Papá... mamá... esto es de ustedes, aquí está mi tesis.
Cuando mi hijo nos dijo eso no supimos como reaccionar, volteamos a vernos Barry y yo y nos quedamos sorprendidos sin atinar a hacer nada.
Mi hijo extendió el libro hacia mi mientras su padre se adelantaba a abrazarlo. Agarré la tesis y la empecé a hojear, por fin el trabajo que por tanto tiempo investigó y que parecía que nunca veríamos, ahí estaba en mis manos.
Dos lágrimas rodaron por mis mejillas afiebradas, Barry no podía dejar de sollozar. La gripe y la tos no me dejaban asimilar la noticia, mi vista estaba fija en Muny que ya lloraba mientras sonreía al verme sonar la nariz.
Me dieron un tequila para que me tranquilizara y pudiera hablar pero... lo único que sé hacer ahora es dar abrazos y fue lo que hice.
Otra vez sentir el corazón de mi hijo unido al mío me hace estremecer. Desde que nació estamos unidos por un lazo indestructible. No el lazo de madre e hijo ese ya estaba ahí, eso es algo más fuerte que no puedo explicar.
Muny y yo.
Muny nos dijo que estaba agradecido por todos los años que lo hemos apoyado, desde que nació hasta hoy, que todo el esfuerzo que se había hecho para llegar a este momento era nuestro porque nunca lo dejamos. Siempre estuvimos apoyándolo sea lo que fuere. Eso es lo que hacen los padres, ayudarles a construir el camino de la vida a sus hijos hasta que ellos puedan solos... Muny ya puede seguir solo.
Barry me pidió que le dijera algo pero no pude, no encontré palabras para decirle todo lo orgullosa que estoy de él y seguí llorando.
Barry entonces le dijo que el 70% de lo que mi hijo es me lo debe a mi, porque él solo había hecho lo que tenía que hacer pero yo había dado más de lo que se espera que pueda dar una madre. Lo abrazó y le dió un beso.
Los desvelos, los regaños, las complicidades, las huídas a comer solos, trabajar con mi hermana para poder pagarle la escuela que fue lo que me costó más trabajo por mi orgullo mal entendido. Trabajar con ella para que Muny no se quedara sin estudiar. Un sin fin de sacrificios que a mi no me lo parecieron. El darle educación a mis hijos es primordial, nunca lo ví como una obligación pero Barry le dijo que gracias a mi él tenía una carrera.
Yo solo hice lo que debía hacer.
Me sentí doblemente orgullosa porque mi hijo me estaba entregando su tesis y por las palabras que nunca esperé que Barry dijera de mi, me sorprendió porque siempre me está regañando y diciéndome que soy muy enojona, pero saber lo que piensa me dejó con el sentimiento al desnudo.
Barry volvió a abrazar a Muny... yo solo los veía orgullosa.
Barry volvió a abrazar a Muny... yo solo los veía orgullosa.
Cuando Kiku llegó, su hermano le enseñó la tesis, se quedó viendo el libro, abrazó a mi hijo y lo felicitó.
¿Hay felicidad más grande de una madre que ver a su hijo emprender el camino al triunfo y además ver como su hermana y él son muy unidos a pesar del carácter tan opuesto que tienen?. No importa que se peleén ellos saben que solo se tienen el uno a la otra y que pese a todo estarán siempre juntos.
Barry le dijo a Muny que para él, la mayor satisfacción es haber hecho dos personas honradas y de bien. esa era su aportación al país... dos personas de bien que tanto hacen falta.
Le dijo que él empezara a construir un país mejor para sus hijos.Sigo abrazando a Muny.
Hoy no importa que sea un desordenado, no importa que me haga enojar.
Hoy solo quiero que me diga: ¨Ya me voy a trabajar Honguito, pórtate bien¨ mientras me mesa los cabellos, me abraza fuertemente y me da un beso.
Hoy no importa más que la felicidad de mi hijo.
Al igual que él, yo tengo tanta felicidad que no me cabe en el pecho y quise compartirla con todos ustedes que siempre están conmigo.
Les doy un poco de la felicidad que inunda a esta familia... la familia de Flor.
la MaLquEridA también está orgullosa y comparte su felicidad con su otra familia... la del blog.




