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martes, 18 de febrero de 2014

¿Bueno?

Ya no me causa sorpresa que llamen para extorsionarnos. Ha pasado en múltiples ocasiones, otra que más da. 
En este año, en menos de un mes han llamado dos veces queriendo hacernos caer en su juego para sacar dinero fácilmente.
Me estoy acostumbrando.
Reacciono "como debe ser" pero hay mucho de malo en todo esto. Mi tranquilidad ante ese delito es extremadamente sorprendente. Cuelgo y a otra cosa como si hubiese llamado un cliente.

¿A dónde llegaremos en este país que está en poder de la delincuencia y la corrupción? ¿Cuánta gente caerá en manos de esos malhechores que encontraron en la extorsión telefónica su modus vivendi? Lacras de la sociedad que como muchos deberían ser quemados vivos junto con toda la runfla de políticos corruptos que encontraron en el delito su forma de vivir. Gentuza que no se preocupa porque "los derechos humanos" los defienden. 

¿Y las víctimas del delito? Están en la cárcel.

Así funciona México, pero nadie se espante, sigan viendo la telenovela de las seis, o los programejos que hacen reír -según- pero no pensar. Recuerden que vivimos en el país del no pasa nada. La gente honrada sigamos trabajando para malvivir. 

Blah, siempre digo lo mismo cuando esto sucede. Círculo vicioso del que no saldremos nunca porque estamos esperando que el primero levante la cabeza y se rebele ante tanto avasallamiento. Estamos tan acostumbrados a tener el pie en el cuello, cuando nos lo quiten no sabremos qué hacer, volveremos a agachar la cabeza porque esa es la forma en que hemos vivido siempre. 

En fin, sigamos viviendo una paz utópica en nuestro mundito seguro de cuatro paredes, ¿Bueno?









Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales