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lunes, 16 de abril de 2012

la MaLquEridA perdida





Tengo el Síndrome del Nido Vacío.

Barry en el hospital todo el tiempo con su mamá. No puedo acompañarlo, me he convertido en una especie de hija y me tiene que cuidar. No le sirvo de mucho así.
Los avechuchos de mi nido han volado lejos.

Ayer me di cuenta que tengo el síndrome porque me la pasé toda la mañana y parte de la tarde tirada en el sillón, sola, sin bañarme, sin comer, sin hacer nada., hasta que mis hijos llegaron.
No hago nada en mi tiempo libre y tengo mucho. Me baño ya tarde, ando en pijama todo el día. Me la paso escuchando la misma melodía una y otra vez.
No me gustan los domingos pero no puedo hacer nada por desaparecerlos así que me aguanto.

Hoy después de que me sacaron sangre, vagué por Reforma a las ocho de la mañana, sin rumbo fijo.
Yo sola, caminando por Reforma, esa es una postal digna de verse.
Fui sola al hospital y me perdí gracias a las obras que están haciendo en el DF. Mandé SOS a Barry pero nunca contestó. Encontré el camino solita, me da miedo perderme.

Tengo que hacer una selección de mis cuentos pero en esta computadora la vista se cansa mucho. Mis dedos temblorosos no pueden copiar y pegar. Estoy muy atrasada. Tantas cosas por hacer y la apatía gana.
Iba a ver en la televisión, ¨Parásitos asesinos¨ en Discovery pero mejor no, Brrr! los parásitos me dan mucho miedo.

Antes de empezar con mi rosario de quejas mejor me voy.
Ya quiero que se acabe la primavera, este maldito calor no me deja hacer nada. Me sale sangre, sudo mucho, me hace estornudar mil veces, me irrita los ojos.
Quiero vivir en el Polo Norte.

Blogger off.









Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales