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jueves, 29 de noviembre de 2012

MaLquEriDiciOuS





Pues ya está, es un abrir y cerrar de ojos y sin pensar he regalado casi toda mi ropa, zapatos, bolsos de  mano, abrigos y perfumes que tenía como tesoros guardados en mi closet.

Me quité un peso de encima. Los lastres materiales han quedado atrás.
Muchos de esos objetos fueron caprichos momentáneos que en raras ocasiones fueron usados.

No sé si a Barry le dé el supiritaco pero él ha dicho que se conforma con verme tranquila y ahora lo estoy. 
Me he quedado casi con lo que llevo puesto.
Lo que saqué -todo en buen estado- le servirá a alguien, a alguien más y a alguien más porque me encargué que fuera así.
Repartí a quien quise ayudar. Yo digo, no sé de esos menesteres.
Intento no ser mezquina y lo estoy logrando. Ya no me pesa regalar mis cosas. ¿Para qué las quiero guardadas si le pueden servir a alguien más?

Voy por los lastres emocionales. Esos está más cabrón sacarlos pero, ¿quién dijo miedo?










Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales