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miércoles, 14 de octubre de 2009

Un precio muy alto.






Cuando empecé a usar la computadora, nunca pensé las grandes sorpresas que esto me traería.
Hace tiempo me metí a una red social, que por cierto está muy olvidada, ya casi ni paso por ahí.
Gracias a esa red, me he enterado de muchas cosas que suceden con familia que está muy lejos y que no sabíamos siquiera por donde andaban.
Nacimientos, compromisos,bodas, en fin muchas cosas buenas y malas.
Y de estas cosas buenas que hay en la red, está el reencontrarme- aunque sea por msn-  con familiares muy lejanos, que ya tiene mucho tiempo que no veo y mucho menos sabía de ellos.
Habíamos perdido contacto.
Dentro de esa familia que no sabía de ella, está Roberto.

Roberto es mi sobrino postizo -así le digo-,es hijastro de mi hermano que vive en el norte.
Es muy alegre y muy simpático, y ahora que he platicado con él, me he dado cuenta que sigue siendo el mismo de siempre.
Me dice Doña Hermosa y yo le digo El más guapo.
Siempre que hablo con él me dice muchas cosas lindas y se preocupa por como voy con mi salud y como está mi familia, aunque ya no se acuerde como eran.
Vive en EEUU, se pasó de mojado, debido a la poca oportunidad que tenía de salir adelante aquí en el país.
Platica los peligros que pasa cada vez que viene a ver a su papá y como  le hace para regresar sin que lo agarre  migración.
Muchas veces me he puesto a llorar tan solo de pensar los peligros que ha corrido.
Vive con su esposa y sus hijos y es muy feliz.
Pero como todo, no hay felicidad completa. Su hijo mayor pertenece a las tropas americanas.
Ha sido llamado para irse a Irak el fin de mes. Está muy triste por eso, pero sabe que solo así les podrán dar la residencia.
Y es entonces cuando le pregunto, si realmente vale la pena sacrificar- porque siento que es un sacrificio muy grande- a su hijo para que EEUU los acepte como ciudadanos americanos.
Y ha dicho que no hay otra opción. Si se regresan no encontraría trabajo facilmente aquí, sus hijos están estudiando y su esposa ya está acostumbrada a vivir allá. En resumen... no regresan. Aquí no hay oportunidades y tomarán el riesgo.
Yo no sé si podría hacer eso.
Su hijo acepta lo que pueda pasar, aunque tal vez  no regrese y lo asimila aunque su familia esté triste por su próxima partida.
Me da pena que pase esto en mi país.
Que las familias tengan que buscar otras opciones fuera porque aquí no hay suficiente para poder salir adelante.

Deseo que todo vaya bien y que regrese pronto. Si ellos quieren quedarse allá y hacerse ciudadanos americanos, pues será la opción que eligieron.
Pero espero que no sea a costa de la vida de su hijo.

Un muchachito que solo tiene 23 años y que va a pelear una guerra que no es de él y que puede pagar un precio muy alto, por pertenecer a un país que los discrimina, que los humilla, que no los acepta.

Un país que nunca será suyo.









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Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales