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martes, 26 de enero de 2010

Bunbury tuvo la culpa.





Cuando estoy sola escucho música de Enrique Bunbury, tengo tantos discos de él que aún no ha terminado por aburrirme y si me aburre escucho los discos de Héroes del Silencio, siempre lo hago cuando estoy sola.

Anoche no fue la excepción.

Escuchando ¨Lejos de la tristeza¨ , y escribiendo algunas cosas en la computadora, ví a través de la ventana de la sala que llegaron Kiku y Barry y ví que Barry hizo una cara extraña.

Abrieron la puerta y me preguntaron porque no contestaba el teléfono, ¿cómo, si ni siquiera lo había escuchado?.

Cuando estoy sola en casa debo subir el teléfono para oirlo porque con la música no lo escucho.
O para no estar bajando, pues lo subo debido a que he estado a punto de partirme la madre por bajar de prisa a contestar y lo peor es que bajo corriendo y cuando contesto... cuelgan. ¡Maldición!
Voy subiendo y vuelve a sonar y contesto y cuelgan, agggg! por dios.

Ayer lo subí... craso error, se me olvidó bajarlo. Para Barry el que el teléfono no esté en su lugar y que no contestemos por estar oyendo la música en volúmen muy alto, es casi una ofensa.

Él dice que va a poner otra extensión para que pueda contestar arriba, pero no me fío de Barry, dice muchas cosas que no hace.

Así que cuando corrí anoche porque me dijeron que estaba sonando el teléfono, ya habían colgado y Barry tenía una cara de enojado que me hizo mejor quedarme callada, el demonio se le había metido, así que lo mejor era mantenerme calladita y muy quietecita, sin dejar salir la furia que se estaba apoderando de mi.

Para mi mala suerte, volvieron a llamar y era mi hermana, la que no tiene empacho en hacerme ver mis errores sin la menor piedad y si estoy enojada como ya lo estaba anoche, peor.
Ella es capaz de verme tirada y dejarme ahí, hasta que yo sola me pueda levantar. No sé si eso sea bueno, pero nunca me ha gustado su forma de ser.
Pero no voy a hablar de ella.

Así que cuando Barry me preguntó ¿en dónde está el teléfono?, mi mente viajo a través del tiempo y me acordé que lo dejé en la recámara de Kiku, subí corriendo y le dije a Barry que no había sonado. Kiku dijo que si,

Toing!!!

Tuve que dejar de escuchar al papacito de Bunbury, apagué la computadora ( mi sexto sentido me dijo que lo hiciera) me tomé mis pastillas adelantadas y me subí a dormir a las 9.30 de la noche.

Parezco gallina, nunca me duermo tan temprano.

Y todo porque Enrique se puso a cantarme y no me dejó oir el teléfono.






Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales