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jueves, 26 de octubre de 2023

Para cruzar el río

Babo Alejandro, el perrito que a todos les daba miedo por sus dientes.



Mañana 27 de octubre comienza la celebración del Día de Muertos. Llegan al mediodía las almas de las mascotas que nos acompañaron en nuestro tránsito por la vida.



Benito Tiki, el perrito más educado del mundo.




La ofrenda se coloca con todo aquello que a nuestros animalitos les gustaba. Esto puede parecer un poco cómico y un tanto ridículo para quienes no tienen tanto acercamiento con los animalitos o con aquellos que pueden pensar que darle un lugar en la familia a un perro, un gato, un pájaro, o el animalito que uno haya querido adoptar.
Se tiene la idea de que los perritos que cuidamos durante la vida nos ayudaran a cruzar el río donde se ubica el siguiente nivel del Mictlán.




Sombra, tan grande como un oso y tan fiel como nadie.


También se puede pensar que hay mucha gente con necesidad pero tomando en cuenta que la gente puede hacer algo por sí mismo y los animalitos no, pues ya está. Cada uno que haga lo que le guste y que cada uno ocupe su lugar.

Dicho lo dicho, mi ofrenda será para Babo Alejandro, Benito Tiki (los dos chihuahuas que iluminaron nuestras vidas y que nos dieron un toque de humanidad llegando a ellas).  Sombra, un perro enorme que parado de patas era más alto que yo.




Silvio y Sabina Cuca (Barry y MaLquEridA en modo perico)



También les tocará este año ofrendarles su semilla de girasol, verduritas y las frutas que tanto disfrutaban Los Tres Huastecos. A saber, Panchito que falleció a mitad de este año con cerca de 40 años de vida. Silvio, quien se hizo mi amigo comiendo de mi mano. Aprendió a decir palabritas conmigo. Un gran perico sin duda. Por último Sabina, quien falleció hace pocos meses víctima de un fatal accidente. Sabina Cuca era como yo. Chiquita, peleonera, berrinchuda, caprichosa. Sabina era yo en perico. 
Durante el día dejaba yo salir a Silvio, quien compartía jaula con ella. Por las noches cuando Silvio volvía para dormir, Sabina se colocaba en lo más alto de la jaula, veía entrar a Silvio y como flecha se lanzaba a darle picotazos de bienvenida, haciendo tanta alharaca que asustaba al pobre Silvio a quien no le quedaba más que apechugar los guamazos. Era cuestión de minutos, al rato Sabina se calmaba y se arrimaba a él en el columpio. Comenzaban a mecerse y se dormían. Cuestión de tiempo, poquito nomás.

Panchito me enseñó que se puede hacer un máximo esfuerzo cuando uno lo desea. Él caminó sus últimos días de vida cuando ya sus patitas no le obedecían.




Panchito, un ejemplo enorme de fortaleza y amor por la vida. Es mi perico maestro. Mi sensei Panchito.




 

Así pues, como les digo mañana comienza la celebración de Día de Muertos. Empieza la parte más bonita del año. 

Un gusto compañeros
















 

sábado, 7 de octubre de 2023

Del Mago de Oz a Jesusa Palancares

Dicen que los gatos pueden ver cosas que los seres humanos no. Seres de otro mundo, fantasmas pululando al rededor nuestro. Siento que es así porque cuando aparezco en el campo visual de la Srita  Guantes, su vista comienza a moverse en torno a mí. Dicen que son los fantasmas que me habitan. Seres espirituales a veces buenos a veces malos buscando la manera de hacerse sentir. Dicen que si duermen sobre alguna parte del cuerpo es porque esa parte específicamente se encuentra con mala salud. Entonces ellos absorben lo malo haciendo que uno se sienta mejor. También absorben las malas energías. Esa es la razón por la que duermen tanto  Pueden llegar a dormir hasta dieciséis horas seguidas. Y si, doy fe de ello. Los habitantes gatunos de mi casa, Srita. Guantes, Epigmenio y Calixto mi gato lixto se la pasan dormidos la mayor parte del día. Cuando están despiertos recorren la casa, juguetean con Cucs -el perro de Barry- comen, se bañan, piden mimos y vuelta a dormir. Dicen que los seres humanos hemos hecho de los gatos, seres inútiles. Los hemos domesticado de tal forma que no cazan, no merodean ni maullan en los tejados ni buscan su alimento. Nosotros se los ponemos al alcance de su pata. ¿Quién es el amo aquí?

Siento que no pronto, no sé cuánto pero estoy haciendo fila en el camino al Inframundo. Mi mirada se está apagando como a la abuela poco antes de morir. O como a Tiki con sus ojitos chupados de pescado o como los de mi mami en el fatídico día que salió de casa rumbo al hospital y no volvió. Su última mirada fue para mí cuando al verla en la camilla, asustada susurré má. Su mirada tenía el color frío de la muerte. Un gris intrínseco, anunciando con silencio contrito, el adiós mortal. El no retorno del camino final.
Barry se asusta cuando le digo de mi mirada apagada. A final de cuentas a pesar de querer terminar con el martirio atado a nuestros pies, morir nos hace acongojarnos. El huequito no estipulado para qué sirve, en el fondo del corazón,  deja salir el miedo a lo desconocido.
Puedo o no estar preparada, por eso mi continuo hablar de la muerte. La tengo presente para no temerle cuando se apague la vela de mi vida. 
Si hoy, mañana o no sé cuándo, mucho o poco tiempo, estaré satisfecha de lo hecho con mi vida. Tuve lo que siempre quise y que no luche por ella. Una familia que me dió más de lo que merecía. 
Soy tratada como reina. Me cuidan, me protegen. Hacen de todo por verme feliz. Yo como reina tirana a veces y solo a veces, sonrío. 
No me arrepiento de lo hecho, hecho está y no hay remedio. ¿Ya pa qué?
Todas las noches entro al cuarto de baño. En el espejo, mi reflejo permite estudiar mi mirada. Mis ojos cafés con esa cortina espesa de pestañas de burro, lacias lacias, se ensombrecieron la noche que descubrí, la mirada desconocida.
¡Ah caray, ya me voy a morir! dije para mí. Acerqué la cara al espejo y si. Las luces se están apagando. Ojalá sea una serie de luces navideñas de mil focos para que dure un poco más.
Estoy bien, me siento bien pero de que mi pinche par de ojos están caducando, no hay duda 
Total, ¿Quién dijo miedo? 
Yo no, al final va a resultar que el león cobarde que una vez fuí, en realidad era muy valiente, sólo que no lo sabía. Igualito como sucede en El Mago de Oz, que por cierto no había visto nunca y que me decepcionó. El Mago de Oz, podía morir sin verla. 
Mejor no leeré El Quijote quien quita y termine decepcionándome también como El Principito de ojos vacíos. 
Decía un ex amigo, "somos lo que leemos". Y yo, pos no soy de libros "elevados". Yo más bien soy de "Los hijos de Sánchez" o "Hasta no verte Jesús miío".
Por lo demás que cada quien lea lo que quiera, coma lo que uiera. Cómo dice la canción: "yo me muero dónde quiera".

Abur

la MaLquEridA



Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.