Romeo es un muchacho atractivo, educado y caballeroso, está enamorado de Julieta, su jefa en la empresa donde ambos trabajan.
Él es un técnico que está empezando su carrera, con la ayuda de su gran amigo Gustavo que tiempo después sería su padrino de bodas.
Julieta tiene a su cargo el departamento de servicio, además de ser jefa inmediata de cerca de 35 técnicos, entre ellos Romeo. También tiene a su cargo el archivo y es secretaria personal del gerente del área de servicio.
Julieta es una muchacha seria, educada y muy modosita. Con una educación férrea adquirida en un hogar católico donde cada domingo era menester ir a misa.
Romeo y Julieta cruzan solo las palabras indispensbles en su trabajo. Los dos saben que existen pero no tienen el mínimo deseo de conocerse más a fondo.
Los amigos de Romeo han preparado un encuentro de él con Julieta. Quieren que se hagan novios porque los dos sufren de una soledad terrible que los hace inmunes al amor.
El encuentro se da y terminan siendo novios.
Saben con el tiempo, que nacieron el uno para la otra. Romeo decide hablar con los padres de Julieta para ser novios formales.
Solo que no había tomado en cuenta que el padre de Julieta es muy exigente en cuanto a los novios que su hija consentida deba tener.
El encuentro entre los padres de ella y Romeo se da, teniendo un altercado que tuvo que ser suspendido por el propio Romeo que decidió terminar esa discución yéndose.
En la puerta de la casa, Romeo le pregunta a Julieta si se quiere casar con él, ella le responde que si. Así de esa manera se decidió su destino.
Romeo y Julieta se casaron sin haber pasado por los ritos antiguos de pedir la mano, la fiesta de compromiso y esas cosas que para muchos no son importantes pero que para Julieta si lo eran por la manera en que había sido educada... a la antigua.
Julieta no tuvo anillo de compromiso por la premura de la boda.
Romeo y Julieta se casaron pero con un halo de tristeza que los envolvía porque los padres de ella no querían que se casara, pensaban que no estaba lista para el matrimonio, además de ser caprichosa, voluble y acostumbrada a que todo le complacieran.
Viéndolo así era difícil que alguien la aguantara. Eso no le importó a Romeo, para él, ella sería su esposa y no había más que decir.
El día de la boda fue muy triste. Los padres de Julieta la acompañaron a misa. Después junto con otros familiares la dejaron en casa de su suegra y se retiraron dejándola a ella sumida en un mar de tristeza.
Fue horrible ver a Julieta, parada en el quicio de la puerta viendo como sus padres se íban. Con su vestido blanco enmarcando la silueta de la que Romeo se había enamorado, sus rizos negros que caían sobre su frente y las lágrimas incontenibles que surcaban su rostro de niña haciéndose mujer.
Si le preguntan a Julieta que es lo que recuerda de su boda, ella dice que el momento en que sus padres se fueron y se quedó sola llorando. Ese es el recuerdo de su boda.
Hace poco Julieta ha sacado una pequeña caja donde atesora los tres recuerdos más grandes de su vida. El anillo que perteneció a su madre. Los rizos y los dientecitos de sus hijos. Un anillo que con mucho esfuerzo Romeo le regaló en un cumpleaños y que ya no le queda pues sus manos se han puesto gordas.
Al ver la ternura con que Julieta ha acariciado el anillo, Romeo le ha prometido que pronto... muy pronto ella tendrá su anillo de compromiso.
El anillo que nunca pudo tener, el anillo que ella siempre quiso. Para ella el anillo es símbolo de una época dura que vivieron y que pudieron sortear. Para Julieta el anillo de compromiso significa la vida al lado de Romeo.
Julieta sabe que Romeo cumplirá lo que promete y que cualquier día le dará la sorpresa. Lo ha prometido él.
Cualquier día, sin poner fecha tendrás tu anillo ha dicho Romeo.
Julieta espera, sabe que Romeo siempre cumple lo que promete. Y más cuando la promesa se selló con un beso.
Beso de dos enamorados que siguen a pesar de todo.
A pesar de todo.