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sábado, 26 de octubre de 2013

Gorditas y pechugonas

Si bien es cierto que las mexicanas no somos iguales -es una forma de decir, es obvio que nadie es igual a nadie- pero también es cierto que predomina -estoy hablando del físico- ser llenitas y bien dotadas de senos. Somos pechugonas pues -la mayoría- y tendemos a ser frondosas por mas que de jóvenes seamos flacas como un palo. La genética es cabrona -perdón- y nos volvemos carnuditas la gran mayoría (A la que le quede el saco que se lo ponga, no se vayan a enojar las que aun les queda el vestido de hace mil años). Entonces no entiendo como carajos los organizadores de la carrera me dieron una playera según talla mediana cuando en realidad es pequeña. (La mía le queda a una niña de doce años y yo hace mucho deje esa edad). Y no solo a mi me dieron una chiquita sino que la mayoría de las corredoras se quejaba de lo mismo. Si me la pongo, mis turgentes pechos quedaran aprisionados cual pichones en ansiosas manos. ¡Caray! Uno de mis mejores atributos aplastados dentro de una talla petit, ¡No jodan! En protesta me iré sin playera, ¡Uuuuiiiiiii! Un... Dos... Un... Dos... Con el uno y con el dos...

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales