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jueves, 28 de enero de 2010

Algunas veces el sexo me da risa.






Nací en una familia tradicionalista en donde la palabra ¨Sexo¨ no debía pronunciarse ni por equivocación. Nadie la decía so pena de que nos callaran la boca en menos que canta un gallo. Nunca nos castigaron por decirla. Nunca la dijimos.

Sexo...

Sexo...

Sexo..., no suena mal no sé porqué habría que tenerle miedo.

¿A que hay que tenerle miedo, a la palabra o al sexo mismo?.

A ninguna de las dos.


Empecé a conocer todo lo referente al sexo ya de adolescente porque en la preparatoria había una poca más de soltura para hablar de ello pero tampoco se sabía mucho. Era un tema al que no le dábamos la mayor importancia, a nadie le interesaba hablar o por lo menos todos lo evitábamos.

No sabíamos como se engendraban los hijos, tan sencillo como eso. Nunca nos lo preguntamos. ¿Y cómo era que los padres tenían relaciones con tanto chamaco al rededor?, no lo sé.

Pero la vida cambia y ahora en mi segunda adolescencia ( si niños, estoy en la segunda adolescencia, luego les explico),  estoy aprendiendo todo lo que no aprendí en la primera y sufriendo más que en la primera porque tengo dos hijos que son como mis padres, pero con un carácter más férreo que el mío y eso si es agobiante.

Ahora con lo que he aprendido creo que otra habría sido mi vida con toda la información que tengo y no me refiero en cuanto a mi esposo, me refiero a que tal vez habría esperado un poco más para casarme o ya viéndolo friamente tal vez ni me hubiera casado, habría buscado más jajjaja  ( no es cierto KIKU  no le vayas a decir a Barry).

Pero el hubiera no existe.

En internet he encontrado mucha información sin buscarla, no la busco solita llega  a mis manos, digo a mis ojos.
No  he necesitado esa información aún. Todo lo que he aprendido es gracias a los jóvenes amigos que tengo. Tampoco es que se la pasen hablándome de sexo, si no que hablan de la forma en que llevan su vida al respecto.

Yo hago preguntas y ellos me contestan y así de sencillo aprendo. Nunca me he asustado por lo que me dicen ni me preocupo ( algunas veces si) , hay otras cosas que realmente si son preocupantes, todo fuera como hablar de eso.

En fin...

Ahora hasta sé que hay sexo cibernético, tendré que practicarlo, digo, tendré que preguntar como se hace.
Está bien, está bien ya sé como se hace. Un amigo me enseñó, bueno me dijo como hacerlo. Bueno, no me dijo como hacerlo, me dijo como se hace.
Yo no... quien quiera, osht!.

Hay personas que de pronto entran a mi blog, me dejan comentarios y voy a ver quienes son y ¡Oh, dios mío!, pero que barbaridad, pero mira nada más que cosotas, digo... este... me salgo inmediatamente del blog.

Bueno pues, me quedo a revisar de que hablan, miro un poco y cuando veo que no me interesa pues me voy.
Pero si me interesa, ¡Madre de todos los santos del cielo!, me van a salir perrillas.
Tienen razón mis hijos en preocuparse por mi cuando estoy sola jeje.

No pasa nada. Soy segunda-adolescente responsable.

Veo imágenes, ¡pero que imágenes! y no es que me escandalicen, es que... nunca había visto nada semejante. Pero que cosas dios santo. ¿A poco así son?... ¿en serio existen?... ¿o es pura ficción?, jeje

¡Que calor me dió!..

El hablar de sexo puede ser un tema serio, pero para mi algunas veces no lo es y es que hay cosas de las que me entero que hacen que inmediatamente suelte la carcajada.
Los hombres son los que menos inhibiciones tienen para hablar. Las mujeres solo se limitan a contarme por encima y ya, lo doy por entendido y no pregunto. Las mujeres involucran más los sentimientos que el cuerpo.

Lo dicho, si toda esta información la hubiese conocido mi generación, otra cosa sería. Porque si bien es cierto que habemos muchas personas que tenemos dos siglos casados porque así lo queremos, hay otras que solo permanecen unidas porque lo dijo el sacerdote y no porque realmente lo quieran y lo que los separa es precisamente el sexo.

A mi no, es obvio, ja! (Esperen le pregunto a Barry).

El permanecer casados tanto tiempo implica llevarse bien en muchas cosas pero una de las primordiales es el sexo, sin eso cambia abruptamente  el panorama.

Y eso... eso si no me da risa.











Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales