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domingo, 6 de julio de 2014

Con estilografo y letra garigoleada

Hay quien afirma que toda mujer es digna de un poema. Los poetas dicen -a mi no me lo crean- eligen su musa para un mes determinado -abril o mayo por decir algo- y le dedican versos compuestos en las noches de desvelos cuando sienten que su corazón late más de prisa que caballo desbocado.
Hay otros que prefieren sea su fuente de inspiración para todo el año. Ser musa los 365 días ha de ser de pocas pocas pero poquísimas pulgas. No están enamorados de ellas pero son su heroína favorita. 

Pero como en todo también hay musas desempleadas quienes por más que se esfuerzan no consiguen que el poeta las seleccione para escribir versos de amor u odas románticas sacadas bajo los vapores ociosos de una melodía apasionada. Nanay, no infunden ni temor estas muchachas por más que se esfuercen en atraer a los hacedores de versos.

Se podría decir que las musas por el sólo hecho de serlo inspiran los más bellos poemas, sin embargo las desempleadas ni lástima dan a quien las mira como quien ve una mosca pasar. Y andan por la vida ofreciendo miradas tiernas, y sonrisas con sabor a albaricoque o no, mejor a manzana pero ni así logran sacar una rima de tan lejano vate. Otras en cambio con sólo cerrar los ojos crean versos escritos por los mismos dioses.

Ya sea gorditas, chaparritas, güeras falsas, sin pechos o sin más gracia que unos ojos bizcos no dan pie a componerles ni un adiós como poema. Toda mujer tiene su corazoncito aunque sea fea, -perdón, no hay mujer fea sólo mal arreglada- merece un poema aunque sea de tres versos. Que tanto es tantito como dicen por ahí.

Para hacer un poema bien se puede estar enamorado de la musa particular o escoger una desempleada y los versos fluirán como maná del cielo, diría alguien que va a misa los domingos allende el mar.

Crueldad ocasional. Poetas fatuos escasos de imaginación que no son capaces de versar el cielo en  los ojos de una mujer.

Dicen que no todas las mujeres nacieron para ser musas. Yo digo que si, lo que pasa que no todos los hombres pueden ver a través del alma de quien bien los quiere para hacerles una rima acompasada. No saben apañar suspiros de amor envueltos en cartitas rosas con música de violines y escribirlos con estilográfica y letra gariboleada de corazón romántico. Igualito que un poema, así merito. Pero no, aí van a buscar una mujer hermosa porque con otra nomás la inspiración no llega. Banalidad con estilo.

Hay tantas musas desconsoladas que los poetas para echárselas a la bolsa no haría más falta que decirles Que bonita estás y caerían redonditas a sus pies. Todo es cuestión de enfoque o de cerrar los ojos y ver el alma de quien les quiere bien.














Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales