Hoy Joaquín Sabina retumba en mis oídos más que nunca.
El viernes pasado Día del Niño, pedí que Barry me comprara una hamburguesa y fuímos por ella en la noche que llegó.
Una moto como las que manejan los chamacos de hoy estaba frente mío y montado en ella un niño de cerca de 8 años de edad y con él otro de unos 13 años comprando algo.
De pronto volteo y el niño más pequeño le movió algo a la moto, esta se vino encima de mi. Sólo acerté a gritar y tratar de tirarme a un lado, Barry alcanzó a detenerme para que no cayera y no me lastimara más de lo que ya me había lastimado la moto que pasó aventándome.
Los niños se asustaron mucho, el mayor alcanzó a detener la moto para que no atropellara a más personas, apenado me preguntaba si estaba lastimada.
Le respondí que no pero me asusté mucho, había gritado y todos voltearon a verme, estaba temblando -jeje-, me puse pálida y ya no quise saber más nada de la hamburguesa y nos regresamos a casa.
Ayer pedí que me comprara Barry una hamburguesa - después de todo no me la compraron el viernes pasado por lo de la moto- así que Barry accedió de buen modo.
Salimos a comprarla.
Al dar vuelta a la calle vimos muchas patrullas y mucha gente. No quisimos regresarnos porque no había comido así que la hamburguesa sería mi comida y mi cena.
Al pasar por el grueso de la gente y de las patrullas Barry me dijo que había alguien muerto porque estaba tapado ya con una sábana y tenía una veladora.
Yo lo único que hice fue llevarme la mano a la boca del susto.
Cuando pasa algo semejante cerca de casa -asaltos, cosas de esas- Barry dice que debemos enterarnos porque vivimos ahí y debemos saber lo que pasa a nuestro alrededor para estar prevenidos.
Así que yo me esperé en algún lado llamando a mis hijos para saber que estaban bien, mientras él investigaba, fue entonces que se enteró que quisieron asaltar la vinatería. El muchacho y sus amigos se habían reunido como todos los días en la esquina, cuando vieron que íban a asaltar, los maleantes les dijeron que se fueran, él no hizo caso y le soltaron el disparo. Tenía 17 años.
La juventud de hoy se está muriendo sin apenas empezar a vivir, aprendiendo apenas a caminar.
De lo que se enteró también Barry fue que era hijo único y su mamá estaba trabajando. No quiero pensar en el sufrimiento de su mamá.
Barry es muy católico, me pidió que prendiera una veladora en memoria del muchacho. Ojalá eso ayudara.
Decidimos regresar a casa.
En el camino encontramos un vecino que nos dijo que si sabíamos de la casa de seguridad que tenían unos maleantes en la otra calle y de la cual la policía ya se había hecho cargo, tenían a unas personas secuestradas, Barry y yo sólo nos quedamos viendo y dijimos que no.
La colonia ya no es segura como cuando llegamos aquí.
Yo ya no quise saber nada y apresuré el paso.
Creo que está siendo hora de emigrar de aquí como antes ya lo hicimos por la misma razón: la inseguridad.
El problema es que casi todo el país está igual.
Tengo hijos, ¿cómo decirles que no salgan?, ¿cómo hacerles entender que ahora hasta el divertirse les puede costar la vida?.
¿Cómo hacer para que me entiendan?.
Después de regresar a casa, recibo llamada de mi hija diciendo que le robaron la tarjeta en un bar donde estaba festejando a un compañero, que un amigo la llevará a casa porque la han dejado sin nada.
Últimamente a mi hija la han estado asaltando y ni siquiera es por el lugar donde esté., ni siquiera porque salga, tiene la mala suerte que cuando sale a divertirse algo le pasa.
La han asaltado en lugares muy diferentes, ni siquiera es porque sean lugares feos o que sean de ¨clase¨ , sin embargo la asaltan, ¿cómo decirle que se aquede aquí?, ¿cómo?...
También me ha dicho mi hija que cuando venían para acá unos tipos en un carro se les venían cerrando y en un momento dado se bajaron - los tipos- del carro y les aventaron algo.
Algo le está pasando a la gente que ya no tienen respeto por nada ni por nadie, ni siquiera por la vida.
¿Qué hacer?.
Cuando estaba esperando a Barry en el tumulto observé a la gente, la mayoría tenía los brazos cruzados.
Así estamos todos, de brazos cruzados viendo como pasa todo.