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martes, 19 de abril de 2011

Niñas de bocas rojas.




Tienen la mirada perdida imaginando un lugar mejor que la calle en la que esperan un cliente que les dé lo suficiente para completar e irse a dormir. Usan perfumes baratos para esconder el olor a sexo que invade un pequeño cuerpo que recién ha dejado de soñar. Cuerpos desproporcionados adquiriendo un matiz erótico sin lograrlo.

Bocas rojas como la sangre que derramaron sus madres al parirlas, voces perdidas bendicen incansablemente a la hija que se va a un futuro sin futuro, sólo les queda llorar porque saben que quizás nunca vuelvan, echan la bendición al aire para que vaya tras ellas cuidándolas en ese mundo hostil al que se enfrentarán y el que eligieron porque no hay más o al que las llevaron las palabras de unos labios acostumbrados a mentir.
Voces cavernosas prometiéndoles un mundo mejor y al que se van mediante engaños o vendidas para poder mantener a los que se quedan.

Miseria triste vendiendo niñas para sobrevivir en un mundo inmisericorde.

Lugares lejanos perdidos con una luz mortecina que dibujan sus tristes siluetas en el asfalto encharcado y sucio como sus cuerpos. Inquietas caminan de un lado a otro ofreciéndose sin recato, lo perdieron en las manos de hombres que profanaron su cuerpo con caricias insanas y miradas de perversión.

Alejadas de un mundo que las ve ajenas, perdidas en la desdicha de haber nacido pobres o haber nacido en mal lugar. Buscaron la vida fácil que todos dicen cuando nadie sabe que para ellas es la vida más difícil que pudieran tener.
¿Qué sabe la gente del tener que aceptar caricias sucias, cuerpos ebrios, tufo nauseabundo que soportar en sus bocas que dejaron de ser vírgenes hace mucho tiempo?.
Bocas de niñas aprendiendo a besar de la peor manera, estrujados sus cuerpos con manos febriles en la inquietante búsqueda de un placer pagado.

Vivir de un cuerpo que no se ha terminado de formar, lejanos a los juegos que no jugarán más, sonríen a los hombres que pasan delante de ellas para agradarles y pase pronto el tiempo para irse a dormir.

Dormir...

En sus sueños imaginar que juegan con muñecas, con cantos infantiles bajo la mirada arropada de su madre, quizás sea lo único que las mantiene vivas, el saber que puede ser un sueño, que tienen la oportunidad de abrir los ojos y pensar que todo eso no existió.

Prefieren no pensar que lo que están viviendo es real, tan real como las personas que pasan frente a ellas buscando amores prohibidos, placeres culposos en un mundo que se sorprende cada vez menos de niñas que se convierten en mujeres sin haber vivido lo suficiente para distinguir entre el bien y el mal.

Personas tan ajenas a ellas como el mundo que las rodea, un mundo en el que no quisieran estar y como sombras esperan que llegue la noche o acaso un príncipe perdido que pueda sacarlas de la calle y ofrecerles un palacio para que puedan empezar a vivir lo que les faltó.

Pero la vida es más cruel de lo que piensan, los príncipes no existen y los sueños son sólo eso, demasiado tarde se darán cuenta que esa vida es lo único que hay aunque se resistan a seguir en ella, cargando hijos del infortunio y del desamor.

No hay más, niñas viviendo un mundo real, sin muñecas, sin príncipes y sin sueños, un mundo real en que lo sorprendente ha dejado de sorprender.









*Imagen tomada de google.

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales