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jueves, 21 de septiembre de 2023

Desmitificando

Desmitificación o lo que es lo mismo ¡Hijoles!

A veces y solo a veces creo que todo lo malo me pasa a mi nomás. Tomando en cuenta que mi "malo" no es el mislo estándar para todos, el mío es mío y punto.
Lo malo que me ocurrió fue que mi teléfono se descompuso el domingo.  Lo entregaron hasta hoy. Cómo lo malo me pasa, el teléfono no tiene sonido.  Hoy lo regresaré para que lo revisen de nuevo.

Muchas cosas pasaron estos cuatro días. ¿La mejor? Estoy escribiendo desde el teléfono.   Dado que no hay malo sin bueno, encontré textos de cuando escribía con el alma. Hoy escribo con la cabeza por eso soy malísima pero esa es otra historia, tampoco me tiro al suelo.

No hay mal que bla bla bla

¿Han escrito durante un sismo? Seguramente no porque tienen la suerte de no vivir en zona sísmica, eso exactamente es lo que estoy haciendo. Escribir desde el celular sin medicamentos de por medio. 
Con la cabeza fría y el espíritu independiente, sin quejas de por medio -Barry ya las escuchó- escribo con alegría en mi corazón. ¿Yupi?

También puedo poner caritas miren: 😊😊😊

y también fotos.

la MaLquEridA

Ahora con miedo pero seguro es, voy a publicar. 
Crucen los dedos amics 🤞

jueves, 7 de septiembre de 2023

Siempre quise llamarme Betty

Porque Betty era un nombre tan sublime, tan elegante, tan sutil. Yo siempre quise llamarme Betty. Betty se llamaban mis muñecas. Las de papel, las de plástico, las de trapo. La más hermosa, mi muñeca Lili-Ledy. Tomada de su mano caminábamos las dos paso a pasito. Tenía el pelo negro como el mío. Lacio. Le llegaba a la cintura. Su vestido era de terciopelo. Falda roja, blusa blanca con olán del cuello a la cintura. Tenía calcetas blancas y zapatos negros, sin correa. Zapato fino de niña rica. 

Cuando cumplí XV años el vestido fue igual que el de mi muñeca Betty. No tuve fiesta. Mi madre compró pan de dulce y café negro de olla. Colocando el pan en una charola lo puso al centro de la mesa mientras los ojos de mis hermanos ubicaban el que les gustaba. 'Tonces mamá dijo: "toma tu pan, Flor de María". Yo siempre educada y modosa me levanté lentamente estirando el brazo para tomar una deliciosa concha con mucha azúcar, como me gusta hasta hoy el pan dulce. Si no tiene azúcar, nanay palomas, prefiero un bolillo.

No bien me levanté para tomarlo cuando las manos de mis hermanos, disparadas como saetas, hicieron que el pan desapareciera antes de lo que canta un gallo. Al final sólo quedó una hojaldra solitaria al centro de la charola. Una hojaldra sin azúcar. El pan más tan sin chiste me tocó en mi cumple. Ese fue mi regalo de quince años. No hubo fiesta, pero por esa anécdota bien vale la pena no haber bailado vals ni tener pastel. Ese día Los Apellidos Ilustres protagonizaron uno de los mejores momentos de mi vida, aunque me dejaran una pinche hojaldra.

Para ese entonces, Betty mi muñeca Lili-Ledy había pasado a mejor vida. Desapareció sin despedirse. ¿Qué habrá sido de ella?

Cuando jugaba con mis hermanas con las muñecas de papel, siempre de los siempres se llamaron Betty. Las recortábamos con mucho cuidado para luego irlas intercalando entre las páginas de algún libro de los que nunca faltaron en mi casa. Fue una buena temporada la de las muñecas. Todas eran Betty's. Mis muñecas de papel.

"A mí me hubiera gustado llamarme Betty", pensaba en mis adentros cuando trapeaba el piso de mi casa. A veces, platicando con sartenes y cacerolas, decía: "llámame Betty, señora cacerola". Mamá algunas veces me cachó hablando con los trastes. No me decía nada. Mamá sabía de mis rarezas así que normal para ella que yo hablara sola.

En ocasiones practicaba mi firma con el nombre de Betty. Trapeando de un lado a otro hacía pausas para practicar y practicar: Beatriz Sánchez y Ruíz Flores. Mi nombre era bonito. El nombre de la inventada en mi memoria.

Digamos que ese fue el inicio de muchos alias que fueron surgiendo a raíz de la llegada de la virtualidad.
Jennifer Natasha, Almudena Ruipérez, Nena Daconte, Jesusa Palancares, etc.  Paradójicamente nunca me llamé Betty. En mis imaginarios siempre me llamé Betty. Igual nadie me llama por mi nombre.  Soy Chikis, Flora, Florinda, Florencia, Floripondia, Hongo, Champy, etc. Nadie me llama Flor de María. Tan bonito mi nombre. 
Mis amigos los virtuales nunca han pronunciado mi nombre porque no existo en su vida cotidiana. Los poquísimos amigos reales me llaman ¨MaLquE¨, y los imaginarios tal como yo, no existimos. RIP.

En la secundaria, conocí a la primera Betty que se cruzó en mi camino. Iba ella en 1ºA, yo en 1ºD. Nunca fuimos amigas. La observaba. Tenía un lunar grande en la cara. Muy llamativo. Esa Betty no me caía muy bien. Transcurrieron los tres años de secundaria de igual manera. Nos dejamos de ver.

Pasado el tiempo la reconocí siendo novia de la hija de la maestra América. Sí, aquella que me aventó un borrador en la cabeza por algo que no recuerdo que hice. 

Betty fue la primera mujer lesbiana que conocí sin saber ni tener idea siquiera de lo que era el lesbianismo.

Ha pasado el tiempo, ya nadie se llama Betty, ni yo. Tampoco hablo con las sartenes y cacerolas. Mi firma obviamente es con mi nombre real. Ya no tengo una madre preocupada por mis rarezas. Ya no tengo nada de lo que fui. Ya no me llamo Betty.

En la actualidad, trato de llenar mi vida de escritos memoriales, sumariado de mis locuras. Sigo trapeando los pisos, haciendo de este oficio caduco toda una maestría en el arte de pasar las jergas por todos los rincones de la casa. Y escribo de vez en cuando para intentar ser una escribidora de pasquines sin oficio ni beneficio, tal cual mi vida es.

Alguien que sólo vive para vivir,
muriendo de a poquito cuando pasan los días sin escribir.



















jueves, 3 de agosto de 2023

¿Has visto reír a Dios?

Déjenme decirles queridos que si el pp tuviera cura, yo estaría en el umbral de la sanación total. 
Hoy después de una larga y extenuante revisión neurológica los médicos que estuvieron presentes en la evaluación quedaron sorprendidos de lo ágil que conservo la mente. La inteligencia de la que siempre he presumido está casi intacta. 

La mente poderosa no permite que los fármacos me dañen más de lo normal, antes al contrario según mi percepción puedo controlar casi por completo mi cuerpo viejo. 

Mañana por fin después de pasar por la lavandería dejaré el marco del espejo roto para que lo dejen como nuevo. Mañana por fin volveré a ver a la MaLquEridA como era antes. Aunque pensándolo bien eso es imposible dado que en el siguiente instante no somos más los mismos. El tiempo cambia junto con cada uno de nosotros. Por mucho que llevemos una rutina sistemática, algo nos cambia en una mínima percepción.

Si el pp tuviera cura tendría una nueva vida. Habría aprendido de los errores para no repetirlos. 
Mi forma de ver la vida ha cambiado, sin ser una chocante optimista pasé a ser una persona que goza de las cosas buenas aceptando las malas porque la vida es así. Se debate entre el bien y el mal. No hay punto medio, habiéndolo sería uno mediocre. Ni con Dios ni con el diablo.

Estoy en la etapa de la vida en la que estoy tomando las decisiones en cuanto a mi salud que me parecen adecuadas. Al final es mi cuerpo el que estoy cuidando. Al final soy la que decide lo que sigue.

Los exámenes psicológicos si bien no eran una complejidad, eran más que poner atención. Restar al revés, recordar series de números, de palabras, de letras. Responder con seguridad lo que se me preguntaba asombraba a los médicos. No es que sea muy inteligente, es que tantos años de insomnio hicieron que ocupara el tiempo de para dormir en pensar. 
Pensar, pensar, pensar.

Pensar en mi familia, en mi salud, en mis hijos, en lo rápido que se nos vinieron los años encima a Barry y a mí. Los dos casi sin poder caminar hemos estado a punto de las lágrimas al ver que el mayor esfuerzo hecho para echar a andar es nulo. Los dos solos, un domingo soleado, con un calor apabullante, rodeados de gatos y el fiel Cucs nos visibiliza un futuro inmediato. Nuestros pies con miles de esfuerzos reditúan un mínimo de fuerza para sostenernos en pie. Hay que esperar digo a Barry, esto es así.

Hoy me preguntaron que si pienso en el suicidio como antes. Digo no, no lo pienso. En los asuntos resueltos  no hay marcha atrás. Cuando llegue la hora de actuar veremos cuanto es lo que estamos decididos a poner punto final. Los dos. Porque somos dos valientes acobardados por un futuro que no estamos prestos a aguantar. 

Barry cree que no es el hombre de mi vida, igual que yo pienso que no soy la mujer de su vida, sin embargo estamos aquí juntos, sobreviviendo a las luchas continuas que significa moverse con dos rocas atadas a las plantas de los pies. La vida se nos acaba y no. Hablo por mí, quiero seguir viviendo pero si algo le pasa a Barry, no quiero vivir muriendo.

Tanto que me preguntaron, que si me siento triste, que si soy fracasada, que si no me gusta mi aspecto, que si shalalí shalalá. Si me quito la vida Dios me mandará al infierno pero nomás de pensar que ahí está Vicente Fernández achicharrando sus miserias, y digo mejor no. Es mejor vivir. Además Dios y LucyFer se pelearán por mí igualito que mis hijos. Ninguno querrá quedarse conmigo. ´tonces bebo un tanto de valentía todas las mañanas para darle ánimos a Barry. El trato está hecho, seré la primera en marcharme para que él pueda irse en paz sin ningún pendiente, tal como todos debiéramos partir. Con la muerte resuelta. Con trinos de pájaros, un sol tibio y una alegría inmensa porque sabríamos que dimos todo lo mejor. Resarcimos los daños en su justa dimensión aunque... esperen, olviden eso. es imposible.

Hablamos con nuestro respectivo Dios. Diosito no me lleves, mira que no es por egoísmo pero piensa, si me muero ¿quién va a cuidar a Chikis?, piensa en voz alta Barry. La imagino sola.  Eso no puede pasar.
Dios de los castigados llévame a mi primero.  Barry y yo seguimos pensando en que esto es un castigo por algo que no sabemos qué. 

Barry es el amor de mi vida, es mi fe, es mi aire. Barry es mi costumbre. Llévame a mí primero diosito.

Me preguntaron si sigo pensando en que el pp es un castigo divino. Quizás no es divino, quizás no es un castigo. Tal vez tengo los cables cuatrapeados y eso es lo que hace de mi cuerpo un títere greñudo.
Güerever, castigo o no, el pp estará conmigo por el resto de mis días. Tal vez diosito no quiere que me cure porque si eso pasa, una familia se desmoronaría. Y eso no queremos ¿verdad?  ¿verdad? ¿verdad? ¿verdad? ¿verdad? ¿verdad?

Barry y yo somos la costumbre de un amor sin memoria. Sin fecha de caducidad.

Todas las noches en que me acuerdo, le pido a mi propio Dios que no se lleve a Barry. Que lo sane, que disfrute los años que le quedan sin mí. Sigo siendo un dolor de huevos para él y mi familia, justo es que descansen un poco. Que se difumine mi pokerface y que rían, rían mucho. Sin miedo a dejar explotar su alegría, lo merecen. Lo digo yo que he sido la causa de sus muchos malos momentos. Únicamente quiero que sean felices no porque ya no esté sino porque los malos ratos no se repetirán más.

Ahora que estoy decrépita ancianita me he acostumbrado a hablar con Dios, igual que muchos viejitos que conozco. Hablan con Dios porque ya nadie los quiere escuchar.

En vez de compartir toda la sabiduría que adquirieron con el tiempo, se pasan los últimos años dormitando silencios doctos. Los abuelitos en modo mute. Los abuelitos secándose de a poco al rayo del sol.

Y hablan con Dios dentro de su mente agrietada. Sonríen solos, comen solos, están solos. Los abuelos -los que sí y los que no- transitan el último tramo del camino con una maleta cargada de recuerdos. Es lo que les queda nada más, en tanto imagino a Dios con una sonora carcajada recordando todo lo que decíamos no haríamos con el tiempo. 
Si Dios no existe ¿por qué le temo?

Tener nietos.

¨No quiero ser abuela, no pienso cuidar niños latosos. No imagino mi vida sin La Bella. Para mí, La Bella es la fuerza en mis pies.

Cuidar plantas. 

Hace poco mi planta ¨Cuna de Moisés¨ dio once flores. ¡once! cuando en su vida lo más que había floreado fue con dos capullitos.

Alguna vez escribí un post donde hablaba sobre las tres razones por las que no me gustaría envejecer. 
Las tres están presentes en esta cotidianidad.

-¨No quiero ser de esas viejitas que se la pasan rezando en las iglesias. No quiero hablar con un Dios que no sabe que existo.¨ 

Hace mil años no voy a la iglesia. 

Desde mi recámara hablo con diosito, con el mío. El que no se enoja, el que no castiga, el que es como yo. 

El tuyo, el mío, el nuestro. El Dios de todos, el de cada uno. El inventado no, él no sonríe, o no sé, es lo que digo yo.

Crecí bajo la máxima de no reírse mucho porque si no alguien se moría. Mi mente obtusa lo grabó con hierro candente en la memoria de mis días. 

Poco después de la celebración del Día de Muertos en que reíamos tanto, mi madre moriría con el aroma de la mandarina perfumando el viento frío de noviembre.

Qué cosas ¿no? hay tanto que contar y pocos que quieran escuchar.

Bona nit












Musa con cuernos

PARA LA MALQUERIDA

La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Es beso de agua y luz de ciegos en el desierto diario. La leo y me leo. La leo y la siento. La leo y la quiero. Vamos de la mano desconocidos y alejados por los caminos rotos y astillados de la vida cansada y del tiempo huraño. Refunfuñamos por todo y hasta en el infierno tienen miedo de que un día aciago lleguen nuestros pasos. Chocamos con mil horas arañamos las rutinas odiamos la compasión nos dan risa los ángeles y mucha pena los diablos. Nos cansa todo y más que nada el resto de los humanos. A veces herviríamos a los que nos rodean y otras daríamos la vida por hacer reír a un chavo. La Malque es un corazón de sol escondido y mil silencios largos. Toro Salvaje

Porque siempre queda espacio para nuevas libertades.

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Ángeles de la fe

Yo traigo la verdad en mi palabra Vengo a decirte de un niño sin abrigo. Vengo a decir que hay inviernos que nos muerden, de la falta de un amigo. Vengo a contarte que hay luces que nos hieren, que existen noches sin whiskys ni placeres. Vengo a decirte que está cerca tu condena. Hoy una madre murió de pena. Déjame cantar, tengo vergüenza de ser humano como tú, en tu presencia. Descubrirme a mí mismo y en tu figura qué poca cosa somos sin ternura.