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jueves, 6 de agosto de 2009

Parque Nacional.








Al llegar los reyes al Parque Nacional, la vista que ante ellos se presentaba era majestuosa, los ríos con aguas azules y transparentes, que a la menor provocación dejaban sentir su impetú.
Las enormes cascadas, de incontables formas, los pájaros con sus trinos fantásticos que en mucho tiempo en su reino no se escuchaban, pero sobretodo los enormes árboles que le recordaron a la querida reina Hongo a los baobabs del Principito, que se afianzaban a su pequeño planeta con unas raíces enormes que parecian suspendidas en el aire.

La gente que encontraban a su paso, era tan amable y sonriente, los mercaderes con sus gritos invitando a comprar sus artesanías, los briosos caballos con sus jinetes a cuestas luciendo su majestuosa estampa. La reina le había pedido al rey Barry que le comprara seis blusas regionales, ella era así.... sencilla, sin dejar de ser reina, las usaría para el trajín diario, sobra decir que la reina Hongo es muy hogareña y hacendosa.

Que alegría sintió al ver tantas maravillas, ella creía que solo existían en la imaginación de los juglares... ahora lo veía con sus hermosos ojos gachos y no solo estaba sorprendida, solo le repetía al Rey Barry, ¿cómo es posible que exista esta maravilla y nosotros no la hayamos conocido antes?, ójala me hubiera traído mis lentes dijo la reina, para ver bien sin perder un solo detalle.
El rey solo sonreía al verla tan feliz, hacía mucho que no la veía así y eso le alegraba el corazón.

Caminaron mucho... más de lo que la MaLquEridA estaba acostumbrada, pero de sus labios no salió una sola queja, bueno, solo cuando ya estaban cerrando las estéticas y no había tenido tiempo de retocarse su hermoso pelo cano que a fuerza de pintárselo se había convertido en una melena rubia clara ceniza.

Llegaron por fin a una Hostería, habían decidido descansar un poco. La reina no quería comer, cosa rara en ella, ya que le gustaba salir mucho a restaurantes, pero ahora estaban en lugares hermosos que no dejaban de ser extraños y eso a ella le daba miedo... miedo de comer algo que le fuera a hacer daño. Así que solo pedía comida a la que estaba acostumbrada, no vaya a ser que pase lo que en Caborca.

Llamaron a la Princesa Nueris para que fuera a cenar con ellos, aunque al fin solo decidieron tomar un poco de fruta y mucha agua de piña, bien fría como le gusta a la reina.

De regreso en su lujoso carruaje tirado por dos hermosos caballos blancos, la MaLquEridA iba oyendo su mp3, con música de su amor platónico Enrique Bunbury, rey de las Zetas. Veía pasar ante ellos las luces del reino y la Hongocha solo quería tomar fotos y más fotos, para dejar impresa la huella de su visita a ese lugar de ensueño.

Al llegar a la cabaña real, decidieron hablar por teléfono con los príncipes, ya se sabe que cuando el gato no está los ratones hacen fiesta...
Y si, los ratones habían salido a cenar y regresaron con sendas botellas de cerveza para seguir festejando el ser libres por lo menos el fin de semana, habían invitado al Príncipe Pache y al Príncipe Pogh, sobrinos de la reina a quienes no les desagradaba para nada beber un poco sin supervisión real.
La princesa Kiku había quedado a cargo del reino y pobre de áquel que se rebelara a sus órdenes.
Después de todo era digna heredera de la Reina Hongo de todas las Terquedades.

Y ahora a dormir, que falta una parte y no quiero que se me cansen.

Shhhh! hasta mañana.

19 comentarios:

  1. ahora si soy el primero muajajaja

    mmm que buen relato de verdad que hay tantas maravillas cercanas a nosotros que no es necesario viajar a otros paises para quedar maravillado

    en fin que bien que se ande divirtiendo

    bueno siga pasandosela bien

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  2. querida muy querida:


    ahhhh que lindo cuento, ya extrañaba tus cuentos.

    mmm seichiro me gano...

    peor que bueno que al menos te estas divirtiendo y pasas el rato de una forma amena, te lo mereces.


    besos

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  3. A Descansar malque..
    y a disfrutar del paseo.
    saludos a todos tus acompañantes de la corte.
    espero te diviertas mucho
    un abrazo fuerte.

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  4. y yo en el trafico de la ciudad!!! chale jajaja

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  5. Qué bonita historia, y qué bien contada... ya quiero leer el próximo capítulo.

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  6. ... incluye la resaca de kiku?
    ... ah ... antes en los reinos era super aburridiiisimo
    solo salian a cazar

    menos mal que se moderniza la realeza :P

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  7. wowwwwwwwwwww
    bello cuento....tenia mucho de no leer uno..

    bien que los sabes contar...

    feliz fin de semana!!!

    PD. recuerdo a mi papa que todas las noches contaba un cuento diferente...pero a mama porque ya no sabia ni que contarle el porque de las llegadas tares jajajajajaj
    mama le decia "puros cuentos los tuyos"

    jajajajajajaj

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  8. Qué buena historia, caray. Me gustó eso de la pachanga en ausencia de sus Majestades... seguramente sólo para evitar que el personal de palacio se entregara al ocio total... seguramente habrán tenido mucho quehacer para dejar el lugar impecable antes de pasar revista...

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  9. Sorry sorry, gracias por el premio querida Malquerida!!

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  10. Lindo relato en ocaciones no apreciamos lo uqe tenemos ni sabemos que existe a nuestro alrededor.
    SALUDOS niña.

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  11. Ja,ja,Ja!...

    Mi madre decía decir eso mismo Cuando el gato sale,los ratones hacen fiesta.

    Tendra su razones, al fin y al cabo. Todos necesitamos un rato de libertad... Verdad?...

    Cariños, Malquerida!!

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  12. Ese es un buen viaje, un viaje que se disfruta. Que la sigas pasando muuuuy bien entre el hongos y mp3. Portate maaaaaaaaaal!!!

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  13. Ya estoy deseando leer el final de tan lindo viaje...
    Un beso, Malque.

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  14. Wow pocas veces se pude leer algo tan atrapante en un blo, estare al pendiente del sig capitulo.
    pulgares arriba mal querida.

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  15. Qué hermosura de cuento...

    Habrá que platicar después cómo es que amanecieron los príncipes tras sólo beber cerveza y comer carnitas, pambazos y taquitos al pastor, eso sí, acompañados de sones clásicos como los que tocan Molotov, Kings Of Leon y así...

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  16. Su majestad, me ha encantado el relato, me sentí tan en compañía de sus altezas reales que no me queda mas que agradecer el relato.

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  17. Después de deleitarme con las groserías que dejas en mi blog

    vengo a leer tu cuento

    y me dio hambre. Cada vez que pienso en ese Estado al que fuiste me da hambre.

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  18. ... después de haber vivido todo eso, surge la pregunta si todavia vale la pena sentir miedo a viajar. Todo es un aprendizaje, y su majestad ahora nos está ilustrando. Iré por una chela al refrí para celebrar su viaje hoy en mi viernes solitario...



    Salud!

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  19. Seichiro: Primero!!!

    aki: Gracias.

    Profe: Les doy tus saludos.
    Un abrazo también para mi médico consentido.

    Manto: Nah! no pasa nada, tranquilo.

    elbibis: Ya está, listo.

    Jolie: Bueno eso de cargar con el mp3, ayudó a que no me aburriera en el trayecto.
    Un abrazo.

    P´Pito: Igual que mi padre.

    Ivanius: Si vierás toooodo lo que tuvo que llegar a hacer la reina, te desmayarías.

    NTQVCAXYZ: Gracias a ti.

    Anyelyt: Gracias.

    saqysay: Si, una poca de libertad no hace daño a nadie.
    Saludos.

    Angie: Buenooooooo!

    Pelusa: Listo!

    Mambrú se fué a la guerra, que dolor, que dolor, que pena...:Vientos! pulgares arriba.

    Kiku: Por cierto, no hemos hablado de eso, ajá, muy bueno que me recuerdes.

    Antonio: Pues, muchas gracias.

    Mau: Pe... pe... pe... pero, cuáles groserías?
    por Cristo bendito! ahora que soy la reina más decente, me dices eso?.

    Estás de broma?.

    Víctor: Bueno, si me da todavía un poco de miedo, supongo que es algo que no se me quitará nunca.

    Salú!

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Soy un ser navegando en la incomprensión de sí misma.

la MaLquEridA

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje