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miércoles, 23 de junio de 2010

Bufón.




Escribo realidades mezcladas con ficción para hacer más llevadero el silencio eterno de mi cabeza  en las madrugadas y días solitarios acompañada sólo de mi misma. Horarios para hablar tengo. De 10am a 3pm mi voz no se escucha. De 3pm a 5pm mi voz es queda y un poco cariñosa. De 5pm a 7pm  mi voz vuelve a quedar callada. De 7pm hasta que el día cierre los ojos hablo sin parar y río sin recato. Cualquier loro parlanchin queda mudo ante mi palabrería y risa escandalosa.
De 12am a 4am balbuceo apenas unas cuantas palabras ininteligibles que salen sin permiso por mi boca somnolienta.

En la mente con un lápiz imaginario escribo realidades que me lleven a la locura de la risa. Invento reyes y princesas que peleén contra dragones invencibles. Con espadas mágicas y palabras impronunciables hacen que los maleficios desaparezcan.
Arlequines, hadas, pajes y bufones han caminado de la mano por mis cuentos reales.

Anoto en mi cuaderno imaginario para encontrar  incansable el sueño que encante mis pestañas y queden abrazadas de amor. Dormir por sólo unas cuantas horas es todo lo que pido.
¿Esperaré acaso que sea sábado o domingo para no tener prisa y seguir con el cándido sueño que me atrapa sólo en fin de semana?.

Dormir por lo menos un poco para adquirir la suficiente sabiduría y dejar de analizar cuestiones alejadas de mi entender.
Dormir me dará la sabiduría del no saber.

Quiero seguir durmiendo en los brazos de la luna. Arropada con mi mantita de estrellas he escuchado a Dios cantar atrapado en el pecho de un pájaro parado en el techo de mi casa.
Si Dios existe hoy lo escuché. Con su canto mágico me ha dejado embobada viendo como su pecho palpita de amor por una pajarilla que apenada mira hacia donde estoy.
Aún no amanece bien y los cientos de luceros en el techo celestial iluminan tal escena que miro sin siquiera parpadear.

Subo a mi recámara tratando de conciliar el sueño que poco a poco me atrapa, calladito sin hacer ruido se va metiendo entre mis sábanas.
Arrellanada mi cabeza en mi almohada blanca quedo con los ojos abiertos esperando a Morfeo, ese dios que se resiste a dormir conmigo.

No, sol no entres a mi cuarto, aún no.

¡Bufón! haz que tus gracias hagan sonreir al insomnio y se distraiga de mi.

¡Bufón! quiero que traigas unas cortesanas para que distraigan al rey Sol y no me despierte con sus impertinentes rayos.

Quiero seguir durmiendo y disfrutar estas tres horas que he logrado - por fin- después de tanto tiempo dormir sin que nada inquiete mi sueño.

Abrazada a che María no pensaré que día pesado me espera hoy.

Por hoy quiero seguir agrandando esas tres horas que - por fin- he logrado dormir.

¡Bufón! hazme caso y trae pronto a esas mujeres, mira que el sol se está metiendo por la ventana y ahuyentará mi sueño.

¡Bufón!...

¿Dónde estás?, ¿porqué no me haces caso?.

Acude presto o te mandaré a cortar la cabeza.

¡Bufón!, ¿dónde estás?.

Quiero encontrar el sueño antes de que el insomnio me corte la cabeza a mi. 

¿Quién quiere sostener el canasto donde caerá la cabeza de una mujer loca de realidades mezcladas con  ficción?.












Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales