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martes, 8 de diciembre de 2009

Dedos callados.



La tormenta que se venía anunciando desde unas semanas atrás, ha dejado caer toda su furia sobre el castillo.
Las nubes negras con todo su torrente de lágrimas están cayendo sobre la cabeza de la reina.
Y ha sido una persona de fuera la que ha venido a provocar todo este caos de emociones.
El rey ha dejado sentir todo su poder sobre la reina. Ha movido sus piezas de manera estratégica y por fin después de tanto tiempo han surtido efecto.
La reina se ha quedado callada para beneplácito de muchos, entre ellos su familia.
Ya no se escuchará el golpetear del teclado, el tamborileo de sus dedos esperando pronta respuesta a sus preguntas ansiosas. Todo está en silencio.
Sus dedos han guardado silencio.

Ya no se le verá tapándose la boca para no estallar en carcajadas cuando alguien le cuente un chiste. Ya no se sorprenderá de lo que le digan sus jóvenes amigos. Ya no esperará un correo que nunca llegó. Ya no cerrará ventanas para que no vean de que habla. Ya no mandará besos y abrazos y saludos mil.
Ya no se le verá temprano escribir sus emociones y destinos.
Ya no se le verá...

Volverá a ser un fantasma. Uno más de entre todos los que deambulan por el castillo.
Volverá a ser una mujer sumida en sus pensamientos. Sin la risa pronta y sus travesuras de niña consentida.
Se rebeló a ser una más del montón. Nadie lo vió así.
Nunca perdió a su familia, ellos siempre estuvieron ahí.
Al fin había encontrado algo en lo que se sentía realizada... pero la volvieron a parar en seco... como siempre que algo le gusta.
Ni universidad, ni natación, ni clases... nada, ¨tienes que estar en casa, para atender a los clientes¨, le decía constantemente Barry.
Habrá que esperar sentada a mirar pasar el tiempo gris de su edad adulta.
Se niega a ser una señora tradicional que hace la comida muy mona, lava, plancha, y espera abnegadamente a que llegue su familia para darles de comer  y ver juntos la televisión. Eso no es para ella.

Esta vez se ha detenido para tomar aire y recobrar fuerzas.
Nunca ha perdido una batalla y esta no será la excepción. Costará trabajo y tiempo, pero sabe que la ganará.
Ella no nació para perder.








Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales