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miércoles, 20 de octubre de 2010

... che madre.








Después de estar casi dos días en el limbo gracias a Enrique Bunbury y el concierto que dio en el Auditorio, debo bajarme de mi nube y continuar con esta vida de estudiante que me busqué.

En una tarea de computación, debo hacer una gráfica y como no tengo ni pinche idea de donde sacar datos, recordé que el Rey Hidrógeno  me dijo que podía contar las veces en que Benito Tiki (mi chihuahua),  me muerde. 

Así que aí va el recuento de la semana pasada:

El domingo me mordió dos veces. Mis deditos probaron su lengua tibia y alcanzó a apretarme el dedo chiquito con el único colmillo que tiene.
Ni siquiera porque soy la primera que corre al veterinario cada que le da el dolor, ni por eso me salvo de su amenazadora mordida.

El lunes estuvo a punto de morderme mi pompita suave y bien formada. Esponjadita y con piel de durazno que al tacto se... ah no de eso no estamos hablando.
Bueno, sino es porque mis reflejos son muy rápidos o porque Benito ya está senil, me la hubiera perforado.

El martes solo alcanzó a jalarme el chaleco que ya no sé si los hoyos que tiene son del tejido del mismo chaleco o de las mordidas que me ha dado.
O que debo cambiar de chaleco.

El miércoles al querer acariciarle su cabeza (sin albúr), me tiró una mordida que hizo que mi corazón casi se saliera de mi turgente pecho. Afortunadamente no pasó nada pero el pinche susto quien me lo quita.
Mi corazoncito regresó a su cálido sitio.

El jueves le quise cambiar su suetercito y me gruñó pero no le hice caso y me mordió mi dedo pequeñito, snif!.
... che perro jijo de su chihuahua madre.

Benito Tiki es igual de bipolar que su dueña ( o sea yo). Nunca se sabe cuando está de buenas ni cuando hay que mantener una prudente distancia de sus fauces.
Y a pesar que lo conozco, siempre me asusta.

El viernes al darle su medicina (pinche perrito tiene cálculos en el riñón) le quise dar la suspensión y me mandó muy lejos. Bueno no pero con sus gruñidos eso entendí. Y como no le hice caso a su bipolaridad, me agarró mi manecita. Tuve que inyectarle la suspensión en trocitos de pan para que se la tomara.
Otra vez snif!.

El sábado al darle su pastilla para el dolor, me soltó tal mordida que si hubiera tenido huevos, se me habrían subido a la garganta.
Afortunadamente estaba Barry y él me ayudó. Después de darle la medicina la que necesitaba que la acariciaran era yo.

Así que ya tengo mis datos para hacer mi gráfica.
¿Pero, cómo chingados voy a poner los datos a la gráfica?, sepa la madre. Pero como el profe dijo que si teníamos dudas se las hiciésemos saber, pus aí stá. Una duda que resolver.

Y ya me voy, Benito me está viendo feo y no quiero hacerlo enojar. Me voy antes que me deje en calidad de calavera cachetona.













Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales