Páginas

miércoles, 1 de abril de 2015

Los hijos pájaro

Extraño a La Bella. Estos días que no la he visto los he pasado recordándola. Quiero verla, hablarle.
Necesito escuchar su "Abuelita linda". El "Te extrañé abuela" mientras me abraza. Ella me extraña ¿si saben? lo dice todas las mañanas. Con eso vivo.
He aguantado las ganas de hablarle, quiero que descanse, además no quiero ser impertinente, está disfrutando sus vacaciones y no seré yo quien la ponga triste con tonteras de abuela chipil. Solamente le pido al dios inexistente que la cuide mucho. 

He vuelto a pensar en dios, las raíces católicas emergen dentro del vaho de mi existencia cuando tengo un apuro. Aferrándome a lo intangible -un dios todopoderoso- para implorar en mis necesidades espirituales traiga con bien a mi hijo. 

Me obligo a quedarme despierta durante su viaje. Con los ojos bien abiertos lo acompaño en mis devaneos subliminales. Es como si fuera al lado de él cuidándolo de los peligros de la carretera. Sola me convierto en su hada protectora. Soy su madre. Heroína de tres pesos al ataque.

Rezo para que no se duerma. Miro el reloj. Falta mucho para que llegue y sin embargo...

Han transcurrido casi tres horas desde que abrí los ojos. Dormí un rato obligada por la cápsula verde pero no hay forma de volver a conciliar el sueño. Soy mamá preocupona. Quisiera que mis hijos pájaro no se hubiesen ido del nido pero sería egoísta. Aunque la realidad grite que pienso únicamente en esta que escribe, no es así. Las oraciones que invento las hago pensando en ellos, mis hijos pájaro, mi esposo pájaro, mi nieta pájaro.

El dios inexistente se reirá. Al final no hay día o noche que no lo recuerde. A base de invocarlo todos los días, niego su existencia. Contradicción de una mente sanamente enferma. 
He dejado de culparlo de lo que me pasa. Cualquiera con tres dedos de frente sabe que estoy así no por un castigo que yo misma busqué consecuencia de actos viles. El acto más ruin que cometí fue haberle pegado a mis hijos en aras de su buena educación. Acepto la parte que me toca pero tengo claro que no es por eso que tiemblo como hoja.

Los árboles al ser despeinados por el viento sueltan las hojas. Incapaces de aferrarse a ellas, las miran volar como quien espera el golpe de la guillotina pendiente sobre su cabeza. De un tajo la vida y sin embargo en el último momento bien cabe una sonrisa antes que una lágrima.

Cualquiera sabe que mi deteriorada salud se debe a las circunstancias y al entorno. A la alimentación, herencia y mil razones más. No hay nada inexplicable. Estoy enferma porque alguien tiene que hacer el trabajo sucio para mantener a raya a la humanidad y no se salga de control. Al final los enfermos somos conejillo de indias del destino. 
Me saqué el tigre en una rifa ñoña. Es todo. Las mentes tercermundistas están sometidas a un dios caprichoso. Gustosas -a regañadientes los más audaces- aceptan los mandatos divinos. Yo no lo acepto pero no puedo hacer nada. Dejé el agobio en el sur de los olvidos.

Soy extraña en mis creencias. Necesito un dios a quien pedirle que cuide a mi familia porque yo he aprendido a cuidarme sola. Asalto a la razón. Necesito que me cuiden pero si me dejan sola todos saben que sobreviviré aún a costa de mi misma (incluyéndome).

Al rato cuando tenga a mi hijo entre mis brazos, volveré a olvidar al dios inexistente. Como siempre hago en los apuros de beata que nunca fui haré como que la virgen me habla. Olvidaré que puse a trabajar al dios particular y me fundiré en los brazos de Bruno.

No le pido a dios una cura milagrosa, tampoco que se salve la humanidad. Hoy nomás quiero abrazar  a mi hijo. Lástima que Laura no pueda venir. Sería maravilloso volver a estar los cuatro juntos, como antes en que pensábamos que estaríamos todos en el nido siempre. Así lo creíamos, así lo vivíamos. Sin pensar en el mañana pero... es hora de volar compañeros. 
¡Vámonos hijos de suchi, el mundo los espera! Ahuequen el ala. 

-Eres muy bonita- dijo Bruno anoche por whatsapp. Se me cayeron los calzones de pena. El autoestima no da todavía para sentirme la más hermosa del mundo.
Me derrito ante sus palabras. Si él me dice bonita es porque así me ve. a pesar de todo. Ya puedo morir, eso sí, no sin mi hija al lado. Ella y yo tenemos un pacto -dios se está carcajeando- que es estar juntas hasta el final.

Quiero que sean las diez. A esa hora estaremos con mi hijo. Le diré lo bien que se ve, ya después lo regañaré porque no se cuida como debiera. 
Veré mi reflejo en los cristales que protegen sus ojos y seré muy feliz. Mi dios particular se dará la vuelta. No esperará ni un "gracias dios". Calladitos, cuando sea de noche y en la soledad de mi recámara donde él y yo coexistimos, volveremos a la normalidad. Él haciendo como que no me ve y yo haciendo como que no existe.












34 comentarios:

  1. Encantador post! esa especial relación con tu dios. la maravillosa relación de familia. el infinito humor con que logras describir tu vida, nada fácil por lo demás. eres bien admirable mujer. una reverencia para ti.
    abrazos

    ResponderEliminar
  2. Como siempre has conseguido que ha pesar de lo largo de tu post lo leía atentamente hasta el final....Que quién tenga que hacerlo te cuide a ti y a tus seres queridos.Abrazos.

    ResponderEliminar
  3. Sea el dios que sea que os proteja, tanto a ti como a toda tu familia. Yo creo que aunque uno no crea en dios, siempre debe de creer en algo aunque no sepa lo que es, pero siempre hay que invocar a alguien para sentirnos protegidos. Tener siempre presente a tus hijos y a tu querida nieta, es lo más bello.

    Besos Malque.

    ResponderEliminar
  4. sabes? de nuevo consigues emocionarme
    supongo que yo también tengo ese Dios al que recurro cuando algo de los míos me preocupa, cuando deseo que todo vaya bien y no tampoco pido por mi , sería egoísta, solo pedir que la angustia del paso de las horas no sea una espera que de derrotarme entre nervios y cafeína
    Lo mío es genético, dicen que todo se pega menos la hermosura .. o de tal palo tal astilla, herencias de madre, que digo ..
    Todos hemos sido hijos pájaro y mientras volamos no nos damos cuenta que allá en el nido una madre reza a ese dios para que todo siga por lo menos igual.. para que la vida siga su curso y no nos regale un disgusto ..
    No seas agonías dicen unos
    y yo me digo .. jo...... (omito el taco) soy humana.. me duele la carne de mi carne, la carne de quien amo ( hijo madre o ......... hasta hace poco amante)
    un besito

    ResponderEliminar
  5. Todos recurrimos a lo que sea cuando lo necesitamos.
    Lo de que los enfermos son conejillos de indias del destino es una frase inolvidable.
    Al final el destino puede con todos: con los conejillos de indias y con los que no lo son.
    Todos van al mismo saco de la nada.

    Besos.

    ResponderEliminar
  6. ¿Recuerdas lo pajarracos que fuimos?...
    Yo es que no tengo ninguna fe.

    Besos, Malque.

    ResponderEliminar
  7. Bueno a pesar de ser atea,este post me ha gustado mucho,abrazo y buen pasar del resto de la semana,para mi de turismo.

    ResponderEliminar
  8. Los hijos y los sentimientos tienes sus propias alas, algún día vuelan.

    ResponderEliminar
  9. Me encanto Malque, solo eso tenía para decir, eso y el hecho de lo melancolico que es extrañar a los que uno quiere. Que la Bella te llene de "te extraños" pronto. Besito Malque.

    ResponderEliminar
  10. Esas dudas y esas contradicciones las padecemos todos, Malquerida.
    Las dudas y las contradicciones son propias de la Inteligencia.
    El que no piensa no duda.
    Dios nos libre de aquellos que no dudan nunca.
    Es un texto estupendo y sumamente tierno. Muy ameno.

    ResponderEliminar
  11. A mi me pasa lo mismo, Malquerida. Nada seríamos sin la consideración de los otros.

    ResponderEliminar
  12. Precioso relato Malquerida, como me emocionas, es inevitable..
    Te mando un beso

    Isa

    ResponderEliminar
  13. Me encanta ese Dios tan hecho a la medida que sabe estar cuando hay que estar y retirarse silenciosamente en el momento preciso.
    Leerte es emocinarse, sentir y reír contigo.
    Besos

    ResponderEliminar
  14. Esa es mi chamaca. Haciendo risas serias con sus contradicciones no contradictorias.
    No sé cómo lo haces, pero cada día escribes mejor. Eres capaz de tocar en una misma entrada todas las fibras sensibles.
    Besos.

    ResponderEliminar
  15. Es inevitable el querer tenerlos bajo las alas, a sabiendas que el salir del nido es ley de vida. Pero somos madres. Una belleza tu escrito. Me encantó el final.
    "Él haciendo como que no me ve y yo haciendo como que no existe".
    Cuídate.
    Un beso

    ResponderEliminar
  16. cuando se trata de la seguridad de sus hijos a las madres preocuponas se les perdona todo.
    hasta el destino y los dioses inexistentes están de acuerdo con esto.

    besos.

    ResponderEliminar
  17. Si claro, hay que verlo como tu ves el nido, cuando ya tienen sus plumas fuertes, están formados los pajaritos, ya han sido entrenados lo mejor que pudimos, no nos debe apenar que abandonen nuestro nido para construir el de ellos, desarrollarán sus vidas, sus ilusiones, tratarán de realizar sus sueños, y a lo mejor, uno de esos pajaritos, un día inventa una vacuna para el Parkinson cabrón, para el alemán hijoeputa, si, definitivamente debemos impulsar el abandono del nido y sentirnos felices por ellos... :)
    Besos y salud

    ResponderEliminar
  18. Todos hemos sido pájaros en algún momento. Es ley de vida. Lo bueno es que te sigan viendo igual de bonita. Un besote.

    ResponderEliminar
  19. el valor de un "te extraño" es mucho mejor que el de un tequiero.... todos queremos pero sin extrañar pero jamás extrañamos sin querer.


    ;)

    ResponderEliminar
  20. suenas igual a mi madre... yo no se que cosa se les activa cuando se vuelven madres y cuando son abuelas se agudiza, pero viven preocupadas ya de por vida... no te apures tanto las generaciones van cambiando y los hijos cada vez somos mas suficientes, seguro por la vida que nos toca en esta sociedad cada vez mas austera, asi que no evites entregarte a los brazos de morfeo malque.

    saludines chocolatosos.

    ResponderEliminar
  21. Que Dios os bendiga, nos bendiga y nos proteja a todos, el tiene el poder, y en sus manos estamos. Yo tampoco soy beata de ir a misa pero hablo mucho con Dios, por si acaso me oye. Besos, querida amiga.

    ResponderEliminar
  22. Hay Bienque acá estamos consternados, mí única hermana se va a vivir a USA y mis papas ya viejines pues muy tristes, y de pronto a mi meponen una LOZA tremenda, porque mi má no quiere que la deje sola ni un día y mi pá pues se pone briago de tristeza y yo bueno con mis dolencias, por primera vez desde hace mucho tengo tremendo miedo a lo que vaya a pasar confiando en que nos podremos cuidar entre nosotros y estaremos bien.

    ResponderEliminar
  23. Sigo admirando tu manera de relatar desde lo cotidiano, llevando lo íntimo a lo máximo de su visibilidad.
    Y comparto muchas de tus sensibilidades.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  24. Con tantas preocupaciones en la cabeza, no hay capsula verde (ni de ningún otro color) que surta su efecto.

    Suerte

    J.

    ResponderEliminar
  25. Son tan buenas las historias que nos cuentas, que me quedo sobrecogida.
    Besitos muchos

    ResponderEliminar
  26. Ayer mi nieto cumplió un año, hoy por esas cosas que a veces pasan pudo estar el nido al completo y lo celebramos. Mis pajaritos dicen que los regaño como si fueran pequeños, ¡que cosas! somos madres eternas, por eso me identifiqué mucho con tu escrito de hoy. Por otro lado ya escuché tantas misas obligada que ahorita sólo hago lo que el corazón me dicta, si hay un dios, segurito todos vamos pal cielo, el infierno ya tenemos acá cada uno el suyo...
    Un abrazo grande amiga

    ResponderEliminar
  27. Siempre un placer pasar por aquí... y soñar.

    Abrazotes.

    ResponderEliminar
  28. El insomnio de madres, de abuelas no tiene capsula que lo apacigüe
    Besos

    ResponderEliminar
  29. Bueno Malquerida, que al final todos tenemos una relacion mas o menos similar a la tuya con Dios, al final El siempre nos escucha y no dudo que a estas horas ya estes con todos tus seres queridos. Van fuertes apapachos y a disfrutar de la Semana Santa ;-)

    ResponderEliminar
  30. Estupendo texto... Espero que pases unos buenos días... Un abrazo desde Murcia...

    ResponderEliminar
  31. Mi bien querida.
    Unos instantes para mi tengo hoy, los disfruto al leer tus letras, cala hondo todo entero, los hijos pájaro, aprenden a volar y abandonan el nido, pero asi que te necesitan vuelven a los brazos maternos, me ha gustado mucho este finel.

    Veré mi reflejo en los cristales que protegen sus ojos y seré muy feliz. Mi dios particular se dará la vuelta. No esperará ni un "gracias dios". Calladitos, cuando sea de noche y en la soledad de mi recámara donde él y yo coexistimos, volveremos a la normalidad. Él haciendo como que no me ve y yo haciendo como que no existe.

    Un gran abrazo y en lo posible felices sean todos los días de tu vida.
    Ambar

    ResponderEliminar
  32. Es la ley de la vida
    todos hemos sido hijos
    y todos somos pajaros

    ResponderEliminar
  33. ¡Qué importante es la fe en la vida cotidiana. Te sigo.

    ResponderEliminar

Soy un ser navegando en la incomprensión de sí misma.

la MaLquEridA

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje