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jueves, 6 de junio de 2013

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa

Hace unos días alguien me hacía una pregunta muy interesante:
-¿Si tuvieras frente a ti a Dios, qué pregunta le harías?

De respuestas prontas y sin pensar soy adepta, dije que si viera frente a mi a Dios saldría tan rápido como mis piernas lo permitieran porque una cosa es creer que Dios existe o no y otra muy diferente verlo frente a mi con su túnica blanca dándome la bendición y todo eso.

Ya en plan serio dije que si viera a Dios -después del susto de su aparición- le haría la pregunta más boba de las preguntas bobas del mundo mundial de los bobos:

¿Por qué a mi?

En esa pregunta van implícitas todas las preguntas que en mi larga vida le hice a Dios: -¿Por qué a mi?-

Mi interlocutor dijo:
-¿Por qué no?-

Y yo dije:

-¿Por qué si?-

Obvio Dios no me contestaría porque estaría más apurado en arreglar la paz mundial y todas las calamidades que sus hijos bienamados provocan -¿o provocamos?- y no se detendría a responder una pegunta que de fijo no tiene respuesta.

¿Por qué a mi?

Y ya es todo, ya no pregunto nada a Dios porque no.










Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales