimalpa 18 de diciembre de 1958 jamás volveré. Nuncamente, ni garantizándome que regresaré convertida en un ángel de alas vaporosas que viaja a Miami para -ora si- casarse con el amor de su vida: Enrique.

Esperen, no no no ni aún con su presencia volveré.

Tampoco es que me estén rogando volver si ni siquiera he partido. 
Lo que tengo por seguro tanto como mi muerte es tener la misma familia que tengo hoy por hoy.

Nací según mi madre, en el patio de tierra de la casita de adobe donde vivían Chón y José, amigos de la infancia de mis hermanos con quien vivimos muchas horas de diversión pura infantil, antes de que las hordas  de la maldad llegaran a descomponer este mundo.

Soy la número 5 del árbol genealógico de Los Apellidos Ilustres.
Hoy cumplo 67 años siendo testigo primario del nacimiento de una cicatriz en mi mejilla izquierda. Una raya surcando el cutis suave de mi cachete color moreno claro.

Hoy cumplo 67 y estoy viva por la gracia de Dios y María Santísima.
Un abrazo compañeros seguid girando como girasoles de eterna primavera, unidos por el tac tac tac acompasado del teclado de una fría computadora sin sentimientos que suele ser feliz o llorar cuando las yemas de dedos desconocidos cimbran el corazón de los que viven al otro lado del monitor.

Con su venia compañeros, los leeré un poco para después dormir, Barry se ha enojado y pos eso en mi cumple no puede suceder.

He pedido de regalo de cumpleaños una consola de videojuegos, unos tenis preciosos, media docena de bragas para señoras guapas e inteligentes y demás cosas que deseo fervientemente ora si me lleguen, si no soy capaz de echarme a dormir un rato para toda la bendita eternidad a ver si allí encuentro a Armando Carreras y a Emilio para ver mi imagen en sus ojos de mirada de soslayo.

Salú









Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.