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jueves, 2 de agosto de 2012

¡Push me!






 
Dicen los hombres que no entienden a las mujeres. Yo digo que no entiendo a los hombres en específico a Barry.
Si el coche se descompone llamo al mecánico digo yo pero él no.
Cuando el puto carro no enciende y no se oye que no da marcha ni la chingada quiere decir a mi pobre entender que es algo eléctrico, porque no se oye ni un ruido cuando pende el coche.

Pero no...

-¡Empújame!- dice sin chistar

-Emmm, tengo los pelos parados, ando en chanclas y no puedo correr- respondo 
-¿Y qué? no vas a un concurso

Yo, una pobre reina tan chiquita que no puede correr porque... porque... porque no, y debo empujar aguantando que los putos vecinos me vean sin que nadie me ayude. He de decir que con los pelos peinados para ningún lado y pijama matapasiones no soy algo así como cosa agradable de ver en las mañanas y menos empujando un coche.

Así que aí vamos hasta Juan de la Chingada, alejándonos de donde está el taller del eléctrico pero a esa hora de la locura, Barry no oye razones.

-Barry-digo yo- ¿No es más fácil que le hables al eléctrico? -digo con voz chipilona y en un susurro para que no se enoje.
Ustedes no están para saberlo y yo si para contarlo pero cuando Barry se enoja es peor que el Diablo. Al Diablo no le tengo miedo pero a Barry si pero no vayan de chismosos y le digan porque sino me va a tener agarrada de los huevos.

Barry no me hace caso, abre el cofre del coche y comienza a revisar.

Mueve la manguera -la del coche no la de él- nada. Toca la batería -nada-. El anticongelante tampoco y así va recitando mientras con un dedo toca cada parte del coche que yo ni puta idea tengo de cómo se llaman, él tampoco.

Pienso que quisiera que sucediera un milagro y que la falla saltara y dijera -¡Hey pinche Barry yo soy la falla!- pero eso no sucede.
Cuando se cansa de revisar todo le pregunto con voz cautelosa: -¿Qué tiene?- Él con voz de trueno responde -Si supiera ya lo habría arreglado- ¡Toing!

Entonces todo nuestro tiempo lo perdimos porque él no tiene idea de nada. Si a mi me hubiera sucedido llamo al eléctrico y ya. Pero como fue Barry, él agota todo lo que se deba agotar antes de llamar a nadie.

Después de estar parados un buen rato bajo el rayo del sol y al momento que baja la tapa del cofre, dice pensativo -Voy por el eléctrico.

¡TOING! ¡TOING! ¡RE-TOING!

O sea si desde el principio sabíamos que era el eléctrico ¡¡¡POR QUÉ NO FUE POR ÉL, DIOS DE TODOS LOS MECÁNICOS!!! 

Me dan ganas de apretarle la nariz y los huevos al mismo tiempo hasta que me canse, mi ser se llene de misericordia y después de darle una patada lo deje tirado en el suelo.
Pero como soy un ser benevolente no le hago nada porque la prudencia y la vida me han enseñado que por mucho que quiera hacer algo siempre voy a perder por el hecho de ser mujer.

Así que...

No entiendo a los hombres y a Barry menos. 

En ocasiones le pido que haga cosas que necesito y no las hace pero si se las pide otra -las cosas- ni tardo ni perezoso lo hace.
Cuando sale con su amiguete le digo que me mande un mensaje para saber donde está pero nunca lo hace.
¿Entonces por qué chingados SI le manda un mensaje diciéndole a su amigo que ya llegó a su casa? ¡Lo mato! ¡Lo mato!

Por eso y muchas cosas más no entiendo a los hombres y a Barry menos, por eso me dan ganas de apretarle los huevos pero si se los aprieto se excita y me sale contraproducente.

Y luego dicen que a las mujeres nadie nos entiende si somos los seres más lindos y buenos sobre la tierra. Todo estriba en saber entendernos pero los hombres no tienen esa capacidad.












Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales