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martes, 4 de febrero de 2025

Si crees tener un problema...

entonces tienes un problema, dijo Buda en sus 13 consejos para tiempos difíciles, según leí la otra vez.

Hace unos días La Bella me pidió algo que me puso a parir chayotes.
Abuela, ayúdame a estudiar matemáticas, tendré examen y quiero ir bien preparada.

Gulp, tragué aceite raza. Matemáticas en estas etapas de la vida está vedado para mí. Mis neuronas inteligentes murieron en el camino de la vida.

¿Sabes por qué el cuaderno de matemáticas se suicidó?- pregunté

No abuelita- contestó

Porque tenía muchos problemas, no siguió los preceptos de Buda. Los problemas no existen. Todo, absolutamente todo tiene solución, ergo no existen los problemas.

Si abuela, si pero ayúdame a estudiar.

Oakey -dije yo, en el nombre sea de Dios y de la santa virgen de Guadalupe, que todos los ángeles del cielo y los demonios del infierno me ayuden a pensar.

Algo que no practico muy bien es la paciencia. La Bella y mi familia pueden dar cuenta de ello. Soy mecha corta. Me desespero o me prendo como cerillo. Lo mío mío mío no es la paciencia, pero no puedo decirle que no a la razón de mi vida, ´tonces hubo que ayudar.
Razonamiento lógico se llama lo que había que estudiar.

Ah eso es muy fácil -dije- nomás tienes que pensar mijita y eso es todo. Sepa la bola de que va pero algo haremos. 

A estas alturas de la vida no he hecho más que parir puras tristezas.

La Bella es un ser muy inteligente igualitita que yo. Basta con comenzar a charlar con ella para que sorprenda de lo mucho que sabe. Ya digo que es como yo.  Sé muchas cosas que ignoro como diablos las aprendí.

La cosa es que nos pusimos a darle cuello a los problemas de matemáticas.
Por increíble que parezca la muñeca me tiene miedo. Soy un terrón de azúcar pero me teme cuando pongo cara de enojada o levanto la voz.

Si se equivocaba en algún término, la observaba sin parpadear, ´tonces balbuceaba mirando a otro lado.

A ver niña, mírame a los ojos y habla fuerte que estoy vieja y no oigo cuando los ángeles me hablan.
Cuando me pongo más seria, persígnense porque acaba de llegar el diablo.

Resolvimos tres hojas de puros problemas en donde teníamos que usar sumas, restas, multiplicaciones, divisiones y todo eso que pensamos en la vida no usaremos. Pero sí.

Después de terminar de estudiar y marcharse a su casa me dijo:
-¿Puedo hacerte una video llamada? para reforzar algunas otras cosas.

Bueno, me quedan 15 minutos de mi valioso tiempo, si te sirven aquí estaré.

Gracias abuelita te amo.
Yo más reina del cielo bendito, yo más.


Pobre cuaderno de matemáticas si hubiese sabido que los problemas no son tal y tienen solución no estaríamos aquí perdiend... digo estudiando números y números.

Hoy supe que obtuvo 9 de calificación.

Nada mal ¿no? 

Hubiese sacado diez si hubiese sido yo pero nada más hay una persona perfecta en el mundo. 



Digan click!











 

viernes, 14 de agosto de 2015

El Sr. Cara de Papa y Mamá Joaquina


Mamá Joaquina



Es la primera vez en su corta vida que Natalia se cae de la cama sin yo poderlo evitar. Mis reflejos están atrofiados. Reacciono cuando nada se puede hacer. Ella brincaba sobre la cama, se asomó al cajón de ropa que tenía abierto yéndose de cabeza al vacío.
Afortunadamente alcancé a gritar, eso hizo que volteara a verme y no se pegara tan fuerte.
Nos asustamos. Lloramos abrazadas. No le he dicho a sus padres. Se lo conté a Barry y a Laura nada más.
El golpe no tuvo repercusiones pero me sentí muy mal. Tuve dolor de cabeza -parece que la que se golpeó fui yo- no dormí bien. 

El incidente no pasó a mayores pero el susto nadie me lo quita.
No estuve preparada para una eventualidad. El celular estaba sin pila, el teléfono fijo fuera de lugar y yo no podía caminar. La bolsa que cargo con todos los artilugios para una emergencia estaba abajo. No preví

Esto fue susto y no payasadas, si no fuera porque me quedé a dormir con ella no hubiera estado tranquila. No saber cómo evolucionaría con el madrazo en su cabecita de niña linda me habría tenido intranquila toda la noche.

Dormir con ella, contar cuentos, jugar con el Sr Cara  de Papa y con Mamá Joaquina fue lo que más disfrutamos en su fiesta, la que no dejamos se ensombreciera con el golpe.
-Es la mejor pijamada que he tenido en mi vida, abuela- dijo rodeándome con sus bracitos. 

La apreté fuertemente pensando: mejor ya me quiero regresar a mi casita.













martes, 25 de septiembre de 2012

Guíame






No soy yo la que enseña a caminar a Natalia. Es La Bella la que guía mis pasos a su mundo feliz e inocente en el que vivo cada fin de semana y que me nutre para seguir adelante en esta vida que yo complico porque para vivir sólo se necesita voluntad y la mía flaquea a cada instante.
Para aprender a caminar toma mis manos pero no sabe que soy yo con toda mi experiencia la que aprende a caminar con ella.
Cada día me enseña que para ser feliz sólo se necesita serlo.

Aprendo también que Bai: Significa Benito Tiki, Ba significa Babo Alejandro e Ia significa Laura.
Sin perder el estilo, a un año de distancia soy la abuela más feliz del mundo.
Hoy cumple un año La Bella y yo la amo más mucho retiharto.















jueves, 22 de marzo de 2012

Entre lineas con diálogos entrecomillados





Soy un espirítu susceptible al abandono. Recelosa a decir adiós con el ¨Para siempre¨ inscrito en sus letras. Me aferro a la última de las caricias sin querer soltar nada de lo que alguna vez me hizo feliz.
Vivo, muero, duermo, camino en los retablos del recuerdo. Con un adiós implícito en la quimera de otra vida.

Llevo traumas infantiles germinados en el abandono materno al que me sometí por cuenta propia. Las estadísticas guardadas en el Yo interno estan escritas con letras hemorrágicas del ¨No me dejes¨.

Cuantas veces te dije ¨No te vayas¨, y cerrando la puerta me dejabas llorando tu partida, asiendo el último rescoldo materno. ¨Volveré si no lloras´. Innato deseo de algo imposible.

Manos pueriles vestidas de azul marino desatan mis nudillos del alma de mi madre. El adiós me lastimaba.
¨Volveré por ti´, decían tus ojos húmedos y enojados. ¨Es lo que quisiste¨, mientras poniendo el semblante adusto, me conminabas a quedarme en un sitio non grato para mi. Tirada en las baldosas frías de la ¨Casa nueva¨ lloraba mi infantil desgracia.

!Oh dolor que no termina!

Los adioses vulneran mis sentidos, me arrojan al precipicio de lo inocuo. La dejadez del destino puso su firma en tres seres compartiendo la misma sangre.
Sin poder hablar, sin poder decir, el abandono toma de la mano a tres niñas uniéndolas en una cruel verdad.
Amalgama de lamentos solitarios anudados en el sexo infantil no apto para mentes angelicales.

Crueles verdades asoman traspasando la barrera del tiempo y vienen a lastimar el recuerdo imperecedero de algo que no debió ser.
Tan pequeñas, tan desválidas, tan inocentes en su propia inocencia. Flores rotas en un futuro imposible de retoñar.
Tan ser lo que no se es. Tan niñas, tan pobres, tan silenciosas pidiendo ayuda desde un silencio jamás escuchado.

Los adioses no fueron hechos para mi. No en esta vida, pero el tuyo quiero que se vaya. Que no lastime mas a seres exentos de culpa.
Las cartas traen letras lastimosas que reviven un recuerdo aletargado en su propio horror. 

Los adioses vulneran mis sentidos. Lastiman mi alma. Laceran mi noble espíritu vestido de dureza. 

!Ah si no existiera el adiós!

Los pájaros libres del pensamiento alegrarían con trinos el amanecer de cada dia. Las flores, los cielos azules, el olor del monte, vuelve en el momento menos esperado. Quiero que tú te vayas, pero quiero que TÚ te quedes.

La expiacion de tu alma costará menos que el dolor causado.

TÚ no me digas adiós, no cuando el alma siente hasta la última de sus celulas.
Tú puedes descansar en paz, no soy quien para perdonar.
TÚ puedes regresar para decir adiós. Estoy preparada para decir ¨No te vayas¨.

Soy susceptible al abandono y muero cuando me dejan.
No me digas adiós, no tengo cerca a nadie a quien asirme.
Acúsome de ser vulnerable a tu partida.

El adiós no fue hecho para mí en esta vida, en la otra quizás sea yo la que se vaya, la que diga el adiós final. El ¨Hasta nunca¨ que no vendrá porque no nací para decir adiós..












sábado, 3 de marzo de 2012

De casta le viene al galgo

La Bella en un mohín de enojo como el de su abuela


Sucede que un día el papá de Natalia la va a visitar al sitio lejano dónde ella vive con su madre.
Al verlo, toda sonrisas se afana en sus brazos sin quererse separar de él por nada del mundo. No acepta que mamá la cargue a menos que sea para comer. Ansía permanecer en sus brazos el más tiempo posible.

Dormidita queda al arrullo de una hermosa melodía que parece fue hecha para ella: ¨Natalia, bajas desde el cielo mi Natalia*...¨

Sueña, ríe, come bajo la mirada protectora de su padre y el embeleso de su madre.
Se ilumina la vida cuando él le canta al oído: ¨...hoy me has hecho madurar, tengo historias qué contar y es que estoy tan loco por ti...¨ mientras Natalia sonríe quedando poco a poco dormida.

Sin embargo La Bella quiere que le permitan soñar que él no se irá.
Emulando a la reina madre, frunce el ceño, con la miradita ansía que papá no se vaya más..

Duerme en los fuertes brazos anhelando que al despertar él siga con ella, pero al abrir los ojitos, la hermosa ve a mamá sola porque papá ya no está.

Juntando las cejas muestra su enfado, otra vez su padre se fue, ella no lo entiende, es un bebé. La manera de demostrarlo es gritando y arrugando la frente.

La carita enojada recuerda a una reina esperando lejos a que el mes termine para tenerla en sus brazos y volverla a arrullar como aquél día de noviembre.
No hay duda que heredó el rictus de la abuela, no así el carácter hostil de viejita cascarrabias que tiene la reina madre, porque Natalia es toda sonrisas.

Papá... escucha la voz de su madre, con dos diamantes asomados en sus ojos cafés,
Papá, resuena en su cabecita
pero papá otra vez se fue,
y vuelve a dormir escuchando la serena voz diluirse en la canción que no fue pensada para ella pero que  papá le regaló un día de septiembre cuando ella nació.

... no hay espacio que llenar, para tanta inmensidad... mi (Aunque no sea mía) Natalia duerme soñando que el hueco en su cama es el intervalo que hay entre su padre y la felicidad.

La reina observa la foto que le mandaron por mail, piensa que no hay duda que La Bella es digna sucesora de un reino imaginario construido -ahora lo sabe- para su nieta.

El carácter asoma en la carita redonda de niña enojona. Porta la corona en el primer apellido y el linaje en el segundo. En el rictus de enojo lleva implícito el temple de lo que será una mujer fuerte, los arcanos lo auguraron.

Su padre como juglar regresa al reino materno a cantar con suaves notas las aventuras de tan bella princesa, mientras la abuela recogida en sus aposentos, sonríe agradecida con la vida por tener a la pequeña iluminando su existencia.

Y colorín colorado este cuento no ha acabado porque cada día falta menos para tenerla en mi regazo y continuar la historia de mi Bella.













*Natalia, canción compuesta por Aleks Syntek






sábado, 27 de agosto de 2011

Guerritas







¨Declaro la guerra en contra de...¨ Con un pie pisando un círculo, niños y niñas juegan a declararle la guerra a su peor enemigo que es... Se decía el nombre de algún país, este brincaba en medio del círculo diciendo ¨Stop¨, calculando la distancia que había entre los contendientes, decía un número con el cual el ¨enemigo¨ creía que eran los pasos para llegar al declarante. Se ganara o se perdiera en la mayoría de los casos el juego terminaba entre risas y abrazos fraternos y si no se arreglaba con unos cuantos moquetes que después eran sellados con un ¨¿Amigos?¨

Esas eran las guerras entre los niños de antes. Las pistolas servían para atacar a los bandidos de nombre porque eran niños sanos de mente. Los policías eran amigables y respetados por todos. Ser policía era lo que más querían ser los pequeños para agarrar a los malos y darles su merecido. Las pistolas eran de dardos si acaso.

En mi caso nunca compré pistolas o juguetes bélicos a mis hijos, nunca me gustaron. Alguna vez sentí el cuerpo frío de una pistola y juré que en casa no abría nunca un arma.

Trato de mantener un tanto ajeno el blog a los hechos que suceden al país, no por eso me mantengo al margen,  trato de pensar en otras cosas mientras veo como se derrumba. Escribo cosas banales porque no quiero que la violencia se apropie también de mis letras. ¿Será que veo como el país agoniza cerrando los ojos a la realidad o haciendo como que no pasa nada?

Muchos se visten de blanco, pegamos carteles, decimos y despotricamos en contra de la violencia que nos rodea, ¿Será suficiente o tendremos que llegar a las armas para defender una paz que hace mucho nos abandonó y en la cual cada vez creemos menos?
¿Será que ha llegado el momento de comprar pistolas de juguete a los niños para enseñarles a matar porque no hay de otra? 


Matar o morir, ¿Ha llegado la hora de elegir? 








martes, 21 de junio de 2011

Quiero muchos días de estos

.






Hoy inicia el verano, la primera lluvia de la temporada cayó ayer llevándose toda la suciedad que estaba impregnada en las calles.
El verde de los árboles está más brilloso que de costumbre. Las orugas que salen cada año y que me ponen a temblar empiezan a aparecer en los arbustos, les tengo miedo pero ya no los mato como antes.
Hoy los pajarillos empezaron a cantar desde muy temprano en el árbol de la ventana, en el patio alcancé a ver a uno que estaba dándose su baño matinal. Miré al cielo, el sol está escondido pero se siente el ambiente aún caluroso. Los niños en la calle andan felices porque el fin de cursos se acerca, se acaban las clases, el levantarse temprano, tareas y las mochilas se quedarán arrumbadas por lo menos un buen tiempo, son vacaciones así que no hay que torturar a los niños con repasos ni nada de eso digo yo.

Hoy es un buen día, hoy hace un mes nació Said, un encanto de bebé que trae locos a sus padres y abuelos ya no decir al abuelo paterno que está tan orgulloso de él como nadie, anda de abuelo culeco. Nunca había visto a alguien expresarse con tanto amor de su nietecito como lo hace él.
Said ha aumentado de peso y crecido de manera impresionante bajo los cuidados de las mujeres de la casa, y cómo no si es el rey que ha venido a darle luz a esa de por si casa tan alegre.
A Said le dio pena cuando le tomaron la foto y se tapó la carita así que no podrán ver lo guapo que se está poniendo.

Hoy es el primer cumplemes de Said y desde aquí en el inicio del verano y con toda la buena energía que eso genera, le mando el abrazo más fuerte del mundo y decirle que no le dé pena que nos gusta ver su hermosa cara.


















jueves, 27 de enero de 2011

Reír es cosa seria.





Le gustaba ver las nubes y al cielo que tímido se asomaba a darle los buenos días. Separada su casa de la de nosotros por un gran patio en el que estaba prohibido jugar a menos que ella nos lo ordenara. O nos mandara a casa con los juegos infantiles y cara de tristeza. La abuela estaba enojada... otra vez.

Eran las siete de la mañana. El intenso frío que se sentía hacía que Abuelita, saliera tapada con su chal tejido y con un suéter. Las medias gruesas bien estiradas. Nada de arrugas porque eso quería decir que era descuidada con su persona. Zapatitos de medio tacón y vestido de color negro. Color que se quedó a  acompañarla desde que murió el abuelo Miguel
Se sentaba en el quicio de la puerta a esperar que el amodorrado sol saliera por entre las montañas detrás de la casa.
Quieta en la sillita azul, esperaba con su bastón que los nietecillos llegaran a saludarla todas las mañanas. Cada uno, desde el más chico hasta el más grande le besaban la mano, nunca la mejilla. Y se quedaba mirando el cielo atenta a lo que cada nube le quería decir.

Si las nubes eran negras decía que nos apurásemos a hacer todo lo de afuera porque llovería temprano. Si había nubes desgajadas significaba que el viento era fuerte y pronto se acercaría a donde estábamos. Habría que asegurar todo para que el aire no se llevara lejos las tejas o ropa secándose al sol. Cuando el aire empezaba a soplar había que agarrarnos los vestidos infantiles y no enseñar más de la cuenta a los hombrecitos de la casa so pena que nos diera un bastonazo por desjuiciadas.
Nosotras solo queríamos que el aire se llevara nuestro pelo largo a todos lados dejándonos tan despeinadas que mi madre tenía que sentarnos ya dentro de la casa a trenzarnos el pelo.
Nos gustaba que el aire nos moviera los pequeños cuerpos como rehiletes sin control. Que sensación sentir el aire freso en la cara golpeando las mejillas.

En su afán de ver el cielo, la abuela nos decía que las nubes rojas significaban mucho calor. Hay veces que había cortinas grises en los cerros y debíamos apurarnos pues la granizada estaría azotando los techos queriendo entrar y al no poder hacerlo alfombraba el patio de blanco.

Cuando el cielo era azul intenso decía que era un buen día para morir.

El aire empezaba a acariciarle la blanca cabeza despeinándola. Entonces se ponía su chal tapando sus trenzas  y como virgen anciana esperaba que la vida pasara recordando risas fugaces y otoños amarillos de amor.
El cuchicheo de los árboles la invitaban a soñar en sus ramas, pero siendo una abuela enérgica no se permitía el lujo de soñar.

La abuela no era como la de los cuentos, la abuela era gruñona. Regañaba a los nietos si jugaban en el patio haciendo alharaca o aventándose unos a otros.
Los instaba a jugar a ¨La víbora de la mar¨ o ¨Doña Blanca¨ . Y así se quedaba mirándolos como atrapaban las risas con sus manitas sucias y caras lacrimosas. 

Tenía un nieto favorito. 

Pero no era favorito para consentirlo. Era el nieto favorito que recibía los castigos por ser el peor portado. Mi hermano Marco, el demonio en forma de jovenzuelo inquieto.
La abuela lo mandaba lavar las porquerizas o chiqueros donde cerca de seis puercos habitaban presos de sus chillidos cuando mi hermano hacía acto de presencia.
Sentado en la barda, les lavaba y echaba agua al suelo para quitar toda la suciedad. Los demás nietos le ayudaban a pasar el agua pero no más porque era su castigo no el de los demás.
Terminando tenía que hacerles la comida con tortilla remojada, cema y agua. Batirla hasta hacer una pasta y ponerla en los comederos.
Cambiarles el agua y si el castigo era fuerte, había que bañarlos. Y así era el castigo impuesto a Marco. La abuela veía que todo estuviera limpio como le gustaba y le ordenaba  que se fuera a sentar en las piedras de la barda de nuestra casa. Desde ahí podía ver que estuviera quieto hasta que el sol empezaba a quemar o mi hermano tuviera que irse a la escuela.

Abuela nunca sonreía, no sé porqué. Tengo grabada su cara de una única sonrisa. Ya no tenía trenzas y un hueco en sus dientes decían que reír era cosa seria. No estaba invitada a su cara ninguna alegría.

No, la abuela no era como todas las abuelas. Mi abuela no tenía permitido sonreír, le faltaba un diente y eso para alguien tan soberbia como ella no era cosa de andarlo mostrando.

La abuela con su bastón, sus medias estiradas y su sonrisa muerta no era como todas las abuelas. La abuela heredó a los apellidos ilustres la seriedad que muchos ahora tratamos de dejar a un lado sonriendo a cada instante.

La abuela Candelaria era tan particular como los amaneceres que se asomaban todos los días a su cachito de cielo, cuando se sentaba en la puerta a ver pasar las risas y amores que se fueron con las nubes que tanto gustaba mirar. 
La abuela nos heredó el arte de predecir el clima viendo las nubes y la no-sonrisa en los labios.

No se porqué Barry se sorprende cuando le digo si va a llover o no, le atino y no sonrío.








lunes, 11 de octubre de 2010

Enamorado de la luna.








¿A quién le dedica su canto taciturno?.

Lo escucho todas las noches, desgarrando la guitarra y cantándole muy quedito a alguien que no imagino. Es un joven solitario. 
Él y su guitarra hacen la pareja perfecta para mis noches de introspección.

Vive a dos casas de la mía.

En el silencio habitual de las noches, se puede escuchar como empieza a entonar una triste melodía.

Su voz es  interrumpida para tomar aire. Las notas empiezan a salir poco a poco inundando la oscuridad de la calle. Puede ser que le esté componiendo algunos versos a su enamorada, si es que tiene.

Quizá le esté cantando a la luna de octubre.

Lo veo caminar solo por la calle, cargando su mochila y con la mirada triste. Algunas veces es acompañado por su padre o por su madre y hermano que revolotea alrededor pidiendo una poca de atención.
Cuando me ve, agacha la mirada o voltea para otro lado. 

Lo he escuchado en el día. Su voz se oye clara pero no entiendo lo que canta. Lo acompaña el gorjeo de algún pajarillo o el grito interminable del gasero. De vez en cuando el ladrido de su perro le hace coros.
Me acerco a la ventana para escucharlo pero entonces deja de cantar como si supiera que hay un público oyéndolo.

Ta ra ran  tara ra ran.

Su voz se oye cada vez más triste. 

Anoche hizo llorar a la luna quien se ocultó detrás de una nube para que nadie la viera derramar lágrimas de amor dejando todo en penumbras. Las nubes también lloraron después de mucho tiempo de no hacerlo.

Es tan joven que no entiendo como puede ser alguien triste a esa edad. Recuerdo que en la secundaria era muy alegre, le gustaba Belinda y ponía sus canciones todo el día.
Jugaba en la calle futbol con su hermano y su padre. Entonces podía oír su risa alegre.

Pero eso se acabó. Ya no ríe ni juega. Ya creció. Tal vez sea eso. Está conociendo el mundo de los adultos y puede ser que no le guste. 
O puede ser que ya conoció el amor y está desilusionado... o enamorado.

Quizá sea eso lo que le robó la alegría infantil, no sé. 

Lo que él no sabe es que todas las noches, su canto triste arrulla mis noches de insomnio cruel.














jueves, 23 de septiembre de 2010

Con letras rosas.





¨En el agua clara
que brota en la fuente
un lindo pescado
salta de repente¨...

Los ojos del pequeñín miraban a la madre que lo tenía abrazado con su rebozo gris - ese, el que usaba en la casa-. Las mejillas sonrosadas de la madre hacían juego con la pálida piel que dejaba ver el cansancio que tenía. Ojeras profundas hacían más dramático el rostro. Las manos brillosas de un lavar ropa sin fin,  acariciaban al pequeñito quien no apartaba la mirada del dulce rostro que tenía enfrente.
Sentada junto al fogón, arrullaba a su hijito cantándole a media voz, una canción de cuna. 

¨lindo pescadito
no quieres venir?
a jugar con mi aro
vamos al jardín¨...

El frío y la canción maternal hacían que se antojara estar en el regazo cálido del que ahora disfrutaba el hermano menor.

La noche empezaba a caer. Las estrellas envidiaban en el cielo el arrullo de la madre.

Sentada sobre dos tabiques, una niñita veía la escena grabándola con letras rosas en el fondo de su corazón y aprendiéndose cada verso para que un día ella hiciera lo mismo.
Los codos sobre las rodillas y con los ojos fijos en su madre. Se preguntaba cómo es que estando tan cansada tenía ánimos todavía para arrullar al pequeño.

¨mi mamá me ha dicho
no salgas de aquí,
porque si te sales
te vas a morir¨.

Se levantó, acercándose a su mamá, le acarició el pelo y la miró a los ojos. Le dio un beso en la mejilla agradeciéndole la gran lección que le estaba dando.
La madre le devolvió el gesto con una sonrisa. 
Acercándola a su pecho, depositó un beso en la cabecita de la pequeña que dejaba ya rodar dos lágrimas  por sus mejillas,  sintiendo en su pequeño corazón el gran cariño de su madre.

















*imágen google.

jueves, 1 de julio de 2010

Si puedes ver... oír... sentir... entonces puedes verla.



Mi pueblecito está escondido entre árboles enormes que ocultan al cielo cuando están enojados y se mueven fuertemente de un lado a otro por la fuerza del viento.
Los árboles cuando se enojan porque un pájaro mordizqueo una de sus ramas o porque el aire despeinó su punta, tienden a esconder al cielo de las miradas de la gente. Se agarran de las ramas unos a otros no dejando ver ni un trocito de cielo y riéndose de la cara de la gente que por más que quiere no puede ver nada.

En mi pueblecito puedes ver - si te concentras - la casa del padre Ramiro. Es una casa tétrica. La puerta enorme de madera es imposible franquearla. Desde la calle puedes asomarte al sótano por las ventanas con barrotes y sin vidrios.. Puedes ver objetos llenos de polvo. Y también puedes ver el espíritu del padre que vaga entre las sombras de su casa buscando su gran sombrero y su bastón con el que amenazaba a los niños que no se asustaban con su gran estatura.

En mi pueblo puedes oir - si pones mucha atención - las campanas de la parroquia llamando a misa de 7. Misa de pobres. Recuerda que la misa de 7 es para los pobres y la misa de 11 es para los ricos, no lo olvides. Así es en mi pueblo.

En mi pueblecito puedes ver los lavaderos comunales, donde las señoras íban a lavar sus tristezas con el agua de la pileta larga en la que todas tallaban el desprecio del que a veces eran objeto por sus maridos. Con su jícara de colores enjuagaban sus alegrías para tenerlas muy limpias, listas para cuando tuvieran que resarcirse del continuo ataque de la pobreza.

También lavaban su cara para dejarla limpia de lágrimas de vida.

Puedes oir las risas de los niños que juegan bajo la vista alegre del sol que los acompaña  agarrándolos de las manecitas llenas de barro. La cara con dos manzanas rojas en vez de cachetes y los pantalones rotos de tanto jugar a las canicas.

En mi pueblo puedes ver como a las 4 de la mañana, al demonio que se despide en el cruce de la carretera, enojado porque esta vez se vuelve a ir con las manos vacías. La gente se ha portado bien otro día más y eso lo enoja.
No ha habido ningún choque ni peleas callejeras, se siente frustrado y se va maldiciendo - ¿de qué otra forma podía ser?-.

En mi pueblo puedes ver a un niño que camina en medio de la carretera. Los coches pasan a su lado sin detenerse y sin hacerle daño. Puedes ver como un conductor se detiene y lo agarra de la mano mientras el niño con su media lengua le dice donde vive.
Le enseña la casa donde vive... es mi casa.

En mi pueblo puedes ver - sobre todo en las noches oscuras- el alma de cientos de personas que no encuentran acomodo en ningún sitio. Puedes ver también que algunas se meten en las casas y se quedan a vivir ahí tratando de comprender qué hacen muertos.
Se quedan vagando en las calles oscuras donde habitan sus recuerdos.

En mi pueblo puedes ver un domingo a una familia muy grande, yendo de visita a la basílica. Los hermanos mayores se encargan de los menores. La madre se encarga del de brazos y el padre da las órdenes a ejecutar. Puedes ver - sólo si te fijas muy bien- que son muy felices.

En mi pueblo puedes ver la escuela que ha albergado en sus salones muchas generaciones de Almaraz. Escuela que les ha enseñado lo dura que la vida puede ser. Puedes ver sus salones en los que por la parte de atrás se ven los prados con sus borregos pastando plácidamente.
Puedes ver a la hora del recreo a unos hermanitos compartiendo su torta de frijoles.

En mi pueblo - si cierras los ojos fuertemente- puedes ver la pulquería donde los hombres se reunían a contarse sus cuitas amorosas. Desde afuera podías oir las  risas alegres y si te asomabas por debajo de la puerta podías ver los pies de los hombres que íban de un lado a otro o se quedaban desparramados en el suelo.
Podría ser que en una de esas decenas de pies, alguien encontrara lo que estaba buscando y correría a decirle a su madre que había encontrado a su papá.

En mi pueblo también puedes ver entre la neblina de noviembre, como tu cuerpo va cortando el aire que se torna frío a tu alrededor. Puedes tocar el aire que respiras.
Te puedes ver a ti mismo caminando entre la neblina respirando el aire helado lleno de melancolía.

También puedes ver a media docena de niños asomados a la ventana viendo como los truenos caen con furia y atemorizan hasta al más valiente.

En mi pueblo puedes ver - pero sólo si quieres verlo con toda el alma- , a una niña con sus dos grandes trenzas, un vestido de flores violetas y sus cintas blancas. Puedes verla corriendo y dando vueltas persiguiendo a las palomas. Jugando con sus hermanos o subida en el columpio. También puedes ver a esa niña leyendo en las escaleras de su casa. La puedes ver abrazada a sus hermanos viendo partir a su madre a un lugar del cual regresara con un nuevo hermanito.

Puedes ver a esa niña sentada en la barda de su casa, posando para una foto. Puedes verla con su bolsa de útiles yendo a la escuela.

Y si abres los ojos muy grandes y quieres ver como es esa niña de grande...

puedes imaginarla ... escribiendo este post.




domingo, 25 de abril de 2010

No.


Yo sé que algún día llegaran, de eso estoy consciente pero no estoy preparada... no por favor.
No aguanto mucho sus lloriqueos, no aguanto estar atenta a que se vayan  a lastimar, a que se chupen algo sucio. No aguanto estar al pendiente en todo momento de ellos, no por favor. Ni siquiera puedo cambiarlos de pañal, no eso no.
No quiero niños en este momento no estoy preparada para cuidarlos. Nietos tampoco.

Esta mañana ha venido la cuñada de Barry y ha traído a su bebé de 10 meses porque no ha podido dejarlo con nadie.
Tadeo, que es como se llama el bebé pesa cerca de 11 kilos, pesa más que mis culpas y me lo han dejado mientras su mamá trabaja. Se parece a Bam Bam el de los Picapiedra. Está muy grande para su edad y tiene mucha fuerza. Pesa como si comiera piedras.
Si al menos se hubiera quedado con su papá.

La única que puede cuidarlo soy yo en este momento... no por favor.
Me cae muy bien el bebé y lo quiero mucho pero ya me cansé.
No llora casi, no da lata pero esta atención que requiere ya me hartó. Tengo cosas que hacer, bueno no, pero ya me cansé por dios.

Ya lo dormí, ya se despertó, ya jugué con él, ya lo abracé 200 veces, ya lo volví a cargar, ya volví a jugar con él... ya por dios. Y para colmo me estira los bracitos para que lo cargue cuando lo dejo un momento en el sillón, ¿quién se puede resistir?.

Y es que a pesar de que es un bebé bien portado ya no puedo. Ya me duele la cintura de cargarlo. Ya quiero que se mamá termine para que se haga cargo de él.
No Tadeo, deja de estirarme los brazos por favor.

No, en mis planes no está tener nietos pronto. Espero que en los de mis hijos tampoco.
No estoy preparada para cuidar niños... aún no.
Tadeo por dios, deja de estirarme los brazos que ya me cansé de cargarte. Y no te sonrías conmigo, no me vas a convencer de cargarte una vez más. No me hagas esos pucheros.

No, no me digas hola ni hagas esos ruiditos con la boca para llamar mi atención. Ya me cansé Tadeo ya.
No me veas con esos ojitos que me parten el alma Tadeo, ya.
Te voy a cargar pero es la última vez porque ya me cansé. Te voy a dormir de nuevo nenito.

Duerme ya pequeño, te voy a cuidar no te preocupes, duerme tranquilo que yo te cuido.










lunes, 15 de febrero de 2010

No quiero ser gorda, yo quiero ser flaca.






De pequeña sufrí frecuentemente de hemorragias nasales que me mantenian al borde de la anemia.
Desde mi más tierna infancia me daban vitaminas, hígado de res ( uac!!!), caldos de verduras, jugos de zanahoria, jitomate, betabel, en fin, infinidad de cosas para que me repusiera de la pérdida de sangre.
Puede ser que por eso no me gusten las verduras ni las frutas.

La mejor ración de carne era para mi.
La más grande pieza de pollo, todo lo mejor era para mi.
Y debido a eso me fuí poniendo llenita, eso si nunca fuí gorda. Pero tuve la mala fortuna que por ser la mejor alimentada a mis hermanas les tocaba poco y se quedaron flacas.
Ah! también me daban cápsulas de hígado de tiburón que según eran muy buenas para el crecimiento de los niños y algunos otros complementos alimenticios.

Estoy muy bien formada... pero en la fila de las que quieren adelgazar, buuu!!!

Yo soy la ¨Gorda¨de la familia blah! aunque no esté gorda, un trauma que gracias a mi carácter no creció conmigo.
Cuando era bebé mis manitas eran muy chonchitas y mis mejillas estaban tan infladas que parecía que estaba comiendo algo, Kiko me quedaba corto, osht!
Mi suetercito se abría entre los botones porque mi voluminosa pancita se quería salir, buaaa!!!

La ropa que me compraba mamá siempre era de una talla mayor que la de mis hermanas. Ellas tenían la misma talla, les quedaba todo... menos a mi, Snifff!!!
Lo único bueno de eso es que no la tenía que compartir. Algo bueno debía dejarme ser llenita.

No fué trauma para mi pero si era una gran preocupación, tanto que toda mi vida he hecho ejercicio y he estado a dieta para no estar gorda.
Hasta hace algunos años debido a que casi me muero, dejé de tomar cosas para adelgazar. Tomé una pastilla que me aceleró el corazón y estuve a un paso del infarto.
Me llevaron al médico y me dieron una regañada que aún recuerdo. Desde entonces no tomo nada para bajar de peso.
Mejor hago ejercicio.

Mi corazón, las pastillas y los médicos son la trilogía del horror.

Tengo dos hermanas talla cero, ¡No puede ser! a mi me da pena decir mi talla cuando me preguntan.
Ellas pueden comer lo que sea y no suben de peso y yo como unas papitas y tengo que hacer tres años de ejercicio para que no se me noten, nunca han hecho ejercicio y están tan flacas como un palo y yo... mejor no digo nada, no se enferman nunca, yo me la vivo con el médico.

Barry dice que así estoy bien porque a él no le gustan las flacas, ¿le creeré?.

Creo que ni cuando esté cadáver seré flaca, seré una calavera gorda y los gusanos tendrán mucho que comer.
Ah no! me van a incinerar ya recordé, así que no les daré gusto a los gusanos alimentarse con mi bien nutrida carne.

No me trauma ser llenita pero tampoco ser flaca me incomodaría.

A las flacas todo les queda bien. Atraen las miradas de los hombres, cualquier ropa la lucen y no sufren de nada.

Por eso y por mucho más No quiero ser gorda yo quiero ser flaca...
¿se podrá?...
nop... es demasiado tarde, necesitaría nacer de nuevo y eso no es posible.

Me acepto como soy, pero ah! que mundo tan ingrato que solo ve bien a las flacas y las gordas solo son simpáticas y buena onda.
Yo ya estoy en otro nivel, ya no me hace daño que me digan ¨Gordita¨, pero he visto como las llenitas son víctimas de discriminación y no me parece justo porque de mi alguna vez se burlaron y nunca lo soporté, porque peleaba en el momento en que alguien me decía ¨Gorda¨.

Pero, ¿y las demás que no se defienden porque no tienen carácter para hacerlo?. Eso es feo y quisiera que la gente cambiara su forma de ver a las personas.
Todas las mujeres y los hombres somos PERSONAS lejos de ser flacas y gordas o flacos y gordos.

Y pensar que yo también he formado parte de esa discriminación.

Eso me da mucha pena.





viernes, 20 de noviembre de 2009

Carta a mi hijo.



Debo hurgar en mi corazón para sacar la mejores palabras para ti hijo querido.
¿Y cómo no si hoy hace 24 años llegaste a mi vida?.

¿Cómo hacer para expresar el inmenso amor que te tengo?. Solo sé que las palabras se agolpan en mi boca y no pueden salir, están atoradas en un cúmulo de emociones que me embargan.
¿Cómo decirte que eres la luz de mis ojos, sin lastimar a tu hermana?. Tú eres la luz de mis ojos, ella es mi corazón.
Sin el corazón no vivo y sin la luz no veo todo lo maravillosa que es la vida con ustedes.

Quiero que sepas que el dolor de tu nacimiento fué muy fuerte, pero si habría que pasarlo otra vez para que seas feliz, lo acepto mil veces.
Estoy orgullosa de ti hijo.
Las cosas que hemos pasado tú y yo son tantas, que recordarlas nos llevarían toda una vida...  la tuya.
Una vida que empezó a vibrar en lo más hondo de mi alma. Sabía que serías especial para mi y al paso del tiempo lo constato.

El nacer en un hospital por demás horrible, donde me tuvieron arrumbada en una sala junto con las camillas desvencijadas.
Abrir los ojos y ver el reloj para saber la hora que naciste... 10.03 de la noche del 20 de noviembre y volver a cerrarlos.
Despertar con un dolor desgarrante en mis entrañas, ¿que importaba ya?, si ya estabas en mis brazos.Mis brazos... los brazos de tu madre.
Brazos que han arropado tus angustias y zozobras, tus alegrías con tus primeras novias.

Las alegrías cuando sacabas 7 de calificación, porque sacar un 10 decías, cualquiera lo hace, pero un 7 solo tú ó pasar apenas rozando el 6. Sacar 10 es vanidad le decías a Kiku.

¿Recuerdas ¨El ratón vaquero¨?, tu primer bailable escolar, lo grande que te quedaba el sombrero, ¿te acuerdas querido ratón?.

Cómo olvidar  cuando llegué a la secundaria desde las 7 de la mañana esperando que me dieran tu boleta de calificaciones, y saber después de tanto tiempo que las entregarían hasta las 11, y no me quisiste decir pues temías que me enojara, cuando ya no había razón... ya estaba enojada de tanto tiempo de espera.

Los extraordinarios que pagábamos a escondidas de tu padre, que te regañaría por no estudiar tanto como tu hermana.
Cuando no pasaste el exámen de selección para entrar a la UVM y el regaño de Barry porque no habías estudiado tanto para quedarte en la universidad.
Nunca quise que te quedaras sin escuela y fué entonces que te dije que fueras a la universidad de la que te graduaste.
¿Te acuerdas cuando fuímos a inscribirte?. Te sentías ya grande y sin embargo aceptaste que fuera contigo, no importaba lo que pensaran los demás.

Oye hijo, ¿te acuerdas cuando nos escapábamos para comernos una hamburguesa que comprábamos con el dinero que nos sobraba de la inscripción?.
¿Cuantas veces lo hicimos...tres, cuatro?, no sé, pero eran muy divertidas. Era nuestro secreto, jajaja, vaya secretos tan valiosos que guardamos.

Querido hijo, desde los seis años has usado lentes y eso me agobia, porque yo te lo heredé. Ójala pudiéramos heredar solo cosas buenas y nunca las malas. Debería existir una ley celestial que diga que las cosas malas no deben heredarse.

Muchas veces la pasaste mal conmigo y sin embargo me has demostrado el amor inmenso que tienes por mi, no tanto como el que yo te tengo. Lo sentí en el abrazo que me diste por la mañana.

Vienen nuevos sueños hijo de mi corazón, nuevas ilusiones.
Quiero estar en los momentos gloriosos que te esperan hijo... muchos.

Hicimos un pacto el domingo, ¿recuerdas? . Me está costando mucho trabajo cumplirlo, después de todo dejar el vicio de un día para otro no es fácil, pero lo estoy haciendo por ti.
Porque quiero que vivas muchos años y porque quiero que te cases con Nueris, porque quiero nietos, porque quiero que tengas un buen trabajo, porque quiero que seas feliz.
Sueños que todas las madres tienen para sus hijos.
Pero... yo no soy todas las madres, los sueños que tengo, son los que deseo para ti Muny.
Quiero seguir sintiendo tu mano gordita en mi cabeza cuando te despides de mi, todas las mañanas.
Quiero verte grande como una torre y yo  protegida a tu lado hijo.
¨Pórtate bien Chikis¨, me dices todos los días.
Quiero sentir tu abrazo de despedida y el pedirme un beso cuando llegas.
Quiero sentir tu corazón alegre cerca del mío.
Quiero verte feliz hijo.
Quiero que seas un triunfador, más de lo que ya eres.
Quiero que los apellidos ilustres que te heredamos, no sean una carga para ti. Sé que contigo seguirán estando libres de toda mancha.
No quiero que sean un lastre, quiero que sean un orgullo y sobre todo quiero que nunca olvides de donde vienes.
Quien es tu familia, tus orígenes.
Si lo tienes presente siempre hijo, entonces te darás cuenta que el ser triunfador, te viene de sangre.
Sangre de dos apellidos formados a base de mucho trabajo, pero sobre todo nunca olvides que ser Corona no es solo un apellido... es un orgullo.





viernes, 13 de noviembre de 2009

La Malcarida.





Vive en otro país junto con sus padres y hermanos.
Se fueron buscando una mejor vida o tal vez huyendo de los recuerdos que agobian  a su madre.

Tiene once años.

Es un niño inquieto y juguetón. Hace desesperar mucho a su madre por sus travesuras, pero es un niño, así se supone que deben comportarse los niños. Claro que  a veces hay que enseñarles a que se porten bien y él lo entiende a la perfección, sobre todo cuando su madre a punto del infarto, le dice  ¨QUE YA SE QUEDE EN PAAAAAZ¨.

Usa lentes desde pequeñito, ¿y como no?, si es un niño muy inteligente. Los niños inteligentes usan lentes, bueno no todos, pero casi todos.

Le gusta ayudar  a la gente y sobre todo a los desvalidos que nada tienen, eso habla bien de su tierno corazón.

Está aprendiendo a tocar el violín, instrumento que a mi en lo particular me parece que sus notas son como llantos atrapados de un alma adolorida. Se parece a ¨Grillo¨, el violinista que vive en mi casa desde hace unos meses y que por ahora anda de gira invernal. Voy a bautizar a mi grillo, cuando regrese de su exitosa gira, sabrá que tuene un nombre, se llamará COCO.

Fué el salvavidas de su madre, cuando esta cayó en una profunda depresión por la pérdida de su propia madre. Creyendo que no había más por qué vivir se estaba dejando morir. Hasta que llegó él para decirle con su sonrisa tierna y sus manitas gordas lo que tanto sufriría si ella le faltara.
Fué el salvador de su madre. La llevó a la orilla de su mar de lágrimas, la arropó con su llanto y con su sueño de ángel, la hizo volver a la vida. Él la necesitaba, no se podía morir.

Vive con sus dos hermanas, su hermano mayor y sus padres.
No sabe hablar español a pesar de que su madre se lo pide insistentemente.

Lo conocí a través del blog.
Su madre me leé y él se interesó por lo que escribo. Me llama ¨Malcarida¨ porque no sabe pronunciar bien mi nombre.
Le gustan Los Rolling Stones, Los Beatles, Los Doors, Los Héroes del Silencio ( desde ahí me empezó a caer bien) y Ritchie Valens.

Me manda muchos ¨kisses¨ y muchos abrazos. Le gusta lo que escribo.

Tal vez no sea mucho lo que pueda contar de él... de Coco, porque no lo conozco.

Su madre me contactó por el chat del blog y aunque las primeras veces que me dejó mensajitos me asustó mucho, después al irla conociendo ví que no hay nada que temer

He de transmitir algo muy bueno que hasta los niños se interesan por mis ¨escritos¨. Tal vez sean las historias de ¨La reina del país de los Hongos¨, los que los atrapan.

Es todo lo que puedo decir de Coco por ahora.
Sé que con el tiempo cada uno sabrá más del otro y entonces seremos grandes amigos... lo sé... lo presiento.

Esto es para ti Coco, con todo y canción que me pediste.


PD: Coco tiene una hermana que también le ha pedido a su madre que le lea algunos de mis posts. Después de que su mamá le leyera el de los alebrijes, dijo que ¨La Malcarida¨ es una señora muy guapa y que soy una lady muy creativa para mi edad... ¡¡¡ TOING!!!.


Jajajajjajaja, saludos mil Génesis.





miércoles, 4 de noviembre de 2009

Me llamo Flor y soy adicta.





No sé que hubiera pasado, si cuando me enfermé la primera vez, mis padres no me hubieran atendido tan pronto como lo hicieron. Me veían tan frágil que inmediatamente corrían al médico cada que me ponía mal.

Las constantes hemorragias nasales que tenía, hacía que me dieran un especie de chocolate con vitaminas. Toda mi infancia me la pasé tomando ese chocolate, tomando vitaminas y suplementos alimenticios.

Cuando me dió parálisis facial, debido a lo aprensiva que soy, me recetaron cápsulas de éter, que sabían a demonio vivo, pero solo así me curé.

Las múltiples infecciones de piel, hicieron que mi inseguridad creciera a pasos agigantados y aún así, no creo que me haya afectado tanto. Al menos creo que insegura no soy. Bueno, en el blog,  porque en la vida real prefiero quedarme en mi casa antes que visitar a mis hermanos, que son los que hacen que esa inseguridad me haga sentir más chiquita de lo que estoy. Claro que ellos no se lo proponen, es solo mi complejo que no supero y que pienso que se va a morir conmigo.

Vengo de padres hipertensos y heredé la enfermedad. Uso anticoagulantes gracias a la angina de pecho que me hizo ver lo fácil que uno puede morir sin estar preparado. A fin de cuentas nadie se prepara para ese paso. Tomo pastillas para que mi pobre corazón maltrecho esté un poco mejor.

Las enfermedades se acrecentan con la edad. Batalla constante contra el colesterol alto y migraña. Pero he luchado contra todo eso, así que ya lo veo como algo normal. Después de todo siempre he estado medicada.


Quisiera saber lo que es no tomar pastillas. Nunca lo he hecho... debo tomar pastillas para todo. Cuando me pongo rebelde, no tomo nada, pero el médico ha dicho que no debo de hacer eso, puedo provocarme algo peor. Tal vez lo dice para asustarme, pero solo algunas veces dejo de tomar medicamento para ver que se siente no estar pendiente del reloj ni de las alarmas del celular para tomar cada pastilla.

Algunos amigos me dicen que yo sola me causo las enfermedades, no lo sé. Debo tener una mente muy poderosa para hacerlo.

He discutido muchas veces con mi sobrina que dice que la enfermedad está solo en mi cabeza. Tal vez lo que mis padres debieron haber hecho antes de llevarme con un médico, fué  llevarme con un sicólogo, para que me diera un tratamiento mágico que hiciera que no me aficionara a las pastillas. Después de todo siempre han dicho los doctores que me enfermo debido a los nervios.

Llevo una vida prácticamente relajada, gracias a que mi familia procura darme todo lo que pueden y más. No debo dejar de tomar medicamentos, hago ejercicio y me vivo la vida tranquila, aunque a veces con lo que escribo parece ser que no es así.
Si lo es.
Después de tanto tiempo, soy la persona más relajada del mundo. He reido tanto los últimos días, que le causo sorpresa a mi familia, de tanto que me rio.

El domingo fuímos a ver a los alebrijes que están en Reforma y me divertí de lo lindo y lo que es mejor, hice reir mucho a mi  familia, que al igual que yo, reía de todas las cosas que hacía cuando me tomaban fotos con los alebrijes.
Incluso algunos turistas me dijeron algo y se reían de mis ocurrencias. Me compraron un algodón morado... grande, grande de azúcar y se me puso la lengua igual de morada, ni me había dado cuenta, hasta que una señora me dijo que mi lengua estaba ad hoc con el alebrije.

Es fácil ser feliz y me he dado cuenta. Reir es todavía más sencillo, solo espero que no se me olvide porque si algo a lo que no estoy acostumbrada es a reir.

Y sobre todo superar el miedo que me inculcaron mis padres, debido a que siempre que reíamos mucho, coincidía con que alguien se moría.

Tal vez por eso no rio tanto... casi nunca.

Pero ahora creo que me haré adicta a la risa. He visto que lo único que pasa al reir, es que mi familia esté muy contenta y eso... eso es lo que yo más quiero en el mundo.

Cada día me levantaré con esta máxima: ¨Solo por hoy debo ser feliz¨... si, eso haré... creo.





sábado, 3 de octubre de 2009

Abuelita mamá-Toya









Barry sigue en su afán por querer tener nietos y nomás no hay quien se anime.

Muny ha dicho que tal vez se case con la princesa Nueris hasta el año que entra (diciembre) entonces todavía falta mucho, no corre prisa.
Y Kiku, ni pensarlo.

El oso amistoso (gracias Mara) ó sea Muny dice que cuando tengamos nuestros nietos los vamos a consentir mucho como todos los abuelos.
Yo solo digo que me los traigan, pero que me avisen con un mes de anticipación, para hacerme a la idea de cuidar chamacos, je.

Es la manera que tiene Muny de fastidiarme. Decirme que me va a traer a mis nietos todos los días para que los cuide y me hagan desastre en mi casa.
Muny sacó un nombre de una película donde salía una abuela y le decían sus nietos ¨abuelita mamá-Toya¨, y  dice que así me van a decir...¨abuelita mamá-Toya¨.

¨Papi oso, llévanos con mi ¨abuelita mamá-Toya¨ ,

¨Ábuelita mamá-Toya¨ni que mis polainas...yo seré la abuela Flor y no se hable más.

Además  seré una abuela consentidora y voy a malcriar a mis nietos. Voy a irme a jugar con ellos, les voy a comprar dulces, voy a dejar que hagan lo que ellos quieran... pero con mis reglas, que para eso voy a ser la abuela.

Vamos ir a la plaza y les voy a enseñar a bajar las escaleras que van para arriba.
Nos vamos a esconder de sus papás.
Les voy a hacer volantín.
Jugaremos a pares y nones, a las escondidas, al resorte.
Iremos al monte a jugar. Les pondremos un columpio en el árbol y los voy a empujar tanto, hasta que toquen el cielo...como algún día lo hizo su abuela.
También les enseñaré a jugar con cochecitos a las carreras ó tal vez les amarremos un cordón y los jalamos para que vayan detrás nuestro.
Jugaremos stop.
Y les voy a enseñar a buscar hongos, y les haré quesadillas.




Ya quiero tener nietos, antes de que el tiempo se acabe.











¨Abuelita mamá-Toya! ¡argh!...

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.