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lunes, 18 de junio de 2012

No se administre a personas con enfermedad mental






Desde el miércoles de la semana pasada el virus de la gripe me atacó sin piedad. El malestar empezó a media semana, acrecentándose hasta ser insoportable, el sábado. Tosía mucho, la nariz era una llave y los ojos una especie de semáforos en alto. Fiebre e intolerancia total a todo.
Tuve la fortuna de hablar con mi sicólogo favorito, me recomendó unas pastillas mágicas que si bien no me han curado totalmente si me sacaron del hoyo en el que estaba.
Dado que las indicaciones del medicamento son muy severas, tuve que suspender el tratamiento del parkinson, los antidepresivos y todo el arsenal de pastillas que me mantiene viva.
Lo más extraño es que desde el jueves he temblado menos, incluso hubo días en que el temblor no se hacía presente.
Me sentí nueva, como la Flor de hace tres años en que el mundo le valía madres y todo era puro relajo.

Darme cuenta que el parkinson había desaparecido fue como cuando un ciego ve de nuevo y se da cuenta que en realidad no ve sino que son los recuerdos anidados en su memoria.
Dejar de temblar fue como volver a nacer. Como descubrir a una Flor serena que no existe en ningún lado del universo.
Así me pasó, al darme cuenta que no temblaba mi mente ordenó a las neuronas seguir con su autoexterminio y mi cuerpo empezó de nuevo con los temblorcillos diarios.
Fue una especie de oasis en la que me perdí dos días. Volví a vivir la vida sin temblores. Fui muy feliz pero llegada la noche, al quedarme quieta, regresaba el temblor en mi lado izquierdo y tranquila lo aceptaba.

Voy en el quinto día sin medicamentos, supongo que será hasta hoy el último día que deje de tomar pastillas para la gripe, siendo mañana cuando recobre mi vida normal de píldoras, chochos y todo ese desmadre.

Soñar por dos días que volvía a ser una persona ¨normal¨ me hizo darme cuenta de lo mucho que he perdido arañando tristezas y renegando de la felicidad.

Ya me desperté.

Como me duelen las costillas de tanto toser, toso muy chistoso y mi familia se ríe mucho de mi ¡méndigos!, la nariz está roja y pelada pero al menos ya respiro por ahí, bueno por ahí no respiro, respiro por la nariz.
Pasamos un fin de semana de pocas-pocas pero poquísimas pulgas. Estuvo de visita La Bella y fue un suplicio no poder acercarme ni cargarla pero ya habrá oportunidad. Y precisamente cuando no la puedo cargar es cuando me estira sus bracitos para que la tenga conmigo.

Estas noches he tenido pesadillas mezcladas con sueños reales que me nublan la cabeza y me hacen pensar cosas estúpidas o creer que todo volverá a ser como antes. Quiero creer que todo es por causa del medicamento que una de sus principales restricciones es el que no se administre a enfermos mentales.
Estoy jodida, por eso en mis sueños veo Tazz mezclados con Ángeles de la Guarda. Locos viviendo un juicio en una casa donde los acusados se van a viajar sin preocupaciones y todos sonríen.
Sueño cosas viejas que no puedo tocar. Ropa de alguien que no sé a quien pertenece, sueños raros.

En ese sueño de locos y vidas a destiempo, las lágrimas no existen.
Voy sanando de a poquito. 
Yerba mala nunca muere dicen por ahí. 
Yo digo que si, sólo es que no ha llegado mi tiempo y de gripe esta vez -aún cuando fue muy agresva- sobreviví.
Tendré que cuiderme, los años no pasan en balde y mi generación es la que le toca desaparecer. He superado la edad en que murieron mis padres, debo verlo como un logro, pero de que he luchado por mantenerme a flote, nadie lo puede negar, ni yo que en eso del pesimismo soy la primera en levantar la mano.






*Imagen tomada de google, se parece a mi pero no soy.







Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales