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martes, 27 de agosto de 2013

No sé escribir historias de amor




Llevo más de dos semanas intentando escribir una historia de amor a una pareja muy peculiar. Conozco su vida por entero, cada pequeño detalle que los ha hecho felices o desgraciados.

Quizás sea que la muerte acelerada de neuronas no me deja pensar. Me vivo la vida riendo y sin mayores preocupaciones más que esperar que salga el sol o sortear el día para que la noche sea bienvenida.

Pensar no puedo,
quererte quiero.

Instalándome frente a la computadora, miro la foto tratando de exprimirle sensaciones y sentimientos. Saber qué es lo que pensaba cada uno en ese momento pero no lo logro.

Me describo como cuentacuentos que ante su gran reto no sabe describir lo que ve en una fotografía de dos que se aman más allá de los tiempos.

Cuando estaba bien, solía escribir historias agarrándolas al vuelo pero ahora no sale nada de esta cabeza de canas teñidas, oculta con un rubio cruel lo que fue.

Ideas sueltas.

Momentos, recuentos de risas vividas y mentiras ausentes.

No hay nada.

¿Cómo se escribe la propia historia de amor sin caer en clichés?

Las letras huyen, temen no saber describir el verdadero sentimiento de dos que se unieron para toda la vida porque así lo es... para toda la vida.

Implica desnudar sentimientos, sin sentir pena. Floreciendo querencias.  Decir Te amo viéndose a los ojos sin apartar la mirada.

Tocarse, sentirse, sin añorar la lozana piel recorrida con manos inexpertas.

Olvidar que el tiempo ha dejado huellas en el cuerpo amado. Sin agachar la mirada porque las curvas de un cuerpo joven se perdieron en el tiempo, porque el pelo dejó de ser importante.
Verse cada mañana con los malos humores sin que eso afecte en nada porque hasta el hombre más afortunado del mundo amanece con el pelo enmarañado entre sábanas de seda.

Dispersa mi mente no se concentra. No veo más que lo que la foto enseña. Dos caminando juntos. Él andando seguro con el puño cerrado, dispuesto a dar la pelea. Defender a su ¨dama¨ como tantas veces lo hizo rompiendo narices en respuesta a un toqueteo obsceno, porque así es él. Bronco, sin miedo  a la vida... sin temor a la muerte.

Caminando desafiante como siempre ha ido.

Ella afianzándose a su brazo sin apretar. Dando a entender que cuando quiera se puede ir, cuando los momentos bajos le dicen que es un lastre imposible de arrastrar.

Libres son de volar por otros mundos si cualquiera de los dos lo decide. Que no sea la costumbre lo que los una.

Seguir, ¿Hasta que la muerte los separe? ¿Quién lo sabe?

Están juntos como cuando comenzaron su historia... hace muchos muchos años en un reino repleto de hongos y miradas penosas.

En ese reino donde la vida empezó... 


eso quería escribir pero no sé cómo.









Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales