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jueves, 4 de febrero de 2010

Y sin pensar.





¿Qué cómo llegué hasta aquí?, no yo misma lo sé  pero lo he hecho de alguna manera.
Hace poco escribía de cómo había llegado a los 200 y contestaba lo mismo... así.
Solo llegar.

Han pasado cien días y ha pasado tanto en ese tiempo.

Enero se fue y es la primera vez que no ha tardado tanto en hacerlo. Los días pasan rápido sin detenerse apenas a saludarnos.

¿Qué porqué escribo tanto?, porque tengo dedos inquietos, después de todo hay que aprovechar el temblor constante para aporrear teclas.

He escrito de todo en estos días aunque casi siempre gana el pesimismo.

No puedo dejar de escribir, es una necesidad. Una droga que necesitan mis dedos y mi mente para que las ideas que rondan en mi cabeza no estallen dispersándose y queden a la deriva sin rumbo fijo.

No sé escribir de cultura ni de amores frustrados. No sé escribir de filosofía ni de ideas avanzadas.
No sé escribir de optimismo ni de bendiciones, no sé escribir de todo lo bello que es la vida.

Hablo sobre mi vida.

Sobre lo que me ha tocado vivir bueno o malo. Mi vida ha sido blanca o negra nunca gris.
Y sin embargo no me considero frustrada ni enojada con ella.
La vida la he vivido como se me ha ido presentando. Ha sido dura, crítica, pesada y sin embargo no me considero amargada aunque muchos piensen así.
La vida la vivo como voy aprendiendo, nunca me enseñaron a vivir. Creo que a nadie enseñan a vivir, solo se dan armas para poder hacerlo.
Bueno,  las armas que me dieron se dañaron en la primera lucha.

Soy autodidacta de la vida.

He escrito del perfume de los nardos y violetas que me acompañarán al viaje sin retorno que algún día llegará.
Escribo sobre las aguas profundas en las que me encuentro algunas veces sumergida esperando que alguien me rescate.
Escribo sobre las estrellas que quiero bajar para hacerle un collar a la luna y ofrecérselo en mis noches de vigilia.
He escrito sobre las aventuras de la reina, del rey y los príncipes. Sus mascotas y la vida bonachona que llevan.
He escrito sobre las personas que han tocado mi vida virtual. Añoro al poeta que está desaparecido, extraño al corsario que siempre pasaba pero que ahora tiene mucho trabajo y casi no pasa.
Añoro al más guapo, me duele cuando no aparece el mejor. Extraño a mi amiga.
Me duele cuando Kiku me hace comentarios fuertes o me río mucho cuando su bis cómica aparece.
He escrito de lo bueno y malo que me ha traído el blog.
Escribo sobre mi familia... la mejor de todas.
He escrito sobre todos ellos y algún día volveré a hacerlo.

Nunca escribiré sobre los secretos que tengo guardados en un rincón muy escondido del corazón. Son solo míos y los llevaré guardados para siempre como un tesoro único que guardo para mi.
Pensamientos preciosos que darían un giro a la percepción de lo que piensan de mi forma de ser y de pensar.

Tengo corazón y creo que nadie se ha dado cuenta de ello.

Han llegado los 300 y no sé ni como. Tengo anotado en mi agenda el jueves 4 de febrero es un día especial pero no anoté el porqué, ahora lo recuerdo.

Han llegado los 300 y lo único que sé, es que cuando mi mente vaya teniendo estragos, abriré el libro que he escrito y buscaré los capítulos de mi vida que más me han gustado.

No me gusta vivir de glorias ni fracasos pasados pero a veces hace falta darles una repasada para mejorar lo que soy.

Me gusta mi vida así como la he vivido, no le cambiaría nada porque si así lo hiciera no sería lo que soy ahora... una reina.

Pienso hacer un alto en el camino, sé que ese alto durará hasta mañana porque no puedo dejar de escribir.

Han llegado los 300 y ni cuenta me he dado.

Han llegado los 300 y hoy...

Hoy solo quiero cerrar los ojos y descansar.




... que ya estoy pensando mañana que escribir.










Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales