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viernes, 11 de julio de 2014

Un Padrenuestro y diez Ave Maria alcanzan para tu redención o mínimo para dormir

Cuando se trata de dormir todo vale, desde contar los segundos hasta rezar. ¿Qué le voy a hacer? cuando no puedo conciliar el sueño y estoy muy agobiada porque las horas pasan y sigo con el ojo pelón, me pongo a repetir todas las oraciones que aprendí no sé dónde porque no recuerdo haber ido al catecismo de pequeña. Las condiciones en que hicimos la primera comunión mi hermana y yo fueron extrañas por eso digo que no recuerdo dónde las aprendí.

Ha pasado media vida y cuando estoy en apuros recurro a las oraciones escondidas en mi refugio interior. Soy atea pero no puedo borrar mis raíces católicas. Me cobijo en la oración como último recurso. Condenada al cadalso soy en mis noches aciagas.

Comienzo por el Padrenuestro, después el Ave María, ah no primero es el Gloria y después el Ave María. En seguida va el Credo, después el Yo Pecador, después el Señor mio Jesucristo. Luego el Salve, luego me echo una oración a San Judas Tadeo y después me chuto las que salen de mi cabeza. Si el sueño no llega vuelta a empezar. Tanto alardeo de ser atea y me sé las oraciones y todos los misterios que se rezan cuando alguien muere. Mientras no llegue a ser una beata metida en la iglesia no importa

Últimamente no han ayudado mucho las oraciones, entonces se me ocurrió rezar el rosario completo, de los que se usa cuando alguien fallece. Empiezo con el padrenuestro, luego el Ave María diez veces pero nunca llego al tercero, lo sé porque me duermo. Es lo que hasta hoy ha surtido efecto.

Me inventé un dios particular. No castiga ni asusta, me deja ser sin temer, por eso me cae bien.

Ya no leo porque la otra noche encontré un cuento de Rudyard Kipling al que nunca había leído -si, si soy una blasfema ¿qué le voy a hacer?- llamado Rikki Tikki Tavi, me pareció muy interesante - por cierto se lo contaré a La Bella a su regreso- y me quedé leyendo sus cuentos toda la madrugada. Me dieron las cinco y seguía metidas las narices en el libro. No tengo remedio.

Ayer conté segundos pero mi mente divagaba y perdía la cuenta. Luego quise contar las campanadas que da en sus ceremonias mi Vecino el Asesino pero me asusté cuando empezaron a gritar. Tapándome la cabeza llamé a todos los ángeles del cielo que me protegieran. Supongo que si lo hicieron porque dormí una hora.

Después tuve una pesadilla y desde las dos ya no dormí. Mis pesadillas son escenas sucediéndose una tras otra sin diálogo ni trama. 
Mis pesadillas son como película de viernes que nadie quiere ver. 

Entiendo que del insomnio no me voy a curar así que seguiré buscando el sueño o quizá deje de buscarlo y aparezca como por arte de magia. ¡Buena idea!

Mi dios particular me ayuda a dormir pero al igual que yo tiene el sueño muy ligero. Se despierta con cualquier ruido y luego estamos los dos pensando cómo hacer para dormir.

Algún día llegará el sueño tan anhelado, cuando por fin después de toda una vida consiga dormir eternamente.


Bueno, amén, ya no me distraigan, me voy a dormir. Aí los vidrios nos cortamos.











Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales