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martes, 20 de febrero de 2024

Pináculo del tiempo

Un día cuando no amanezca adolorida, pediré a Barry que me lleve a La Marquesa muy pero muy tempranito para alcanzar a abrazar la niebla. Es tan reconfortante meterse entre ella. No ver ni la punta de mi nariz. Entrar a tientas en la espesura del monte. El mundo al revés. Los árboles son fantasmas verdes rodeados de blanco cortante. Las mejillas rojas. La nariz a punto de quebrarse. Mis manos tiesas tiesas, moradas de frío energético. Caminar por veredas gritando nuestros nombres para no perdernos. No se alejen mucho decía mi madre cuando de pequeños íbamos al monte a juntar leña para cocinar y para bañarnos en la tina rebosante de agua calientita. Mamá lavaba nuestro largo pelo con mucho cuidado como si fuese un tesoro invaluable entre sus tiernas y toscas manos de mujer trabajadora, de esas de antes que comenzaban desde la madrugada y terminaban pasada la medianoche el trajín cotidiano de llevar a la perfección el papel casi heroico de ser ama de casa. Con poco dinero y muchos hijos, terminar el día pensando cómo sobrevivir al mañana. Dormida sobre el sortilegio de su almohada, terminaba exhausta suspirando el dulce sabor de la quietud solitaria. Mamá.

Mamá haciendo tortillas a mano en la ¨cocinita de humo¨, mamá preparando el café para el esposo y los hijos levantados al amanecer para partir a trabajar. Café para todos. ¿Quieres un cafecito Sol, para quitarte ese frío insolente anidado en tu pelo. 
Mamá con sus caracolas en el pelo fino. Lunar de canas en la frente, símbolo inequívoco de la antigüedad del apellido, heredado a las mujeres de la familia.
La Marquesa convertido ahora en un sitio de recreo campirano. Nada de lo que sucede hoy recuerda lejanos los cantos de pájaros alegran el camino con riachuelos libres de maldad. Gritar tu nombre para reconocerte en los ecos inmediatos de un algo escondido en mi mente. Un día en que Barry no esté cansado, le diré que me lleve a El Convento para imaginar a los monjes flagelos de sus historias jamás contadas. Comer elotes, quesadillas de hongos, café calientito. Brrrr abrázame que tengo frío.

 ¿Recuerdas este camino? Veredas sorprendentes. Hay quienes reconocen los ruidos de las hojas al caer. Y luego los caballos. Pero no para montar no no no no no. No cargues en su lomo el placer que sientes de viajar sobre el pobre equino. Además nunca has montado uno. 
¿Recuerdas al Rocinante aquel de Michoacán? pobrecito. Ante la rebosante figura de tu cuerpo citadino, caminar sobre polvos y rocas volcánicas seria un suicidio para el pobre jamelgo. Tú no eres El Quijote, más bien serías Sancho Panza.

Sin más que hacer, el cuaco armándose de valor -no hay de otra, es eso o un cintarazo en las grupas- enderezó lo más que pudo las esqueléticas patas comenzó a andar, llevándote hasta las faldas del volcán. Pobrecito Rocinante, tan flaco, tan triste. Tan contigo encima.

Un día cuando Barry no esté cansado regresaré al lugar que prometí nunca más volver... o no.








23 comentarios:

  1. es por eso que dicen: "madre sólo hay una".

    me ha gustado mucho tu recuerdo de otros tiempos felices. espero que vuelvas a disfrutarlo.

    un beso.

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    1. Gracias Corsario, ya escribiré si es que vuelvo por allá.

      Un beso

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  2. Si tú fueras don Quijote, pagaría lo que no tengo por ser Sancho Panza. Te quiero. Gracias. Beso.

    Salud.

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    1. Tú Sancho Panza serías muy gracioso, yo sería La Quijota :D

      Besos

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  3. Esa madre me recordó a la mía, con buena cocina para calentar el agua primero, y luego con agua corriente caliente. Ese lugar, La Marquesa, será muy distinto al que tú recuerdas, pero en tanto que lo recuerdas...está.

    Un fuerte abrazo, Malque

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    1. Las madres de antes estaban hechas de otro material humano. No digo que las de hoy no lo sean, sólo es que eran más madres.

      Un beso

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  4. Qué bien describes el amor de madre, el más desinteresado de los sentimientos que anidan en el deteriorado género humano. El amor de esas amas de casa que tenían/¿tienen? el único trabajo en el que nunca se puede decir «es todo por hoy, hasta mañana».
    Un beso.

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    1. Como decía a Albada, eran forjadas con otro material humano.

      Un abrazo MiChema

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  5. Hola hermosa. Que hermoso recuerdo, ahora entiendo porque quieres ir a la marquesa. Creo que yo nunca me he quedado precisamente porque el frío me cala hasta los huesos. De pasadita para Toluca me como una sopa de hongos o una quesadilla y si que saben a gloria. Tu mamá un roble de esos que ya no existen. Te dejo un abrazo

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    1. Exactamente ya no existen o quizás si pero en provincia que es donde aún se pueden encontrar madres madres.

      Un beso y un abrazo para ti y tus nenes.

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  6. Son unos buenos recuerdos, me permiten comparar el ayer con el hoy. Y narrados de manera que uno los lee de principio a fin, Saludos.

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    1. Hola José
      Gracias por tus amables palabras.

      Un abrazo fuerte

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  7. Más vale no hacer promesas de lo que no estamos dispuestos a renunciar.
    Hermoso periplo tan tuyo, con ese reconocimiento materno, que nos hace a todos deudores.

    Besos.

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  8. Maravillosa la sensibilidad con la que has enlazado tus recuerdos.

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  9. Pienso en tu mamá... en todas esas mamás tan entregadas y sacrificadas...
    Qué vida tan dura tuvieron.
    Pienso en la mía. Muerta tan pronto... qué pena.

    Besos.

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    1. Una vida muy dura Toro, muy dura.
      Mi madre murió muy joven, muy joven para morir.

      Un abrazo solidario Toro

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  10. ¡¡¡ Ay mamá!!! Que triste la vida sin mamá. Besos

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    1. No hay manera de volver a sonreír como cuando la madre estaba.

      Un abrazo Reina

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  11. me gustan estos textos de Toro Salvaje son entretenidos

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  12. Un blog lleno de energia positiva
    que bueno

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  13. MaLque, hoy ya has estado en La Marquesa y con mamá. ¿Qué más puedes pedir?
    Esas madres eran únicas. No tenían derechos, sólo deberes.
    ¡Pobre países, que como España, al paso que vamos se quedará sin madres!
    La Marquesa llena de besos para ti.

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La titular de este blog, dama exquisita, dueña de su mente pero no de su cuerpo agradece la visita a este refugio de chilanga triste.

la MaLquEridA

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.