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sábado, 22 de enero de 2011

Camino como Chencha.






No sé si así camina Chencha.
No sé si camine chueco o tenga los pies deformes.
Es más ni siquiera conozco a Chencha. 
Pero por culpa de unos palurdos que me empujaron cuando no habiendo más remedio tuve que abordar el metro, camino chueco, y si no es por la mano salvadora de Barry hubiera ido a dar con mi hermosa calavera cachetona al suelo.
Me empujaron de tal forma esos patanes que me acuerdo de la madre de cada uno de ellos. Hicieron que mis piececitos se fueran para un lado y medio cuerpo para el otro. ¿Cómo?, no sé pero así me hicieron.
Mi cuerpo antiguo rebotó contra los pechos de dos que veían como llegaba hasta ellos de una forma por demás rápida y asustada, poniendo sus manos para detenerme.

La mano salvadora de Barry me agarró de la manecita derecha y me jaló cuando los pelafustanes casi hacían que desapareciera bajo sus fornidos cuerpos. No sé si estaban fornidos pero así los sentí.
Dice Barry que empecé a gritar y fue cuando él me jaló. Yo solo vi que Barry desaparecía mientras la gente me metía de nuevo al vagón del que quería salir.

Super-Barry volteó. Lanzó una mirada furibanda a los tipejos. Agarró mi mano mientras con la otra empujaba a un muchacho y al otro le decía algo de su familia, su mamá o yo que sé.

Entonces con su super fuerza me jaló pero los palurdos no me dejaban salir. Las puertas en cualquier instante se cerrarían. Entonces Super-Barry con su vista de rayos X o lo que es lo mismo mirada mienta-madres hizo que algunos abrieran paso y me dejaran salir.

Ya a salvo, Super-Barry empezó a ver si no tenía golpes o daños visibles.

Revisándome obscenamente, digo, meticulosamente que no me hubiera pasado nada más que el empellón que dice que ni fue tan fuerte.
Achis! ¿entonces cómo es que estando en las puertas del vagón llegué hasta las puertas del frente sin saber cómo?.

Me siguió revisando.

Sentía pasar sus manos sobre mis pompitas, piernas, hombros, pechos y demás. Yo le decía que solo era la cintura que me habían lastimado pero él como buen superhéroe quiso quedar conforme de que yo estuviera  bien.
Cuando vio que estaba completa, dijo que ni había sido nada. Como a él no lo empujaron. Él como quiera ¿pero y yo que no sé andar entre la plebe?.

Y ahora estoy aquí. Caminando como Chencha. Mi cuerpo se va para un lado y mis pies para otro. Ayyyy! me duele mi cuerpecito de reinanosabeandarenmetro nitratarconpalurdosavientareinas, auch!.

Aparte de todo salí regañada por Super-Barry porque dice que no sé andar en democráticos camiones urbanos ni en metrollenodepalurdos.
Yo que culpa tengo de haber nacido para reina, que la cigüeña se haya equivocado de cuna y me haya dejado en casa humilde en lugar del palacio al que estaba destinada.

Snif!

Ayyy me duele mi cinturita de gallina!, 

Ayyy!!!









Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales