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martes, 2 de diciembre de 2014

Todos contamos dinosaurios

Voy a hablar muy claro, no sé qué hacer con mi vida. Siempre dependí de alguien para todo. Me resolvieron los problemas, las enfermedades, la vida.
Si sufrí no fue por causa de los que bien me quisieron, fue porque estaba escrito o porque el destino o por sepa su madre cual sea la razón. Porque quizás en ese absurdo de verme débil quisieron allanarme el camino.
Mi voz aniñada y mi carita compungida hacían el trabajo rudo, convencerlos de que necesitaba ayuda. Manipuladora nata. ¡Hey, me encontré una cualidad! No los critico ni soy desagradecida, antes al contrario los amo más que a todo lo que tengo. Más que a esta vida que no he sabido aprovechar.
El problema ahora es qué maldición voy a hacer con mi vida. Si por mi fuera me escaparía a Les Seniaes pero como está del otro lado del mundo pues olvidado queda además que es un paraíso que no fue hecho para mi, para qué es más que la verdad.
Volvamos a lo de mi vida.
No tengo npi de qué hacer con ella. Si busco un trabajo -es estúpido pensarlo porque soy parkinsoniana- seria fenomenal tener algo en que pasar los días que me restan. Descartado. Implicaría dejar a Natalia y eso jamás lo haré. No tengo corazón para hacerlo. Nunca.
¿Qué voy a hacer con mi vida si todo giraba en torno a ti? En las escuelas no enseñan a vivir sola. Aprendí a estar sola pero no a vivir sola. ¿Qué voy a hacer si ya no tengo nada? Mis manos están vacías. Mi casa vacía. Tal vez eso fue lo que construí todos estos años. Una soledad vacía. Sigo pensando que la vida quema en mis manos como papa caliente. Nadie quiere quemarse, yo menos.
A estas alturas de la vida, después de parir dos niños y puras tristezas me encuentro como adolescente desvalagado. No tengo rumbo, estoy perdida. Nunca me hablaron que el "hasta que la muerte los separe" tenia caducidad. No estoy deprimida ni llorando, estoy demasiado ocupada en qué hacer con mi vida para pensar en verter lágrimas de cocodrilo a un asunto verdaderamente serio. Me voy a tomar un café.

Ya estuvo.











Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales