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martes, 25 de febrero de 2020

La carta

Como ustedes recordarán, hace tiempo escribí una carta con todo mi corazón a Enrique Bunbury. (He escrito cosas más bellas la mera verdá, pero no funciono con prisas).
Tenía que entregar la misiva en la noche para que llegara a sus manos al día siguiente, antes de la presentación en el Auditorio Nacional en 2019, concierto al que no quise ir por obvias razones.

La persona a la que entregué la carta fue a Laura. Ella se la dio a un miembro del staff en propia mano. ¡Quémoción!



Me puse muy contenta cuando me dijeron que la había recibido en sus propias manecitas suyas de él. Lo que pasó después lo supe a un año del hecho.


Dicen que la leyó detenidamente sin apartar un segundo los ojos de mi letrita tierna. Ah, eso sí, porque fue a mano, nada de a máquina fría ni cosas de esas. A la antigüita como el Dios de los carteros manda. 

Hizo algunas preguntas. Quién era yo, de dónde me conocían y tal. ¡Arggggggh, muero de nerrrrvios! Lo malo fue que puse mi nombre y no el del blog. Un buuu por mi.
Luego lueguito la guardó sepa la bola dónde. 

Y ya eso fue todo.  
Es mucho que no es poco, peor es que ni siquiera la hubiese leído, digo yo.

Posiblemente no vuelva a verlo en toda mi perra vida. La condición actual aunada a mis circunstancias no lo permiten, pero ya nada importa. Leyó la carta y eso me puso muy feliz. Por si las moscas estoy escuchando el disco nuevo, qué tal y compuso una canción a la viejita loca que se enamoró de él a los primeros acordes de Maldito duende.

Uno nunca sabe por dónde saltará la liebre.











15 comentarios:

  1. "he oído que la noche es toda magia
    y que el duende te invita a soñar
    y sé que últimamente apenas he parado
    y tengo la impresión de divagar
    amanece tan pronto y yo estoy tan solo
    y no me arrepiento de lo de ayer.

    si las estrellas te iluminan
    oh y te sirven de guía
    te sientes tan fuerte que piensas
    que nadie te puede tocar."

    enrique bunbury

    acabo de escucharlo cantarla y lo hace muy bien. estoy seguro de que él sabe que eres su fan más preciada debido a que de todas las personas que le escriben tú eres la más especial.

    besos.

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  2. El Dios carterero sabe mil trucos de turno noche: al final, no faltarán enriquesbumburys que tengan a bien leerte y sentirse orgullosos de que seas su fan

    Nota: A Enrique Bunbury verdadero lo conocí en persona, hace infinidad... cuando vivía en Agua., justo en el mismo edificio en que vivía mi hermana,
    El mundo es un pañuelo

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  3. Pues me emociona que tal vez, los primeros acordes de ese tema pudieran hablar de ti. Tanto si guardó la carta, como si tras leerla la destruyó, ya sabe que alguien lejano piensa en él.

    Muy bonita historia

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  4. Tengo celos eh!!!

    :)

    Muackkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk

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  5. Cada vez que hablas de mi paisano, siento curiosidad y leo alguna cosa sobre él. Parece que, además de nacer en la misma ciudad (él unos cuantos años más tarde que yo) nos "educamos" en con curas. En la última entrevista que he leído dice que cambió con frecuencia de colegio, porque debía ser bastante rebelde desde su adolescencia. Con su primer apellido ("Ortiz de Landázuri") he conocido a otras personas en Zaragoza.
    Habría que hacerle llegar en enlace de tu blog, aunque no sé cómo.
    Besos.

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  6. Una carta que cumplió su misión.
    Besos.

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  7. Lástima que no le pusieras el remite... :)
    Besos y salud

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  8. Qué bueno que le llegó y la leyó!!!!
    Y quién sabe, Malque, pero seguro que más de una vez se acuerda de ella, de ti.
    Un beso grande

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  9. ¡Debiste haberle dejado la dirección de tu blog! Ahora en vez de estar comentándote cosas insulsas y pal olvido yo, te podría estar comentando él. Un "Hola" aunque sea. Y ya con eso basta por los siglos de los siglos jaja
    Te dejo un abrazo.

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  10. Y ahora que sabemos quién es Enrique, falta saber quién es Emilio. Eres una verdadera caja de sorpresas. Gracias por escribir. Beso.

    Salud.

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  11. Hola Bella Flor. Me alegro un montón que pudiera llegarle la carta, además de mano de tu nieta. https://www.viagogo.es/Entradas-Conciertos/Pop-Rock/Enrique-Bunbury-Entradas?AffiliateID=49&PCID=PSESBINCONENRIQ93EA6B7166&AdID=83562952327655&gclid=e77ffff3a7351d275e5ca1abe3ecd1d4%2ce77ffff3a7351d275e5ca1abe3ecd1d4&ps_p=1%2c1&ps_ag=1337006192322678%2c1337006192322678&ps_tg=kwd-83562928738878%3aloc-170%2ckwd-83562928738878%3aloc-170&ps=%2c&ps_c=325503255&ps_ad=83562952327655&ps_n=o&ps_d=c
    Tal vez puedas ponerte en contacto con él.
    https://www.instagram.com/bunburyoficial/
    En esta última pagina tal vez puedas poner tu blog y así que te conozca.
    Me ha encantado como lo has escrito.
    Abrazossssss

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  12. Nos conformamos con tan poco, hasta con que alguien(vale, es Bunbury, pero aun así) nos lea una carta, toque algo que nosotros hemos tocado, respirar el mismo aire, etc... Pero nos hace por un instante felices y es lo que importa.

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  13. Seguro que se le quedaron tus letras en el corazón. Eres un ser de luz.

    Un beso admirador.

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  14. Algunas personas logran que la fama no les destruya la empatía, pero son las menos.
    Qué alegría saber que leyó tu carta.

    Saludos,

    J.

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La titular de este blog, dama exquisita, dueña de su mente pero no de su cuerpo agradece la visita a este refugio de chilanga triste.

la MaLquEridA

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales