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sábado, 1 de agosto de 2015

Capitulo II según recuerdo (si es que la memoria no me falla)


Capítulo II
¿Qué no el II fue el pasado?
¿Si?

Digan sus nombres para poder llamarlos cuando se ofrezca.

Nota mía otra vez: Por si no lo saben, en la casa paterna ¨existían¨ según mencionaba la vidente, chamanes, y demás tipos de las artes adivinatorias que alguna vez fueron a la casa para tratar de convencernos de los hechos inexplicables que ahí sucedían.

Decían que había tres niños pelones rondando por la sala grande que luego se convirtieron en dormitorios pero esa es otra historia.
Los tres niños gustaban de sentarse en uno de los dos sillones individuales de aquella nuestra primera sala en forma. Tal vez esto tenga relación con la muñeca sin pelo que soñé.

Gran lío debe ser armar historias de sueños y realidades. Rompecabezas de mil piezas. Psicólogas vestidas de ángeles salvadores de señoras dedicadas a la insensata búsqueda de trocitos de tiempo perdidos mucho ha.

Sigue el camino correcto aún cuando vayas sola.

Hay casas antiguas con paredes llenas de vidas anteriores, empotradas en el silencio fingen no existir. 
Luego sin prisa y sin pausa, todo desaparece bajo la evolución de un pueblito que ya no puede seguir siendo lo que fue. Lo de hoy es demoler historias para construir monumentos a lo banal e inmediato. Lapsus brutalis en mis sueños gloriosos.

Esta segunda pesadilla que no ha logrado despertarme, termina cuando comienza la otra. Ah si todo lo que escribo fuera bonito.

Capítulo III y final ¡Fiuuu!

Todos somos iguales pero nomás poquito.

Veo a mi entrañable amigo -al que nunca he visto físicamente- en la cocina de mi casa. Estoy parada junto a la mesa con una toalla enredada en la cabeza. ¡Dios bendito, él aquí y yo con estas fachas!

Me da pena que vea vivo en la pobreza de al tiro paupérrima. Mi vestido está hecho jirones. Los muebles desvencijados alumbrados con un foco de luz mortecina tapizado de caca de moscas irreverentes -Aún en las peores pesadillas el dramatismo es inherente a mi-.
Hay gente alrededor de la mesa pero no logro ver sus caras, preocupada por evitar que mi amigo siga viendo estos mis deshechos mortales.

No lo logro.
Me habla pero no hago caso. Me pica las costillas con su dedito índice. Ni siquiera volteo.
Él es muy parecido a Barry, siempre cargan con la sonrisa en los labios. Será por eso que no me gusta contarle mis penas porque cuando me oye, su carcajada desaparece por arte de magia. 

Mi amigo es como el clásico amante al que mostramos nuestra mejor cara. Cuando se empieza a hablar de otras cosas que no sea sexo o amor, se cae en lo trivial y cotidiano. Dicen, a mi no me lo crean. Recuerden que soy una mujer que de amor sólo sabe la forma en que se escribe, no tanto pero si.

Epílogo 

El non plus ultra de un drama sin pies ni cabeza.

La cuarta pesadilla en la que lloré y no precisamente en sueños, fue cuando alguien asomando la cabeza a ras del suelo, quería atraparme.

Este tipo -sepa la bola quién era- jalaba mis pies quieriéndome arrastrar para con él. Luchaba por deshacerme de sus manos tentaculares. Oprobio perverso. Miradas desordenadas. ¡No te irás!
Alguna ocasión soñé con un tipo vestido de blanco dándome la mano para llevarme a la salvación. No presté resistencia -quizá dios existe- pero este de la pesadilla estaba más feo que el último concierto al que fui. 

Me despertó la mano de Laura diciéndome que todo estaba bien. Es un mal sueño mami, todo está bien.. Esta ¨pescadilla¨ estuvo fuerte amiguitos.
El corazón quería salir corriendo pero lo atrapé muy fuerte en un nido que hice con mis manecitas -¿pio pio?- quedándome de nuevo dormida.
Me parece que en otras vidas fui aventurera -que no puta- sin salir de casa. No encuentro una respuesta para tanto que me pasa. Objetivos primordiales. Niña de largas y negras trenzas do estás que no te hallo.

Soldadito de plomo
brazos magullados,
denominación de origen  debajo de mis pies dubitativos:
5º miembro de Los Apellidos Ilustres sin derecho a nada
que no sea lo que ya no le pertenece.


Fin.













Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales