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lunes, 29 de julio de 2013

La soledad de un viejo

Estaba triste el sábado porque estuve sola todo el día. Los pensamientos melancólicos volaban como pájaros sobre la cabeza, tapando mis ojos para no ver más que lo poco que me dejaban ver entre sus alas.. Recordé a los viejos que he conocido. A Benjamín en su mecedora sentado, sobándose las rodillas, persignando las ganas de caminar para no perder la cordura. Cogiendo manías con el tiempo. Sin nada que hacer, recluido en un rincón nadie reparaba en él. La soledad en sus ojos grises vestidos de ausencias. 

Recordé a Soledad, la abuela que pronto cumplirá un año de haberse ido. Sentada en su sitio a la cabecera de la mesa observando a todos, sin participar porque ya estaba grande a pesar de tener mucho que decir, nadie le preguntaba algo. Acuñando manías veía a todos desde su pedestal de "Abuela te amo pero nada más". Era una muñeca mas de su colección de porcelanas, sin un pasado que contar, porque a nadie interesaba, sin embargo cuando murió, se rompieron las vestiduras pidiendo perdón a la abuela muerta, ¿Ya qué?  Amada, respetada y olvidada hasta que el día de su muerte recordaron que existía.

Mis abuelos murieron antes de yo poder quererlos. Provenientes de generaciones donde vivir pasando los cincuenta es demasiado. Morir sin apenas disfrutar a los nietos igual que mis padres. Vago recuerdo de una señora tomando el sol a la entrada de su casa, no de una abuela.
Tener la suerte de conocer a los hijos de sus hijos no está permitido salvo en raras ocasiones. Mis padres en su noble fortuna murieron antes de saber si serían amados por sus nietos.

Estela. Soledad,  son dos abuelas un tanto abandonadas. Solas en el momento que necesitan compañía de risas infantiles arrullando las siestas. Abrazando nietos ausentes. Miran la tarde cabeceando cariños.





¿Esa será mi vejez? No la quiero así.  No quiero quedarme sola en el ocaso. Nada garantiza que mis hijos no me abandonen. El ser humano cambia continuamente. Sola, sin hablar con nadie, inventaría manías para no morir ahogada en tiempos mejores. Hablaría con mis perros, mis plantas. Con corazón de Trapo sentada en el sillón viéndome con sus ojos negros de botón. 


Los abuelos son olvidos en el tiempo. 

Pronto tendré la suerte que La Bella ilumine los albores de los días en mi casa, entonces plantaré recuerdos lindos en su alma para que valore a los viejos, a sus viejos. No soy la mejor abuela pero espero serlo para Natalia para que un día se le llenen los ojos de alegría al recordarme.

Sin generalizar, ¿Por qué los abuelos suelen ser una carga para los hijos si los hijos nunca fueron una carga para los padres?








Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales