El refugio de la soledad

El refugio de la soledad
Yo estaba en este lado del mundo. Tú en el otro extremo.

¡Qué sorpresa! ¿Cómo has caído tú por aquí?

Cosimo en sus laberintos.

Desde El Reino de la Salamandra

Desde El Reino de la Salamandra
Las esporas escribidoras

Cuentacuentos en desuso

Nunca fue tan breve una despedida
nunca me creí que fuera definitiva-
Nunca quise tanto a nadie en mi vida
nunca a un ser extraño le llamé mi familia.

Chilanguita de ojos tristes

El blues de los secretos

Las cosas que no se dicen son más que las que sabemos. Los secretos no debieran existir. No estás para saberlo ni yo para contarlo pero......

Apología al dolor y sufrimiento.

Intrínsecamente Ausencia

A estas alturas de la vida no he hecho más que parir tristezas.

Ecos del silencio

Eres mucho más que musa.
Tú eres poesía.

No se preocupe por mi y mis ausencias moribundas. He de volver.

Permítame decirle por hoy que le quiero mucho, un tanto demasiado doctorcita.

Joven filósofo



Flor de María

Hay una mujer que a la distancia
de unos días y de algunas noches
le ha puesto la circunstancia de la alegría

a varias de nuestras vidas.
Ella convoca con su existencia, alegrías y tristezas.
Yo le sigo, tu le sigues y todos la seguimos.
Sin pretenderlo nos hemos convertido en peregrinos
de sus palabras y de sus escritos.
Noble tarea la de ser lector y amigo
de la reina de las palabras y de las vivencias.
Esa mujer enternece mientras no le prometamos
un jardín de flores y no le pongamos colores.
Ella nos habla con el alma en la sonrisa
porque dios la hizo desgraciada
pero a ella no le da la gana.
Ella nos fortalece con su ejemplo
y demonios fieles a ella...
Ella es la Flor de las flores.
Los que la rodeamos nos hemos convertido
en la maceta de la existencia
en la que sus pétalos cobijan
el dulce encanto de la escritura,
la lealtad y de la amistad.
Por esto y más esa mujer es bienquerida.
Flor de María, ese es el nombre
de tu flor que es la palabra...

Seudopoetisa circunspecta

Escribo poemas de suyo ridículos no concibo las formas de escribir un te quiero de forma literaria.

Joven Cuervo

Los abuelos son esos monstruos preciosos, casi de ficción, doy fe, mi hermosa abuela monstruosa...


Abogado de la Serna

Beso paloma Mándame un beso paloma, de esos que llevan mensaje, que hacen completo su viaje y llegan con bien a su loma. No importa cuál sea el idioma mientras que sepa llegar; que cruce montes o mar rumbo al destino profeso. Si tu paloma es un beso mis labios son palomar.

La juventud no te acompañará en los próximos mil años.

¿Por qué siempre conviene alegrar a la gente? también de vez en cuando está bien asustar un poco.

De mí para ti

Trepo por tu recuerdo como una enredadera que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy esa absurda epidemia que sufren las aceras. Si quieres encontrarme ya sabes dónde estoy. Sabina

Inexistencia del Ser

¨Cuando logres ser positiva, puede que te llame¨.-Olvídalo -respondí- hay bastantes positivos en el mundo para querer sumarme a ellos. Lo mío es rasgarme las venas, desangrar las letras, los quereres, los sentires. Yo escribo desde el lado oscuro, ese al que nadie le gusta. Si no hay poetas que requieran musas de tales características, no importa. El mundo puede seguir girando mientras yo sigo escribiendo. la MaLquEridA

No siempre entiendo qué sucede conmigo...

No siempre entiendo qué sucede conmigo...
No encuentro palabras para decirlo a veces siento que el pensamiento es un idioma de signos sin sentido.
Mostrando entradas con la etiqueta mamá. Mostrar todas las entradas
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jueves, 14 de noviembre de 2024

Fantasmas limpios

Sus frágiles manos tallaban con fuerza las camisetas de los hermanos pequeños. De dos en dos para poder acabar pronto la pila de ropa sucia que aguardaba al lado del lavadero esperando turno. El lavadero donde mi madre dejó sus pulmones y la mitad de su vida. Tallando y tallando llantos y sonrisas pegadas a la ropa cual mácula perenne.

La llave del agua dejaba caer en la pileta el líquido transparente enjuagando las travesuras de los hijos,  marcadas en las rodillas del pantalón o en las camisas que de tanto usarse podían escribir un libro completo de aventuras ganadas con espadas de madera y soldaditos de plástico.

Aventuras vividas con los hermanos. Canicas, carritos de cartón y fichas de refresco como ruedas girando a velocidades superiores a la imaginación. Jugando ¨carreritas¨ en autopistas ilustradas con un trozo de cal o uno de tabique naranja. Cuantos sueños de niños se dibujan con sinceridad infantil.

Perder una carrera se pagaba con un chicloso o el muñeco favorito. Cuantas veces ¨El Santo¨ con su peculiar pose jugaba a ser moneda de cambio.  Alueguito descansando las aventuras se compartía un dulce y se sellaba con un abrazo fraterno la amistad fraterna. Esa que pase lo que pase siempre existirá.

La tierra con la que jugaban los hermanos dejaba rastros en sus caras y cuando los sollozos llegaban por algún motivo, el camino que dejaban quedaba marcado en el pequeño rostro matizado de tierra transformada en lodo por las  lágrimas. Con mano tierna la madre limpiaba con un trapo húmedo o la orilla de un delantal viejo desgarrado por el uso.  Un beso rápido sellaba el lloro para ella regresar afanosa a seguir lavando gestas heróicas.

Alrededor de la casa limitando su territorio, la barda de piedras colocadas por el padre para hacer ver a los hijos que de ahí no se pasaba.
¨Nadie sale sin mi permiso¨, decía el padre con voz de trueno.
El límite de sus sueños ( si es que los sueños tienen límite),  era la barrera de piedra. Sólo se podía atisbar el futuro por las rendijas entre piedra y piedra por donde los pequeñines se asomaban  a ver la vida.
Echaban a volar la imaginación sin dejarla volar tan alto para tenerla a la vista, pero tan bajo para sentirla segura y que no se escapara a ningún sitio mejor que el de su casa.

La madre levantada desde muy temprano comenzaba a lavar para aprovechar las horas de silencio que antecedían al bullicio que empezaba cuando uno de los niños despertaba y este comenzaba a molestar al otro.
Y el otro al otro. Y el otro a la otra como fichas de dominó cayendo una tras otra, hasta que el más pequeño pedía con llantos urgentes un biberón para saciar el hambre matutina.
De esa manera la casa estiraba sus brazos, y con un bostezo fuerte anunciaba a mamá que era hora de preparar el desayuno. En tanto Lou con manos y paciencia de madre ignota mecía entre sus pequeños brazos al bebé llorón.

Mientras la ropa blanca que mamá había tallado quedaba tendida en las piedras para que el sol le ayudara a dejar blanca una ropa que con solo verla, no se podría adivinar de que color era antes de usarse.

Todo el día, todos los días los lazos estaban ocupados con ropa secándose.
Sin descanso la madre los llenaba con ropa mojada y dejaba que el tiempo y el sol hicieran el resto para poder meterla ya seca y de nuevo esperar cómodamente doblada a ser usada.

En las noches, cuando la mayoría de los hijos estaban dormidos, me gustaba asomarme al patio. Veía la ropa blanca colgada en los  lazos moviéndose al compás del viento. La luna alumbraba con reflejos plateados un montón de entes blancos queriendo escapar de los lazos a los que estaban atados con pinzas imaginarias.
Parecían fantasmas queriendo soltarse para poder por fin, ahora si deveritas encontrar el descanso eterno.
Fantasmas limpios de dolor y de llanto sin peso que los tuviera anclados a los recuerdos de alguien.
Fantasmas que no me asustaban.

¿Cómo podían hacerlo si estaban limpios?, fantasmas buenos. Fantasmas blancos. Fantasmas lavados por las dulces manos de mi madre.


Un noviembre más con el recuerdo de tu sonrisa impregnada en el suave y duce sabor de las mandarinas.







 

miércoles, 20 de marzo de 2024

Entre líneas con diálogos entrecomillados

Historias en remanente cotidiano.

Soy un espíritu susceptible al abandono. Recelosa a decir adiós con el ¨Para siempre¨ inscrito en sus letras. Me aferro a la última de las caricias sin querer soltar nada de lo que alguna vez me hizo feliz.
Vivo, muero, duermo, camino en los retablos del recuerdo. Con un adiós implícito en la quimera de otra vida.

Llevo traumas infantiles germinados en el abandono materno al que me sometí por cuenta propia. Las estadísticas guardadas en el Yo interno están escritas con letras hemorrágicas del ¨No me dejes¨.

Cuantas veces te dije ¨No te vayas¨, y cerrando la puerta me dejabas llorando tu partida, asiendo el último rescoldo materno. ¨Volveré si no lloras´. Innato deseo de algo imposible.

Brazos adolescentes vestidos de azul marino desatan mis nudillos del alma de mi madre. El adiós me lastimaba.
¨Volveré por ti´, decían tus ojos húmedos y enojados. ¨Es lo que quisiste¨, mientras poniendo el semblante adusto, me conminabas a quedarme en un sitio non grato para mi. Tirada en las baldosas frías de la ¨Casa nueva¨ lloraba mi infantil desgracia.

¡Oh dolor que no termina!

Los adioses vulneran mis sentidos, me arrojan al precipicio del dolor. La dejadez del destino puso su firma en tres seres compartiendo la misma sangre.
Sin poder hablar, sin poder decir, el abandono toma de la mano a tres niñas uniéndolas en una cruel verdad.
Amalgama de lamentos solitarios anudados en el sexo infantil no apto para mentes angelicales. ¿Dónde estás mamá?

Crueles verdades asoman traspasando la barrera del tiempo y vienen a lastimar el recuerdo imperecedero de algo que no debió ser.
Tan pequeñas, tan desvalidas, tan inocentes en su propia inocencia. Flores rotas en un futuro imposible de retoñar.
Tan ser lo que no se es. Tan niñas, tan pobres, tan silenciosas pidiendo ayuda desde un grito jamás escuchado. Sonido sin voz.

Los adioses no fueron hechos para mi. No en esta vida, pero el tuyo quiero que se vaya. Que no lastime más a seres exentos de culpa.
Las cartas traen letras lastimosas reviviendo un recuerdo aletargado en su propio horror. 

Los adioses vulneran mis sentidos. Lastiman mi alma. Laceran mi noble espíritu vestido de dureza. 

¡Ah si no existiera el adiós! Tus ojos seguirían vivos.


Los pájaros libres del pensamiento alegrarían con trinos el amanecer de cada día. Las flores, los cielos azules, el olor del monte vuelve en el momento menos esperado. Quiero que tú te vayas, pero quiero que TÚ te quedes.

La expiación de tu alma costará menos que el dolor causado.

Tú me digas adiós, no cuando el alma siente hasta la última de sus células.
Tú puedes descansar en paz, no soy quien para perdonar.
TÚ puedes regresar para decir adiós. Estoy preparada para decir ¨No te vayas¨.
Quiero pero no puedo hacer nada por nadie ni por ti. Hablo nada más.

Soy susceptible al abandono y muero cuando me dejan.
No me digas adiós, no tengo cerca a nadie a quien asirme.
Acúsome de ser vulnerable a tu partida.
Sin ti vivo porque morir no puedo.
Porque ahora no es época de ser cobarde, muriendo por algo tan lejano ya como el Sol. Nada ya tendría sentido. 

El adiós no fue hecho para mí en esta vida, en la otra quizás sea yo la que se vaya, la que diga el adiós final. El ¨Hasta nunca¨ que no vendrá porque no nací para decir adiós.

Igual voy a morir con el alma apacible, espero, como redención por el daño que no hice. A estas alturas de la vida morir o perdonar ya no tiene sentido.

Soy libre ya, eso merece la pena vivir.
























jueves, 3 de agosto de 2023

¿Has visto reír a Dios?

Déjenme decirles queridos que si el pp tuviera cura, yo estaría en el umbral de la sanación total. 
Hoy después de una larga y extenuante revisión neurológica los médicos que estuvieron presentes en la evaluación quedaron sorprendidos de lo ágil que conservo la mente. La inteligencia de la que siempre he presumido está casi intacta. 

La mente poderosa no permite que los fármacos me dañen más de lo normal, antes al contrario según mi percepción puedo controlar casi por completo mi cuerpo viejo. 

Mañana por fin después de pasar por la lavandería dejaré el marco del espejo roto para que lo dejen como nuevo. Mañana por fin volveré a ver a la MaLquEridA como era antes. Aunque pensándolo bien eso es imposible dado que en el siguiente instante no somos más los mismos. El tiempo cambia junto con cada uno de nosotros. Por mucho que llevemos una rutina sistemática, algo nos cambia en una mínima percepción.

Si el pp tuviera cura tendría una nueva vida. Habría aprendido de los errores para no repetirlos. 
Mi forma de ver la vida ha cambiado, sin ser una chocante optimista pasé a ser una persona que goza de las cosas buenas aceptando las malas porque la vida es así. Se debate entre el bien y el mal. No hay punto medio, habiéndolo sería uno mediocre. Ni con Dios ni con el diablo.

Estoy en la etapa de la vida en la que estoy tomando las decisiones en cuanto a mi salud que me parecen adecuadas. Al final es mi cuerpo el que estoy cuidando. Al final soy la que decide lo que sigue.

Los exámenes psicológicos si bien no eran una complejidad, eran más que poner atención. Restar al revés, recordar series de números, de palabras, de letras. Responder con seguridad lo que se me preguntaba asombraba a los médicos. No es que sea muy inteligente, es que tantos años de insomnio hicieron que ocupara el tiempo de para dormir en pensar. 
Pensar, pensar, pensar.

Pensar en mi familia, en mi salud, en mis hijos, en lo rápido que se nos vinieron los años encima a Barry y a mí. Los dos casi sin poder caminar hemos estado a punto de las lágrimas al ver que el mayor esfuerzo hecho para echar a andar es nulo. Los dos solos, un domingo soleado, con un calor apabullante, rodeados de gatos y el fiel Cucs nos visibiliza un futuro inmediato. Nuestros pies con miles de esfuerzos reditúan un mínimo de fuerza para sostenernos en pie. Hay que esperar digo a Barry, esto es así.

Hoy me preguntaron que si pienso en el suicidio como antes. Digo no, no lo pienso. En los asuntos resueltos  no hay marcha atrás. Cuando llegue la hora de actuar veremos cuanto es lo que estamos decididos a poner punto final. Los dos. Porque somos dos valientes acobardados por un futuro que no estamos prestos a aguantar. 

Barry cree que no es el hombre de mi vida, igual que yo pienso que no soy la mujer de su vida, sin embargo estamos aquí juntos, sobreviviendo a las luchas continuas que significa moverse con dos rocas atadas a las plantas de los pies. La vida se nos acaba y no. Hablo por mí, quiero seguir viviendo pero si algo le pasa a Barry, no quiero vivir muriendo.

Tanto que me preguntaron, que si me siento triste, que si soy fracasada, que si no me gusta mi aspecto, que si shalalí shalalá. Si me quito la vida Dios me mandará al infierno pero nomás de pensar que ahí está Vicente Fernández achicharrando sus miserias, y digo mejor no. Es mejor vivir. Además Dios y LucyFer se pelearán por mí igualito que mis hijos. Ninguno querrá quedarse conmigo. ´tonces bebo un tanto de valentía todas las mañanas para darle ánimos a Barry. El trato está hecho, seré la primera en marcharme para que él pueda irse en paz sin ningún pendiente, tal como todos debiéramos partir. Con la muerte resuelta. Con trinos de pájaros, un sol tibio y una alegría inmensa porque sabríamos que dimos todo lo mejor. Resarcimos los daños en su justa dimensión aunque... esperen, olviden eso. es imposible.

Hablamos con nuestro respectivo Dios. Diosito no me lleves, mira que no es por egoísmo pero piensa, si me muero ¿quién va a cuidar a Chikis?, piensa en voz alta Barry. La imagino sola.  Eso no puede pasar.
Dios de los castigados llévame a mi primero.  Barry y yo seguimos pensando en que esto es un castigo por algo que no sabemos qué. 

Barry es el amor de mi vida, es mi fe, es mi aire. Barry es mi costumbre. Llévame a mí primero diosito.

Me preguntaron si sigo pensando en que el pp es un castigo divino. Quizás no es divino, quizás no es un castigo. Tal vez tengo los cables cuatrapeados y eso es lo que hace de mi cuerpo un títere greñudo.
Güerever, castigo o no, el pp estará conmigo por el resto de mis días. Tal vez diosito no quiere que me cure porque si eso pasa, una familia se desmoronaría. Y eso no queremos ¿verdad?  ¿verdad? ¿verdad? ¿verdad? ¿verdad? ¿verdad?

Barry y yo somos la costumbre de un amor sin memoria. Sin fecha de caducidad.

Todas las noches en que me acuerdo, le pido a mi propio Dios que no se lleve a Barry. Que lo sane, que disfrute los años que le quedan sin mí. Sigo siendo un dolor de huevos para él y mi familia, justo es que descansen un poco. Que se difumine mi pokerface y que rían, rían mucho. Sin miedo a dejar explotar su alegría, lo merecen. Lo digo yo que he sido la causa de sus muchos malos momentos. Únicamente quiero que sean felices no porque ya no esté sino porque los malos ratos no se repetirán más.

Ahora que estoy decrépita ancianita me he acostumbrado a hablar con Dios, igual que muchos viejitos que conozco. Hablan con Dios porque ya nadie los quiere escuchar.

En vez de compartir toda la sabiduría que adquirieron con el tiempo, se pasan los últimos años dormitando silencios doctos. Los abuelitos en modo mute. Los abuelitos secándose de a poco al rayo del sol.

Y hablan con Dios dentro de su mente agrietada. Sonríen solos, comen solos, están solos. Los abuelos -los que sí y los que no- transitan el último tramo del camino con una maleta cargada de recuerdos. Es lo que les queda nada más, en tanto imagino a Dios con una sonora carcajada recordando todo lo que decíamos no haríamos con el tiempo. 
Si Dios no existe ¿por qué le temo?

Tener nietos.

¨No quiero ser abuela, no pienso cuidar niños latosos. No imagino mi vida sin La Bella. Para mí, La Bella es la fuerza en mis pies.

Cuidar plantas. 

Hace poco mi planta ¨Cuna de Moisés¨ dio once flores. ¡once! cuando en su vida lo más que había floreado fue con dos capullitos.

Alguna vez escribí un post donde hablaba sobre las tres razones por las que no me gustaría envejecer. 
Las tres están presentes en esta cotidianidad.

-¨No quiero ser de esas viejitas que se la pasan rezando en las iglesias. No quiero hablar con un Dios que no sabe que existo.¨ 

Hace mil años no voy a la iglesia. 

Desde mi recámara hablo con diosito, con el mío. El que no se enoja, el que no castiga, el que es como yo. 

El tuyo, el mío, el nuestro. El Dios de todos, el de cada uno. El inventado no, él no sonríe, o no sé, es lo que digo yo.

Crecí bajo la máxima de no reírse mucho porque si no alguien se moría. Mi mente obtusa lo grabó con hierro candente en la memoria de mis días. 

Poco después de la celebración del Día de Muertos en que reíamos tanto, mi madre moriría con el aroma de la mandarina perfumando el viento frío de noviembre.

Qué cosas ¿no? hay tanto que contar y pocos que quieran escuchar.

Bona nit












miércoles, 11 de febrero de 2015

Fantasmita

Hay un hecho ocurrido la noche de perros que no debo dejar pasar desapercibido. No le encuentro explicación. Puede haber sido producto de la fiebre o de mi imaginación pero de que ocurrió no hay duda.

Como ya dije antes, bajé a media noche a tomar las pastillas. Me dirigí a la sala para revisar que todo estuviera bien, después me fui a la cocina. La mesa estaba limpia, sin nada encima. El cepillo de dientes de Barry estaba en el fregadero. Esa noche quitaron el agua y él para mayor comodidad se lavo los dientes abajo dejando el cepillo en el fregadero, razón por la que este estaba ahí. Lo que hice fue agarrar y ponerlo en la mesa.

Me serví un vaso de agua, me tragué las pastillas y dejé el vaso sobre la mesa. No había  nada más.. Después subí a acostarme y bla bla bla.

Cuando en la mañana me levanté a preparar el desayuno de Laura, había en la mesa un vaso con restos de leche. El cepillo otra vez estaba en el fregadero. ¿Quién lo volvió a poner ahí si lo dejé en la mesa? npi.

Pregunté a Laura y a Barry si habían bajado pero no podía ser porque en la duermevela no escuché a nadie. Respondieron lo que ya sabía. Ninguno bajó.
Mi mente comenzó a trabajar de prisa. Repasé una y otra vez cada paso dado y no, el vaso y el cepillo no estaban en la mesa. Lo juro, como que me llamo Flor de María.
De súbito algo llegó a mi cabeza de chorlito. ¡era 9 de febrero! ¡el cumpleaños de mi madre! 

No soy muy afecta a creer en fantasmas -Mi madre tiene la mitad de mi vida muerta- ni en hechos sobrenaturales. Cuando ocurre algo extraño le busco una explicación para no asustarme. Incluso me reto a mi misma para que se me quite el miedo. Busco las causas o sigo como si nada hubiera pasado.

Esta vez relacionar los hechos con el cumpleaños de mi madre no me deja pensar en otra cosa.

No prendo veladoras porque teniendo a una niña, los chihuahuas, al gato y encima en mis circunstancias es un peligro latente tener una encendida. Temo al fuego más que a nada en el mundo. Ya tuve un accidente y no quiero repetirlo.

Mi madre y yo nunca fuimos muy cercanas. Envidio a mis hermanas porque tuvieron la suerte de haberla disfrutado un poco más que yo. Incluso tienen la fortuna de soñar con ella, por eso no pienso que haya sido la que me dejó esos ¨avisos¨ de su presencia.
Si me pongo a pensar fríamente me preocupo porque no hay respuesta, prefiero creer que mi mamá fue la que estuvo aquí y vino a cuidarme de la enfermedad como lo hizo toda su vida. No encuentro otra explicación. A mi madre le debí doler y por eso vino a verme. 

Hoy mi escepticismo se hace a un lado.

















viernes, 9 de mayo de 2014

En las escuelas no quieren a las mamás el 10 de mayo

Digo esto con conocimiento de causa porque miren ustedes, nos hacen pasar las de Caín consiguiendo tela,  zapatos y todo lo que piden para que ese día merito nos bailen el Cerro de la Silla, el Jarabe Tapatío, el Son de la Negra y más.

¿De dónde sacamos dinero para comprar el ajuar de vaqueros, abejitas, inditos, etc. a los hijos? Su madre sabe. Buscamos hasta debajo de las piedras, pedimos prestado, lo que sea pero aí tá, los niños bailan y nos hacen muy felices aunque después veamos qué hacer para pagar 

Y luego, nuestros hijos, al que sea que le toque nos recitan un poema acorde para la ocasión:

Cubierto de jiras,
al ábrego hirsutas 
al par que las mechas
crecidas y rubias
el pobre chiquillo
se postra en la tumba
y en vez de sollozos
revienta y murmura:
Mamá soy Paquito no haré travesuras...

Puede que muchas no entendamos lo que dicen, pero qué importa si se oye tan bonito
Y luego...
Los niños con cara de circunstancia nos cantan con voces de mil colores:

A ti que me diste tu vida, tu amor y tu espacio,
a ti que cargaste en tu vientre dolor y cansancio,
a ti que peleaste con uñas y dientes
valiente en tu casa y en cualquier lugar
a ti rosa fresca de abril
a ti mi fiel querubín....

¡Muero! ¡No me toquen esa porfis!

Todas llorando a moco tendido, ¡Pinches chamacos! nomás porque son mis hijos si no... piensan mientras se limpian los lagrimones escurridos sobre sus chonchas mejillas.

Llorar, llorar, llorar parece ser la consigna.

Y se viene El Brindis del Bohemio, Caray, quien lo escribió debe haber hecho sufrir mucho a su mamá.
...
por la anciana adorada y bendecida
por la que con su sangre me dio vida
y ternura y cariño,
por la que fue la luz del alma mía,
y lloró de alegría
sintiendo mi cabeza en su corpiño.

Por esa brindo yo, dejad que llore
que en lágrimas desflore
esta pena letal que me asesina,
dejad que brinde por mi madre ausente
por la que llora y siente
que mi ausencia es un fuego que calcina.

¿Así o más triste el festival? y encima aplaudimos porque tenemos unos hijos muy chingones pa´declamar, pa´que es más que la verdad.

Va  terminando la ceremonia, los poemas se van haciendo más intensos. Cuando sentimos que ya no podemos llorar más, llega un poema duro que nos llena el alma de dolor. No es que nos pase lo que dice sino que es tan triste que nomás de acordarme sufro.

No es por hacerles desaigre
es que ya no soy del vicio
astedes me lo perdonen
pero es que hace más de cinco años que no tomo copas
onqui ande con los amigos.

¿Que si no me cuadran?
¡harto! pa´que de di hacerme el santito
si he sido reteborracho
¡Como pocos lo haigan sido!
Per´ora si ya no tomo
manque me lleven los pingos.

Dendi antes que me casara
encomencé con el vicio
y aluego ya de casado, tamién le tupí macizo,
¡Pobrecita de mi vieja!
tan güena siempre conmigo
por más uqe li´hice sufrir nunca me perdió...

¡Ya no puedo más! pido en mi mente que no sigan declamando tanta tristeza porque mi corazón está muy compungido, de por si, soy triste de morir como diría de soslayo.

Si tienes una madre todavía
da gracias al Señor que te ama tanto,
que no todo mortal contar podría,
dicha tan grande ni placer tan santo.

Lo bueno que al terminar, y después de recibir los obsequios que nuestros retoños hicieron con sus sacrosantas manos, con el material que muchas veces nosotras mismas compramos y ayudamos a hacer, sonreímos porque lo mejor que nos ha pasado es haber parido a esos hijos de suchi -los míos ¿Eh?- al final son lo mejor de la vida con todo y las canas verdes que nos saquen, sus celos infantiles y sus ¨A mi me quiere más¨, ¨No, a mi¨, ¨Que no, es a mi¨, ¿Verdad que a mi me quieres más mami?. Como si en el corazón de una madre hubiese categorías para acomodar a los hijos, ¡ vaya!

¿O no?

Bueno, ya me voy a preparar porque mañana es Día de las Madres y aunque pareciera que no, si tuve alguna vez una a la que amé con toda el alma pero nunca se lo dije porque me enseñaron a querer quedito y sin palabras y lo único que me queda es llorarle porque quiero abrazarla ya no puedo.

Madrecita del alma querida
en mi pecho yo llevo una flor
no te importe el color que ella tenga
porque al fin tu eres madre una flor...

Allá ustedes si no abrazan a su mamá, después no anden chillando ni escribiendo posts tristes como los que hago cada 10 de mayo.


Abur











miércoles, 10 de julio de 2013

Días...

Cuando era pequeña vivíamos en una casa construida con muchos esfuerzos por mi padre. Era de tabique con techo de lámina negra. Dos cuartos grandes, baño, cocina y un patio grande con un columpio en medio

Días felices.
Las láminas con el  tiempo se deterioraban dejando pasar el agua en épocas de lluvia.
Éramos muy humildes, mis padres carecían de dinero para cambiarlas, entonces cuando llovía, mi madre ponía ollas y cacharros para contener el agua.
El ruido de las gotas caer en los trastos amenizaba las escuetas charlas que trataban desde apariciones de los fantasmas de la carretera hasta el miedo que teníamos a mi padre del cual pocos nos atrevíamos a desafiar su furia.

Días sutiles.
En ese tiempo recuerdo que había muchas goteras en la casa., algunas  encima de nuestra cama. Para no mojarnos mi madre nos cubría con un plástico abarcando el espacio suficiente para que no se mojaran las cobijas ni nosotros obvio.

Días rosas.
-No se muevan mucho- decía- para que no se caiga el plástico. Era muy divertido porque quedarnos quietos  se tornaba difícil y terminábamos durmiendo arrullados por la lluvia.
Cuando había tormenta, nos ponía en la ventana a rezar pidiendo con nuestra alma de niños que pasara para que mi padre llegara pronto y con bien mientras ella en la cocina quemaba laurel para que no lloviera fuerte, creencia de señora de pueblo.

Días contigo sin ti.
Ese recuerdo llegó a mi mente cuando a través de la ventana veía hoy la tormenta caer. Bajo un techo seguro y sin goteras, añoré el tiempo en que mi madre nos calentaba la panza con café negro y bolillos con frijoles mandándonos luego a dormir para que no pidiésemos más.

Días imborrables.
Conservo muy pocos recuerdos de mi vida infantil pero este es uno de los más valiosos porque figura en él mi madre protegiéndonos como lo hizo toda su vida aún a costa de su propia salud. Madre antigua.

Días de gloria.
Si pudiera pedir un deseo con la seguridad de ser concedido pediría reunirme en el cielo con ella pero eso no es posible porque mi madre tenía el cielo en sus ojos y se murió, ya ni modo.

Días eternos.











domingo, 23 de junio de 2013

Colibríes asustando fantasmas

(Escrito a una madre muerta dos veces)

Si tuviera el tino de quedarme callada, nadie sabría de mi. 
Sería como un grano de arena tan igual como todos los granos de arena pero esa costumbre de no saber guardar silencio obliga... 
Y luego quisiera perderme entre las gotas que lloran las nubes gordas, tomando por asalto las banquetas donde transito con trémulos pasos aplastando la lluvia.
¡Ah que frágil vida!
Es Madre Eterna como si hubieses muerto dos veces. Y vuelves a ver a tus hijos y pides que te dejen donde estabas. Es mejor la tierra húmeda llena de vida que las frías paredes de lo que ya no es. Colibríes asustando fantasmas.

Amanece. 

Sonrisa etérea en tus gráciles labios iluminan mi rostro. ¡Madre mía, te amo! No rezo por ti, hazlo tu por mi, por este ser que no encuentra el camino. No me dejes de tu mano. Mi fortaleza se derrumba cuando nadie me ve. No soy hipócrita, cuando digo que te amo es verdad. Y me dejas solita con mis pensamientos en esta noche oscura de domingo febril. Te pido no me abandones Madre mía, prometo no hacer enojar a nadie. Pago pecados no cometidos con un cuerpo débil. La sal que sale de mis ojos escurre a mi almohada, ¡Que fragilidad! Solitaria vivo en las frías noches de insomnio intransigente.

Y me agarro a ti porque no es justo. La vida no es justa, no fue justa contigo y en tu memoria me rebelo asi sea quedarme sola en pago.

¡Madre! ¡Hazme caso! ¿No ves que estoy llorando? Cruces en el cielo y mi nombre pegado a tu recuerdo. ¡Sálvame! 

Tu luz me guía, voy sola porque la vida es así, porque el once no forma parte de mi.Porque yo sin ti...

Los tiempos vuelven haciéndome recordar que no pertenecí nunca a nadie. Ningún lugar me reconoce. Soy un fantasma en el sol callado de esa tu casa donde ahora moras. No soy ni siquiera el aroma de los nardos con los que soñabas. No te asustes son árboles mamá.

¡Madre! Tengo el alma lacerada por palabras necias que dañan mi corazón. Ya no voy a verte ahí donde ahora estás. No voy a regresar al lugar que me vio nacer. Grabaré con fuego tu dulce voz pronunciando mi nombre y solo eso quedará en mi. 

No llores por mi Madre Eterna que hay alguien ya velando por ti. 
No me flagelo ni me siento culpable de nada que no haya hecho. Esta noche de domingo en que has vuelto Madre mía, hicieron mi alma escribir. Me desnudo ante quien me dio el ser. Mi voz quiso gritar y no la pude contener.
Decidida estoy a ser lo que soy, un recuerdo en tus pupilas abrazadas por el fuego purificador. Un alma habitando la soledad de tu memoria asida a tu negro pelo. Y yo que no vivo sin ti.








viernes, 8 de febrero de 2013



Mamita querida


Hay tres días en el año que te adueñas de mis pensamientos. En los que recuerdo las pocas veces que te abracé, en ningunas te dije cuanto te amaba.
Cada que te escribo algo me resulta difícil porque los recuerdos van muriendo y no quiero que mueras otra vez.

Rescato dentro de ellos tu carita tratando que no se borre. Fijándola en mi memoria con retazos de caricias repartidas entre tantos.
Será lo último que haga. En el final de mi días estarás conmigo como yo estuve en el tuyo.

Me haces suspirar. 

Hay muchas cosas que hago que no aprobarías, ni siquiera sé si te las quiero decir porque vendría el regaño como cuando era pequeña. Como cuando tu voz cimbraba mi corazón de niña asustada. ¡Flor de María! gritabas. Me ponía a temblar porque sabía que había hecho algo malo y tendría mi justo castigo.

Te quiero madre.

Es muy tarde para decirlo porque ya no estás, pero es en estos días en que necesito gritarlo para que lo escuches allá lejos donde descansa tu alma bendita. Sé que me oyes, eres mi mamá.

Aprendo en la rutina diaria a salvar los Te amo que no te dije y se los regalo a mis hijos.

Se me forma un nudo en la garganta al escribirte el Te quiero muerto que no te dije. Si tan sólo tuviera una oportunidad para hacerlo, una sola, pero no la habrá, ya no estás y lo que queda de ti no me respondería.

Me heredaste la memoria.

No tengo muchas similitudes contigo pero hay una que es característica y es tu cara seria de siempre. Tu no sonrisa en tu rostro de mami triste.
El No olvidarte es la herencia que me tocó.

Cuando te casaste no sonreías. ¿Has visto que yo tampoco? Sabes mis razones pero yo nunca supe las tuyas. No sonreímos. Me gusta parecerme a ti.







Rescato de entre los recuerdos la sonrisa abierta de un día que le diste de comer hígado a Laura y cuando días antes de morir comimos mandarinas. ¿Cómo olvidar esa fruta que fue la última que tu boca probó?

Me heredaste los ojos. 

¿Recuerdas cuando conociste a Barry y él preguntaba porqué cortaba las palabras? Le daba risa que te dijera má y no mamá.
-Habla bien- me decía mientras tu sonreías.

Má, quiero quererte pero ya no estás. ¿Cómo se quiere un recuerdo?

Quiero que el viento se lleve mis besos y te los de como si fuera yo. En esa mejilla suave que pocas veces besé. Esas mejillas que recibieron los besos de mis hermanos menores, ellos si lo hicieron como quise un día hacerlo yo pero la educación impuesta nos decía que no mostrar los sentimientos era bueno. No lo reprocho al contrario olvido lo que haga daño aunque no lo logre en muchas ocasiones.

Mami...

Ya no sé que decirte porque como pasa siempre que te recuerdo a mis ojos se les ocurre llorar. Las lágrimas ciegan mis ojos y los dedos no me obedecen.

Yo te amo. para siempre, así como me amaste en los días en que tu y yo estuvimos unidas y que como paradoja fue cuando nos separamos.

Para siempre vivirás en mi memoria hasta el último latido de mi corazón proscrito de sonrisas que no te di.

Pido al cielo no olvidar a la madre que me acunó en sus brazos y que tuvo mucho corazón para repartirlo entre sus hijos.

Te amo má, hasta siempre.











lunes, 12 de noviembre de 2012

Mi mamita





¿Qué más puedo decir sobre ti que no haya dicho ya? Te amaré por toda la eternidad. Me haces mucha falta pero no te lloro para que descanses do quiera que estés. Que la vida te dejó poco tiempo con nosotros. Que no pudiste recoger la siembre pero así estaba escrito y no hay más que hablar.

De siempre he dicho que nunca sonreíste en las fotos pero ya vi que si, en esta imagen lo haces y te ves hermosa con tu hijo en brazos. Tu carita redonda. Tus trenzas negras. Tu sonrisa bella. ¡Qué linda eras mamita!

No estarás muy orgullosa de mi porque no he sido buena hija pero ¿Me perdonas? Cada día lo intento al despertar pero pasadas las horas ya se me olvidó. No vale pedir perdón pero es lo único que se me ocurre.
El buen Barry dice que nadie es buen hijo y yo lo secundo, nunca lo fui contigo. Suena comodino pero creo que no hay hijos perfectos aunque para una madre todos lo somos.

¿Estás orgullosa de Luis verdad? Yo también, amo a mi hermanito. Y de Emilia que como un ángel anda por todos lados cuidando a todos aunque a veces no nos guste lo que haga.
¿Qué puedo decirte de los demás que tu no sepas? Cada uno tiene algo por lo que puedes sentirte orgullosa. Tenemos nuestros logros y nuestros propios yerros pero sabemos salir adelante. Amo a mis hermanos madre aunque no esté al pendiente de ellos, los amo a la distancia.

Mamita... me haces tanta falta como el aire que respiro.

¿Sabes? Hoy iba a escribir un post muy bonito pero al ver la fecha se me vino todo a la mente. Un 12 de noviembre te fuiste para nunca volver. Te llevaste mi imagen en tus ojos y eso no lo olvido. No me asusta saberlo, antes agradezco que así haya sido porque do quiera que estés me sigues cuidando como siempre lo hiciste.

Y luego, ese ruido que puede parecer banal, tu y yo sabemos que no lo es. Viniste a visitarme. No pienso si fue casualidad sólo sé que eres tú y que no me da miedo saberlo.

Má no te preocupes por tus hijos. Ya  estamos grandes y aunque parezca que tenemos cabeza de alcornoque, tú sabes que no es así. Hacemos estupideces pero supongo hay que cometerlas para ver hasta dónde podemos llegar y luego rectificar para aprender paso a pasito a vivir.

Te amo má, ojalá no sólo fueran palabras y te lo demostrara cuidando como se merecen a Barry y mis hijos que era lo que te preocupaba pero hasta en eso tengo suerte. Tengo una familia poca madre -perdón mami- ellos han aprendido a cuidarse solos. 

Mientras tanto yo sigo aprendiendo a vivir sin ti aunque no lo logre.

Yo... te quiero mucho mamita nunca lo olvides. Y si un deseo pueda pedir, es volver a perderme en tus ojos tristes.













martes, 6 de noviembre de 2012

Despeinando los elotes





Las leyes después de un tiempo resultan obsoletas. Hay que cambiarlas después de un tiempo porque todo se vuelve un caos. Lo que antes era bueno en este momento ya no lo es. 

El caso es que después de un pequeño viaje a Querétaro (Hace como tres años), encontré una placa con una leyenda que adopté como ley desde entonces.

¨En esta casa la reina no cocina¨

Después de media vida de preparar deliciosos platillos porque eso si cocino muy rico. Decidí no volver a hacerlo porque mi cerebro se secó. Ya no me gustaba la cocina.
Mi familia se abstuvo de rebatir, adaptándose a lo que yo quisiera. De cualquier forma ya nadie come en casa porque todos trabajan. No importaba mucho que no hubiera comida preparada.

Regalé muchos de los electrodomésticos que usaba. Con lo que me quedé fue un aparatejo que sirve como licuadora y fue todo.

El chiste es que después de saber que estoy muy jodida en salud, Nueris (La mamá de La Bella) me ha traído su licuadora para que pueda preparar mi comida.

Así pues que desde ayer debo preparar mis alimentos porque de algún modo me siento agradecida por la acción de Nueris.

Ayer no cociné porque me dio flojera pero hoy ya no hay excusa. He decidido preparar uno de los mejores platos que preparo: Pollo sin piel en salsa verde con calabacitas y champiñones.
Haré arroz blanco y agua de sandía.

La ley que impuse hace tiempo se ha vuelto obsoleta. Regresaré a la cocina a despeinar elotes y a llorar al desnudar a las cebollas, como me dijo un día El Poeta.

Hoy comencé la mañana haciendo el desayuno de Bruno. (Ayer preparé la cena, ¡No lo puedo creer!) Le hice hot cakes -Hace mucho tiempo pedía que los hiciera- y me sentí muy bien.





Mñeh! la verdad que preparar hot cakes no tiene gracia, cualquiera los hace. La cocina sigue sin gustarme pero qué se le va a hacer.

Quejarme de todo es inherente a mi, ustedes pasen a disculpar.

Y como hoy no tengo pretexto empezaré desde temprano a preparar la comida. Mi ley se ha quedado colgada en lo alto de la cocina y yo estoy abajo, ahí en la estufa como señora antigua.
Rodeada de deliciosos olores que ayudan a sobrellevar este clima frío. Con mi delantal puesto tarareó una melodía triste mientras espero la llegada de mi familia, enfundada en un chalequito para cuidarme los dolores de espalda.

Si se ponen a ver esta entrada no tiene ningún chiste pero si la analizan concienzudamente se darán cuenta que así es.














miércoles, 24 de octubre de 2012

Quiero tener una mamá un ratito aunque sea







Nadie debía morirse en domingo.

Ayer cuando supe que era martes me puse a pensar dónde quedaron los tres últimos días. Todo ha sido tan rápido que apenas está empezando a caerme el veinte. Creí que hoy era lunes. Alguien me robó dos días o los perdí en un sueño. No lo sé.

El domingo -como cada año- fuimos al desfile anual de alebrijes en Reforma. 

Disfrutando por primera vez a Natalia en un paseo, mi familia tomó muchas fotos junto con la hermosa, hasta Barry que es más relajado se emocionó y retrataba a los monstruos que le parecían mejores.
La estrella esta vez fue La Bella (Siempre había sido yo con todo y mi lengua morada, esta vez fue azul creo) aunque le daban un poco de miedo, no dejaba de ¨Hablar¨ y señalar a cada uno de los monstruos de cartón.

La vida es así.

La madrugada del domingo -para amanecer lunes dirían en mi pueblo- la abuela falleció. Desahuciada desde abril, sucumbió el domingo a la muerte en su casa y junto a sus hijos como siempre lo pidió.

Cuando llegamos, Chole la del 4 aún estaba caliente, La vida se le había escapado apenas unos minutos antes. Sus luchas con la muerte fueron de antología pero aunque sabía que un día iba a perder en realidad ganó.

Arrodillada ante ella, vi su rostro cansado y sereno y le dije adiós.

Barry fue un suertudo al tener a la abuela por mamá. 

Soy de las que piensan que hablar bien de los muertos es ser hipócrita. Tampoco es que se hable mal. Es decir las cosas como son.
Pero para mi, Chole la del 4 fue lo más cercano al ideal de madre que tengo (La mía era la mejor). Si yo hubiera sido menos orgullosa habría adoptado a la abuela como mamá. Cierto que tenía cosas que no me gustaban pero bueno cada una hace lo que cree es mejor para sus hijos y ella lo hizo. ¿Quién soy yo para juzgar?

La mamá de Barry era una madre poca madre, de esas que ya no hay. 

Anoche, después de llegar de incinerar a la abuela, necesité una mamá para calmar esa extraña sensación que tenía en el pecho. Quise tener un regazo para llorar pero el silencio dijo que no.

Por extraño que parezca la muerte de Chole me pegó duro hasta ayer. Recordé que en misa -la abuela era muy católica- el sacerdote dijo: Pide y se te concederá. Yo pedí una mamá pero los milagros no existen y la sigo esperando.
De pronto quise tener a alguien que me abrazara y que me dijera que así es la vida. Con momentos buenos y malos y acariciando mi pelo me dijera que todo va a estar bien. Que ella va a estar conmigo para todo pero nadie respondió a mi ruego.

Las mamás no se dan en maceta me dije, entonces empecé a llorar en mi cama. Sin que nadie se diera cuenta ahogué el llanto tardío en la almohada.

Quiero abrazar a Barry pero no me deja.

Él es el que me mima y yo me dejo querer. Es una forma de comunicación entre él y yo. Él sufre pero a mi me consuela. Mi deseo incesante de tener una madre renace cuando veo todo el amor que se le puede tener a una mamá.

Las buenas madres debían ser inmortales.

Con todo y mi ridículo deseo sigo pidiendo tener una mamá. No soy egoísta porque pienso en mi es sólo que necesito una para poder decirle todo lo que no le dije. Darle todos los abrazos que no le dí y regalarle cada día mis besos en ramitos.

El hubiera muere en el instante mismo de pronunciarlo.

Estiro mis manos esperando que alguien llegue pero no hay nadie... acabo de despertar y la vida sigue porque así tiene que ser.

Quiero tener una mamá para sentir su calor y después la dejo. No me aferraré a ella, juro que después de sentir sus manos la dejaré ir, ¡Lo juro!

Un ratito nadamás quiero tener una madre para decirle que la amo. No quiero decírselo a él o a ella. A ese o a aquel, no. Ya sé que se lo puedo decir a otros y a otras pero... ¿Es malo soñar?
Ya habrá tiempo de despertar y darme de nuevo cuenta que no tengo mamá y que lo más parecido que tenía se murió el domingo.
















sábado, 12 de noviembre de 2011

Todavía te extraño Catalina




¿Sabes por qué te extraño Catalina? Porque eres mi mamá, o mejor dicho, eras porque ya no estás. Ya no existes en este mundo, pero de que te extraño júralo.

Es que mira má desde que te fuiste siento que me falta algo, como si me hubieran quitado un cachito de vida, ¿Sabes cómo se siente eso? Así como cuando nos separábamos ¿Te acuerdas? Pues así. Sentía muy feo que me arrancaran de tus brazos. Tuvo que pasar una vida para entender el por qué.
Además, ¿Sabes algo?, es que fíjate, desde que te fuiste nadie me ha abrazado así como tu. Ha de ser porque eras mi mamá je. Te extraño un madral. Ah no, perdón no debo decir groserías eso me enseñaste. Pero es difícil no decirlas cuando estoy inconforme ¿Me perdonas? Pero no le digas a papá ¿Lo prometes? Él si me regañaría.

Recuerdo muchas cosas que decías, hasta parecía el cuento ese de los consejos que una madre azteca le daba a su hija.

Hace poco que regresé a cocinar, recuerdo que decías debía hacerlo de buena gana para que a mis hijos les gustara lo que preparaba, pero es que mamá, no me gusta cocinar, me desespero. Tu hijo consentido dice que tengo tu sazón pero más bien yo creo que lo dice porque me quiere. ¿Ves? sigue sin gustarme la cocina.

¿Te acuerdas que no me gustaba barrer ni trapear? Prefería lavar los trastes. También seguro recordarás que hablaba con los sartenes y las cazuelas jeje ya desde entonces estaba loca.

Oye má, ¿A qué no sabes? 

Escribo cosas. No... no me regañes porque digo lo que no debiera pero es que solamente así me desahogo. ¡Ay mamá es que de plano mi vida es un caos o mejor dicho es mi mente la que es un vertedero de ideas que no termino de acomodar y se hace marañas, así como cuando me sentabas en el patio a hacerme las trenzas y me desenredabas el pelo je. No terminabas nunca de trenzarlo de tanto que tengo.

Hace dos años escribí un libro. Puede que te sientas orgullosa. Lo tengo en la sala, ¿Sabes para qué? Para que mis nietos y todo el que quiera saber de mi sepa lo azotada que era.

Oye má... es que te extraño.

Mira, dicen que no debo recordarte cada rato para que do quiera que estés, te encuentres tranquila, pero es que... tú tienes la culpa para qué te moriste.
No quería decirte pero hace mucho olvidé tu aroma. Lo guardé mucho tiempo en mi nariz pero llegaron nuevos olores y  te fui perdiendo entre ellos.
Lo que nunca se borrará será tu mirada en mí mamita, quiero llorar pero no lo haré porque sé que no te gustaría.

Mami es que... es imposible no hacerlo, perdón.

¿Te digo algo feo? Es que mira, estaba anotando la fecha de hoy ¿Sabes? Hoy es 12 de noviembre, hoy hace la mitad de mi vida que no estás. Casi lo olvido, perdón es que estaba caminando entre nubes por las pastillas.
Hoy es tu no-cumpleaños madre. Hoy cumples de esos aniversarios que nadie quiere pero que todos cumpliremos. Ni modines me dirías.

Esta semana fue medio mala porque anduve dopada por la migraña. Apenas en la madrugada recordé que existo, ´tonces veniste a mi mente, ya sabes, recurro a ti cuando el agua me llega al cuello. No debiera platicarte mis problemas pero no tengo más quién para decirlo.

Tuve una mañana buena. Más despejada recordé que día es hoy, pero no te preocupes mami estoy bien. Tu ¨consen¨ me cuida. ¿Si sabes? Y tus nietos obvio., hasta mis perros me cuidan con eso te digo todo. ¿Te dije que también tengo amigos imaginarios? Un madral- perdón- chorrocientos. Ellos también me cuidan má.

Me acabo de quedar sola, ¿Te digo que estoy haciendo? Diciendo una y mil veces mamá. Hace tanto que no lo digo... hace tanto que no estás... hace tanto tiempo. ¿Madre exististe alguna vez o eres producto de mi imaginación?

¿Ya te dije que te extraño? Nadie más nunca me ha dicho Sol como tu. Tampoco me dicen hija, ni Florencia, ni Flor de María, pero...

´ta güeno Catalina, prometo no extrañarte tanto.









jueves, 7 de julio de 2011

Cómo ser buena madre y no morir en el intento

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¿Cómo se le ayuda a un corazón destrozado?
¿Cómo se le dice a una hija que hay más hombres en el mundo?
¿Cómo hacerle entender que el amor de su vida no era él?
¿Cómo decirle que no llore porque me parte el alma?
¿Cómo decirle que vendería mi alma al diablo por volver a verla sonreír?
¿Cómo decirle que lo único que puedo ofrecerle es poner su cabeza en mi pecho?
¿Cómo se ayuda a que la luz de sus ojos vuelva a brillar?
¿Cómo? si lo único que soy es esto poco que ve y que nada puede ofrecerle más que mi amor de madre.

Hoy toca en Escribicionistas

miércoles, 25 de mayo de 2011

Ritual de una madre para bañar y que duerma tranquilo un hijo de los tantos que dios le mandó.







Tranquila, teniendo la calma que puede tener una madre con tantos hijos, jalándole uno la falda para pedir una poca de atención o atender la queja de un hermano menor que ha sido castigado con un zape por el hermano mayor, o hacer la trenza que se ha deshecho con el juego del viento entre los cabellos, metida en el bullicio de una algarabía que no tiene fin, la madre llena una olla grande con agua poniéndola en el fogón a calentar, va a la cocina espantándose a los hijos que la siguen como moscas a la miel, deshoja una lechuga orejona, la pone bajo el chorro de la llave para que quede bien limpia depositándola en el agua con la que bañará al bebé recién nacido que dios tuvo a bien mandar.

Prepara la tina encima de una mesa, teniendo mucho cuidado de que ningún hijo se le atraviese y pudiera quemarlo, llega con la olla vaciándola en la tina dejando que las hojas de lechuga caigan también.
Desnuda al bebé en la cama, lo cubre con una manta de cielo bordada con punto de cruz en las largas noches de espera, toma entre sus brazos al bebé, con el dedo índice toca el agua para saber si está templada, dibuja en la mollera del niño una cruz imaginaria encomendándole a dios que el bebé esté bien.

Lava primero la cabeza con una franela blanca y un poco de jabón sin perfume cuidando que no le entre a los ojos que verán todas las maravillas que la vida le tiene preparada, le seca bien el poco pelo, quitándole la manta para meterlo a la tina, el bebé se ha quedado dormido al arrullo de la voz de la madre, siendo despertado cuando toca el agua tibia. Se deja querer sin emitir un solo llanto, le gusta estar en los brazos de su madre, sabe que está a salvo entre ellos, chapotea un poco siendo calmado por ella con un susurro.

La madre canta quedito redondeles que transportan a un mundo de sueños al bebé que poco a poco entre el agua va quedándose dormido.
Termina de bañarlo, lo seca con una toalla suave, lo viste sin dejar de cantar quedito. Camisetas, chambritas, calcetines, pañales de franela bordados en la orilla, fajero y un gorro de color combinado con los zapatos tejidos forman el atuendo del niño que se resiste a despertar a cada movimiento de la madre quien sentada ya  saca uno de sus pechos para alimentar con el líquido subliminal que transportara al bebé a la nave de los sueños.
Duerme succionando poco a poco la vida que ella le transmite junto con la paz de unos brazos tibios, cierra los ojos al fin sonriendo a veces haciendo que la madre con ojos de diosa agradezca tener un lindo bebé.

Duerme, la lechuga ha hecho efecto, dormirá toda la noche para que mamá tenga fuerzas suficientes al otro día para atender a los hijos que también requieren su atención.
Madre al fin conoce los extraños secretos que puede tener una lechuga para darle al bebé un plácido sueño, secretos que han sido transmitidos de generación en generación y que aprenden con mucha atención esas niñas que están viendo como se es una linda madre.













* El hermoso bebé de la foto es el nieto del ciber-amigo que nació el sábado.

miércoles, 4 de mayo de 2011

La Bestia en mi mundo color de rosa.

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Son las cuatro de la mañana, la hora del diablo, la hora en que Lucifer deja en paz sus artilugios con los que atrae las almas al inframundo y se pone a hacer el recuento de los que cayeron en sus garras.
Suena a lo lejos el silbido de La Bestia, el tren que lleva sobre su lomo a cientos de migrantes con el miedo y la zozobra arraigados en sus cuerpos, pero con un rayito tenue de esperanza.
Llevan la mirada fija en la imagen de sus familias diciéndoles adiós, con lágrimas en los ojos muchos de ellos no saben que ese adiós será definitivo.
Hombres, mujeres y niños hermanándose en un mismo fin, salir de la pobreza en la que viven.

He visto a esas personas cuando regresamos a casa, en mi mundito color de rosa no sabía que los jóvenes solitarios con un morral lleno de sueños que veo al lado de las vías, son migrantes, muchos de ellos  centroamericanos que en mi país vienen a sufrir lo que la mayoría de los mexicanos sufren en Estados Unidos. Algo diferente tenían que me llamaban la atención, quizás su color de piel o su pelo o quizás su soledad. La mayoría que he visto son jóvenes solitarios viendo al infinito. Acercándose a los coches para pedir unas monedas y comprar algo porque en el camino han sido robados, ultrajados, humillados. En México hacemos lo que nos hacen en estados unidos y me llena de vergüenza.

En mi mundito color de rosa, con lágrimas de telenovela no imagino el dolor de las madres al separarse de sus hijos.
Puede ser que me enoje con los míos o que sienta que no me quieren o que están en contra mía por estupideces pero pensar no volver a saber de ellos me enchina la piel y algo se me atora en la garganta. No los imagino solos y su alma en un mundo que no es de ellos. 
Pensar que esos muchachos se sientan solos y no tener el seno de una madre para llorar sus miedos, unas manos tiernas que los acaricien y den seguridad, escuchar palabras salidas de la boca amada para acallar los temores. Acariciar la cabeza y enjugar sus lágrimas con cariñitos de ¨No pasa nada, aquí estoy mi niño, no tengas miedo nada pasará¨. 

Pero la realidad es otra, esos jóvenes van en el lomo de La Bestia dejando que el paisaje llene sus ojos. Soñando en la mejor vida que tendrán cuando lleguen allá, soñando en lo felices que serán lejos de la miseria que los arroja de su tierra.

Son las cuatro de la mañana y me he enterado apenas que ese tren que todas las mañanas escucho es La Bestia, el tren que en su lomo lleva miles de sueños muchos de los cuales serán solo eso... sueños que no se harán realidad.
Hoy he escuchado el silbido de la bestia y agradezco poder abrazar a mis hijos.












*Imagen tomada de google.

martes, 2 de noviembre de 2010

Sandwich de aire.

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Hay días como hoy en que recordar mi niñez me hace ser feliz. Me he despertado buscando qué comer para poder tomar la pastilla sin que me afecte el estómago. Abro el refrigerador y debido a que estos días no han sido muy normales por el descanso de Día de Muertos, mi refrigerador ha pagado las consecuencias y está vacío.
Así que no habiendo remedio, tomo dos rebanadas de pan de caja, me preparo un café y me dispongo a tomar un breve desayuno.
Tomo una rebanada de aire y se la unto a mis dos panes, suficiente para que no me dé hambre pronto. Y entonces se me viene a la mente la imagen de mi madre mandándonos a pedir dinero prestado para poder darnos de desayunar. Dinero que después pagaría lavando o planchando ropa ajena. Nos hacía una olla grande de café y compraba bolillos. Hacía los frijoles refritos y los untaba a nuestro pan. Nosotros al fin niños nos lo comíamos saboreándolo como si fuera el manjar más rico de la tierra y para nosotros así lo era. Cuando ya de plano no había que untarle al pan nos lo comíamos solo. Quizá esa sea mi afición de preferir en las mañanas tomar café con un bolillo en lugar de cualquier otra cosa. Barry dice que parezco presidiaria por mi desayuno.
Cuando no hay bolillos -como hoy- agarro dos panes de caja y me los como. Yo digo que es un ¨changüich¨ de aire y me sabe muy rico.

Quizá la pobreza en la que viví de pequeña debía hacerme valorar lo que ahora tengo pero siento que olvido fácil.
Mi familia trata de darme lo más que pueda - cosa que casi nunca agradezco- para que yo esté bien. Tal vez necesite más días como hoy en los que al abrir el refrigerador y verlo vacío me ubique y me recuerde los tiempos en los que un sandwich de aire me hacía muy feliz y no necesitaba más que eso para valorar todo lo que tenía entonces.
Tal vez comer un sandwich con dos rebanadas de aire me recuerde que puedo ser feliz con muy poco.









Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

TORO SALVAJE

Tu mente es tan lúcida que asusta A veces pienso que sería mejor tener una mente lúcida y conformista. Una mente que pudiera vivir la vida sin terremotos emocionales. Tú ves, sabes y sientes. Y sufres. Tu mente no se deja engañar. Para lo bueno que suele ser poco, y para lo malo que suele ser mucho. Toro Salvaje

Toro Salvaje me regaló un poema de Mario Benedetti

Hoy te regalo un poema, espero que te guste.


ABRIGO.

Cuando sólo era
un niño estupefacto
viví durante años
allá en colón
en un casi tugurio
de latas

fue una época
más bien
miserable

pero nunca después
me sentí tan a salvo
tan al abrigo
como cuando empezaba
a dormirme
bajo la colcha de retazos
y la lluvia poderosa
cantaba
sobre el techo
de zinc.

Terremoto Crazy hace feliz a la MaLquErdA

MANICOMIO 176 A Terremoto Crazy le gustaría tener como compañera a La Malquerida que es una preciosa y maravillosa loca mexicana y como homenaje a ella ha congelado a tres locos y los ha pintado con los colores de la bandera de México y después de cada comida va al congelador y a base de martillazos arranca trocitos de los tres locos para comérselos como postre y así le queda un buen sabor de boca. Escrito por TORO SALVAJE

Tan sólo déjame estar un momento a solas.

Tan sólo déjame estar un momento a solas.
De un poeta llamado Lumpenpo. Natalia tiene una abuela que es reina y sabe que ella habrá de nombrarla soberana del corazón de los poetas y los futbolistas y los seguidores y las parejas que se aman y escribientes virtuales y los reales y los nobles de corazón. Natalia tiene una abuelita y le dice a un poeta que es feo pero sabe que al poeta se le hizo un nudo en la garganta porque sabe de niñas que nacen para ser amadas, porque sabe de nacimientos y pañales. Porque supo de balbuceos y lloridos a la medianoche. Ya se fue. Se fue porque la vida separa corazones. Poeta feo que quiere a la reina y la envidia. Natalia es ahora la reina y la MaLquEridA la Reina Grande.

Poeta de cepa pura

De ella me gusta ... Y más. De ella me gusta sus palabras de asombro (nunca se entera de lo que sucede) cuando las cosas se ponen tercas de entendederas. También la voluntad de estar cuando se la necesita, sin reservas, eso es mucho para mí, aunque nunca se lo dije. De conocerla, me gustarían sus cosas más desgastadas (usadas solo por ella) con la fragancia Flor de María. La hamaca donde dormita cada tarde con un libro entre las manos después de sus caminatas de andar por casa. Y su poncho deshilachado. Y su fatiga inexcusable por atender a los suyos. Y su mirada cuando la vence la noche. Y sus ojos de color negro azabache. Y su habitación sometida al llanto. Y su entusiasmo por el silencio. Y su pasión por el alba. Y su ternura naciente. Y más.

Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.

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No se fíe de una rubia que además sea oxigenada

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Maestra de ilusiones masoquistas con características muy peculiares.

Maestra de ilusiones masoquistas con características muy peculiares.
Si quieres encontrarme ya sabes donde estoy

Barry

Deja de escribir que se te van a acabar los dedos.

Elegías sin cortaplumas

Al poeta que sin serlo vistió de poesía a una musa forever desempleada por no cubrir los requisitos permitidos para ser musa corriente. Sea, escribo en ocasiones a los seres desconocidos habitantes de un espacio ubicado dentro de mi cabeza. Dicho queda.

Perdiendo los estribos

Cada día soy más yo y menos alguien.

Virgen de la Amargura

Virgen de la Amargura
La Reina se ha pasado al enemigo

Los Inmortales están bajo tierra...

¿Por qué siempre conviene alegrar a la gente? también de vez en cuando está bien asustar un poco.

Beata persignada pero nunca resignada

Dios y yo nos ignoramos mutuamente.
Él hace como que no me ve
Yo hago como que no existe.

Ojos que te vieron ir jamás te verán volver.

la MaLquEridA es un alma contenida en el vòrtice de la indiferencia.

Verso a verso

Mujer de pelo cano que decoras el jardín de tu casa con bellas miradas que se juntan en la boca cuando ríes... nada más hermoso. A no ser el bálsamo de tus besos cuando besas. Que es más.

Malaschambas escribió...

El escritorio de MaLquEridA



Viento acreciente

sobre el ámbar que hay en el puente,

dejando espacio al navegar

que refleje.


Sobre la ventana

están las cosas varias,

cada secreto que se hace excelso,

al País de los Hongos todo será

fácil y descubierto,

donde ella está y trace cada cuadro

aprecio.


Un momento en el que

se desliza escrito nuevo,

la tarde se resplandece,

y es delineada algunos fragmentos,

ámbares fugaces que dan sortija

los bocetos.


El escritorio del acuerdo

yace de su soñar enternecido,

la luna place quedarse ahí,

en seguido.


Ella ha tomado algunos valses,

de lo que ha escrito,

hace que las letras no se separen

hasta que hayan conseguido,

decir lo que no antes,

nadie habría sentido.


Escribir en letra grande

porque esta es la más semblante,

saber de lo existente

siempre contenido

y no diferente,

hacer llegar al escritorio

la inspiración del presente

azul índigo que place

en los lugares al mar del no olvido,

de la tierra de donde brotan las cosas

corriente arriba, y son valiosas,

con fuerza de la belleza

que se escribe manuscrita silueta,

la literatura en hojas esmeralda

del árbol del talento, que se florecen

en el encanto de conciertos,

que todos admiran, y que llevan dentro,

en su brillantez,

al más bello,

sentimiento......


MaLquEridA comentó,

y con ello,

reflejante, todo aquello,

quedó.......


Ninguno para el otro.

Yo nací para morir. Barry nació para ser feliz y hacer felices a los demás.

Ricci Alm

Ricci Alm24 de diciembre de 2013, 5:57 Hola Florecita, Quiero que sepas que te agradezco por todo el tiempo que compartiste conmigo, cuidándome en mi infancia, enseñándome a valorar lo que tengo, permitiéndome refugiarme en tus brazos para poder llorar en tus hombros cada vez que lo necesitaba, haciéndome reír, llamándome la atención para poder ser mejor, pero sobre todo por dejarme entrar en tu nido y criarme como a uno de los tuyos llenándome del mismo amor y cariño que le diste a tus hijos, ese amor de una Madre, Dios te Bendiga Florecita por que has sido una mujer muy fuerte y valiosa para tu familia, para toda nuestra familia y para mi. Discúlpame si en algún momento te falte al respeto, te falle o por mi peleaste con Barry, se que fueron tiempos difíciles por las situaciones que pasábamos pero gracias a Dios tuviste la fuerza de superarlas. Deseo de todo corazón que pases muy Feliz Navidad y que este 2014 podamos vernos más seguido!! Te mando mil abrazos, besos y sabes que siempre podrás contar con un hijo más!! Te Amo Florecita!!!

Hey si de cuando en cuando nos preguntamos qué demonios hacemos aquí

Entra despacio que nadie oiga tus pasos...

Palpo la pared, sé que hay salida.
En algún lugar habrá una puerta,
una ventana,
un agujero,
un físico traspiés,
un no sé qué de imaginario tongo...
Respirando, vivo vida.
Vida viva, ¿vida muerta?
Blanca la cana,
el pelo al cero, cabello cienpiés,
me toco la calva, un hongo.
Existo, estoy en la ida,
vivo, peleo la entuerta,
me canto una nana.
De agua, busco un venero...
Ácida, Malquerida la huida,
espero quieto y espero, siempre ahí; siempre aquí. En la espera, espero y espero.
José Alfonso (un 18 de diciembre).

Resquemores sin memoria


Nacida en un monte lejano, rodeada de hongos y columpios. Empeñada en fastidiar al mundo de la mano del señor. Cerquita del infierno y a un paso de la gloria. Tres calles dando vuelta en la esquina, ahí merito pregunta usted por mi. la MaLquErida me dicen, por mal nombre Flor de María pa´servir a Dios o al Diablo según se me ofrezca.

Unknow

Alguien me comentó con un fragmento de tu escrito y me inspiró a contestar algo diferente, creo que es justo compartirlo contigo :)

Y así quedamos los dos, perpetuos.
Yo mirando su imponente sonrisa,
Esa que cuando estira los labios
A los extremos de su boca carmín
Domestica hasta el más indómito mastín
Ella que no desdoblaba ni sonrisa ni mirada
Con unos ojos brujos, coquetos, que intimidaba
Y comprendí la relatividad de mi suerte
que aunque me jacte de victorioso
ella tiene más razón muchas más veces
Porque el tiempo en su paradoja
continuaba detenido entre las copas
Y así disfrutamos de esa compañía pasajera
Porque la vida es una sola, y no paga la espera
Ella despreocupada disfrutando el ahora
Sin pensar en mañana que todavía no es hora
Yo mirando esa boca conteniendo las olas
De ganas dementes, las ganas cabronas
De probarle los labios cada vez que se ríe
Y si me nace deseo es porque el cuerpo la pide
Entonces recuerdo cada vez que le admiro
Que por las musas no mueres
Por las musas yo vivo


Xhafiliada

XHAYRA

Blog escrito por si algún día lo encuentra mi Yo inexistente y uno que otro masoquista.

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Nunca soporté ser un alma invadida

Yobailopogo

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Ya mero encuentro lo que no sè que estoy buscando.

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