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jueves, 9 de diciembre de 2010

Paco me dio un beso.







Nunca pensé que lo conocería. 

Ayer Kiku y Barry me convencieron de salir a ver el alumbrado que hay sobre la avenida Reforma. No sabíamos que había exposición de libros ni de fotografía con artistas varios.

Nos dispusimos a ver las novedades que hay en cuanto a libros. Igual no sabíamos cuales eran pero al hojearlos queríamos comprar todos.

En un pequeño escenario había un grupo cantando canciones de Los Beatles. No me gustaron mucho y seguí de largo. Kiku compró tres libros que le parecieron interesantes. Yo no me decidía por ninguno.

Así llegamos a un puesto donde había libros de un solo autor: Paco Ignacio Taibo. He de decir que no conozco casi nada de él ni de los libros que ha escrito. Sé que es escritor y que es muy amable y sonriente. Ahora sé que ha ganado muchos premios y que sus libros son leídos en más de 25 países.

Pero de pronto mis ojos se abrieron del tamaño del mundo. Ahí frente a mi estaba él. Paco Ignacio Taibo, lo reconocí de inmediato.
Le dije a Kiku que era un escritor pero ella no lo conocía. Seguimos caminando pero les dije que quería regresar a verlo. Estaba muy emocionada y jalaba a Kiku del saco para que regresásemos. Quería pedirle que firmara el  libro que compré: Olga Forever.

Nos acercamos. Kiku le dijo a la vendedora que si el escritor nos podía firmar el libro. Obvio yo estaba muy emocionada. No podía hablar. Temblaba mucho jeje.
Cuando Kiku le dijo al escritor que quería tomarme una foto con él*. Inmediatamente se levantó de su silla, preguntó donde estaba la cámara y me abrazo para la foto. Yo me mordía el rebozo. Todo lo atrevida y extrovertida que soy virtualemente se transforma en la vida real haciéndome muy tímida.

Kiku le seguía diciendo que me daba mucha pena hablarle, entonces Paco tomó mi carita entre sus manos, la acercó peligrosamente a la suya y me estampó un sonoro beso que aún resuena en mi mejilla.
Después me dio un abrazo muy fuerte, me estrechó la mano, firmó mi libro y me volvió a estrechar la mano. Yo solo balbuceaba, gracias... gracias.

Barry siguió toda la escena muerto de risa al ver como me daba pena. Dice que pensó cuando me estaba dando un beso: Hey! nomás no me la mallugue mucho.

Compramos otros libros más para mi y uno para Barry y después fuimos a cenar. Mi rostro no borraba la sonrisa de orgullo que tenía.
Llegamos a casa, le platiqué a Muny y se río mucho de mi y mi pena.

Yo lo único que sé es que no pude dormir porque me acordaba del beso de Paco Ignacio Taibo II.














*No puse mi foto con él porque me da pena.

Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Los inmortales