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lunes, 17 de diciembre de 2018

Al sexto piso por favor

Querer controlar los ataques de ansiedad es como querer atrapar la ola con tu nombre. Los esfuerzos que hago para que nadie vea en mi a esa marioneta me dejan sin aliento. Tomar el control es una pelea constante. A veces gano. Muchas veces no. Entonces sale disparado el celular vuela por los aires estrellándose contra el suelo. Barry ni se inmuta. Sabe ya cuando viene lo inevitable. No dice nads pero queda atento. Muy atento. Barry siempre Barry. Imagino la cara que va haciendo el teléfono queriendo agarrarse de algo para no azotar en el piso. ¡Echen paja! La ansiedad es desesperante. Controlarla precisa un gran esfuerzo. O controlo mi cuerpo o controlo el alma. Prefiero controlar mi alma, como quiera que sea puedo vivir sin celular. Barry conoce a fondo todas mis desplantes y consecuencias. Ayer fue testigo de dos. Uno cuando hice lo de la ventana y las cortinas. Cridsty y El Jefe me ayudaron. Las lágrimas salidas de lo más hondo de mi espíritu cabalgaron en tropel hacia la desesperanza. Ya no quiero vivi aquí. Cridsty no conocía mi lado oscuro. Debió haberle tocado mejor suerte. No lo digo por mi si no por la adversidad. Y aí sigue, no se vence. La admiro por ello. No se lo diré si no vaya a creer que tengo sentimientos. El otro día me abrazo. Mi debilidad ante El Jefe me pone en extremo vulnerable. Defiendo mi punto de vista pero no sé la razón por las que las lágrimas salen muy rápido cuando discuto con él. ¡Maldición de lágrimas colafácil! Luego paso a otro final. Barry y Cridsty no debieron caer en esta familia. Son dos almas nobles que debieron tener mejor suerte, sabemos sin embargo que la suerte no existe sólo circunstancias. El ataque de ansiedad termina con una gran escena final, simbólica e imperativa. Hincada -sin que me viera Barry, obvio- rescatando las partes del celular -siempre tres- debajo de la lavadora. Fiuuu funciona. Mi celular es a prueba de brotes de ansiedad. Afortunadamente -tonta no soy- jamás se me ha ocurrido botar por los aires mi iPad. Él es mi último contacto con la virtualidad y sus espejismos ignotos discurridos de la mente anquilosada a una realidad que me supera. Vivo y muero poquito cada día. La respuesta de Barry ante mis ausencias es tan sencilla como lapidante. "No quiso venir". ¿Cómo dices? "No quiso venir güey. ¡Madre del amor hermoso! Lueguito se asoma el abandono. En mi memoria hay un hecho delimitando las acciones. El abandono. Puede que me enoje tanto. Puede que me ciegue la furia. Puede que sea la peor mujer del mundo pero no abandono y no me refiero más que a ese pequeño e invisible lazo que es la empatía oyoquesécómosediga por otro ser humano que daría la vida por mi. Espero que la lección haya sido aprendida. Hace diez años dije la edad en que quería morir pero aquí sigo robando aire a quien sabe aprovechar las oportunidades de la vida. A veces el suicidio de un joven es inútil. Algo bueno debe salir de una muerte valiente. Cuando uno se da cuenta que no sirvió para más que otros querer seguir el ejemplo es apabullante. Los jóvenes de hoy tienen la vida muy complicada. Su suicidio deja muerta a su familia primera los demás como sea sobreviven a la monotonía robótica actual. Y bueno ya me voy a bajar, estoy llegando a mi destino. El sexto piso. Deseo de todo corazón que Natalia se busque otro ejemplo que tenerme a mi de abuela. Ser ídolo de una niña es mucha responsabilidad. Si alguien ha sido irresponsable en esta vida he sido yo. Fui responsable la mitad de mi vida. Sirvió para un carajo. Hoy soy un poco irresponsable sin dañar a nadie más que a este cuerpo obsoleto. Lo que deseo más en esta mi perra vida es que La Bella escriba cuentos, ame el ejercicio, que siga aprendiendo como dar un "maguachigueri". Que sea ella sin ser yo. Elegí el drama como forma de vida, ella debe elegir lo mejor para sí misma. En ese "mejor" no debo estar. Por cierto ayer descubrí otro talento en ella. Le voy a regalar mi guitarra. No le voy a decir cómo, solamente le voy a poner elementos -que no armas- para que elija con qué quiere aprender a vivir. Y ya es todo. ¡Bajan! Gracias eternas. Los quiero... o no.

21 comentarios:

  1. Ese celular, te adora. Y trátalo bien que ya quedan pocos de esa calidad... Sonrío.
    Espero que esos sueños proyectados en la Bella se hagan un día realidad.

    Un beso sin ansiedad, mi chilanguita.

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  2. ¿Sabes lo que eres?
    Una persona muy buena.
    Me alegro muchísimo de conocerte, de haberte encontrado.
    Y tu nieta se puede sentir muy orgullosa de esa abuela, de tu ejemplo.
    Eres muy buena, Malque, y tus escritos son un ejemplo en fondo y forma.
    Siempre te recuerdo, y un beso de mi sobrino Fer para la mejor escritora de cuentos, te recordamos en la cena mejicana :)
    Me gusta mucho el guacamole.

    Un beso, persona bella, alma transparente, bonita, te quiero mucho.
    RosaRosita :)

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  3. El celular te quiere y permite que de desahogues con él.
    Qué bella siga su camino.
    Besos.

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  4. Pues en ese "mejor" es inevitable que estés, si es que le quieres ayudar a formarse y ser razonablemente feliz... :)
    Besos y salud

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  5. Tienes un teléfono móvil que te adora. Deja que la rabia salga suelta, las lágrimas a borbotones salgan libres, y que la paz que luego llega te reanime

    Un abrazo grande. Malque

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  6. QUERIDA, la ansiedad es como una garrapata que te asola el alma... haces bien en arrojar el teléfono, es una buena manera de exorcizar ese mordisco.
    abrazo enorme.

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  7. Ojalá esa niño pueda conservar lo mucho bueno que ha heredado de su abuela, sin tener que elegir por compañía ese drama que comentas.
    Besos.

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  8. eres el motor de esa casa, la que le da vida, junto con la bella.

    un beso.

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  9. Eres ídolo de muchos más
    Que lo sepa el mundo entero
    Y el celular lo testifique...,
    porque Natalia bien ha tomado nota,
    querida Malque, entre Flor/es
    Besossssss

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  10. Ese gesto del cierre de tu post, genial salida didáctica, al regalar un onejeto tan entrañable. Un abrazo grande. Carlos

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  11. Creo que Natalia tiene mucha suerte de tenerte a ti de abuela.

    Besos.

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  12. Es bueno desahogarse cuando la rabia de no poder mejorar te abruma. Tu teléfono móvil creo que se hizo a los golpes y los recibe de buen talante porque sabe que después lo volverás a abrazar entre tu mano y la oreja. Que suerte tuvisteis tú y tu nieta al poder compartir las vivencias juntas. Seguro que ese regalo de tu guitarra ella lo tocará con mimo y entusiasmo. Aprenderá por ella y por ti, para hacerte feliz.
    Abrazossssssssss

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  13. Te acuerdas cuando decías que la bella no te quería?....

    Mira ahora.

    Besos y teléfono de goma.

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  14. "Prefiero controlar mi alma..."
    Yo también.

    Natalia tiene mucha suerte de tenerte en su vida... de verdad.

    Un beso y un cálido abrazo desde un tercer piso.

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  15. Mis ataques de ansiedad no son ni de cerca como los tuyos, pero qué de la mierda se sienten.

    Te mando un beso.

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  16. Todo lo mejor para ti en el Año Nuevo. Lo mejor para mi seguir leyéndote durante todo 2019. Besos Navideños.

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  17. La vida no es complicada en sí misma, es la forma en la que la vivimos (o nos obligan a hacerlo) quien la vuelve de ese modo.

    Saludos y Suerte,

    J.

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  18. Y hay momentos en que ya no quieres una felicitación, pero es la mala costumbre. De deseos tengo llena la mente, de tristes realidades la vida. Sólo toca seguir aquí dando guerra. Sólo puedo dejarte un abrazo de algodón mi Malquerida.

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La titular de este blog, dama exquisita, dueña de su mente pero no de su cuerpo agradece la visita a este refugio de chilanga triste.

la MaLquEridA

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Nunca a un ser extraño le llamé mi familia