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viernes, 14 de junio de 2013

Los rincones viejos





El miércoles se llevaron la computadora de escritorio para quitarle el quemador de discos o algo así,  cuando la trajeron Barry y yo la conectamos pero algo hicimos mal porque aparece la pantalla negra y ya, no hace nada. Esa compu es la que uso para escribir los posts. Está viejita pero sirve y es lo que importa. 
Tengo que esperar a que un experto la revise o en su defecto que mi hijo tenga tiempo y eso señores sería un milagro porque anda muy ocupado en otros menesteres.

Y luego hoy en la mañana prendo el iPad para leer mi blog favorito y ¡Mocos! no me puedo conectar. Lo intenté chorromil veces y nel no pude. Esto si que es una tragedia. Estoy casi incomunicada con el mundo mundial cibernético. 
Lo único que me quedaba era ver si esta lap viejita servía y bueno aunque se salta los renglones haciendo que me tarde el doble, al menos tengo algo para poder escribir.

Visto lo visto, tomando en cuenta que no tendré distractores voy a ponerme a revisar los rincones viejos que no han sido sacudidos porque a nadie le interesa hurgar en recuerdos de otros, ni siquiera a mi.

Esto si que es feo, que se me descompongan mis artilugios de sueños está cab&%$ón. Ya nada más falta que me orine un perro y como tengo dos mejor ni le busco no vaya a ser el diablo y Benito Tiki me orine, con eso de que tiene incontinencia perril mejor ni le busco.

Así pues voy a ponerme guantes y mandil y a darle con el plumero al polvo del olvido. Y si no pues limpio mi escritorio al que le hace falta ya una buena sacudida.

Ai los vidrios amiguitos blogueros queridos y bienamados, los amo, al ratito paso por sus blogs ya ven que es viernes y los viernes son más largos que la agonía de una enamorada de imposibles.









Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales